Publicado en Microideas

Un buen consejo socrático: la inutilidad de cotillear


En una ocasión un alumno se presentó ante Socrates con intención chismosa.  Adivinando sus intenciones el griego le preguntó: ¿estás seguro de que lo que me vas contar es verdad? Ante las dudas de su interlocutor volvió a preguntar:  ¿le beneficia a esa persona tu comentario? Como el interlocutor reconoció que no, planteó una última cuestión:  ¿ y me servirá a mí de algo tu información? Despejada las dudas al respecto el maestro resolvió que si no era cierto ni bueno ni útil para nadie, entonces ¿para qué saberlo?

La próxima vez que se me presente un o una cotilla o me vengan las ganas de chismorrear tendré en cuenta los consejos de Sócrates.

Publicado en Pensando en voz alta

Opinadores


En cualquier decisión  publica que tomes, encontrarás que hay que se pone de tu lado y quien opina que estás loco/a y que por ese camino no vas a ningún lado. No es el clásico esquema de optimista/pesimista sino el de que opina con criterio y el que habla por hablar. Así que antes de tomar en cuenta la opinión del que te augura el fracaso seguro pregúntate:

¿Hago bien en confiar mis planes a esta persona?

¿Está pensando o en mí o proyectando sus propios temores?

¿Ha pasado antes por mi situación para saber con total seguridad que estoy abocado/a al fracaso?

¿Le he pedido consejo o ayuda o por el contrario se mete en mi vida así sin más?

Una vez contestadas estas preguntas te resultará muy fácil saber a quién debes tener en cuenta y a quien no.

Yo, huyo como de la peste, de los que te chafan todos tus planes, derriban tu autoestima y se burlan de cualquier iniciativa que comentas.  Pero lo cierto, es que ya cada vez encuentro menos gente de esta clase en mi entorno, entre otras cosas porque elijo de quien deseo recibir una opinión.