Publicado en Pensando en voz alta

Sobre la bondad


andrew
Ilustración: Andrew Groves

Hay algo hipnótico en las personas bondadosas, una especie de necesidad de estar en su compañía, de frecuentarlas y penetrar en su esencia. La bondad tiene algo de inaprensible, de fuerza experiencial. Es difícil que case con la razón porque su lenguaje choca una y otra vez contra la lógica del “dar para recibir”. Pocas veces se manifiesta con palabras porque su esencia es “el hecho”, la demostración. Surge de la profunda penetración en el otro, de comprender sus necesidades y actuar. La bondad está en las antípodas de la mentira y la impostura; en tanto a genuína expresión de amor, casa muy mal con el fingimiento. La bondad es la cualidad que más valoro en un ser humano.
Cuando me tropiezo con ella, encajada en uno de estos seres especiales que la poseen y hacen de su práctica una misión de vida, yo misma me siento más humana, más cercana al concepto de amor. Porque nos mejora, porque nos contagia, porque es una lección silenciosa, manifiesto mi rendida admiración a todos los bondadosos/as del orbe. Gracias a ellos jamás pierdo la confianza en la naturaleza humana.

Publicado en Microhistorias

¡Te envidio, chico del semáforo!


Admiro de verdad al chico negro que se coloca en el semáforo de al lado de mi casa. No sé si canta bien o mal, porque nunca me he fijado en la musicalidad de sus canciones. Lo que más me asombra es su dominio de la situación: no sólo canta sino que al mismo tiempo sonríe. Y la impresión que deja en el interlocutor es que no le pueden ir mejor las cosas. Observo que todo el mundo habla con él y le saluda. Llegan los repartidores y se paran a preguntarle cosas y él dice: hoy ha hecho un poco de frío pero biennnn y alarga el bien hasta que se le derrumba la palabra en el parapeto de los dientes. Si no le das dinero ni le compras nada, te sonríe igual y te saluda como si le hubieras dado todo lo que tenías. Inexplicable. Su forma de subir la mano y expresar de forma gestual algo así como: “no pasa nada ni te preocupes” me fascina. Como lo veo casi todos los días, me he sorprendido bastantes veces pensando: hoy lo pillo in fraganti, hoy no sonríe, ni canta; ¡tiene que ser humano este chico! Pero hasta ahora él lleva ganado todos los tantos. Pronto, pienso, se contagiará de nuestros malos modos, de nuestra inexpresividad, de nuestras prisas por llegar adonde sea.

Me intriga cómo habrá sido su educación, en qué habrá contribuido la genética a esta actitud tan envidiable, qué secretos encerrará esa mente tan alineada con vivir de la mejor manera posible. Para mí es  un auténtico enigma.

Lo reconozco: envidio a este desconocido. Me hace bien verlo cada día. Y me doy cuenta de no está en mi semáforo porque sí. Está ahí para recordarme cuando salgo y entro que la tierra no gira alrededor de mí, que no se puede ser feliz si no das. No me engaño con ese pensamiento bobo de la envidia sana. Eso no existe. Lo que existe es querer lo que otro tiene aunque tu deseo no sea arrebatárselo sino compartirlo. Yo quiero la capacidad de este chico para transformar a la gente. Cuando empecé Microcambios, hace justo un año, no sabía muy bien adónde me llevaría el blog. Me sentaba a escribir y elegía temas según mi motivación y el interés por el asunto. Hoy sé algo valioso de él: no es su contenido sino la actitud con que se concibió (para dar, para compartir, para extender, para oír, para saberos presentes al otro lado de este mundo virtual) lo que lo dota de sentido. No se puede recibir sin dar. Os estoy muy agradecida, lectores de Microcambios, por recordarme que un yo centrado en los otros es mucho más interesante y pleno que un yo centrado en uno mismo.
¡Gracias!
Cecilia Monllor

Publicado en Libros recomendados

La malla


¿Qué es la malla? ¿Cómo funciona? ¿Qué significa? ¿Podría haber existido la malla antes en una sociedad donde la información llega a todas partes,  sin facebook, twiter, sin crisis y sin motivos para interelacionarse?

The mesh (La malla), la obra de Lisa Gansky, exitosa empresaria californiana,  se ocupa de aclararnos todas las preguntas con las que encabezo esta entrada. El libro relata la construcción de una sociedad económica donde personas y empresas comparten e intercambian.  Esta teoría rebate la vieja fórmula de que es mejor comprar que alquilar, o tener que pedir prestado y como apunta Daniel Pink, todas las empresas dispuestas a trabajar aprovechando las sinergias de otras, así como con la idea de consumir sin despilfarrar, están entendiendo la economía de la malla y contribuyendo a que su ecosistema se esparza por todo el mundo.  La malla son muchos ejemplos de negocio:

http://www.groupon.es/

http://www.kickstarter.com

http://www.zipcar.com

http://www.thredup.com

De momento, el libro sólo está disponible en inglés.