Una magnífica reflexión sobre los sistemas educativos y sus grandes errores.
Categoría: Microideas
Ideas sutiles para introducir pequeños cambios en nuestra vida
Todo bajo control
El control es ilusorio y la vida consiste en arriesgarse. Ésos son hechos innegociables. Y cuando pueda aceptar esa realidad por sí mismo, podrá también empezar a prestar atención a las maneras en que ha intentado conseguir lo imposible, y a buscar nuevas formas de aceptar compromisos que sustituyan las viejas formas de rehuirlos.
Allison Price
El falso poder de la intención
A pesar de lo que la gente cree la intención no tiene ningún tipo de poder. Suena bien, pero nadie, por el solo hecho de querer, hace nada. No se distinguen las personas que hablan de hacer de las que no han hecho nunca. Dicho de otro modo, la intención sin acción es papel mojado, no vale absolutamente para nada (aunque parezca que sí).
Los pilares de la envidia
Allison Price comenta en su libro Reinventate, una sugerencia muy valiosa sobre la envidia. Dice la autora que la envidia se basa en dos pilares totalmente falaces: el primero se fundamenta en que si esa persona posee algo (que yo envidio y querría para mí misma), es porque esa persona, en cierta medida, me lo ha arrebatado. El segundo nace de la creencia de que la vida es una competición que sólo una persona puede ganar. Es lo que los psicólogos denominan: «actuar desde una premisa de escasez». ¡Qué interesante esta microidea!
El síndrome del nuevo año

¿Cuántas veces a primeros de año prometemos hacer esto o lo otro y luego a la menor de cambio abandonamos por imposible? Es el síndrome del nuevo año, la época de los propósitos grandilocuentes. Para que este año no nos ocurra lo mismo empieza en este mismo momento por interiorirzar una serie de máximas:
1º Apúntate a la mentalidad de crecimiento. Contempla los errores y fracasos que vas a cometer como lo que son pasos para conseguir tu objetivo y recuerda en todo momento que vale la pena el esfuerzo.
2 ºReconoce cada logro parcial
3º Encoge los grandes objetivos en otros más pequeños y fáciles de medir
4º Busca tu equipo a favor
Encárgate de rodearte de personas que te ayuden a lograr tu objetivo, gente apasionada y entendida en lo que sea que estés trabajando, ellos te servirán de estímulo y de modelos.
5º Interioriza la lección de la perseverancia
Recuerda que el camino se hace paso a paso y que en algún momento también tú llegarás. Si das los pasos adecuados aprenderás inglés, correrás, ahorrarás, etc…
6º Sé flexible y busca el equilibrio.
No te obsesiones inútilmente con el corto plazo. El cortoplazismo y el medioplazismo generan impulso e ilusión pero lo que nos equilibra y da sentido a nuestras vidas es el largo plazo, así que contempla todo lo necesario para llegar a buen puerto
(Y recuerda las palabras del poeta):
Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Más ninguna otra cosa puede darte.
(extracto del poema «Ítaca» de C. Kavafis).
Formas de mostrar agradecimiento
Me gustan las personas que:
-Te llaman para decirte que se acuerdan de ti
-Te escriben para hacerte saber que tienen tiempo a tu disposición
-Te manifiestan su afecto a través de los hechos concretos (o abstractos)
-Te dejan una considerable propina porque valoran que haces tu trabajo con respeto y dedicación
-Te informan con agradecimiento de que les has prestado un estupendo servicio y que piensan seguir contando contigo.
-Te transmiten la sensación de que pese a no conocerte te valoran y te respetan
-Te hacen el regalo de escucharte con atención
-Te alegran la vida con su forma de ser
-Te hacen sentir único y especial
-Te regalan su generosidad de diversas maneras
-Te enseñan lo que saben
Una gran idea: conectar un cambio que costará esfuerzo con una motivación
Bill O´Hanlon propone en su libro Atrévete a cambiar ideas interesantes para afrontar un cambio de rumbo. Por ejemplo: conectar algo que no te motive especialmente, en su caso hacer ejercicio, con algo de lo que sí disfrutaba muchísimo: un programa de entrevistas radiofónico. La decisión produjo un resultado con bastante rapidez. Decidió oír su programa favorito sólo cuando hacía ejercicio. Al principio sólo oía 15 minutos del programa, luego incrementó el ritmo en cinco minutos por semana y tras unos meses ya oía los 45 minutos del programa, con la ventaja añadida de haberse despedido de su barriga cincuentona. Hacer el cambio gradual fue, según O´ Hanlon, lo que propicio el éxito.
A muchos de nosotros, como en el ejemplo anterior, nos gusta haber hecho las cosas, pero en absoluto el proceso que comporta hacerlo.
Siempre hay algo que hacemos bien
Solemos avergonzarnos cuando hacemos algo mal y nuestra falta se hace pública. Si un niño/a es reprendido por su profesor/a por una mala caligrafía, una redacción incoherente o un dictado lleno de faltas de ortografía, lo normal es que se sienta un zote, una inutilidad que no puede mejorar. En el mundo adulto encontraremos múltiples situaciones laborales y familiares que reproducen esta situación. ¿Qué podemos hacer para recobrar la confianza? Una buena solución puede ser centrarse en aspectos de la situación que no plantea problemas y darle mucha importancia. Siempre hacemos algo bien y eso es valioso. No sirve de nada negar la evidencia pero una mentalidad de crecimiento sabe que una mala actuación sólo es eso, una mala actuación que tiene solución si uno sabe ver dónde está el problema y cómo atajarlo. Y un punto de vista focalizado en mejorar ya es parte de la solución.
Las reglas claras: cuatro pasos importantes
Mejor prepararse, y leer, leer, leer…
Debemos aprender a ser humildes y nunca dejar de aprender. Si se apaga el entusiasmo por aprender, se seca el fuego interno. Y si no se prepara uno, se marchita ese entusiasmo. La llama interna no puede descuidarse. No conviene esperar tal sequedad. Mejor prepararse, interesarse, involucrarse, y leer, leer, leer…



