Publicado en La caja de herramientas

El cambio de hábitos


 

 

PENSAR

¿Qué pasa cuando uno se siente aturdido, desalentado, incapaz de moverse o en un estado de desinterés peligroso

  1. Sigues quejándote una y otra vez por tu mala suerte.
  2. Nada.
  3. Perfeccionas el sistema de balones fuera (yo no tengo la culpa de nada) que se lo miren otros.
  4. Te preguntas qué demonios te pasa, lo averiguas y echas mano  de esa «maga» con mala prensa llamada La Fuerza de Voluntad.
    Mason Currey advierte que «una rutina sólida genera un entorno trillado para nuestras energías mentales y nos ayuda a conjurar la tiranía de los estados de ánimo». Así que si queremos no depender de los estados de ánimo nada mejor que «hacer sin querer» o lo que es lo mismo no esperar a tener ganas. Pero eso no es todo, Currey agrega: «creando buenos hábitos podemos liberar a nuestras mentes para pasar a campos de acción de verdad interesante. Et voilà.
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Publicado en Pensando en voz alta

El trabajo del escritor


 

microcambios

 

Ilustración: Katrin Coetzer 

Un novelista puede tener un momento (literalmente un flash) de iluminación interior en que se le revele el nacimiento, el significado y el propósito de un nuevo libro; pero le puede llevar años escribirlo. Durante ese tiempo no sólo deberá conservar la idea intacta y clara; además tendrá que comer, vivir, ganar dinero, sufrir, disfrutar, ser amigo, y todo lo demás que hacen los seres humanos. La inspiración, experimentada como un flash instantáneo, puede ser deliciosa y vigorizante y generar toda una vida de trabajo. Un verso que nace trae con él un increíble impulso de energía, coherencia y claridad, exaltación y alegría. En ese momento la belleza es palpable, está viva. El cuerpo se siente fuerte y liviano. La mente parece flotar con comodidad por el mundo. A este respecto Emily Dickinson dijo que el poema es exterior al tiempo. La improvisación se llama también extemporización, que significa a la vez “fuera del tiempo” y “desde el tiempo” . Pero esta hermosa sensación no basta. Como muchas otras bellezas y alegrías, puede traicionarnos apareciendo en un determinado momento y desapareciendo en el siguiente. Si ha de dar por resultado una obra de arte tangible, o una improvisación extensa de cualquier calidad, la inspiración creativa debe apoyarse en el tiempo. Y hacer el arte sólo por el elevado sentimiento de completud y conexión en el momento de la inspiración sería como hacer el amor sólo por el momento del orgasmo. Por lo tanto el trabajo del improvisador consiste en extender esos flashes momentáneos, extenderlos hasta que se fusionen con la vida cotidiana. Entonces empezamos a experimentar la creatividad y el libre juego de la improvisación como parte de nuestra mente común y de nuestra actividad habitual. El ideal, al que podemos acercarnos pero nunca alcanzar plenamente, porque todos nos atascamos de vez en cuando, es un flujo constante momento a momento. A esto se refieren muchas de las tradiciones espirituales cuando hablan de “cortar la leña, acarrear el agua”, llevando a las actividades rutinarias de la vida cotidiana las cualidades de luminosidad, profundidad y simplicidad dentro de la complejidad que asociamos con los momentos de inspiración. Como los balineses podemos decir: “No tenemos arte. Todo lo que hacemos es arte”. Podemos llevar una vida activa en el mundo sin enredarnos en libretos o expectativas rígidas: hacer sin preocuparnos demasiado por el resultado, porque el hacer es su resultado.

 

Free play: la improvisación en la vida y en el arte 
Stephen Nachmanovitch

Publicado en Pensando en voz alta

¿por qué no puedo cambiar?


Microcambios

Ilustración: Valeria Gallo

En nuestra cultura, la mayoría de la gente se ha visto privada de la conciencia de quiénes son en realidad. Han perdido temporalmente su conexión con lo más elevado de sí, y por lo tanto, han perdido el poder y la responsabilidad respecto a sus propias vidas. En cierta medida, albergan en su interior un sentimiento de indefensión. Se sienten básicamente impotentes para introducir un cambio real en sus vidas o en su entorno. Este sentimiento interiorizado de indefensión provoca una lucha y un forcejeo desproporcionados para conseguir tan sólo un poco de poder o control en su propio mundo.

De ahí que la gente se oriente mucho hacia el logro de objetivos. Se sienten emocionalmente atados a cosas y personas que consideran imprescindibles para ser más felices. Notan que en su interior «falta algo», y se convierten en personas tensas, ansiosas, estresadas, que continuamente tratan de llenar el vacío intentando manipular el mundo exterior para conseguir lo que quieren. Éste es el estado de ánimo a partir del cual la mayoría de las personas se fija objetivos y trata de crear lo que quiere en la vida. Desgraciadamente, partir de este nivel de conciencia no conduce a nada, porque se pone usted tantos obstáculos que no puede superarlos; y si los vence y logra sus objetivos es sólo para acabar descubriendo que no le aportan ninguna felicidad interior.

Cuando advertimos este dilema es cuando empezamos a abrirnos hacia un camino verdaderamente espiritual. Nos damos cuenta, sencillamente, de que tiene que haber algo más en la vida, y comenzamos a buscarlo.

A lo largo de nuestra búsqueda podemos pasar por fases y experiencias muy diversas, pero acabamos por ir recuperando nuestra propia personalidad. Es decir, volvemos a nuestro verdadero ser, a la naturaleza divina o a la mente universal que existe en todos nosotros. Gracias a esta experiencia acabamos recobrando todo nuestro poder espiritual, y nuestro vacío interior se llena desde dentro.

SHAKTI GAWAIN 

 

Publicado en Microideas

10 ideas útiles para no estar parado


Cristoph Nieman 1
Ilustración: Christoph Niemann

Llega la fatídica noticia: ¡estás despedido/a! y se nos queda la cara a cuadros. ¿Despedido/a? ¿Después de veinte años de entrega a esta empresa? ¿Con tan sólo cuatro meses de prácticas? ¿después de no querer reinventarme por estar seguro/a? ¿antes de que me haya hecho idea de qué va esto? El cambio siempre se produce y no es negociable. Hay una nueva situación y lo que conviene es enfrentarla cuánto antes. Se debe huir de los por qué: rara vez conducen a buen puerto. Generalmente la respuesta a esos por qué nos empequeñecen: porque ya no soy útil, porque a alguien le tenía que tocar y yo soy el chivo expiatorio, porque no he sabido estar a la altura, porque me tenía que tocar esta injusticia tan inmerecida… Etcétera. Mejor olvidar esa parte y formular preguntas como ¿para qué estoy en esta situación? ¿Será para desafiarme? o ¿para tener oportunidad de encontrar algo mejor? ¿será para desarrollar mi talento abotargado por el conformismo? o ¿será porque estamos en una crisis y mi sector no admite tantos profesionales de mi perfil? Cualquiera que sean tus preguntas y tus respuestas, ya estás haciendo algo y lo mejor es que no te estás culpando de tu situación sino reflexionando sobre ella. A partir de ahí la remontada se producirá en breve porque estar en paro no significa que estés parado. Así que mejor ponerse manos a la obra y tomar decisiones:

1.Buscaré algún curso que me permita aprender algo que me guste y me evite horas de estar en casa mano sobre mano.
Mejoraré destrezas que ya poseo y no he fortalecido lo suficiente como el aprendizaje de un idioma o el desarrollo de una afición que me ayude a recuperar la paz.

2.Utilizaré todas las herramientas a mi alcance para hacer público que estoy buscando trabajo: lo anunciaré en redes sociales, se lo comunicaré a mis relaciones más cercanas y también a los simple conocidos. No desaprovecharé ninguna oportunidad para que se produzca una oportunidad

3.Trabajaré en mi CV y pensaré quién soy y en qué me distingo de los demás. Me comprometeré en esta investigación personal y me propondré ser muy, muy creativo/a. Si tuviera la oportunidad de contratarme ¿cómo sacaría lo mejor de mí mismo?

4.Me fijaré un objetivo y un plazo y me propondré cada día hacer alguna pequeña acción que me acerque más a mi estado deseado. (Haré una llamada, investigaré en qué han hecho los buscadores de empleo como yo, leeré un buen libro, preguntaré a alguien con un gran conocimiento de la situación qué me aconsejaría hacer, participaré en actividades que me mantengan conectado…)

5.Dedicaré tiempo a ayudar a quien necesite de mis habilidades ( crearé un blog, participaré como voluntario en una ONG, me comprometeré con algún familiar o amigo)

6.Buscaré el apoyo de mi equipo a favor (familia, amigos, mentores, compañeros) y les haré saber que estoy dispuesto/a a no darme por vencido/a pero que necesitaré de su aliento en los momentos bajos. Cada día buscaré fortalecer una relación. Y aprovecharé que tengo tiempo para escribir una carta de agradecimiento a todos los que me han ayudado a ser quien soy.

7.Trabajaré incansablemente en adoptar buenos hábitos que sostengan mi fuerza de voluntad (fijaré unas rutinas positivas y le dejaré poco espacio a mi censor interno). Si tengo un día malo, lo daré por bueno y seguiré adelante sin machacarme.

8.Exploraré mi parte creativa a través del pensamiento lateral haciéndome preguntas que cambien mis puntos de vista más habituales: ¿Y si me levantará hoy y todos mis problemas hubieran desaparecido? ¿cómo me sentiría? ¿con quién lo compartiría? ¿que haría si no necesitara ganar dinero para vivir? ¿cómo sería mi día ideal? ¿Qué aspecto positivo hay en que me hayan despedido/a? ¿me gusta algún aspecto de disponer de más tiempo para mí y los míos? Apuntaré todas mis ideas para que no esfumen admitiendo la versión mala de todo cuanto se me ocurre. Los escritores de guiones saben que detrás de una versión mala del guión siempre hay una señal que apunta a una buena dirección.

9. Buscaré empleo infatigablemente y no me importará si llueve o hace sol. Me permitiré aceptar, como primer paso de mi nueva vida de reinsertado laboral, un trabajo que no me satisfaga al cien por cien, pero no perderé de vista dónde quiero estar a medio y largo plazo.

10. Evitaré decisiones que perjudiquen a mis valores y mi consideración sobre mí mismo/a. Y para reforzar mi auto compromiso escribiré un diario de progreso donde anotaré los logros, los pequeños avances, los obstáculos que me salen al paso, las ideas que se me ocurren, las conversaciones que deseo mantener con el mundo, las ideas más brillantes que he cazado al vuelo, las personas que me están ayudando, las personas a las que necesito perdonar para abandonar mi ira.

Nos imponen la circunstancia (quedarnos sin nuestro medio de vida) pero nadie tiene poder para imponernos la actitud que adoptemos hacia ella, así que mejor actuar y evitar que el tren nos pase por encima. Un camino de mil kilómetros empieza por un paso pequeño y luego otro, y luego otro, así hasta que el camino se ha convertido en una verdadera casa.

¡A por ello! Y buena travesía.

Cecilia Monllor