Después de leer el libro de Kleon «Roba como un artista» no me queda duda de que hay ciertos puntos cruciales para no fastidiarse la vida creativa, por ejemplo: no esperar a saber quién eres para poner las cosas en marcha o por ejemplo, que la única forma de trabajar es aceptar el aburrimiento. O esta otra perla: hay que elegir dejar cosas fuera, las restricciones también significan libertad. De ahí la cita de Jack White: Decirte a ti mismo que tienes todo el tiempo del mundo, todo el dinero del mundo, todos los colores de la paleta, cualquier cosa que necesites, sólo mata la creatividad.
Categoría: Pensando en voz alta
Un espacio para la reflexión y el debate.
A Contracorriente
Divertida, original, inspiradora… he aquí una charla de las que sorprenden, contada por un hombre que domina el arte del relato y la metáfora. Intercala elementos cultos del mundo de la filosofía y la literatura con la construcción, el mercado, los residuos, desechos, humor y su propia e inteligente manera de pensar a contracorriente. Todo un regalo los minutos que dura esta divertida y reflexiva conferencia.
Devorados por las desilusiones

Enfrascada en la lectura de un libro encuentro de repente pensamientos escritos que chocan como un iceberg contra el casco de un barco en plena navegación y retienen la mirada sobre las palabras diseminadas por la hoja blanca. Como éste de la narradora de Middlemarch:
«Nosotros los mortales, hombres y mujeres, devoramos muchas desilusiones entre el desayuno y la hora de la cena; contenemos las lágrimas, palidecemos un poco, y al contestar a las preguntas decimos: «No, no me ha pasado nada!» Nos ayuda el orgullo; y el orgullo no es una cosa mala cuando nos impulsa a ocultar nuestras heridas… en lugar de a hacer daño a otros».
Confesiones de escritores

Si uno lee la vasta literatura moderna de confesión y auto análisis, llega a la conclusión de que escribir una obra de genio es una hazaña de dificultad casi prodigiosa. Parece muy improbable que salga entera de la mente del escritor. En general las circunstancias materiales están en contra. Los perros ladran, la gente interrumpe, hay que ganar dinero, se resiente la salud. Además, acentuando todas estas dificultades y haciéndolas más difíciles de soportar, está la notoria indiferencia del mundo. El mundo no le pide a nadie que escriba poemas o novelas o cuentos; no los necesita. Al mundo no le importa si Flaubert encuentra la palabra adecuada o si Carlyle verifica escrupulosamente este hecho o aquél. Naturalmente no va a pagar por lo que no desea. Y así el escritor, Keats, Flaubert,Carlyle, sufre, especialmente en los años creativos de su juventud, todas las formas de la desesperación y el desaliento. De esos libros de análisis y confesión surge un grito de agonía,una maldición. «Poderosos poetas que mueren en medio del sufrimiento»… Ésa es la materia de su canto. Si a pesar de todo esto aparece algo, es un milagro, y probablemente no hay libro que nazca entero y sin daños, tal como fue concebido.
Virginia Woolf
Una habitación propia Sigue leyendo «Confesiones de escritores»
¿Cómo soluciono mi falta de motivación?
La motivación es el nuevo grial de la sociedad contemporánea. Es fácil trabajar, mejorar una relación, establecer una comunicación eficaz con otras personas cuando uno se encuentra motivado pero ¿qué ocurre cuando las ganas se han evaporado, cuando acometer cualquier acción se convierte en algo tan difícil como escalar el Everest? La mayoría de las personas pasamos por estos baches de desgana, de ausencia de motivación, de apatía y abulia. En estos períodos infértiles nos sentimos bloqueados, sin energía para tomar decisiones. ¿Por qué nos ocurre? ¿Cómo explicar estos bajones energéticos? Sigue leyendo «¿Cómo soluciono mi falta de motivación?»
El tren que no llegó
No hay manera de esquivar el dolor; Forma parte tan inseparable de la vida que es imposible protegerse de él. La vida cambia en un segundo y ya nada es igual. Ayer aguardaba la llegada de mi hija, de regreso de un viaje de trabajo, y al pasar por Santiago de Compostela, observa atónita un tráfico inusual: decenas de ambulancias ululando, coches de bomberos, patrullas de Policía y Guardia Civil y por último el espectáculo terrible de los vagones de tren ardiendo levantando columnas de humo… Y me envía un what´s app para avisarme. Yo no sé nada del accidente de tren. La vida de muchos padres, hijos, hermanos, abuelos, maridos, mujeres y amigos se altera para siempre en el instante en que la locomotora toma la curva y descarrila.
No lejos de mi casa, donde aguardo la llegada de mi hija, unos amigos están disfrutando de la tarde veraniega con otros amigos, entre ellos unos padres cuyo hijo viaja en ese tren. Cuando se sientan a la mesa y se saludan no saben que ese hijo se les irá para siempre. En el tiempo detenido de antes, nadie lo sabe. En ese tiempo la vida es hermosa, los que amamos están bien y esa rutina maravillosa nos protege como un manto benéfico. En ese tiempo de letargo la vida es para siempre.
De pronto se acaba la ilusión del para siempre con la noticia terrible; entonces el mundo se para en un imposible presente. Emerge la amarga realidad, la incredulidad, la desesperación, el llanto, la locura… ¿Cómo no albergar esperanza? ¿Cómo resignarte a que ya no abrazarás, besarás, mirarás, oirás a quien tanto quieres?
Nacemos para ser derrotados por la muerte, es una verdad tan simple y esencial que duele hasta el tuétano admitirla.Yo quisiera que todos los que han perdido la vida en el tren que no llegó tuvieran muchos años de prórroga para disfrutar de este maravilloso regalo que es existir.
Hoy no encuentro consuelo a la tristeza que tantas personas albergan y me llega como una flecha disparada. Quizás hoy besemos más a nuestros seres queridos mostrándonos agradecidos sólo porque existen, sin más.
Derrochadores de tiempo

La vida es lo bastante larga y, si todo ella se invierte bien, se concede con la amplitud necesaria para la consecución de la mayor parte de las cosas. Pero si transcurre entre exceso y negligencia,y no se emplea en nada bueno, sólo cuando nos oprime la última hora sentimos que se nos va lo que no comprendimos que pasaba. Lo que significa que no recibimos una vida breve, sino que la abreviamos; y que no somos indigentes de vida sino derrochadores. Así como riquezas abundantes y propias de un rey, si caen en mal dueño, al momento se disipan, y una fortuna módica, si la lleva un buen gestor, crece al usarla, así nuestro tiempo de vida rinde mucho más a quien lo administra bien.
Séneca
Del libro: Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad (Editorial Acantilado)
La doble vida
La frecuencia con que las personas que llevan una doble vida utilizan la expresión «mi vida» resulta, curiosamente, elevada. Desde el punto de vista psicológico, el origen de este compromiso consciente con un «desdoblamiento de existencias» no resulta fácil de exponer con brevedad. Y cada casuística requiere su explicación. Pero, a modo general, sí se puede afirmar que responden a los juegos de la mente entre el consciente e el inconsciente.
Aun cuando las personas con doble vida son plenamente conscientes de ambas, y por tanto de las complejidades que conlleva no mezclarlas para no ser descubiertas, siempre hay una fisura: un detalle nimio, un olvido descuidado, un exceso de confianza que da al traste con todo el constructo. Sigue leyendo «La doble vida»
Un contagio de por vida
La forma más rápida de aprender

El título de este post puede sonar algo engañoso; en el aprendizaje, rara vez hay atajos. Puesto que cada persona aprende a su ritmo y con una metodología personalizada, hablar de rapidez puede resultar confuso. La lúcida y humorística reflexión de Dolina: ¿Por qué vale la pena la lentitud cuando se trata de conocimiento y aprendizaje? sigue estando igual de vigente a día de hoy. Sin embargo, sí existe una forma de acelerar el aprendizaje y es enseñando a otro lo que se aprende. Como el filósofo Lao Tse dice:
Si me dices algo, yo lo escucharé.
Si me muestras algo, yo lo veré.
Si me dejas experimentarlo, yo lo aprenderé.
Así que ya conoces un atajo sin trampa ni cartón.



