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El tiempo no es oro, el tiempo es vida


forges

Hasta luego, José Luis, pocos han amado la vida como tú. Te quedarás en nuestra memoria gracias a tus libros.
(El título del post procede de una frase del propio Sampedro)
Fuente: Viñeta de Forges para El País

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Perspectiva falsificada


munch
Ilustración: Edvard Munch

Sigmund Freud escribe: Sabemos que el primer paso hacia el dominio intelectual del mundo en que vivimos es el descubrimiento de principios, reglas y leyes generales que ponen orden en el caos. Mediante esas operaciones mentales simplificamos el mundo de los fenómenos, pero no podemos evitar su falsificación al hacerlo, especialmente cuando estamos frente a procesos de desarrollo y cambio.
Hasta aquí las palabras de Freud, que se pueden suscribir o no. Y ahora las preguntas: ¿para qué lo hacemos? ¿con qué objetivo? ¿nos aporta algo esa supuesta falsificación?

En mi opinión siempre acomodamos el pensamiento y la reacción emocional a nuestra medida. Lo hacemos porque somos seres humanos e intentamos que nuestros pensamientos y emociones no nos perjudiquen. Si algo nos duele profundamente o por el contrario, nos aporta una gran satisfacción, buscamos la forma de adecuarlo a nuestra visión del mundo. Cuando estamos sumergidos en un proceso de cambio queremos ir más allá de lo conocido, nos abrimos a otras perspectivas y tratamos de encajar una nueva realidad en la que ya teníamos para que la sustituya.

En definitiva, un cambio requiere un nuevo orden: dirección clara (un pensamiento no dañino que apunte constantemente hacia el objetivo), una motivación continua ( hábitos que favorezcan la misión) y un entorno facilitador (allanar el camino de posibles obstáculos).

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¿Por qué me perjudico?


el hombre tranquilo
Fotograma de la película: Un hombre tranquilo

A menudo nos comportamos como los niños impacientes del experimento de Mischel. La razón es sencilla: nuestro cerebro busca incansablemente satisfacciones inmediatas. Cada vez que actuamos así el sistema uno de nuestro pensamiento, el fácil, grita: ¡lo quiero y lo quiero ya! La cuestión es que un objetivo a corto plazo resulta muy energético porque supone un gran impulso y el logro nos ilusiona. Ahora bien ¿qué sucede cuándo ese objetivo cortoplacista no contempla la visión a largo plazo?
Sencillamente, nos perjudica. Para evitarlo conviene hacerse las tres preguntas mágicas:

1. ¿Lo que estoy haciendo fomentará lo que es mejor para mí a largo plazo ?
2. ¿Desarrollará mi carácter y mi integridad personal?
3. ¿Permitirá que se realice mi más profundo y auténtico yo?

Veamos el significado de estas tres preguntas

La primera se refiere al auto conocimiento. ¿Ayudará esta decisión a lo que persigo infatigablemente día tras día: una vida más consciente y de mayor florecimiento? Implica no ignorar las consecuencias de nuestros actos. Podemos equivocarnos, eso sí, pero en definitiva hemos sopesado nuestras posibilidades y actuamos para conseguir acercarnos a nuestra mejor vida posible.
La segunda se refiere a no introducir engaños para que la realidad se adapte a nuestro gusto. Esas “pequeñeces” o “esos no pasa nada” con que tratamos de disfrazar nuestros actos para eludir la mala conciencia e incluso para eliminarlos del todo contribuyendo al falseamiento de nuestra voluntad. (Quizás de las tres preguntas ésta sea a la que más atención debamos prestar porque es el gran pretexto de los hedonistas: ¡venga otro chute, más! «Bueno, qué importa al fin y al cabo, si nos vamos a morir. Vida no hay más que una»).
La tercera se refiere a excavar, quitar capas de encima, para llegar a lo que de verdad importa. Nuestras decisiones quieren tener en cuenta nuestros valores para no caer en el error del lamento. Mantener la palabra, hacer lo que ha dicho que va a hacer, comprometerse con las acciones emprendidas favorece a la larga nuestros intereses personales. Y lo que es aún más importante, este comportamiento crea un entorno sano para las personas con las que convivimos.

Presta atención a los tres grandes enemigos de la realización plena: la negación, el engaño y la culpa. Si niegas tu responsabilidad, te engañas a ti mismo y buscas culpables en todos sitios menos donde deberías, ya tienes una pista. <

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Diez mitos que impiden la plenitud


Ricardo Cavolo
Ilustración: Ricardo Cavolo

Desde niños nos enseñan que la vida plena es un ideal inalcanzable. Pasamos la mayor parte de nuestra existencia repitiendo esquemas aprendidos de otros sin molestarnos en comprobar cuán de cierto hay en ellos. ¿Para qué gastar tiempo en una búsqueda que requiere esfuerzo y que, de partida estamos advertidos, nos lanzará al desengaño? El error está en la premisa de partida: la plenitud no es un ideal sino la consecuencia de un proceso de desaprendizaje. Al igual que nos desvestimos para entrar en la ducha, necesitamos deshacernos de los estorbos que nos asfixian en nuestras pequeñas vidas. El hecho de reconocer la existencia de un cerco formado por mitos muy asentados en el subconsciente colectivo, es un primer impulso, sí, pero sin la parte personal de búsqueda y conciencia, este reconocimiento es papel mojado.

Lo que ocurre cuando el momento Eureka alumbra nuestra mente y descubrimos que la plenitud está sustentada en unas sencillas verdades que, por otra parte, la Humanidad está harta de repetir desde sus inicios, resulta desconcertante: en lugar de apresurarnos a cambiar agradecidos por el descubrimiento, nos frustramos. ¡Ah eso es demasiado tonto y simplón! ¡No puede ser en modo alguno tan sencillo, ni hablar! Los tontos y simplones somos nosotros que confiamos en la existencia de un elixir mágico. Preferimos derrochar ingentes cantidades de dinero en la búsqueda de ese elixir antes que pasar por tontos cambiando de creencias y de actitud. Y somos tan bobos como para creer que el Paraíso (o lo que interpretamos por vida plena) está exenta de fracaso, muerte, dolor, carencias, pruebas de resistencia y privaciones.En este sentido seguimos poco evolucionados como nuestro primer antepasado cuyo cerebro tenía muy limitadas sus capacidades.
Pero hoy puede ser distinto ¿por qué no dar un primer paso hacia el cambio leyendo con calma la lista de mitos y pensando en qué sencilla verdad esconden sus contrarios?

1. Las cosas son como son
2. Hay que ser realistas y conformarse con lo que hay
3. El talento viene de serie
4. Nadie hace nada por otro sin pedir algo a cambio
5. La libertad personal es un término abstracto poco concretable
7.La sabiduría es inalcanzable
8. La pasión es una engañifa
9.El perdón no arregla nada
10. La perseverancia solo trae más de lo mismo


Cecilia Monlllor

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El valor tiene valor sólo si lo valioso es valorado


Malbarista
Ilustración: gracielabello-art.blogspot.com –

Imagina la vida como un juego en el que cinco pelotas malabares están en el aire. Estas son:

Trabajo
Familia
Salud
Amigos
Vida Espiritual

Y las mantienes todas en el aire a la vez.

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Trabajar de manera eficiente durante el horario laboral y salir a tiempo. Dedicar el tiempo necesario a la familia, amigos y tener un descanso adecuado. El valor tiene valor sólo si lo valioso es valorado.
Brian G. Dyson The U.S. Elections and Mexico: A View from Both Sides of the Border
Ex CEO de Coca-Cola durante su intervención de la asamblea de Coca Cola en Georgia 6 de septiembre 1996

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¿Cuál es tu prioridad?


Tu prioridad son las cosas que haces no las cosas que dices que haces
Lisa Barone
Recuerda que no hay ninguna distinción entre la persona que dice: voy a hacer y la que no lo dice ni lo piensa. En la práctica es exactamente igual, salvo por la diferencia de que el primero se miente y el segundo no se molesta porque ya da por descontado que no hará nada. La acción es lo único que marca la diferencia entre estas dos clases de personas: las que actúan y las que no actúan. Recuérdalo.

margarita

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Aquí, en este instante


GeeChan6
Ilustración: Gee Chan

La supervivencia radica en la cordura, y ésta se encuentra en prestar atención… Sea éxito o un fracaso, la verdad de una vida poco tiene que ver con la calidad. La calidad de una vida se encuentra siempre en la proporción que guarde con la capacidad para el disfrute, y ésta es igual al don de prestar atención. La recompensa de prestar atención siempre es la cura. Puede empezar con la sanación de un dolor concreto. Pero lo que se cura finalmente es la herida que subyace a todo dolor por sentirnos, como dice Rilke «indeciblemente solos». Más que cualquiera otra cosa la atención es el acto de entrar en contacto. En el aquí y ahora exacto todos estamos siempre bien. No hay momento que no tenga su propia belleza.

Julia Cameron
El camino del artista

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Dos excesos


dos excesos
Fuente: Giacometti Font Family

Frente a un dilema podemos hacer dos cosas: excluir la razón o no admitir más que la razón. La pregunta es: ¿me beneficia posicionarme en cualquiera de los dos polos? El pensamiento lateral es posibilista y se sitúa más allá de la lógica.No es que haga caso omiso a la razón o a la emoción sino que no aferra como un clavo ardiendo a experiencias anteriores del pasado. Prefiere pensar mediante la experimentación, la prueba, las variables en juego… Es provocativo porque se atreve a ir más allá del punto de vista que solemos adoptar habitualmente (ya sea racional o emocional). Además, no sabe lo que busca hasta que lo encuentra. Por eso los «y si…» constituyen su centro de gravedad.
Evita ambos excesos y permítete ser creativo. Esta forma de pensar (hacia los lados, como barriendo un amplio espectro de posibilidades) es la que propicia el cambio y lo impulsa.

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Una luz al final del tunel


Guillem Cifre
Ilustración: Guillem Cifre

Una vida sin tensiones es una falacia. En momentos difíciles tendemos a pensar que sería perfecto ser más equilibrados, lo cual no deja de ser una paradoja pues como apunta Emerson: cuando está oscuro, vemos las estrellas. Las estrellas requieren la oscuridad de la noche y ésta es la razón de que Jung reflexione: Los conflictos más graves, si se superan, dejan tras de sí una sensación de seguridad y tranquilidad que no es fácil de destruir. Lo que el ser humano necesita de verdad para salir adelante es esforzarse y luchar por algo que valga la pena. Este es el verdadero sentido de la luz al final del túnel: comprender esa llamada de la vida, lo que está en espera de que se cumpla: el por qué del célebre aserto de Nietzsche: «quién tiene un por qué encuentra el cómo». La mentalidad de crecimiento, a la que me he referido en otras ocasiones, ayuda a desarrollar la inteligencia y el potencial de la persona y en consecuencia a no hundirse cuándo el viento no sopla a nuestro favor. Un fracaso siempre es un suceso, no una característica de la persona. La lucecita al otro lado nos advierte que tenemos recursos suficientes para arreglar el desaguisado. Podemos seguir adelante porque en la carrera de obstáculos lo importante no es el obstáculo en sí sino nuestra actitud al enfrentarnos a él.