Publicado en Pensando en voz alta

Elección


 

murado

Pintura: Antonio Murado

Un año más se va y con él pequeños y grandes acontecimientos que nos han afectado de forma personal. Para empezar el nuevo ciclo nada mejor que sentarse frente a una taza de té o de café y saborear lentamente los versos del poeta. Que no se nos escape la vida como granos de arena entre los dedos.

 

«Pues el amor se me ofreció, y me acorbardaron sus desengaños;

los pesares llamaron a mi puerta, pero tuve miedo;

la ambición me reclamó, y me asustaron los riesgos.

Continuamente anhelaba, sin embargo, darle un sentido a mi vida.

Y ahora sé que debemos desplegar las velas

y coger los vientos del destino

adondequiera que lleven al barco».

Edgard Lee Master (Antología de Spoon River)

Anuncios
Publicado en Pensando en voz alta

La novela de uno mismo


microcambios

El hombre no tiene una naturaleza sino una historia. El hombre no es otra cosa que un drama. Su vida es algo a elegir, construir mientras procede. El ser humano consiste en aquella elección y aquella inventiva. Cada ser humano es la novela de si mismo, y si bien puede elegir entre ser un escritor original o uno que copia, no puede evitar elegir. Está condenado a ser libre.

 

José Ortega y Gasset

Publicado en Pensando en voz alta

El cambio a peor o a mejor


 

Me mudo de sistema, Cecilia Monllor, Microcambios

Pintura: Vilhelm Hammershoi

Uno puede querer cambiar para peor o para mejor y las dos posibilidades son factibles. A peor se consigue dejándose llevar por la deriva, reaccionando en lugar de respondiendo y culpando a los demás de todo lo que te ocurre, ¡al diablo con la responsabilidad y la libertad! ¡Me rebelo contra la idea de tener conciencia!

Si uno se ejercita debidamente en el arte de amargarse la vida lo consigue a la perfección. Pero hay que ser insistente y disciplinado. Ver sabios consejos sobre cómo amargarte la vida aquí

El cambio a positivo lleva consigo aumentar la ingesta de honestidad, responsabilidad, generosidad, sabiduría para aprender a aceptar el error, el resbalón y las equivocaciones y ponerse otra vez en camino; y por último vivir con mayor libertad de acción y visión.

Obviamente la única persona que puede elegir el qué y el cómo, eres tú. No existe mayor poder.

Publicado en Vídeos Inspiradores

El desafío de cambiar


El momento click del cambio es diferente para cada uno de nosotros. En esta escena de la película  La casa de mi vida, George se siente impotente por cómo su hijo Sam desperdicia su vida sumido en una infelicidad perpetua.  En esta conversación directa y sincera George le propone a su hijo que haga algo para cambiar y le advierte: «Estas a tiempo, los cambios pueden ser tan constantes que no verás la diferencia hasta que sea obvio o tan lentos que no sabrás si tu vida es mejor o peor hasta que lo sea o puedes cambiar del todo y ser alguien diferente en un instante. A mí me pasó».  Como en la película, a veces necesitamos que alguien nos dé un empujoncito para aprender a comprometernos con nuestras elecciones y nuestra felicidad.

Publicado en Vídeos Inspiradores

De oveja a tigre


Fredy Kofman explica en esta interesante charla lo que diferencia a una oveja (un pusilánime) de un tigre (un responsable)

¿Qué hace la oveja?

Se quita de encima cualquier responsabilidad
Está convencida de que las circunstancias son las causantes de todo y predeterminan su elección
Se siente ansiosa por tener que elegir
Se queja
Reacciona a los estímulos, no elige su respuesta
Cree que toda acción que emprenda debe tener un resultado previsto. Cuando no ocurre así, la frustración y el miedo le arruinan la vida y se siente impotente
No reflexiona sobre sus valores ni actúa teniéndolos en cuenta, prefiere que otros decidan por ella

¿Qué hace el tigre?

Acepta ser plenamente responsable responsable de su vida
Elige cómo reaccionar, qué hacer con su existencia, sus recursos, su tiempo…
Se siente protagonista
Asume la ansiedad de las elecciones porque elige ser mediante su hacer cuando le vida le presenta unas determinadas circunstancias
Comprende que el resultado de sus acciones no depende de él en exclusiva; admite que puede dirigir su acción hacia una dirección concreta, pero sólo eso. Así que sabe que el fracaso y la frustración forman parte del proceso
Cuando toma una decisión se apoya en sus valores y, pase lo que pase, experimenta la satisfacción de haber actuado conforme a sus valores. Se enorgullece de su comportamiento no del resultado
Construye una vida en libertad y empieza a crear un cielo en la tierra.

(El final de la conferencia de Kofman es muy provocativo, vaya la advertencia por delante).

Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

¿Qué nos conviene más: el pesimismo o el optimismo?


Ser optimista o pesimista es algo difícil de elegir. Las más recientes investigaciones confirman que un porcentaje elevado de nuestro optimismo o pesimismo viene de serie en el pack genético. Pero no hay por qué resignarse. Lo cierto es que para la persona con tendencia natural hacia la negatividad y el pesimismo saber cómo funciona su cerebro “de serie” es aún más importante que para el optimista moderado. Y esto es así porque el pesimista natural necesitará, para incrementar su bienestar,  aprender a cambiar sus circuitos cerebrales. De otra manera su inconsciente siempre estará gastándole malas jugadas. ¿Y cómo lo hará? Otro día me ocuparé de este asunto.    Lo que hoy nos ocupa es este interesante artículo que he encontrado navegando por el ciberespacio. Os invito a que lo leáis. 

OPTIMISTAS Y PESIMISTAS: UNA TÉCNICA PARA PENSAR

Ante la misma situación optimistas y  pesimistas actúan distinto. Los pesimistas eligen el aspecto negativo, los optimistas el positivo. En una crisis los pesimistas ven la amenaza y los optimistas la oportunidad. Si la botella está por la mitad unos opinan que está medio llena, los otros que está medio vacía.

Optimistas y pesimistas: ¿que conviene ser? Henry Ford dijo “Siempre tenemos razón, cuando pensamos que nos irá bien o mal”. Pensar en una dirección aumenta su viabilidad, el que cree en algo lo hace más posible. Es que la mente posee una capacidad auto sugestiva que transforma en acto lo que decide  aceptar. A veces  optimistas y pesimistas se equivocan. El iluso, por ejemplo, construye castillos en el aire. El optimista, en cambio, tiene los ojos en el cielo pero los pies en la tierra.

En los cursos de entrenamiento intelectual se educa la mente para aprovechar las actitudes primarias combinando el  role playing (ponerse en el lugar del otro) con los sombreros para pensar. El “Yo” queda protegido porque remiten al papel interpretado. El ego sale de vacaciones sin reprimir al pensador. Es una técnica que dirige la atención hacia zonas no visitadas modificando la dinámica del cerebro en el pasaje de la intención a la acción.

Optimistas y pesimistas: la importancia del método.

El sombrero blanco. El actor  busca los hechos objetivos y se pregunta: ¿qué tengo?, ¿lo puedo verificar?. No busca encajar los datos, asume la neutralidad.

El sombrero rojo. Se legitima la expresión de la emoción sin tener que justificarla: me huele mal ¿no me pregunten por qué? Aflora la intuición sin ocultar el sentimiento.

El  sombrero negro. El interprete es pesimista. Actúa como el abogado del diablo. Critica  lo que está mal sin temor a destruir, porque esa es su función.

El sombrero amarillo. Es el sombrero del optimismo. En oposición al negro, busca el lado positivo para lograr que  las cosas ocurran. Aplica mejor las viejas ideas, es constructivo.

El sombrero verde.  Es la esperanza, la prima hermana del optimismo, busca promover la novedad generando el movimiento.

El sombrero azul.  Coordina, dirige, afina y escucha valorando los aportes que sintetiza en función de la  prioridad. Define la agenda: ¿cómo encaja esto en la estrategia global?

Técnicas optimistas y pesimistas.

Actitud, reflexión y acción. Estimulando opciones se evita el automatismo del sistema perceptivo. Si el sombrero negro pesimista señala un peligro se lo enfrenta, se acepta la amenaza pero con una solución. Como es más fácil destruir que crear, si se trata una  idea nueva conviene usar el sombrero amarillo. Para comprender es mejor usar el sombrero blanco que provee información y el rojo que aporta la emoción. Para analizar las causas  el blanco, para evaluar el negro; para generar el verde, para decidir o planear, el rojo y el blanco, para dirigir el azul.

En la vida práctica …  Al optimista se lo ve como ingenuo y el ceño tosco del pesimista aparenta sabiduría. El pesimismo brota de la duda, de la desconfianza, es como la certeza que se cierra a la experiencia, evitando el cotejo con lo real. Mientras que el pesimismo es fácil, el optimismo demanda un esfuerzo de la voluntad. La alegría no tiene autoridad de la tristeza que goza de un gran respeto. Cuando se asocia a un pensamiento la tristeza se convierte en pesimismo. Hay que resistir al pesimismo  en esta época en que tiene tan buenas razones. La victoria es el arte de continuar cuando otros se detienen. Churchil dijo: “un optimista ve una oportunidad en cada calamidad y el pesimista una calamidad en cada oportunidad”. La mejor guía es el pensamiento positivo. Para Platón “el comienzo es la parte más importante del trabajo”.

Optimistas y  pesimistas, el entusiasmo. Hay personas que amanecen con una energía incontenible, otras apenas pueden levantarse. Esa virtud misteriosa es como el poder transformador del viento, invisible pero efectivo y ante el cual hasta las hierbas se inclinan.  El entusiasta despliega libremente su energía porque su fe  mueve las montañas. Es proactivo no se ata  a los sucesos. Como la  profecía que se autorrealiza,  logra lo que anhela porque cree. Su libertad es plena, y la potencia no se la da el intelecto, ni el objetivo intencional, sino la fuente de la cual se nutre. Y el optimismo como el entusiasmo se contagian.

Fuente: Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas.

Procedencia del artículo: http://www.ilvem.com/shop/otraspaginas.asp?paginanp=607&t=OPTIMISTAS-Y-PESIMISTAS:-UNA-T%C3%89CNICA-PARA-PENSAR.htm