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Solo un arrepentimiento


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Me gusta explorar. A menudo en mis exploraciones encuentro hallazgos. Los hallazgos se comportan como pelotas de ping-pong: doing, doing,  aquí, allá, rebote, fuera de mesa…  Así es como me he tropezado con el blog de  Natalia Martín Cantero, siguiéndole la pista al discurso de George Saunders en la Universidad de Syracuse y de ahí extraigo esta pequeña recensión, de lo más inspiradora.

«Cuando somos jóvenes, estamos ansiosos –de forma comprensible– para saber si seremos capaces: ¿Tendremos éxito? ¿Podremos construir una vida para nosotros mismos? Pero tú –en particular tú, de esta generación, quizá hayas notado una cualidad cíclica en la ambición. Te esforzaste en el instituto con la esperanza de acceder a una buena universidad; te esforzaste en la universidad con la esperanza de tener un buen trabajo; te esfuerzas con el trabajo…

Y está bien. Si nos vamos a hacer más amables, tenemos que tomarnos a nosotros mismos en serio; como hacedores, soñadores.

Pero el logro no es fiable. ´Tener éxito´, signifique lo que signifique para ti, es duro, y la necesidad de tenerlo constantemente se renueva a sí misma. El éxito es como una montaña que continúa creciendo a medida que vas escalando, y existe el riesgo, muy real, de que tener éxito ocupe toda tu vida, mientras las grandes preguntas no son atendidas.

De modo que este es el consejo del final de la charla: ya que, según he dicho, tu vida va a ser un proceso gradual de convertirte en más amable y más amoroso, date prisa. Aceléralo. Comienza ahora mismo. Hay una confusión en cada uno de nosotros. Una enfermedad, podría decirse: el egoísmo. Pero también hay una cura. Así que sé un buen, activo e incluso algo desesperado paciente por tu propio bien: busca las más eficientes medicinas anti-egoísmo, energéticamente, para el resto de tu vida.

Haz cosas ambiciosas –viaja, hazte famoso, innova, lidera, enamórate, haz y pierde fortunas– pero mientras lo haces, hasta donde puedas, equivócate en la dirección de la bondad. Haz esas cosas que te inclinan hacia las grandes preguntas, y evita las cosas que te reducirían y te harían trivial. Esa parte luminosa tuya que existe más allá de la personalidad –si quieres, tu alma– es tan brillante y resplandeciente como cualquiera que haya existido. Tan brillante como la de Shakespeare, tan brillante como la de Gandhi, tan brillante como la de la Madre Teresa. Limpia todo lo que te separa de este lugar secreto luminoso. Cree que existe, llega a conocerlo mejor, nútrelo, comparte sus frutos incansablemente».

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7 pasos para ser más productivo en un 1000%


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Este post sobre el  incremento de la productividad, a través de una fórmula de Brian Tracy, explicada en  daringtolifelully, me ha parecido interesante por cuanto insiste en la mejora personal antes que en la mejora del  desempeño laboral para incrementar la productividad personal. Si prefieres leer el artículo original en inglés pinchar aquí

«Brian Tracy es un orador y autor motivacional exitoso e influyente.

Me he encontrado  un vídeo de youtube donde Tracy explica una fórmula de 7 pasos para aumentar la productividad en un 1000%, y quería compartirla.

Tracy explica en el video que durante su primer año de trabajo, cuando empezaba su carrera, sus ingresos ascendieron a 14.400 dólares. Sin embargo, doce años más tarde, la cifra se había convertido en 1.440.000 dólares. Había  aumentado sus ingresos cien veces en solo 12 años.

Tracy se sentó a analizar la fórmula con la que había logrado este increíble aumento de los ingresos y se dio cuenta de que había estado aplicando una fórmula que él articuló paulatinamente y denominó «la fórmula de 1.000%». La fórmula se basa en una mejora in crescendo o lo que los japoneses llaman «kaizen»: conseguir mejorar un poco cada día.

Tracy invita a su audiencia a pensar en lo siguiente: ¿Podrías aumentar tu productividad y tu rendimiento en una  décima parte del uno por ciento (0,1%) cada día? Este es un cambio tan pequeño que todo el mundo llegaría a la conclusión de que algo se puede hacer.  Después de todo, solo implica ser un poquito más eficiente, o trabajar un poco más duro cada día en una tarea importante.

Tracy comenta lo que escribió en su libro, «Focal Point»:

«Si consigues ser más productivo cada día un 0,1%, cinco días a la semana, al final de la semana serás la mitad del 1% más productivo (1/10 x 5 = 0,5%). Al final de cuatro semanas, lograrás ser un 2% más productivo (4 x 0,5% = 2%). Al final de cincuenta y dos semanas,  serás un 26% más productivo de lo que eras al principio del año (13 x 2% = 26%).

Al convertirte en un 26% más productivo en el transcurso de un año, y seguir mejorando en una décima del 1%  cinco días a la semana, realmente vas a duplicar tu productividad en general, en el rendimiento y en la producción en 2,7 años.

Si continúas aprendiendo, creciendo, y siendo cada vez más eficaz y eficiente, con una mejora del 26% anual,  esto se traducirá en un incremento de 1,004% en la productividad general de una década».

Tracy sostiene que a medida que la productividad aumenta, los ingresos casi sin duda se incrementan en un porcentaje similar. Es decir, aumentar la productividad, hacer las cosas bien de manera más eficiente en los resultados se traduce en el aumento de ingresos.

Los siete pasos de la fórmula 1.000% son los siguientes:

Paso uno : La hora de oro
Paso dos : planifica tu día con antelación
Paso tres : prioriza
Paso cuatro : focalízate
Paso cinco: convierte tu coche en una universidad móvil
Sexto Paso: revisa tus experiencias
Séptimo paso : trata a todos por igual como si fueran el cliente del millón de dólares

Cada uno de estos siete pasos se explica a continuación.

Paso uno: La hora de oro

El primer paso es levantarse una hora más temprano cada mañana para invertir esa hora en ti mismo . Tracy se refiere a esta hora como tu «hora de oro». Inviertes una hora de oro  en la lectura de algo que es edificante, educativo, te motiva espiritualmente y así sucesivamente.

Aquí aparecen  algunas ideas sobre qué leer durante tu hora de oro:

  • Si estás en el sector de ventas, lee algo que te ayude a mejorar tus habilidades.
  • Si necesitas aumentar tu motivación, lee algo sobre motivación.
  • Si eres espiritual, lee algo espiritualmente edificante.

Tracy explica que la lectura de una hora cada mañana preparará tu mente para el resto del día.

Paso dos: Planifica tu día con antelación

Al final de cada día de trabajo, o antes de irte a la cama, haz una lista de todas las tareas que necesitas realizar el día siguiente. En otras palabras, realiza tu plan del día con antelación. De esta manera estarás logrando trabajar en las tareas que te impulsarán a alcanzar tus metas, en lugar trabajar en las cosas equivocadas o perder el tiempo preguntándote qué deberías hacer a continuación.

Además, mediante la planificación del día siguiente ocupándote esa tarde o noche programas tu mente subconsciente para pensar en las mejores maneras de encarar las  tareas que debes hacer al día siguiente durante el sueño de la noche.

Paso tres: Prioriza

Cuando hayas escrito sobre lo que te vas a ocupar el día siguiente tendrás que  priorizar. Determina qué es lo más importante, ¿qué es lo segundo más importante? ¿y lo tercero? Así sucesivamente. Al dar prioridad a algunas de tus tareas, incluso si al final de la jornada has dejado asuntos sin resolver, puedes estar tranquilo: conseguiste ocuparte de lo más importante.

Paso cuatro: Focalízate

Una vez que hayas determinado cuál es tu tarea más importante para el día, tienes que asegurarte de trabajar en eso antes de hacer cualquier otra cosa. Además proporciona a la tarea toda tu atención y tu enfoque.  Focalizarte en la tarea más importante incrementará el valor de lo  que haces.

Cuando hagas la tarea más importante del día, pasa a la tarea número dos en orden de prioridad y haz lo mismo: otorga el 100% de tu atención a la tarea hasta que esté completa.

Paso cinco: convierte tu coche en una universidad móvil

Tracy recomienda que conviertas tu coche en una universidad móvil y aproveches para escuchar programas educativos.  Sostiene que un estudio de la Universidad de California concluye que si escuchas programas educativos de audio mientras conduces, obtendrás los mismos beneficios, prácticamente, que los de asistencia universitaria a tiempo completo.

De hecho, escuchar programas de audio en el coche, es incluso más beneficioso que asistir a cursos universitarios porque escoges y eliges exactamente lo que deseas escuchar. Por lo tanto, elige los programas de audio que sean más relevantes para tus necesidades.

Por ejemplo, programas de audio en ventas, gestión del tiempo, superación de la dilación, comunicación, auto confianza, establecimiento de metas y así  sucesivamente, dependiendo de las habilidades que más necesites desarrollar y de los temas más valiosos para ti en este momento.

Al leer cada mañana durante tu hora de oro y convertir tu coche en una universidad móvil, es probable que leas un libro cada semana, lo que  significa 50 libros en un año. Para la obtención del doctorado hay que leer  de 30 a 50 libros y combinarlos en una disertación.

Si consigues leer entre 30 y 50 libros en tu campo en el transcurso de un año, obtienes el equivalente a un doctorado. Tu elección puede referirse a: ventas, negocios, emprendimiento, o a cualquier otra esfera. Puesto que vas a elegir un material de lectura que sea práctico y lo vas a aplicar en tu vida, con el objetivo de obtener mejores resultados, vas a conseguir el equivalente de la preparación de una tesis doctoral.

Sexto Paso: Revisa tus experiencias

A medida que transcurre el día, después de cada evento es necesario revisar la experiencia haciéndose dos preguntas. Tracy se refiere a estas cuestiones como «las preguntas mágicas». Él indica que estas dos preguntas cambiarán tu vida. Las dos preguntas son las siguientes:

  1. ¿Qué he hecho bien?
  2. ¿Qué haría de manera diferente?

Después de cada experiencia que tengas en ese día, tanto si se trata de una llamada de ventas, una reunión con tu jefe, una presentación, una entrevista de trabajo etc…, la primera cosas que debes preguntarte es que has hecho bien. Anota todo lo que hiciste correctamente respecto a esa experiencia.

A continuación, debes preguntarse qué harías de manera diferente si te enfrentarás  a una experiencia o situación similar en el futuro. Anota todas las cosas que puedes hacer para mejorar la situación la próxima vez. Una observación importante aquí es que no debes preguntarte qué hiciste mal. En lugar de eso pregúntate cómo podrías hacerlo mejor la próxima vez.

Séptimo paso: trata a todos por igual, como si fueran el cliente del millón de dólares

El séptimo y último paso en la fórmula 1000% se refiere a la forma de tratar a las personas. Trata a todos los que conoces como te gustaría ser tratado. En otras palabras considéralos como tu cliente del millón de dólares. Esto incluye a las personas con las que trabajas, clientes potenciales, los miembros de tu familia, amigos, y así sucesivamente. Cuanto mejor trates a las personas con que te relacionas más van a querer trabajar contigo y estar cerca de ti.

Además, cuanto mejor tratas a los demás, mejor te sientes contigo mismo.

Conclusión

Tracy explica que no te mueves en la vida dando saltos cuánticos. Tampoco te vuelves rico noche a la mañana, no hay tal cosa de hacer dinero fácil. En lugar de eso, trabaja en ti mismo. Poco a poco, día a día, semana a semana y mes a mes, consiguiendo un crescendo. La mejora continua es la clave para vivir una vida mejor».

Fuente: Marelisa Fábrega

Lee el artículo en inglés en: http://daringtolivefully.com/increase-your-productivity 

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5 maneras de acabar con el «date prisa»


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Ilustración: Rebecca Dautremer

Date prisa es una expresión común y corriente de personas estresadas, enfocadas en la utilidad y poco disfrutadoras. Se lo sueltan (¿o debería decir soltamos?) a todos los que nos rodean:  hijos, pareja, empleados, compañeros, amigos…  A veces el «date prisa» está tan interiorizado que ni siquiera se verbaliza, se muestra con el gesto impaciente, hosco, desdeñoso…  Aparece en toda clase de acciones: atascos,  al comienzo de una película,   a la hora de comer,  en la cola del supermercado, frente al semáforo rojo, incluso en el transcurso de un funeral. Para los impacientes lo importante es tachar elementos de la lista de cosas que hacer. Importa más la eficiencia que la satisfacción de hacer. «Date prisa» está agazapado en una exigencia de puntualidad: «oye, tengo cosas mejores que hacer que compartir tu ritmo». Lo curioso es que esos asuntos mejores, normalmente son vaguedades. Porque si, realmente, funcionáramos por el criterio de la priorización las  haríamos y permitiríamos que el otro apechugara con su ritmo.

El tiempo de las personas es uno de los misterios más difíciles de resolver ( y aunque cueste entenderlo guarda más relación con las emociones que con la acción). Funcionar en el modo «date prisa» incluye en el paquete toda una declaración de intenciones: Yo la tengo, y punto.   Pero ¿qué ocurre cuando en nuestro entorno aparece un «me tomo mi tiempo para cualquier cosa»? El me tomo mi tiempo sencillamente tiene otra actitud y otras prioridades. Es tan humano y falible como cualquiera de nosotros pero vive mejor, porque no sufre de impaciencia, estrés ni quiere estar siempre en otro lado haciendo la siguiente cosa de la lista. Para cambiar el chip y disfrutar de la mentalidad «me tomo mi tiempo»pueden practicarse estos cinco trucos:

  • Fijar la atención en el momento y en la propia acción, en el aquí y el ahora
  • Empezar la práctica en modo experimento: ¿qué pasaría si hoy me libero de las prisas y observo cómo funciono?
  • Contar hasta diez antes de soltar el consabido date prisa al prójimo (hijos, pareja, amigos, compañeros…)  y morderse el labio para no decirlo ni tampoco mostrarlo
  • Probar a vivir un día sin listas de ninguna clase
  • Suplir la impaciencia por la observación (¿qué puedo aprender del otro que no actúa como yo?) y celebrar cada pequeña victoria consignándola por escrito
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Tu propia voz


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Pintura: Joaquín Sorolla

EL VIAJE

Un día supiste por fin
lo que tenías que hacer, y empezaste,
aunque a tu alrededor las voces
seguían gritando
sus malos consejos
aunque toda la casa
empezó a temblar
y sentiste el antiguo tirón
en los tobillos.
“¡Arreglame la vida!”
gritaba cada voz.
Pero no paraste.

Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento hurgaba
con sus dedos rígidos
en las bases mismas
aunque su melancolía
fuese terrible. Ya era bastante
tarde, y una noche salvaje,
y la calle llena de ramas
caídas y de piedras.

Pero de a poco,
mientras dejabas las voces atrás,
las estrellas empezaron a arder
entre las sábanas de nubes,
y había una voz nueva,
que lentamente
reconociste como tu propia voz,
que te acompañaba
mientras te adentrabas más y más
en el mundo,
decidida a hacer
lo único que podías hacer — decidida a salvar
la única vida que podías salvar.

The Journey

One day you finally knew
what you had to do, and began,
though the voices around you
kept shouting
their bad advice – – –
though the whole house
began to tremble
and you felt the old tug
at your ankles.
‘Mend my life!’
each voice cried.
But you didn’t stop.

You knew what you had to do,
though the wind pried
with its stiff fingers
at the very foundations – – –
though their melancholy
was terrible.It was already late
enough, and a wild night,
and the road full of fallen
branches and stones.

But little by little,
as you left their voices behind,
the stars began to burn
through the sheets of clouds,
and there was a new voice,
which you slowly
recognized as your own,
that kept you company
as you strode deeper and deeper
into the world,
determined to do
the only thing you could do – – – determined to save
the only life you could save.

Fuente: http://el-placard.blogspot.com.es/2011/10/lluvia-y-otros-poemas-mary-oliver.html

Publicado en La caja de herramientas

La fórmula infalible


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«El cuento trata de un rey sabio,  generoso y humilde. Un día pide a su corte de filósofos que busquen una de las frases más sabias del mundo, una tan sabia que se pueda aplicar en cualquier situación de la vida para que te alegre cuando estás triste y te entristezca un poco cuando te sientas demasiado feliz. El rey se la quería grabar en su anillo.

Después de cavilar la petición del rey durante tres días y tres noches, los sabios regresaron y le ofrecieron esta percepción tan profunda y exacta:

Esto también pasará.

El rey se la hizo grabar en su anillo.»

Fuente: Lo que de verdad importa (Haim Shapira)

Publicado en Pensando en voz alta

La casa de huéspedes


microcambiosIlustración: Sara Fanelli 

 

Ser un ser humano es como una casa de huéspedes.

Cada mañana una nueva llegada.

Una alegría, una depresión, una maldad,

una percepción momentánea aparece

como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y entreténlos a todos!

Incluso si se trata un conjunto de penas

que con violencia te arrebatan

los muebles de tu casa,

aun así, trata a cada invitado con honores.

Quizá te esté limpiando

para dar cabida a un nuevo regocijo.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia,

recíbelas en la puerta e invítalas a pasar.

Se agradecido quienquiera que sea que venga,

porque cada uno ha sido enviado como un

guía del más allá.

Rumi

Publicado en Microhistorias

La lista de F. Scott Fitzgerald


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En el  delicioso libro Cartas a mi hija  (una recopilación epistolar que tras la muerte de F. Scott Fitzgerald reunió su hija Scottie) el autor de El Gran Gatsby se delata como un  escritor irónico, brillante  y esforzado,  y como un padre obsesionado porque su hija adolescente no se malogre   y repita sus mismos errores con las consiguientes consecuencias desastrosas.  «Tienes dos hermosos malos ejemplos por padres. Limítate a hacer todo lo que no hicimos y estarás perfectamente a salvo» o «Quiero verte entre lo más granado de tu raza y que no malogres tu vida aspirando a metas triviales. Ser útil y orgullosa… ¿es acaso pedir demasiado?». Persistente con sus ideas sobre la virtud subraya: «En la vida, sólo creo en las recompensas por la virtud y en los castigos por no cumplir tus obligaciones, que sin duda se pagan caros».  En otro momento, refiriéndose a los esfuerzos literarios de Scottie, escribe: «No te desanimes ni un poco por que tu cuento no esté perfecto. Tampoco te voy a animar, porque si quieres codearte con los mejores, al final tendrás que buscarte tus propios obstáculos que saltar y aprender de la experiencia. Nadie se ha hecho escritor por el simple deseo de serlo.»  Pero sus recomendaciones también se orientan a los hábitos:  «Espero que hayas meditado  mi análisis a propósito de cómo adquirir el hábito de la pulcritud; si eres capaz durante una semana de despachar cada cosa a su debido tiempo, desde el momento  en que lo tocas por vez primera hasta el momento en que lo des por concluido— en lugar de lidiar con tres cosas a la vez —en un mes habrás barrido los problemas y habrás conseguido que la vida te resulte más sencilla en un aspecto más». La obsesión por guiar el comportamiento de su hija le lleva a decirle: «Todo pasa por ser fiel a algo que crece  y cambia a medida que avanzas. Tienes que tomar el camino  correcto en los cruces principales: el precio de extraviarte una vez son  años de desdicha». Y refuerza su convicción con: « Tu libertad depende enteramente de lo bien que estudies y nada más. El talento más buscado por aquí es aquel que no abandona el barco a las primeras de cambio».

Lo mejor de esta correspondencia íntima que dirige un padre escritor a una hija que quiere serlo, viene de la aspiración  del padre de ser escuchado y al mismo tiempo de la constatación de que  ningún hijo escucha, más bien juzga, al tiempo que guarda las cartas en el cajón y se asegura de haya noticias de algún tipo de ingreso económico. El triunfo en  esta batalla experiencia versus inexperiencia es, en el mejor de los casos, pírrico. Quien cree que porque lo ha experimentado puede advertir y sermonear puesto que sabe de lo que habla, el consuelo que puede llevarse consigo es que lo intentó, al menos lo intentó, aunque al fin y al cabo nadie escarmienta en cabeza ajena.

Divertida y curiosa una lista que incluye el escritor en una de sus cartas para que su hija reflexione.

Cosas de las que preocuparse 

  • Preocúpate del coraje
  • Preocúpate de la higiene
  • Preocúpate de la equitación

Cosas de las que no  preocuparse 

  • No te preocupes de la opinión de los demás
  • No te preocupes  por las muñecas
  • No te preocupes  por el pasado
  • No te preocupes por  el futuro
  • No te preocupes  por hacerte mayor
  • No te preocupes por que alguien te supere
  • No te preocupes por el triunfo
  • No te preocupes por el fracaso, a menos que sea culpa tuya
  • No te preocupes por los mosquitos
  • No te preocupes por las moscas
  • No te preocupes por los insectos en general
  • No te preocupes por los padres
  • No te preocupes por los chicos
  • No te preocupes por las desilusiones
  • No te preocupes por los placeres
  • No te preocupes por las satisfacciones

Cosas en las que pensar: 

  • ¿A qué aspiro realmente?
  • Si me comparo a mis coetáneos, soy realmente buena  con respecto a:

A/El rendimiento académico
B/¿Entiendo realmente a las personas y soy capaz de llevarme bien con ellas?
C/¿Procuro hacer de mi cuerpo un instrumento útil o lo estoy descuidando?

Como dice Scottie en el prólogo de este libro: «Escuchen atentamente a mi padre. Porque da buenos consejos, y estoy segura de que, si no hubiera sido mi padre, a quien amé tanto como «odié», ahora sería la mujer más cultivada, atractiva, exitosa e inmaculada sobre la faz de la Tierra».