Publicado en Pensando en voz alta

Para qué mentimos


anselm kiefer
Escultura: Anselm Kiefer

La mentira es un subterfugio y al igual que no existe la envidia sana tampoco existe la mentira piadosa. Mentimos por diversos motivos y cada cual, con el uso y la experiencia, desarrolla una variante; aunque casi todos los métodos de mentir tienen puntos comunes como:

-la colocación de los ojos (ángulo superior izquierdo)
-Las frases imprecisas
-La postura de ataque
-Signos corporales visibles: nerviosismo, sudoración…
-La retórica
-La prepotencia
-Querer retirar la atención del asunto conduciéndolo a otra parte
-Responder sin dudar
-Indignación
-Falta de detalles, ambigüedades
-El movimiento de las manos Sigue leyendo “Para qué mentimos”

Publicado en Libros recomendados, Microideas

¿Qué es una idea?


Estoy satisfecho de haber sido capaz de responder rápidamente. Dije: no sé.
Mark Twain

Jack Foster en su libro Cómo generar ideas ofrece la defnición de James Web Young, que según el autor, es la que más le convence:  “una idea no es ni más ni menos que una nueva combinación de viejos elementos“. Y explica que hay dos razones para que le guste:  “Primera, prácticamente, le dice a uno cómo tener una idea, porque plantea que tenerla es como crear la receta para un nuevo plato. Todo lo que hay que hacer es tomar unos cuantos ingredientes conocidos y combinarlos de otra forma. Así de fácil. Segunda, me gusta porque se concentra en lo que yo creo que es la clave para tener ideas: combinar cosas. Ciertamente, todo lo que he leído sobre ideas habla de combinar o relacionar, yuxtaponer, sintetizar o asociar”.

El escritor Robert Frost añade: “¿Qué es una idea? Si usted va a recordar tan sólo una de las cosas que he dicho, recuerde que una idea es una proeza de asociación.”

Y Arthur Koestler que le dedica todo un libro “El acto de crear” explica: “el acto de crear revela, selecciona, reorganiza, combina y sintetiza las ideas, las aptitudes, las habilidades y los hechos ya conocidos”.

 

 

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Por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy


Procrastinación

Autor: Piers Steel

Editorial: Grijalbo

Reseña: Eddie, Tom y Valerie  son tres procrastinadores diferentes. Igual que un coche se queda tirado porque no tiene gasolina, se le ha pinchado un neumático o la batería se ha agotado, hay multitud de casusas de la procrastinación incluso aunque el comportamiento sea el mismo. Eddie, Tom y Valerie representa una faceta de la ecuación de la procrastinación, la fórmula matemática diseñada para cuantificar las dilaciones irracionales.

                                    Expectativa x valoración


Impulsividad x demora de la satisfacción

Estos factores: expectativas, valoración, impulsividad y demora de la satisfacción nos dan la clave de por qué no hacemos lo que tenemos que hacer cuando tenemos que hacerlo y en su lugar o posponemos indefinidamente o cargamos nuestra vida de estrés, mediocridad y resultados decepcionantes que nos dejan más tocados aún en una escalada para la que no hay término.

Piers Steele utiliza un lenguaje coloquial, ágil y repleto de sentido del humor para llevarnos de viaje por el apasionante  mundo de “mañana mejor que hoy”.  Pero a diferencia de los eruditos que se lanzan sobre un tema para contarlo todo, Steel avanza sobre los análisis y propone al lector un minucioso y entretenido programa para conseguir cambios definitivos.  E incluso aconseja al lector que no se pase eliminando toda la procrastinación  pues el perfecccionismo sólo trae la infelicidad, la obsesión y la eliminación de cualquier posible disfrute de la vida. Así que todo en su justa medida.

Muy entretenido el capítulo sobre  la historia de la Procrastinación, así como las citas y anécdotas sobre personajes célebres. La amenidad es una de las grandes virtudes del libro y de su contenido. Lo leeré más de una vez para integrarlo y asimilarlo. Como dice Dan Pink sobre él “aprenderás algunos detalles sorprendentes, así como técnicas para saber cortar a tiempo la tentación” . Una lectura que no debe dejarse para pasado mañana, mejor hoy.

A quién recomiendo la lectura: a los procrastinadores de libro

Publicado en La caja de herramientas

Exasperar al miedo


Cada día, durante cuatro semanas, reserva media hora de tu tiempo a imaginar las peores consecuencias que pueden derivarse de que se cumplan tus miedos más inconfesables. Para que surta efecto hazlo en relación a un objetivo, como  la angustia de hablar en público, la imposibilidad de coger aviones, el miedo a comprometerte, que los críticos opinen que sencillamente eres una birria etc…

Ponte en lo peor, que no te duelan prendas. Recrea la situación con todo lujo de detalles: te tachan de mediocre por tu exposición, te colocan en la lista de gente poco interesante, haces el ridículo y se ríen de tu ignorancia, te ningunean y no vuelven a contar contigo, piensan que eres completamente idiota, te mueres, se cae el avión, pierdes a toda la familia junta, te ridiculizan delante de todo el mundo, descubren tus secretos inconfesables y te desprecian, descubren que todo en ti es falso, reparan en lo poco que vales, te quedas en blanco, te entra una descomposición y no puedes ir a ninguna parte, te encierran, te quedas sepultado/a y nadie te encuentra, te dejan solo, suspendes el examen, te quitan la beca,  pierdes muchísimo dinero, te arruinas, te echan,  te privan de lo que más te gusta en el mundo, te meten en la cárcel, te violan, te secuestran…

Al cabo de media hora (puedes ayudarte por un despertador) sigues con tu vida como si tal cosa. Ya te has atiborrado de miedo.

¿Qué va a ocurrir?  

La obligación de concentrar tus miedos alrededor de un momento concreto de la jornada se convierte en un ritual cotidiano. A medida que transcurran los días comprobarás que el mejor modo de anular un miedo es exasperarlo. De tanto mirarlo de frente, evocarlo y representarlo (qué pasaría si…), aprendes a manejar tus fantasmas. Y lo que es aún mejor: con el tiempo conseguirás que todo ese miedo se transforme en valor.

¿Por qué sirve esta treta?

Porque el miedo es una sensación primaria  que ni se puede cancelar ni anular, pero sí gestionarse. Lo inteligente es reorientarlo hacia tu beneficio, que sirva para algo positivo .

¿Como se consolida?

Pasando a la acción. También  resulta útil una treta que se conoce en psicología como la ilusión de alternativas que consiste en que cada vez que te veas expuesto/a a la situación tendrás dos alternativas:  contar tu problema anticipadamente para controlar la ansiedad (revelar el secreto perturbador: me da pánico montar en un avión, me siento insegura cuando hablo en público, me gustaría ser clara en mi exposición, entiendo que es una exageración pero eres lo que más quiero: ten cuidado cuando cojas el coche, etc…) o hacer como si nada y tirar para adelante, comprobando que estás perfectamente capacitado/a para realizarlo.

La conversación guiada con un coach también obra milagros cuando aparecen miedos encubiertos como es habitual en el caso de relaciones disfuncionales entre superiores y subordinados o entre miembros de una familia.

Me gusta especialmente una cita de Mark Twain al respecto:

Soy un viejo y he conocido innumerables desdichas, pero la mayoría nunca sucedieron

Y otra de Séneca:

Aparta varios días en los que te contentarás con el mínimo y más sencillo sustento, un solo plato y ropas toscas, mientras te dices:  “¿Es esto lo que tanto temía?”