Publicado en Libros recomendados

¿Qué es una hora astrosa?


microcambios

—Esto —dijo el maestro Hora— es un reloj de horas astrosas. Muestra con gran precisión las horas astrosas, y ahora acaba de comenzar una.

—¿Qué es una hora astrosa? —preguntó Momo.

—En el curso del mundo hay de vez en cuando momentos —explicó el maestro Hora— en que las cosas y los seres, hasta lo alto de los astros, colaboran de un modo muy especial, de modo que puede ocurrir algo que no habría sido posible ni antes ni después. Por desgracia, los hombres no son demasiado afortunados al usarlas, de modo que las horas astrosas pasan, muchas veces, sin que nadie se dé cuenta. Pero si hay alguien que la reconoce, pasan grandes cosas en el rnundo.

Momo (Michael Ende)

 

Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

Maneras de incrementar la felicidad


microcambios
Vintage Family Photos on Mantle
Antes de leer este artículo del Huffington Post, detente un momento y piensa en el enunciado de este post. Estoy segura de que conoces maneras concretas de incrementar tu satisfacción y tu alegría de vivir. Algunas son universales, pero otras son particulares, son tuyas, las has creado y experimentado tú. Los otros lectores están esperando esas aportaciones originales que se te han ocurrido gracias a tus experiencias. Atrévete a compartir. Anota 27 ocurrencias de cómo incrementarías tu felicidad con independencia de tus circunstancias actuales.

27 cosas que conviene saber sobre la felicidad

Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

Consejos financieros de Defoe, Flaubert, Dickens y Tolstoi


microcambios

Lea a Defoe para comprender el dinero

 Lea a Flaubert antes de pasar la tarjeta de crédito

 Lea a Dickens para distinguir entre ahorrar y acaparar

Lea a Tolstoi antes de comprar un automóvil

El dinero provoca tantos estragos en las novelas victorianas —donde aparece y desaparece de manera mágica en las primeras páginas— que ofrece una especie de curso general sobre lo que no se debe hacer. “Nunca se había producido tal acumulación de riqueza financiera como ocurrió en el siglo de XIX gracias a la revolución industrial”, afirma el historiador de la Universidad de Harvard, Niall Ferguson. Las novelas victorianas a menudo aparecían serializadas en las mismas publicaciones que informaban sobre las crisis económicas del momento, indica Nicholas Dames, profesor de literatura comparada en la Universidad de Columbia.

“Explicar cómo estas cosas podían suceder se convirtió en una de las funciones de la novela”, señala. “Los relatos nos enseñan que nadie está exento del peligro financiero, a pesar de que una persona tenga una conducta intachable”.

A continuación cuatro lecciones financieras para los lectores del siglo XXI.

Lea a Defoe para comprender el dinero. Tal vez nada ilustra mejor la relación irracional de la gente con el dinero que una escena estupenda de Robinson Crusoe poco después de que el barco del héroe queda hecho trizas en una isla desconocida aparentemente desierta.

Crusoe busca en los restos de la embarcación cualquier cosa que le sea útil, como cuchillos, herramientas, comida e incluso alcohol. Luego encuentra un cajón lleno de monedas de oro: “Cuando vi el dinero sonreí y exclamé: ¡Oh, droga!, ¿para qué me sirves? No vales nada para mí… No tengo forma de utilizarte”, dice. Pero después se queda con el dinero de todas formas.

“Esto es precisamente en lo que el mundo financiero se equivoca”, apunta Don Phillips, director de investigación global de Morningstar, que iba encaminado a obtener un doctorado en literatura cuando abandonó los estudios para ingresar a las finanzas.

“Intelectualmente, comprendemos que hay metas más importantes, que el dinero no es más que un medio para un fin —para sostener el estilo de vida que deseamos— y no una meta en sí misma. Pero Wall Street lo convierte en un juego en que tenemos que acumular cantidades más y más grandes que las que ya tenemos”.

En todo caso, el dinero fue útil décadas más tarde, cuando Crusoe regresó a la civilización.

Lea a Flaubert antes de pasar la tarjeta de crédito. Decir que Madame Bovary tiene que ver con los peligros de las tarjetas de crédito es como decir que El rey Lear de Shakespeare trata acerca de la deficiente planificación patrimonial. Pero la verdadera perdición de Emma Bovary es la usura, no el adulterio.

El comerciante Monsieur Lheureux sirve como su Amazon.com y su MasterCard, ofreciéndole objetos de primera calidad a tasas de interés incluso más altas. “No necesito nada”, dice al principio, pero mientras le sigue mostrando bufandas y baratijas divinas, Emma no puede resistir. “¿Cuánto cuestan?”, pregunta y después termina hundida en deudas, utilizando un crédito para pagar el otro y ahogando sus miserias en una botella de arsénico.

Lea a Dickens para distinguir entre ahorrar y acaparar. Cuando su sobrino le desea una feliz Navidad, Ebenezer Scrooge, el más famoso de todos los amantes del dinero, ve sólo rojo: es decir, números rojos. Su famosa respuesta (“¡Bah! ¡Tonterías!”) podría parecer estar demasiado arraigada en la cultura popular como para ayudar a los tacaños de hoy a detectar sus errores. No obstante, Ted y Brad Klontz, un equipo de padre e hijo de psicólogos financieros y Rick Kahler consideran en su libro The Financial Wisdom of Ebenezer Scrooge (algo así como “La sabiduría financiera de Ebenezer Scrooge”) a los tres fantasmas de Cuento de Navidad esencialmente como tres terapeutas, que le ayudan al mezquino a reconciliarse con su pasado, reconsiderar creencias rígidas de su presente y evitar un futuro no deseable. Brad Klontz utiliza un método similar, aunque menos sobrenatural, con sus propios clientes. “Vemos a personas que son muy exitosas, tienen millones de dólares en el banco, pero se niegan a ir al dentista y a tomar vacaciones” señala. ¡Bah! Es mejor cambiar su forma de ser y disfrutar un poco de sus ahorros responsables.

Lea a Tolstoi antes de comprar un automóvil. Aunque Ana Karenina es más recordada como (otra) novela sobre el adulterio, es también un espléndido manual para negociar con los vendedores de automóviles. En un momento determinado, Oblonsky, un noble de Moscú, visita la finca de su amigo Levin, anuncia que acaba de vender un terreno y pregunta si consiguió un buen precio. Levin se limita a preguntar, “¿Contaste los árboles?” Oblonsky no lo hizo, pero Levin le asegura que su comprador sí lo hizo. Sólo un tonto compra o vende algo sin conocer su verdadero valor. Eso parece sencillo, ¿pero con qué frecuencia nos sentamos a hablar con el vendedor de autos sin conocer el valor real del vehículo? Siempre hay que contar los árboles. Cuéntelos con calculadoras, planillas o aplicaciones, si es necesario. Incluso mejor, cuéntelos en su forma ideal: tras haber sido transformados en papel y encuadernados en un buen libro.

Artículo de Jeremy Olshan

* Pincha aquí para acceder al original  The Wall Street Journal

Sigue leyendo “Consejos financieros de Defoe, Flaubert, Dickens y Tolstoi”

Publicado en Libros recomendados

Esto es lo que hay: el gran secreto de la felicidad


microcambios

Fotografía: Tal Ben Shahar 

Comparto el  fragmento final de «Ganar felicidad», autoría del profesor de la Universidad de Harvard, Tal Ben Shahar. Este libro lleva conmigo  varios años, incluso se da la circunstancia de que  tengo dos ejemplares, primero lo compré en inglés, cuando él visitó A Coruña, y unos meses después en castellano. ¡Me encanta! Sencillamente por eso me tomo la molestia de transcribirlo palabra a palabra, para abrir boca. «Mi amiga Kim y yo estábamos paseando por Provincetown, admirando las tiendas de la calle principal, escuchando el sonido de las olas al romper contra las rocas, respirando el aire salado, saboreando esa magnífica sensación de intemporalidad que se consigue al estar en una ciudad pequeña de vacaciones.

En esa época era un estudiante de postgrado que vivía en el entorno competitivo de la universidad. Le dije a Kim que, en cuanto me graduara, me mudaría a un lugar como  Provincetown. Pensaba que sin plazos amenazantes y con un ritmo de vida más tranquilo, por fin podría experimentar la calma que llevaba buscando toda la vida. Muchas veces había pensado en mudarme a un lugar tranquilo tras mi graduación, pero cuando la idea empezó a traducirse en palabras -se hizo tangible- empecé a sentirme incómodo. Sigue leyendo “Esto es lo que hay: el gran secreto de la felicidad”

Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

15 ideas que valen su peso en oro


microcambios

Ilustración: Rafal Olbinski

¿Inventas excusas?

¿Evitas hacer cosas que te asustan?

¿Te apoltronas en la zona de confort?

¿Pospones todo para mañana?

¿Te define la opinión de los demás?

¿Enjuicias a todo bicho viviente?

¿Te escudas en no tengo, no puedo… para hacer?
¿Te comparas continuamente? 


Las personas con mucha confianza en sí mismas:

1. Se hacen cargo de sus pensamientos y de sus acciones. No le echan la culpa al tráfico si han llegado tarde a  la oficina; simplemente  han llegado tarde.  No camuflan sus defectos con excusas como «No tengo tiempo» o «No soy lo suficientemente bueno»; encuentran el tiempo y se encargan de mejorar hasta que son los suficientemente buenos. No inventan excusas.

2: No permiten que el miedo domine sus vidas. Saben que las cosas que los atemorizan son con frecuencia aquellas cosas que es necesario hacer para convertirse en las personas que están destinadas a ser. No evitan hacer cosas que les asustan.

3. Evitan las zonas de confort, porque saben que es ahí donde los sueños mueren. Buscan activamente la sensación de incomodidad porque saben que desafiar los propios límites es crucial para ser exitosos. No viven en una burbuja de confort.

4. Saben que un buen plan debe ser ejecutado hoy y que eso es mejor que llevarlo a cabo en algún momento. No esperan al «momento apropiado» o  a las «circunstancias apropiadas», ya que saben que esas reacciones están basadas en el miedo al cambio. Actúan aquí, ahora, hoy –porque es ahí donde se da el progreso. No posponen las cosas para la semana que viene.

5 Jamás se ve atrapada por las opiniones negativas. Les interesa el bienestar de los otros y buscan tener un impacto positivo en el mundo. No se ven afectados por las opiniones negativas  sobre las que no pueden hacer absolutamente nada. Saben que sus verdaderos amigos los aceptarán como son y no les interesa lo que el resto piense de ellos  No se obsesionan por las opiniones de otros.

6 No toleran el drama innecesario y auto infligido. No necesitan insultar a sus amigos por detrás, ser parte de los rumores acerca de compañeros de trabajo o vapulear a la gente que opina diferente. Se sienten a gusto con como son y no tienen necesidad de mirar con desprecio a nadie.  No juzgan a la gente.

7. Hacen uso de los recursos a su alcance, no importa si son muchos o pocos. Saben que todo es posible con creatividad y estando dispuestos a no rendirse. No agonizan frente a los contratiempos, sino que se focalizan en obtener una solución. No hacen comparaciones.  No dejan que la falta de recursos los detengan.

8. No tienen que competir con ninguna otra persona. Solo con la persona que ellos mismos fueron ayer. Saben que cada persona vive una historia que es tan única que compararse es simplemente un ejercicio absurdo y simplemente inútil. No compiten con nadie.

9.Carecen de  interés por complacer a otros. Son perfectamente conscientes de que uno no puede llevarse bien con todo el mundo. Se focalizan en la calidad de sus relaciones, en vez de hacerlo en la cantidad. No les produce placer complacer a la gente.

10. No necesitan que les echen una mano. Saben que la vida no es justa y que las cosas no siempre saldrán del modo que ellos quieran. Saben que no pueden controlar todos los eventos de sus vidas, y se focalizan en su poder de reaccionar positivamente  y encontrar en eso un impulso.  No necesitan de respaldo constante.

11. Confrontan los vaivenes de la vida atacando directamente la raíz para evitar que el mal se disemine. Saben que los problemas que no son resueltos se multiplican a medida que el tiempo pasa. Prefieren tener una conversación incómoda con su pareja hoy a barrer una verdad incómoda debajo de la alfombra, poniendo en riesgo la confianza.  No evitan las verdades incómodas.

12. Se levantan después de cada caída. Saben que los errores son inevitablemente parte del proceso de crecimiento. Se comportan como  detectives,  siempre buscando pistas que revelen por qué algo no funcionó. Después de modificar el plan A vuelven al camino, convencidos de que esta vez obtendrán mejores resultados. No renuncian a causa de inconvenientes menores.

13. Actúan sin dudarlo. Cada día se recuerdan a sí mismos: «si no lo hago yo, ¿quién?».  No necesitan el permiso de nadie para actuar.

14. No se limitan   a tener un plan A. Hacen uso de todas las herramientas a su disposición testeando implacablemente en cada intento su efectividad hasta que identifican las estrategias que tienen los mejores resultados al menor costo en tiempo y esfuerzo.  No se limitan a usar un conjunto pequeño de herramientas.

15. No aceptan los artículos publicados en Internet como algo verdadero solamente porque su autor “así lo dice. Estudian el artículo bajo la lente de su perspectiva única. Mantienen un escepticismo saludable haciendo uso de cualquier material que les sea relevante en su vida y olvidándose del resto. A pesar de que estos artículos son entretenidos y una forma interesante de ejercitar nuestras ideas, las personas con mucha confianza en sí mismas son las únicas con el poder para decidir el significado de la palabra “confianza”.  No aceptan ciegamente lo que leen sin antes pensarlo y analizarlo.

Fuente: http://www.lifehack.org/articles/communication/15-things-highly-confident-people-dont.html Sigue leyendo “15 ideas que valen su peso en oro”