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Palabras sabias sobre el perdón


microambios

El perdón es esencial para vivir. Sin él no volvemos a tener relaciones humanas con los demás. Ni con Dios. Sin el camino del perdón, no solo negamos la humanidad del otro a pesar de su lado oscuro, sino la nuestra propia. ¿Qué es imperdonable? No es el mal que nos han hecho, es la furia que sentimos por habernos colocado en la situación de padecer ese mal. El perdón no es hacia el otro, es hacia nuestro propio ego. Lo que nos repugna es no haber estado a la altura. Todos aspiramos a ser más de lo que somos pero cuando no lo logramos nos volvemos contra los que lo han impedido. Contra los que han revelado nuestra debilidad. Cuando perdonamos hacemos las paces con nosotros mismos.

Ingrid Betancourt

Fuente: Mujerhoy  26 julio 2014 pág 22

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Libros que dejan huella


microcambios, me mudo de sistema

Akbar es uno de esos personajes que se queda en la memoria cuando ha pasado ya cierto tiempo de la lectura del libro. Es sordomudo y padre de cuatro hijos, un chico, Ismail, y tres chicas. También es el marido de Tine y el sobrino de Kazem Kan. Durante toda su vida escribe en un cuaderno historias que salen de su cabeza en unos signos extraños inspirados por la escritura cuneiforme. Y no voy a contar el argumento ni la trama de «El Reflejo de las palabras» porque no es ese mi objetivo.  Solo mencionar un apunte: desde su publicación en español lo he leído muchas veces; pero  ha sido durante una reciente lectura cuando he entendido de golpe y porrazo que no he estado leyendo el mismo libro cada vez que me zambullía en sus páginas. Porque aunque el libro sea el mismo yo no lo soy. Durante esta última visita a la deliciosa historia de Kader Abdolah me he tropezado con el capítulo “Un nuevo camino” que se inicia con las palabras del poeta persa Mohamede Mojtari: «La pérdida es una experiencia que conduce hacia un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quien cae en un sitio se levanta en otro. Ésa es la ley de la vida».

No te pierdas la lectura de El reflejo de las palabras. Es una delicia.

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Aquí, en este instante


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Ilustración: Gee Chan

La supervivencia radica en la cordura, y ésta se encuentra en prestar atención… Sea éxito o un fracaso, la verdad de una vida poco tiene que ver con la calidad. La calidad de una vida se encuentra siempre en la proporción que guarde con la capacidad para el disfrute, y ésta es igual al don de prestar atención. La recompensa de prestar atención siempre es la cura. Puede empezar con la sanación de un dolor concreto. Pero lo que se cura finalmente es la herida que subyace a todo dolor por sentirnos, como dice Rilke “indeciblemente solos”. Más que cualquiera otra cosa la atención es el acto de entrar en contacto. En el aquí y ahora exacto todos estamos siempre bien. No hay momento que no tenga su propia belleza.

Julia Cameron
El camino del artista

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No se puede justificar todo


Es realmente difícil ser independiente y expresar un pensamiento propio, fruto de la reflexión y la repugnancia por el abuso, el desprecio al dolor ajeno y la injusticia en nombre de todo un pueblo, sin que intenten acallarte. Norman Finkelstein es para mí un ejemplo de honestidad y de sentido de la dignidad humana, que está por encima de todas las banderas, los credos y las verdades dogmáticas.

 

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El poder de la vulnerabilidad


Brene Brown estudia la conexión humana, nuestra capacidad de empatía, de pertenencia, de amar. En una charla conmovedora y haciendo gala de un sentido de humor envidiable comparte una visión de su investigación, que la llevó en una misión personal a conocerse a sí misma, así como a comprender a la Humanidad. Una charla para compartir.

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El dolor está dentro


Bernal Díaz de Castillo, como él mismo lo explica,  escribió sus crónicas para reivindicar el trabajo conjunto en la conquista de México. “Mi intento desde que comencé a hacer mi relación no fue sino para escribir nuestros heroicos hechos e hazañas de los que pasamos con Cortés, para que agora se vean y se descubran muy claramente quiénes fueron los valerosos capitane s y fuertes soldados que ganamos esta parte del Nuevo Mundo y no se refiera la honra de todos a un solo capitán; porque no hay memoria de ninguno de nosotros en los libros y memorias que están escritos, y sólo el marqués Cortés dicen en esos libros que es el que lo descubrió y lo conquistó, y los capitanes y soldados que lo ganamos quedamos en blanco, sin haber memoria de nuestra personas y conquistas, que por sublimar a un solo capitán quieren deshacer a muchos”.

El sentimiento de injusticia y dolor está muy presente en sus palabras y no parece tanto una acusación contra Cortés sino más bien contra el mundo en general por haber asumido la versión fácil de la historia en la personalización de un héroe. La mente de Bernal Díaz del Castillo está alimentando una creencia de  injusticia sobre un hecho del pasado que ya no existe y así lo manifiesta en su escrito. Con sus palabras quiere reivindicar la memoria y el heroísmo de muchos seres anónimos presentes en la conquista  (él tiene la creencia de que el mundo no les ha hecho justicia, ésta es su interpretación personal). Por lo tanto la injusticia que denuncia Díaz del Castillo no están en los hechos (muchos hombres anónimos contribuyeron a la conquista de México) sino en cómo piensa él que el resto del mundo ha interpretado esta evidencia (esto es, muchos hombres anónimos contribuyeron a la conquista de México). Parece un rompecabezas pero no lo es.

La ira y el descontento no provienen de nada exterior puesto que lo real es lo que es, sin más,  sino de la valoración personal de las emociones que esos hechos suscitan. Cuando juzgamos que el mundo comete un atropello estamos asumiendo algo que hemos creado nosotros, que de hecho no existe fuera de nuestra mente. Comprender esta idea tan sencilla es sinónimo de recobrar la paz. Y de paso de entender que resolver los problemas en el exterior es imposible. Sólo podemos afrontar nuestras creencias desde dentro por la vía de deshacerte de ellas, puesto que son variables, subjetivas y las has creado tú, pueden desaparecer y llevarse de paso el dolor y la ira.