Ojalá no necesitemos nunca un trasplante de órganos. Ojalá nadie de los nuestros pase por el sufrimiento del desasosiego de la espera. Ojalá comprendamos a tiempo lo importante que es ser donante. Y si por desgracia nos encontramos en la disyuntiva de tomar una decisión sobre los órganos de un ser querido, nos vendrá bien recordar que, en última instancia honrar la vida es lo más importante, por encima de nuestras creencias. Si quieres informarte, antes de tomar la decisión y hacerte donante, visita esta estupenda página web llena de información útil. http://donacion.organos.ua.es/submenu3/inf_sanitaria/carnet_donante.asp
Categoría: Microideas
Ideas sutiles para introducir pequeños cambios en nuestra vida
Teoría de la bola de nieve
El mayor obstáculo de «no hacer» se encuentra en la costumbre de enredarnos en excusas: «esto es una pesadez», «me va a llevar un montón de tiempo», «todavía no estoy preparado/a» y como éstas decena más de excusas. La razón última de aplazar se haya en la pereza y la pereza es la mayor encubridora del miedo: miedo a no hacer bien las cosas, miedo a defraudar, miedo a no dar la talla. El miedo proporciona el permiso por adelantado para el fracaso, así que lo más probable es que ni lo intentemos.
Pero hay una imagen perfecta para reflexionar sobre la postergación: la de la insignificante bola de nieve cayendo por una ladera repleta de nieve y haciéndose cada vez más grande y poderosa. Su simple evocación debería resultar disuasoria. A mí me funciona. Cuando aparto algo de mi mente porque no tengo ganas, suelo acordarme de la inocente bola de nieve rodando y engordando hasta convertirse en un auténtico peligro. Tal vez esta imagen no valga para todo el mundo. De todas formas aquí está: tan gráfica como directa.
Cuestión de semántica
La única diferencia entre un problema y una solución es que la gente entiende la solución.
Dorothea Brande
Un buen consejo socrático: la inutilidad de cotillear
En una ocasión un alumno se presentó ante Socrates con intención chismosa. Adivinando sus intenciones el griego le preguntó: ¿estás seguro de que lo que me vas contar es verdad? Ante las dudas de su interlocutor volvió a preguntar: ¿le beneficia a esa persona tu comentario? Como el interlocutor reconoció que no, planteó una última cuestión: ¿ y me servirá a mí de algo tu información? Despejada las dudas al respecto el maestro resolvió que si no era cierto ni bueno ni útil para nadie, entonces ¿para qué saberlo?
La próxima vez que se me presente un o una cotilla o me vengan las ganas de chismorrear tendré en cuenta los consejos de Sócrates.
El dinero, una consecuencia de elegir
No hay ningún pensamiento que viva en tu cabeza sin pagar alquiler: cada pensamiento que tengas será o bien una inversión o un coste. O bien te llevará hacia la felicidad y la prosperidad o te alejará de ellas. O bien te infundirá poder o te lo quitará. Por eso, es imprescindible que elijas sabiamente tus pensamientos y tus creencias. Ten presente que tus pensamientos y tus creencias no son quien tú eres y que no se hallan necesariamente adscritos a ti. Por muy valiosos que creas que son, no tienen mayor importancia y mayor significado que los que tú les das. Nada tiene significado excepto el que se le da.
Harv Eker
Los secretos de la mente millonaria
Cuestión de ángulo
Las personas crea algo que funciona. Luego las circunstancias cambian y deben tratar de modificarlo para que continúe funcionando, y están tan ocupadas tratando de averiguar qué sucede, que no se dan cuenta de que sería una idea mucho mejor crear un sistema totalmente nuevo a fin de lidiar con las nuevas circunstancias
¿Dónde encuentro mi yo?
El lujo del microapagón
Apagarse es uno de los actos más sabios que conozco. Hay un momento para encenderse, para conectarse al mundo, para explorar y sacar partido de la creatividad, para estar on-line y también para estar en disposición de algo y por algo. Pero existe un momento óptimo para desenchufarse y disfrutar del silencio. Y este momento, a veces coincide con las vacaciones y a veces no. Yo propongo microapagones continuos, tanto a lo largo de la jornada como de toda la vida. No me parece nada sano eso de desenchufarse a la fuerza por prescripción facultativa como medida terapéutica. Prefiero la vida llena de interruptores que puedo encender y apagar a voluntad. Lo que propongo tiene un cierto parecido con la jubilación que tanto ansían los que no disfrutan de la vida en el presente. Las microjubilaciones, como los microapagones te permiten saborear más esta vida terrenal, que en definitiva se nos va antes de decir amén. Disfrutemos de la compañía, la tecnología, el ocio y la conexión pero disfrutemos también de la nada, del silencio, de la ausencia de timbres y de correos electrónicos que llegan desde los cinco rincones de la tierra. Un microapagón es un lujo, de verdad.
Dar y recibir: un nuevo enfoque
De profetas y profecías
Si continúas diciendo que las cosas van a ir mal, tienes muchas posibilidades de ser un profeta
Isaac B. Singer


