Publicado en Vídeos Inspiradores

Adiós 2014, bienvenido 2015


 

microcambios

Despido el año con la vieja melodía Auld Lang Syne,  poema originalmente escrito por el poeta escocés Robert Burns en 1788 y convertido en una canción del folkore escocés.  Literalmente Auld Lang Syne significa hace mucho tiempo y con ella numerosas naciones despiden el año. ¡Por todos vosotros microcambieros/as!  

¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y nunca recordarse?
¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y los viejos tiempos?

CORO:
Por los viejos tiempos, amigo mío,
por los viejos tiempos:
tomaremos una copa de cordialidad
por los viejos tiempos.

Los dos hemos correteado por las laderas
y recogido las hermosas margaritas,
pero hemos errado mucho con los pies doloridos
desde los viejos tiempos.

CORO

Los dos hemos vadeado la corriente
desde el mediodía hasta la cena,
pero anchos mares han rugido entre nosotros
desde los viejos tiempos.

CORO

Y he aquí una mano, mi fiel amigo,
y danos una de tus manos,
y ¡echemos un cordial trago de cerveza
por los viejos tiempos!.

CORO
Fuente:wikipedia en español 

 

Publicado en La caja de herramientas

La técnica del 10/10/10


Microcambios

Imagina un conflicto cualquiera que te esté robando la energía y te haya convertido en una veleta zarandeada por el viento ante una decisión importante. Por más vueltas que le des a este asunto peliagudo no logras ver el final del camino. Emocionalmente estás colapsado/a.  Encima cambias de opinión  a cada momento. Es absolutamente normal: sufres un bloqueo emocional en el aquí y el ahora.

¿Qué puedes hacer para salir del atolladero? 

La periodista Suzy Welch ha inventado una ingeniosa herramienta para acabar con este bloqueo que te empuja a la inacción. Se llama la técnica del 10/10/10 y los hermanos Heath lo describen en estos términos en su libro Decídete: «Para usar la técnica del 10/10/10 pensamos en nuestras decisiones en tres marcos temporales distintos: ¿cómo veremos esto dentro de diez minutos? ¿y dentro de diez meses? ¿y dentro de diez años?

Los tres marcos ofrecen una forma elegante de forzarnos a tomar cierta distancia en nuestras decisiones».

Así que afronta tu problema y haz tu propia indagación. Para facilitarte el camino  supón que alguien muy próximo a ti te sugiere: ponte en el caso de que ahora decides que vas a (incluye tu variable sobre lo que te perturba: cambiar de casa, resolver un asunto familiar, mejorar tus ingresos con un nuevo negocio, afrontar una relación incipiente, aclarar la situación con un amigo, elegir una carrera o una profesión… ) ¿cómo verías esta decisión dentro de diez minutos ? ¿y dentro de diez meses? ¿y dentro de diez años?

El 10/10/10, según los autores de Decídete «ayuda  a equilibrar el campo de juego emocional. Lo que ahora sentimos es intenso y agudo, mientras que el futuro parece más borroso. Esa discrepancia  da demasiado poder al presente, porque nuestras emociones actuales están siempre en el foco. El 10/10/1o nos obliga a desplazar nuestros focos, pidiéndonos que visualicemos un momento dentro de diez meses con la misma nitidez que lo percibimos en el presente. No es que tengamos que ignorarlas; a menudo nos dicen algo útil de lo que queremos en una situación. Pero no deberíamos dejar que nos dirijan.

Para que quede bien claro, la emoción a corto plazo no es siempre el enemigo.  (Ante una injusticia quizás sea apropiada para actuar en caliente). Hacer un análisis del 10/10/10 no presupone que la perspectiva a largo plazo sea la adecuada. Simplemente grarantiza que la emoción a corto plazo no sea la única voz en la mesa».  

Como no pierdes nada probando, juega con este recurso y aplícalo a varios problemas actuales. La distancia es sobre todo útil porque podemos ver con más claridad las dimensiones importantes del problema con el que nos enfrentamos.También ocurre esto mismo cuando damos un consejo a algún amigo porque nos centramos en lo importante, mientras que cuando se trata de nosotros mismos divagamos entre numerosas variables. «Cuando la gente no prioriza el factor más importante de la decisión, su decisión se vuelve confusa.. Esa clase de espiral mental es peligrosa, porque significa que cuando nos veamos obligados a tomar una decisión final, nuestra elección podría estar determinada por el lugar que ocupamos en la noria».

Resumiendo: Intenta que los árboles no te impidan ver el bosque.

Publicado en Pensando en voz alta

Se puede…


microcambiosIlustración: Peter Callesen

-Superar el miedo y confiar en ti mismo/a

-Ser amable

-Ayudar a otro

-Escuchar a quien lo necesita

Desprenderte de cosas

Agradecer un gesto sincero

-Aprender de quien crees que no puede enseñarte nada

Aceptar un fracaso y no hacer un mundo de eso

-Prestar atención al momento

No amargarte la vida con minucias

No amargar la vida a los demás con más minucias

No quejarte por todo y de todo

Confiar en el prójimo

-Dar y recibir sin apuntar en la lista del debe y el haber

No querer siempre llevar la razón incluso cuando  piensas que la tienes

-Creer en las oportunidades

-Pasar página y recitar el mantra: esto también pasará

-Ser humilde

-Ponerte en los zapatos del vecino/a

-Pasarlo bien en Navidad aunque todo el mundo diga lo contrario

-Ahorrar y ser generoso/a

Disfrutar de los placeres cotidianos

-Celebrar  tus pequeñas victorias

-Proponerte vivir en un mundo más humano y justo

-Enseñar lo que sabes a quien necesite de tus recursos

-Perdonar sin necesidad de apuntes en el cuaderno de agravios

-Amar

Sí, se puede. Te puedes mudar de sistema y cambiar cualquier cosa de ti mismo o de tu vida desde ya.  Basta con empezar.  Un largo camino comienza con un paso pequeño. 

Publicado en Libros recomendados

No ser quién eres y presumir de ello


microcambios

 

Colaboro en un programa de Radio sobre libros. Hoy me he acordado de uno que leí hace cierto tiempo, un curioso tratado moral que refleja un mundo donde  «acechan las trampas y reinan las intrigas». En este escenario, el arte del fingimiento, antaño tan de boga, experimenta un nuevo impulso acorde con la era era capitalista.  Basta con leer el índice para hacerse una idea general sobre qué va esto:

Controlar los arrebatos

Parecer auténtico

Mostrar indignación moral 

Parecer culto

Poner nerviosos a los demás

Engañarse a sí mismo 

 

Etc.. Y como cata lectora este breve fragmento elegido al azar:

«En un estado de alegría exultante, estamos plena y engañosamente convencidos de que nuestros amigos y conocidos, nuestros compañeros de trabajo y familiares, se alegran con nosotros. Ante un gran triunfo, caemos en el error de creer que abrazar al afortunado nos hace un poco afortunados a nosotros también. Un error, para colmo, de los más extendidos, si excluimos la envidia hacia los demás, uno de los sentimientos más venenosos que puedan existir.  Todos conocemos las disputas por un puesto de trabajo, la mirada gélida hacia nuestro piso con terraza, los celos ante nuestra bella pareja.

La envidia no necesariamente provoca sufrimiento. También es nuestra secreta vara de medir el reconocimiento ajeno. Pocas cosas nos satisfacen más íntimamente que ser envidiados. Con solo que la envidia no fuera tan peligrosa, que no fuera un acicate para que los demás nos echen del trono y nos arrojen a las sombras…

¿Cómo hay que lidiar, pues con la envidia? Siempre de tal modo que ésta crezca en los otros como impotencia, sin riesgo para uno mismo.»

¿Te animas a leerlo y comentarlo? 

Publicado en Pensando en voz alta

El mundo de lo posible


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Pintura: Joaquín Sorolla

Microcambios celebra su cuarto año de vida en la nube. El 29 de septiembre de 2010 empecé mis primeros apuntes, sin saber si tendría lectores, si a alguien le interesarían mis búsquedas, reflexiones, elecciones…  Mi única pretensión era compartir aquello que llamaba mi atención   y crear una reducida comunidad de intereses comunes. El objetivo está cumplido,

Gracias a todos los que esporádicamente o asiduamente visitáis esta casa de palabras.

Mi proyecto sigue volando porque resuenan vuestras pisadas en este espacio sin puertas ni ventanas. Y para  celebrarlo, de  regalo,  este poema de Emily Dickinson  donde lo posible (ese lugar que a veces no vemos a nuestro alrededor pero existe) se adueña de la vida.

Vivo en lo posible

lugar más bello que la prosa

tiene más ventanas

y numerosas puertas.

De estancias como los cedros

ávidas de miradas

y como tejado estable

las bóvedas celestiales.


Para visitas, óptimo,

para ocupación, esto,

su alcance ensancha mis pequeñas manos,

para albergar el paraíso.

Publicado en Pensando en voz alta

Ponte en lo peor y consigue liarla


En El arte de amargarse la vida Paul  Watzlawick relata la historia del martillo, una auténtica joya de la paranoia y el pensamiento deductivo perturbado. Nos puede parecer una exageración, pero no lo es. ¿Cuántas veces nos anticipamos a algo que no ha ocurrido ni tiene visos de ocurrir porque nos sale la paranoia de paseo o el “si me lo sabré yo” o  el “a mí me lo van a contar”? Siempre somos más listos que los demás, más precavidos y  más astutos. Y hacemos gala de nuestra estupidez presuponiendo la hostilidad, mala leche y negatividad que donde están es dentro de nosotros fundamentalmente. Para muestra un botón, esta  hilarante  escena de Sopa de Ganso de los Hermanos Marx.

Publicado en Pensando en voz alta

Cuando ya no estés, cuando ya no esté


Microcambios, Me mudo de sistema,

Ocurrirá algún día. Un día, sí. Ya no estarás. Ya no estaré. Ese día será muy parecido al resto de los días. Saldrá el sol, se pondrá el sol. Todo el mundo respirará como antes, salvo tú, salvo yo. En los periódicos, en las radios, en las televisiones, en internet, habrá noticias. Como cualquier otro día. Como esos días calcados en los que tú estabas, en los que yo estaba. Y qué curioso, nada habrá cambiado y todo habrá cambiado. Solo porque ya no estás, porque ya no estoy. Piénsalo. Cuando el otro abra los ojos y piense que el mundo es diferente, solo porque tú te has ido, porque yo me he ido, la ilusión perdurará en su cerebro como un encantamiento, quizás minutos, tal vez horas, puede ser que días e incluso meses y exagerándolo todo,  años. Sí, pero, moja el pie en el agua y comprobarás que la piel toca el agua y hay poca diferencia en la sensación que experimentabas cuando yo estaba. También yo lo hago. Al final, la muerte no resulta ninguna sorpresa. No es el fin, ni el principio de nada, sino la continuidad de todo, a excepción de ti y de mí. Tú y yo somos meras partículas suspendidas en un polvo lumínico que nos transforma y nos dispersa en un infinito imposible de cuantificar.

Un día habrá silencio, para ti, para mí. Y será como si tú y yo nunca hubiéramos existido.  Como si antes que tú y yo, el mundo fuera tan mundo que no albergara la posibilidad de habernos contenido. Esto no es cierto. No al menos, para ti, ni para mí.