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Empezar el día


cupula

Pintura: Miquel Barceló
«Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos, que el viento sople siempre a tus espaldas, que el sol brille cálido sobre tu cara, que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y, hasta tanto volvamos a encontrarnos, que Dios te lleve en la palma de su mano».
Bendición irlandesa
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Levantarse millonetis


Pues sí, hoy me he levantado con la sensación de millonetis y quería compartirla. Millonetis a mi manera, eso sí, con el increíble caudal compuesto por estas magníficas inversiones:

dos ojos que acaban de ver el cielo grisáceo del mes de mayo

una boca que saborea un sorbo de te como la primera vez que lo probé

una nariz que olisquea el aroma de las tostadas recién hechas

unas manos hábiles que encienden el interruptor de la luz

dos oídos atentos al aleteo de las gaviotas sobrevolando la lonja del puerto

Y como colofón una alegría, la ilusión de que es posible regalar actos de amor a tutiplén, pequeñas cosas para hacer a alguien feliz en tan solo un momento.

Aquí hay unas cuantas ideas:

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Misterio


 

 

microcambios

Pintura: Georgia O´Keeffe  

Existía ese inmenso mundo exterior, independiente de nosotros los seres humanos y anterior a nosotros como un gran misterio eterno, aunque accesible en parte a nuestra observación y conocimiento. La contemplación de ese mundo supone una liberación.

 

Albert Einstein

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¿Dónde está el oro?


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Mi misión es encender la chispa, por  eso dedico mi tiempo y esfuerzos a compartir con los demás todos los recursos que encuentro útiles para ampliar la conciencia y generar cambios que faciliten la vida de las personas e incrementen su bienestar.  Este es un enlace interesante con centenares de aportaciones en todos los soportes. Te invito a que investigues por tu cuenta y amplies tu caudal de información. Y de paso, te hagas más rico en sabiduría.

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El secreto de cambiar un hábito



rueda

Ilustración: http://pixabay.com/

Cualquier hábito consta de tres elementos que se reproducen inconscientemente una y otra vez:

1.La señal o desencadenante
2.La rutina
3.La recompensa

El primer elemento del hábito obedece a un impulso inconsciente.

El segundo elemento se refiere a la conducta que desarrollamos frente a la señal.

El tercer elemento es lo que obtenemos de ese comportamiento rutinario.

Pensemos en el hábito de posponer. Primero aparece la señal: puedes hacerlo mañana, luego la rutina: olvidar la obligación mediante la distracción o la elección de alguna acción mucho más placentera y luego la recompensa: he conseguido alargar en el tiempo o suprimir algo que me aburre y me fastidia.

El primer paso para el cambio será averiguar qué recompensa obtengo de zafarme de cuanto me produce fastidio o aburrimiento.
¿El temor a hacerlo no tan bien como desaría? ¡Señales de alarma: tropiezo con el perfeccionismo! ¿Puede ser mala gestión del tiempo? Oh, oh, aquí pita la desorganización. ¿Podría ser, en todo caso, porque creo que en el último momento lo haré y será suficiente? Me apoyo en mi confianza sobre acciones del pasado. A pesar del estrés innecesario, de una u otra manera lo he acabado resolviendo siempre.

El bucle del hábito nos advierte que el cambio no se producirá si no se altera la conducta repetitiva del mal hábito. Mal que nos pese, la señal y la recompensa son inconscientes y van a aparecer una y otra vez; o sea siempre. Poco podemos hacer por suprimirlas.

Para cambiar la rutina de este mal hábito tendré que experimentar mediante el método de prueba y error. Si es por perfeccionismo tengo un problema con mi confianza, no creo estar a la altura de mis expectativas. Si es por desorganización, necesito sacar cosas de mi vida y aligerar el peso de mis obligaciones. Y si es porque sospecho que finalmente lo resolveré, necesitaré eliminar el estrés.

En consecuencia, una vez reconocida la recompensa, sólo queda actuar en el plano de la conducta y hacer cosas diferentes. Las soluciones intentadas en el pasado sólo perpetúan las malas rutinas y nos perjudican.