Publicado en Pensando en voz alta

Ajustar las velas


Reír es arriesgarse a parecer un tonto

Llorar es arriesgarse a parecer sentimental

Recurrir al otro es arriesgarse a comprometerse

Exponer los propios sentimientos es arriesgarse a desnudar tu verdadero yo

Exponer tus ideas y sueños ante la multitud es arriesgarse a perderlos

Amar es arriesgarse a no ser correspondido

Vivir es arriesgarse a morir

Tener esperanza es arriesgarse a desesperarse

Intentarlo es arriesgarse a fracasar.

Pero hay que correr riesgos, porque no hay peor riesgo en la vida que no arriesgar nada. La persona que no arriesga, que no hace nada, que no tiene nada… no es nada. Tal vez evite el sufrimiento y el dolor, pero no aprenderá, no sentirá los cambios, no crecerá ni vivirá verdaderamente.

Encadenado a su miedo es un esclavo que ha perdido toda libertad. Sólo quien corre riesgos es libre. El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie,  y el realista ajusta las velas.

William A. Ward  (Reader´s  Digest)

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Autor:

Vivo en una ciudad del Norte de España, entregada a la pasión por aprender y transformar mi vida y la de los que me rodean en una aventura única. Creo en la gente y en las oportunidades que nos ofrecen las adversidades. He aprendido que el único pecado imperdonable es no arriesgarse.

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