Publicado en Microhistorias

Nuestros huesos, que aquí están, por los vuestros esperan


Damos por hecho tantas cosas que de vez en cuando viene bien el recordatorio de que somos mortales. Durante una reciente visita a Évora encontré una cita: «nuestros huesos que aquí están por los vuestros esperan» escrita  en el frontispicio de entrada a la capilla de los Huesos,  en la iglesia de San Francisco.  No es un lugar agradable, para que decir lo contrario. La decoran  restos de esqueletos y calaveras de los monjes fallecidos. El habitáculo, es verdad,  goza de cierto esfuerzo artístico pero eso no distrae de su último mensaje: recordarnos que somos huesos andantes de camino al osario. Así que nada de tonterías. Estamos tan hechos a lo obvio, que es vivir, que ya ni nos felicitamos por tener dos ojos que ven, una boca que respira, dos oídos capaces de registrar el silencio y la música, dos piernas que renqueantes o en forma nos transportan… Así que la macabra visita surte efecto y me hace pensar en lo increíble que es vivir y ser humano.  También me remite a la primera pregunta de todas las preguntas:  ¿qué he venido yo a hacer a este mundo? ¿qué sentido tiene que yo exista? Cuando estoy cavilando me vienen de repente las palabras mansas de Jorge Manrique: «nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar que es el morir….» Y al tiempo, como una evocación lejana, la imagen del estanque de Comares.  En el espejo del agua se refleja la silueta del palacio: todo lo que está arriba se corresponde con lo que está abajo. Así debe ser la vida y también la muerte, con verdadero sentido.

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Las tres preguntas


En un conocido relato de Tolstoi titulado «Las tres preguntas» un  emperador llega a la conclusión de que si supiera las respuestas a estas tres preguntas:

¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?

¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?

¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

entonces tendría todo bajo control.

Sin embargo, después de consultar a asesores y eruditos y quedar descontento con las respuestas, decide visitar a un ermitaño del bosque. Éste le revla que el momento más oportuno es el presente porque puede que no tenga otro, la persona más importante es la que le acompaña en ese momento y la cosa más importante es la que está haciendo en el presente.

http://www.gadireditorial.com/titulos/092.htm

Anticipándose un siglo a los grandes tratados de la atención plena, y por medio de un relato  filosófico, el gran escritor ruso ya nos avisa, que sin tener en cuenta la plasticidad del ahora no es posible conseguir el control de nada.

Publicado en Microhistorias, Pensando en voz alta

Ironía: ¿realmente quiero eso?


La ironía es el gran catalizador del mundo. Y W.W. Jacobs lo interpretó muy bien en su obra La pata del mono. Una familia consigue esta mágica reliquia que concede tres deseos. El cabeza de familia pide 200 libras para pagar la hipoteca y al día siguiente su único hijo muere en accidente y el padre recibe de indemnización 200 libras. El segundo deseo será que su hijo resucite y entonces un cadáver descompuesto empieza a golpear la puerta de su casa. Desesperado el padre pide que su hijo regrese al mundo de los muertos. Se detienen los golpes, el viento aúlla y una lámpara tintinea desamparada en la calle.

Fuente: John  Sutherland

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/jacobs/wwj.htm

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Coaching para incrédulos


No me resisto a contar esta historia porque es digna de un libro de Paul Auster, está hecha con esos retazos mágicos que nos hacen creer en que la vida es  increíble.

Conocí a C, en un curso de coaching. Enseguida simpatizamos porque era una mujer animosa, inteligente y con una gran motivación por aprender.  Estudiábamos y practicábamos juntas y pronto supe que su talón de Aquiles estaba en su vida personal. Medio broma, medio en serio decidimos que su objetivo de coaching sería encontrar la persona idónea para compartir su vida. Llegó el momento de hacer prácticas y busqué entre mis amigos a alguien que quisiera hacer prácticas con ella. Y aquí empieza el milagro. Una de mis amigas que estaba en ese momento haciendo un máster para directivos me habló de uno de sus compañeros. Le vendría estupendamente hacer coaching para salir del embrollo en que se encontraba. Yo tenía varios candidatos pero algo hizo que eligiera a ese chico, P, para mi compañera C.  Se conocieron y se gustaron. Empezaron su proceso de coaching y su enamoramiento. Viví ese idilio semana a semana y lo supe antes incluso que ellos lo supieran. Los vi juntos en el futuro, los sentí descubriéndose el uno al otro mucho antes de que esto ocurriera y antes de acabar el curso le mandé a C, una romántica imagen de una pareja de novios. Le dije: estos sois vosotros muy pronto. Nos reímos de lo lindo con mis visiones.

La pasada semana C, me llamó y quedamos a tomar una cerveza. Después de anunciarme su boda con P, sacó de su bolso la invitación de con la imagen de los novios que yo le había enviado, antes incluso de que ellos supieran que estaban enamorados. Pero así funciona la intuición. Cuando miras al rostro del otro y sabes leerlo, descubres una inmensa cantidad de información oculta. El alma de los escritores alberga esta necesidad de crear el mundo a cada paso, actuando como dioses con los personajes.

PD: P, consiguió el objetivo que había trabajado con C, cuando se conocieron.

¿Quién dice que el coaching no es útil? 

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La historia de Yu el Grande


Encontrándose de muy joven ante la necesidad de afrontar el cíclico problema de las inundaciones periódicas del río Amarillo, en lugar de hacer construir diques cada vez mayores (como habían hecho con escaso resultado sus predecesores), ordenó que se cavasen agujeros, fosas y canales alrededor de la ciudad, para que las aguas del río pudieran correr sin destruir nada. Además de esto, hizo construir a lo largo de los canales los primeros molinos de agua, que le permitieron utilizar su fuerza para moler el arroz y otras sustancias. De este modo Yu, que gracias a esto fue denominado Yu el Grande, venció al enemigo sin oponerse, capturando su fuerza para después utilizarla en beneficio propio.

Fuente: Coaching estratégico

Roberta Milanese y Paolo Mordazzi

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Actitudes que generan conflictos


Si un bote cruza el río y llega una barca vacía y choca contra el bote, un hombre por colérico que sea, no se irrita. Pero si hay una persona en la barca, entonces el hombre del bote grita para que se aparte. Grita una vez y el de la barca no le oye. Grita una segunda vez y el otro no oye nada. Grita una tercera vez y con toda seguridad añadirá reniegos y juramentos. En el primer caso no se irritó. En el segundo se irrita. Porque en el primer caso la barca estaba vacía y el segundo había alguien en ella.

Parábola de Dshuang Dsi

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Estrategia para solucionar problemas en apariencia irresolubles


Se cuenta que Alejandro Magno, durante su epopeya hacia Oriente, se topó con una fortaleza inexpugnable en las montañas de la actual Pakistán. A primera vista, parecía un obstáculo insuperable: la fortaleza, situada a una altura de más de dos mil metros, estaba enclavada entre dos picos aún más elevados de paredes lisas imposibles de escalar. La única vía de acceso era un sendero estrecho e impracticable, que atravesaba el desfiladero entre las montañas hasta la entrada de la fortaleza.

Alejandro se percató de la extrema dificultad de la empresa y, en vez de lanzar un ataque u organizar un asedio, acampó con su ejército y convocó una reunión con sus generales y sus numerosos consejeros. El lector ha de saber que el gran caudillo llevaba en su séquito no sólo a militares sino también a sabios, ingenieros, científicos y a su maestro de retórica. Juntos analizaron el problema en busca de la mejor solución. Muy pronto, el que hoy llamaríamos el team del Problem Solving Estratégico llegó a la conclusión de que el único modo de tomar la ciudadela era atacarla desde arriba, ya que cualquier ataque desde abajo suponía una derrota de antemano. Tras esta reflexión, ya no se centró en cómo asaltar la fortificación sino en cómo alcanzar las cimas que sobresalían por encima de ella. El problema radicaba en cómo escalar unas paredes verticales, lisas como el hielo. Se cuenta que, mientras imaginaba la forma de llevar a cabo la empresa, el equipo llegó a la conclusión de que sería necesario construir una serie de asideros progresivos que permitieran escalar. Alejandro tuvo la genial idea de coger las estacas que se utilizaban para plantar y fijar las tiendas y clavarlas en la pared de manera sucesiva, construyendo así una serie de asideros para la escalada. Y no sólo eso, sino que como las estacas llevaban una anilla, se podría hacer pasar por ella una cuerda para facilitar y asegurar la escalada. Los primeros en subir fijarían cuerdas para elevarse y quedar luego sólidamente sujetos a las estacas clavadas en la roca. En suma, Alejando y su team estratégico inventaron la escalada en cordada, que todavía utilizan los alpinistas para escalar las paredes aparentemente imposibles.

Gracias a este invento, Alejandro consiguió que un grupo de sus mejores soldados alcanzara una de las cimas sobre la fortaleza. Después llamó al gobernador y le invitó a darse la vuelta y mirar hacia arriba, mientras sus hombres lanzaban flechas y mataban a los guardianes.

El gobernador, estupefacto, se rindió y entregó las llaves de la fortaleza a Alejandro, declarando que sólo un ser superior habría podido conducir a sus soldados hasta allá arriba y que él nunca lucharía contra un dios. De modo que una vez más, Alejandro logró ganar una batalla sin haberla disputado, obligando a su adversario a rendirse gracias a su mágica demostración de incomparable poder.

Acabamos de ver un ejemplo extraordinario del Problem Solving Estratégico, o arte de hallar soluciones a problemas irresolubles mediante una lógica ordinaria, utilizando recursos que van en contra del sentido común y que ofrecen posibilidades antes inaccesibles porque estaban encerrados en rígidos esquemas. 

Fuente: Problem Solving Estratégico

Giorgio Nardone

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¿Esperas a algo?


En 1924 Walt Disney le escribió una carta a su amigo, el  dibujante Ubbe  Iwerks,  pidiéndole que se fuera a Hollywood a trabajar con él en el estudio que pensaba fundar junto a su hermano Roy.  Iwerks vivía entonces en Kansas City .  Al final de la carta, a modo de postdata, el creador de Mickey Mouse le dice:  «No dudes, hazlo ahora».

Y Ubbe Iwerks se fue a Hollywood con Walt.  

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El perfeccionismo infantil


En el fondo de mi cabeza se ha quedado merodeando una historia que me contaron hace tan sólo unos días. La protagonista es una niña de ocho años, una preciosa niña que va a clases de ballet y que es buena haciendo los ejercicios de danza. El problema de esta niña radica en que cuando algo le sale mal su reacción resulta desproporcionada, llora con un desconsuelo que encoge el corazón, sufre ataques de rabia contra ella misma y da igual lo que las otras niñas le digan: no es capaz de convertir el incidente en lo que es: una nimiedad. Supongo que esta niña irá creciendo con sus ataques de rabia desbordándose y su autoflagelo por un listón tan alto que no puede alcanzar. El perfeccionismo no ayuda a crecer, pero ella, claro está no lo sabe.

Me preocupa que nadie del entorno de esta pequeña, observando su comportamiento,  no le explique lo mucho que le hace falta cambiar su mentalidad fija por una de crecimiento. Necesita saber cómo lo importante en la vida no está en  el «puedo hacerlo», la meta,  sino el ¿cómo lo hago», el proceso.

Si en vuestro entorno encontráis niños con afán de perfeccionismo, explicarles que fracasar es necesario para la vida y que el no fracasa no puede entender qué es el éxito.

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La lucidez: reflexiones de un editor sobre el tiempo y la lectura


Me gusta la gente reflexiva e inteligente que se para a dilucidar sobre aspectos que otros consideran una nimiedad. El editor alemán Michael Krüger en una entrevista de Juan Cruz en El País reflexiona sobre el tiempo en la lectura. Y escucharlo me resulta de un gran valor.

Le pregunta Juan Cruz si se puede hablar del futuro como una broma, a lo que él contesta: «Si tienes mi edad, 67 años, por supuesto que puedes hablar del futuro con sentido del humor. Nadie supo pronosticar la crisis global que estamos sufriendo. Ni siquiera las personas con un alto nivel educativo, con dinero, con cultura. Nadie. Nadie pensó que iba a haber una reunificación en Alemania. Nadie pensó que en África iban a sublevarse. Nadie pensó que Facebook iba a cambiar la sociedad. Hace 20 años nadie pensó que las personas iban a caminar por la calle con un teléfono móvil. Antes solía contentarme con poder leer un periódico por las mañanas. Hoy hay gente que no está satisfecha si no recibe 15 periódicos al día en su ordenador. Al final me sentaré y miraré el árbol y la casa que tengo delante. Y me moriré con ese árbol delante de mis ojos.

P. Muchos cambios. ¿Y cómo afectarán a la lectura?

Afectan a nuestra propia existencia. Esto significa que en estos momentos en que vivimos nadie tiene tiempo. Es muy habitual escucharlo. ¡No tengo tiempo! Si empleas aunque sea un periodo muy breve de tiempo en leer basura se lo estás quitando a una lectura de un poema de Góngora. Cuanta más basura haya menos tiempo tendrás para ti. Y es una situación paradójica: escuchar a gente decir que no tienen tiempo. ¡Porque sí lo tienen! Y, claro, en ese vaivén la lectura se ve perjudicada. Porque no se puede leer más rápido. A Proust no se le puede leer en menos de tres meses. Y eso hace que la máquina se enfade. La máquina lo que quiere es que una persona pueda leer a Proust en dos días. La máquina pensará en crear formatos más cortos, en resúmenes, en tiras de cómic… Lo que ocurre me recuerda una cita de Woody Allen; después de leer a Dostoievski le preguntaron sobre el libro y dijo: «Lo único que puedo decir es que es ruso». La lectura es totalmente contraria a esta aceleración. A este ritmo. Cualquier cosa sí se puede adaptar a este ritmo, pero la lectura no.»

Leer la entrevista completa: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/editores/lectores/apasionados/elpepucul/20110403elpdmgrep_8/Tes