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Elogio del intento: la batalla de Djokovic


Hábitos de siempre o forzado autocontrol es el título del artículo que el periodista de La Voz de Galicia, Paulo Alonso, escribe sobre el encuentro Nadal-Djokovic del 21 de mayo en Roma.

Dice el periodista: ” Aparte de las mejoras de Rafa en agresividad, la clave estuvo en el aspecto mental. En el 2011, Djokovic encontró en su entorno el punto para controlar su carácter (hasta entonces irascible y con altibajos) y trabajar en positivo para desarrollar todo su talento. Una mejora en una personalidad ya formada, que exigió un gran autocontrol. En Roma, ante Mónaco, rompió una raqueta en un gesto de rabia tras un error, y reconocía: «Es que yo soy así. Espero que no me haya visto ningún niño».

Esa es la gran diferencia con Rafa, educado desde su inicio de forma inflexible: nada de gestos negativos, respeto al contrario y humildad sin que eso suponga ninguna merma en su lucha. Si no alcanza con ello, felicitar al rival y trabajar más duro luego para conseguir la victoria”.

Hasta aquí el extracto del artículo.  Ahora empieza mi reflexión sobre lo escrito por Paulo Alonso. No soy una entendida de este deporte, no suelo verlo y tampoco entiendo sus reglas pero me mantengo informada y admiro a ambos tenistas. La lectura de este artículo me ha suscitado una reflexión: Rafa es un deportista modélico porque ha sido educado desde pequeño en manejar sus emociones para que jueguen a su favor, algo realmente inteligente y efectivo, pero ¿qué pasa cuando no cuentas con un tío Tony como el de Rafa y encima eres colérico e impulsivo como  Djokovic?  Pues que no te queda más remedio que aprender.  Y eso ha hecho el tenista serbio: aprender a lidiar con su genética y sus impulsos emocionales naturales. Encuentro que a pesar del gesto de ira de romper la raqueta y de decir “yo soy así” (lo cual es cierto aunque podía haber añadido: a veces, sólo cuando no puedo dominarme y sale mi parte inconsciente, también puedo ser de otra manera) le honra reconocer que no siente orgulloso con su pataleta y le honra reconocer que necesita trabajar en positivo. Esto tiene un nombre: humildad. La mayoría de nosotros somos como Djokovic. Necesitamos intentarlo a diario. No nos sale de forma natural. Tenemos que esforzarnos y por eso necesitamos la comprensión y el aliento de los que son como Rafa. Nadal es la naturalidad, Djokovic la fuerza de voluntad. Ambas cualidades son encomiables.

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Comunicar con generosidad


Merece la pena dedicar un rato a oír y ver esta charla con el ilustrador Puño. Nos revela  por qué algunos dejamos de dibujar  y sirve para todo el mundo, con independencia de a qué nos dediquemos.   Es divertida, chisposa, inteligente y sobre todo generosa. Lo que caracteriza a los “grandes” es que no tienen miedo a revelar su filosofía creativa, no les preocupa “ser robados” ni quedarse desnudos ante los demás. El talento ni se copia ni se transmite por ciencia infusa, es producto de las horas de vuelo, de la capacidad y de la curiosidad por aprender. ¡Bravo Puño!

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Ventajas de la práctica


Los artistas tienen un interés personal en que creamos en el destello revelador, en lo que se conoce como inspiración… (que) desciende desde el cielo como un rayo de gracia. En realidad, la imaginación del buen buen artista o pensador produce de forma continua cosas buenas, mediocres y malas, pero su juicio, adiestrado y aguzado hasta la excelencia, rechaza, selecciona, conecta… Todos los grandes artistas y pensadores (son) grandes trabajadores, infatigables no sólo a la hora de inventar sino a la de rechazar, cribar, transformar y ordenar.

F. Nietzsche (Humano, demasiado humano)

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El peligro de una sola historia


La  intervención en Ted  de la escritora nigeriana, Chimananda Adichie,  me ha obligado a revisar mis ideas sobre los estereotipos.  Es de esas reflexiones en voz alta que te hacen pensar y alegrarte de que exista la tecnología. De esta forma se puede disfrutar del talento ajeno con sólo apretar un botón.

http://www.ted.com/talks/view/lang/spa//id/652

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El código del dinero


Título: El código del dinero

Autor: Raimon Samsó

Editorial: Obelisco 

Reseña:  Un libro con muchas lecturas, para personas interesadas en mejorar su relación con el dinero y entender sus claves financieras, emocionales, sociales y económicas. Lo mejor del trabajo de Raimon Samsó lo encontramos en su redacción: clara, concisa, sin circunloquios ni jergas. Todos los conceptos económicos se siguen con gran facilidad. Cualquier persona, aunque no posea una mínima cultura financiera, entiende cada una de las propuestas del autor: diferenciar en su significado activo y pasivo, inversión y especulación etc… Ahora bien, éste no es tanto un libro de educación económica cuanto un manual de coaching en toda regla. El autor escribe más sobre actitudes, emprendimientos, valor, acción, planificación, talento que de ratios, porcentajes o balances.

Asimismo el libro está lleno de ejemplos prácticos muy ilustrativos de inteligentes emprendedores que han entendido el valor de crear un negocio antes que plantearse una forma de autoempleo.  Lo considero muy recomendable para todo el mundo,  especialmente para quien necesite inquietarse por cómo se relaciona con el dinero.  El autor, incluso, recomienda a los lectores crear un club de lectura con el libro.  Propone desmenuzarlo y comentarlo con detenimiento a fin de sacarle todo su jugo. Una buena idea. Y demuestra que Raimon Samsó pone en práctica lo que continuamente repite en el libro: incrementa tus ingresos pasivos. Un marketing eficaz y sin trampa, a la conquista de la libertad financiera, idea que atraviesa el libro desde la primera página a la última: mentalizar a los lectores de que aún están a tiempo de cambiar el chip.

A quién recomiendo la lectura:  lectores de a pie, trabajadores, parados, coach y toda clase de mentes libres.

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Cien preguntas sobre el dinero


El formato pregunta resulta de sumo interés cuando se quiere provocar una reflexión sobre algún tema. El blog de Marelissa Fabrega nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la utilización del dinero. No nos ofrece ninguna fórmula mágica sino que emplea la táctica del coaching para que cada uno cavile sobre sus necesidades y sus exigencias. Aquí tenéis la lista con las cien preguntas. Y al final, la dirección del post original en inglés.

1. ¿Cómo puedo agregar valor a la vida de los demás?

2. ¿Cómo puedo hacerle la vida más fácil a los demás?

3. ¿Cómo puedo llenar una necesidad de expansión?

4. ¿Cómo puedo ganar dinero haciendo lo que amo?

5. ¿Qué problemas tienen las otras personas que yo puedo solucionar?

6. ¿Qué problema se ha presentado últimamente en mi vida que sospecho que otras personas también tienen?

7. ¿Qué quejas escuchan constantemente mis seres queridos, vecinos y amigos?

8. ¿Qué cinco oportunidades podría identificar en este momento y aprovechar?

9. ¿Cómo y dónde puedo encontrar  dinero para plasmar lo mejor de estas cinco oportunidades?

10. ¿Cuántas maneras de generar ingresos pueden llegar a?

11. ¿Por qué no hay una. . . ?

12. ¿Existe una deficiencia en el servicio o los bienes suministrados por otros que yo pueda solucionar?

13. ¿Puedo iniciar un negocio como complemento de mi trabajo actual?

14. ¿Cómo puedo convertir mi hobby en un negocio?

15. ¿Qué decisiones financieras tomaría desde una posición de fuerza?

16. Si alguien me pusiera una  pistola en la cabeza y me dijera que tenía que generar250 euros de ingresos suplementarios desde la mañana la medianoche, ¿qué haría?

17. ¿Cómo puedo reducir gastos para poder invertir la diferencia en activos generadores de renta?

18. ¿Qué habilidades tengo para poder empezar a aplicar de inmediato y generar ingresos?

19. ¿Qué información sobre los productos puedo crear?

20. ¿Qué talento tengo que puede convertirse en una práctica de coaching?

21. ¿Para qué me piden ayuda siempre mis amigos y cómo puedo convertir esto en un producto o servicio?

22. ¿Hay algo que yo haga que mis amigos consideren que debería cobrar por hacerlo como por ejemplo, una tarta de manzana?

23. ¿Qué tarea externaliza la gente que yo puedo realizar?

24. Si tuviera un billete de 100 euros cómo lo aprovecharía para crear 300 ?

25. ¿Cómo puedo aumentar las ventas a mis clientes actuales?

26. ¿Hay un producto que complemente lo que ya estoy vendiendo (como patatas fritas complemento de una hamburguesa)?

27. ¿Puedo añadir vídeo o audio en mi producto y venderlo un precio más alto?

28. ¿Puedo convertir mi información sobre el producto en un seminario web?

29. ¿Puedo aumentar el número de veces que mis clientes regresen y compren otra vez?

30. ¿Puedo aumentar mis precios sin perder demasiados clientes?

31. ¿Compraría  más gente mis productos si bajara el precio?

32. ¿Cómo puedo conseguir más clientes?

33. ¿Qué puedo hacer para que los clientes me publiciten?

34. ¿Qué barreras psicológicas me impiden hacer más dinero?

35. ¿Cuáles son mis creencias actuales acerca del dinero?

36. ¿Cómo empleo el lenguaje respecto a las limitaciones de la cantidad de dinero que puedo hacer?

37. ¿Puedo pedir un aumento en el trabajo?

38. ¿Puedo obtener un ascenso?

39. ¿Puedo cambiar la forma en que me pagan para que yo gane comisiones en lugar de un salario fijo?

40. ¿Puedo conseguir otro trabajo mejor remunerado?

41. ¿Qué razones me doy para no ganar más dinero?

42. Respecto a las excusas ¿Qué tengo que dejar de hacer para permitirme  ganar más?

43. ¿Cómo puedo tener más tiempo para crear un flujo de ingresos adicionales?

44. ¿He sido capaz de aumentar ingresos durante el último año? ¿en qué?  ¿a quién puedo preguntar sobre cómo hizo para aumentar sus ingresos?

45. ¿Qué podría hacer para ganar más dinero sin el miedo al fracaso?

46. ¿Cómo puedo mejorar un producto que ya  estoy vendiendo para que lo compren más clientes?

47. ¿Cómo puedo mejorar mi página de ventas para atraer a  más clientes potenciales?

48. ¿Cómo puedo aumentar mis conocimientos de retórica y redacción para  convencer a más gente?

49. Si tuviera 5000 dólares para gastar en mejora personal, ¿cómo los gastaría? (Esta pregunta la utiliza Ramit de “Yo te enseñaré a ser rico”)

50. ¿Estoy ganando intereses en mi fondo de emergencia de seis meses?

51. ¿Estoy consiguiendo rentabilidad de mis inversiones actuales, o podría estar ganando un interés más alto si pudiera cambiarlas?

52. ¿Estoy pagando costos innecesarios (como las comisiones bancarias de mantenimiento, o los honorarios de asistencia en carretera, cuando estoy cubierto por mi póliza de seguro)? ¿en podría estar invirtiendo ese dinero en su lugar?

53. ¿Hay libros de dominio público que puedan agregar valor y se puedan vender?

54. ¿Tengo un producto que ya utilizo y que por ser fan podría llegar a ser una filial de?

55. ¿Qué servicios freelance podría ofrecer (escritor, diseñador de páginas web, consultor de blogs, y así sucesivamente)?

56. ¿Qué libros puedo leer para mejorar mi educación financiera y aprender a hacer un mejor uso de mi dinero?

57. ¿A qué blogs puedo suscribirme que me enseñen cómo crear flujos de ingresos adicionales?

58. ¿Qué habilidades debería adquirir para obtener ingresos más altos?

59. ¿Qué certificación podría conseguir que me ayudara a ganar más dinero?

60. ¿Podría hacer algo de trabajo en b?

61. ¿Cómo puedo mejorar mi campaña de marketing para atraer más clientes?

62. ¿Cómo puedo mejorar mi técnica de ventas para vender más?

63. ¿Cómo puedo inspirar más confianza en los demás?

64. ¿Cómo puedo eliminar distracciones que me impiden centrarme  en las tareas que aportan más dinero?

65. ¿Cómo puedo dejar de dilatar en tomar las medidas necesarias para aumentar mis ingresos?

66. ¿Cómo puedo aumentar mi productividad con la finalidad de hacer más cosas para mi empresa?

67. ¿Cómo puedo aumentar mi autoestima para sentirme merecedor de obtener un ingreso mayor?

68. ¿En qué actividades gasto mucho tiempo, que no aportan ningún ingreso?

69. ¿Qué actividades de negocio puedo automatizar para tener más tiempo de buscar clientes?

70. ¿Cómo puedo externalizar tareas rutinarias que hay que hacer, pero que quitan tiempo a actividades generadoras de ingresos?

71. ¿Cómo puedo aumentar mis horas facturables?

72. ¿Qué actividades puedo realizar que aportan más ingresos?

73. ¿Cómo puedo aumentar el tiempo dedicado a las actividades que generan más ingresos?

74. ¿Quiénes son el 20% de mis clientes que aportan más dinero, y cómo puedo enfocar más tiempo y atención en ellos?

75. Si he encontrado un sistema que funciona y está rentabilizándose ¿cómo puedo hacer  para que sea aún más eficiente?

76. ¿Hay algún proyecto que debo dejar porque no me aporta el dinero suficiente para justificar la inversión de tiempo y otros recursos que estoy haciendo?

77. ¿No sería mejor cobrar por hora o por proyecto?

78. ¿Puedo ofrecer una versión más básica de mi producto o servicio, a un precio menor?

79. ¿Puedo ofrecer una versión más específica de mi producto o servicio a un precio más alto?

80. ¿Puedo alquilar una habitación en mi casa o algún espacio de oficina en mi oficina?

81. ¿Hay algún  servicio que pueda ofrecer a mis vecinos, tales como impresión o fotocopiado, cuidado de niños, cocina y/o entrega de alimentos?

82. ¿Soy dueña de un equipo costoso que podría alquilar a otros cuando yo no lo estoy usando?

83. ¿Podría generar  una buena idea para un diseño que pudiera trasladarse a camisetas y tazas de café y venderlas en CafePress?

84. ¿Sé diseñar joyería, papelería, o un producto manufacturado de cualquier tipo que pueda vender en Etsy?

85. ¿Estoy dispuesto a hacer cosas que otras personas no quieren hacer (obviamente, estamos hablando de cosas legales)?

86. ¿Hay algo que me gusta hacer que otros encuentran pesado (como cortar el césped)?

87. ¿Domingo algún tema sobre el que otros estarían dispuestos a pagarme por dar una conferencia?

88. ¿Hay un elemento que podría comprar en grandes cantidades y luego revender aplicando  un beneficio individual?

89. ¿Cuándo fue la última vez que vi algo y pensé: “Yo podría hacer un trabajo mucho mejor”?

90. ¿Cuál es la manera más creativa que se me ocurre para hacer más dinero?

91. ¿De qué tendencias actuales puedo sacar provecho de (un ejemplo sería que ofrece clases de Inglés, si una gran cantidad de extranjeros  se trasladasen a su ciudad?

92. ¿Estoy utilizando un software de dominio determinado, como InDesign o Photoshop, que mucha gente necesita usar pero que no dominan?

93. ¿Podría dar clases en colegios?

94. ¿Existen concursos en los que podrían participar (concursos de cocina, concursos locales, y así sucesivamente)?

95. ¿En quién me puedo apoyar que me ayude a responsabilizarme en mi objetivo de aumentar mis ingresos?

96. ¿Con quién podría intercambiar ideas sobre cómo aumentar mis ingresos?

97. ¿A quién podría contratar para que me ayudara a crear un plan sobre cómo aumentar mis ingresos?

98. ¿Con quién me puedo asociarse con el fin de aumentar mis ingresos?

99. ¿Quién es el mejor pagado en mi ámbito y qué está haciendo diferente a mí?

100. ¿Cómo puedo aprovechar un servicio que esté ofreciendo con el fin de llegar a un público más amplio (como la creación de un dvd de gimnasia si eres entrenador)?

Consultar el original el post original:

http://abundance-blog.marelisa-online.com/2011/04/18/100-questions-to-help-you-generate-more-income/

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la fórmula del talento


El talento para quien se lo trabaja
GASPAR HERNÁNDEZ  (EL PAIS SEMANAL – 27-02-2011)

Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia”, escribió Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel de Literatura. Un año antes, en Cartagena de Indias, había explicado que Flaubert empezó siendo un mal escritor, un mero imitador, y que para ser el genio que fue se impuso una disciplina de galeote. “Yo llegué a la conclusión”, dijo el escritor peruano, “de que si uno no lo tenía se lo podía provocar a base de trabajo”. El protagonista de la novela de Javier Cercas La velocidad de la luz (Tusquets), Rodney Falk, opina lo mismo: “El talento no se tiene, sino que se conquista”. Lo contrario de lo que afirmó Oscar Wilde, quien quizá afirmó demasiadas cosas: “Lo que no te dé la naturaleza, no se puede aprender”.

¿Qué dicen los expertos? Dan Coyle, que ha investigado dónde y cómo florece el genio en el mundo, sostiene en el libro Las claves del talento (Zenith) que este no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. Según él, se cultiva. En cambio, Malcolm Gladwell, periodista de The Washington Post The New Yorker que también ha investigado sobre el tema –Fueras de serie(Taurus)-, se pregunta: ¿Existe de forma innata? Y él mismo dice: “La respuesta obvia es que sí”. Gladwell, muy americano, investiga también el éxito, y afirma: “El éxito es talento más preparación. Pero cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato. Y mayor el que desempeña la preparación”.

Pero ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de esta aptitud? Según el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, talento es “la inteligencia triunfante”. Es, pues, la inteligencia “que resuelve los problemas y avanza con resolución”, explica Marina en su último libro, La educación del talento (Ariel). Puesto que hay muchas inteligencias diferentes, según Marina, también hay muchos genios distintos: musicales, científicos, financieros, atléticos, etcétera, cada uno de los cuales supone un especial tipo de destreza. “No todos valemos para todo”.

resolver y avanzar

“La excelencia es un hábito”(Aristóteles)

El científico Robert J. Sternberg, uno de los más reputados expertos actuales en temas de inteligencia, denomina “inteligencia exitosa” a lo que Marina llama talento. Es decir, la inteligencia que se emplea para lograr objetivos importantes. Más amplia que lo que miden los tests de inteligencia porque incluye la gestión de las emociones, la tenacidad, el esfuerzo o la resistencia a la frustración. Las personas que poseen esa aptitud básica no dependen demasiado de las motivaciones externas, sino que saben automotivarse; aprenden a controlar sus impulsos; saben cuándo perseverar y cuándo cambiar de objetivo; saben sacar el máximo provecho de sus capacidades; completan las tareas, tienen iniciativa, no dejan las cosas para otro día…

¿Qué papel desempeña el trabajo duro en la consecución del talento? Prácticamente lo es todo. Aunque desde Darwin la forma tradicional de considerarlo, según Dan Coyle, ha sido esta: los genes (la naturaleza) y el entorno (la educación) se combinan para convertirnos en lo que somos. “Es un método popular”, afirma Coyle, “pero cuando se trata de explicar el talento humano, es un modelo vago”. Según el escritor, pensar que esta cualidad procede de los genes y el entorno es como pensar que las galletas proceden del azúcar, la harina y la mantequilla: es bastante cierto, pero inútil.

La regla de las 10.000 horas

“Salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto; solo en ahínco y trabajo duro” (Charles Darwin)

Investigadores como Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase sostienen que las grandes habilidades en cualquier campo -violín, matemáticas, ajedrez, etcétera- requieren aproximadamente de una década de práctica intensa. Incluso Boby Fischer, prodigio del ajedrez, necesitó practicar con ahínco durante nueve años para lograr, a los 17 años, el título de gran maestro. La regla de los 10 años, o de las 10.000 horas, implica que todas las habilidades se crean utilizando el mismo mecanismo fundamental. “No hay ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto”, sostiene Ericsson.

Junto con dos colegas de la Academia de Música de Berlín, Ericsson realizó, a principios de los años noventa, un estudio de referencia. Dividieron a los violinistas en tres grupos. En el primero estaban los estudiantes con un mayor potencial. En el segundo, aquellos juzgados simplemente como buenos. En el tercero, los estudiantes que tenían pocas probabilidades de llegar a tocar profesionalmente y pretendían ser profesores del sistema escolar público. A todos les preguntaron: ¿en el curso de toda su carrera, cuántas horas ha practicado en total? Todos habían empezado a tocar aproximadamente a la misma edad, alrededor de los cinco años; en aquella fase temprana, aproximadamente la misma cantidad de horas, unas dos o tres por semana. Las diferencias surgían a partir de los ocho años. Los estudiantes que terminaban como los mejores de su clase empezaban por practicar más que todos los demás, y a los veinte practicaban por encima de las 30 horas semanales. Los intérpretes de élite habían acumulado 10.000 horas de práctica cada uno. En contraste, los estudiantes buenos a secas habían sumado 8.000 horas. Y los futuros profesores de música, poco más de 4.000.

El mismo patrón se repitió con pianistas profesionales. Lo más llamativo del estudio de Ericson, según cuenta Gladwell en Fueras de serie, es que no encontró músicos natos que flotaran sin esfuerzo hasta la cima practicando una fracción del tiempo que necesitaban sus pares. “Tampoco encontraron obreros romos a los que, trabajando más que nadie, lisa y llanamente les faltara el talento necesario para hacerse un lugar en la cumbre. Una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo”, concluye Gladwell; “los que están en la misma cumbre trabajan mucho, mucho más que todos los demás”.

Vayamos al cerebro. Y, por una vez, no relacionemos las famosas neuronas y talento. Cada vez son más los neurólogos que consideran a la mielina -mucho menos estudiada que las neuronas- como la clave de la adquisición de habilidades. Toda habilidad humana, ya sea jugar al fútbol, pintar o interpretar a Bach, proviene de una cadena de fibras nerviosas que transmiten un diminuto impulso eléctrico. La mielina rodea las fibras nerviosas. Permite que la señal sea más veloz y fuerte porque impide que se escapen del circuito los impulsos eléctricos. Cuando practicamos, esta lipoproteína responde cubriendo el circuito neural y añadiendo, en cada nueva capa, habilidad y velocidad. Es como conseguir una especie de línea de banda ancha: se multiplica por 3.000 la capacidad de procesamiento de la información.

Práctica y Mielina

“El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia” (Doris Lessing)

En 2005 se escaneó el cerebro de varios concertistas de piano y se descubrió una relación directamente proporcional entre las horas de práctica y esta materia blanca. Cuanto más se activa el nervio, mayor es la cantidad de esta lipoproteína que lo envuelve. Pero, como sostiene Dan Coyle, no se forma para responder a ideas vagas, a información que nos lava como una ducha caliente. Se crea para responder a acciones concretas. Es necesaria la práctica intensa. Teniendo en cuenta una aparente paradoja: aquellas experiencias en las que al principio cometemos más errores, errores que nos obligan a ir más despacio, son las que nos hacen más talentosos.

“Las cosas que hoy parecen ser obstáculos se convierten a la larga en aconsejables”, sostiene Robert Bjork, catedrático de psicología de la Universidad de California. De él es el siguiente ejemplo: pongamos que por enésima vez viajamos en avión y observamos a la azafata mientras nos enseña cómo ponernos el chaleco salvavidas. Parece un disco rayado. Pero ¿sabríamos hacerlo en un momento de urgencia?

Bjork sostiene que lo ideal sería, en vez de observar a la azafata, ponernos directamente el chaleco y practicar (menudo espectáculo se organizaría en el avión). Practicar. Aprender. Cometer errores. Así se logra el talento. Volviéndolo a intentar. Fracasando otra vez. Fracasando mejor.

 

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¿Qué tipo de mentalidad eliges?


La psicóloga e investigadora  Carol S. Dweck  ha logrado determinar, como fruto de sus investigaciones, la existencia de dos clases de mentalidad presentes:  la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento.

La mentalidad fija considera que los índices de inteligencia son inmutables, para cada persona el suyo, por lo que su posición ante el talento es radical: es innato y su desarrollo no implica esfuerzo por parte de la persona. Por lo general este tipo de mentalidad aborta su exposición al fracaso antes de que  suceda, ya que no intentará nada que considere fuera de sus posibilidades.  La mentalidad de crecimiento considera que el talento es evolutivo y exponencial, es decir crece según el esfuerzo y los recursos puestos en juego. Su actitud ante cualquier reto es de aprendizaje, aunque parte de situaciones de clara inferioridad.  Esta mentalidad defiende que los logros importantes se consiguen cuando existe un objetivo claro, un esfuerzo total y un baúl lleno de recursos.

¿A qué tipo de mentalidad te apuntas? ¿Quieres averiguar cuál es tu perfil? Muy pronto incorporaremos  en la sección  La Caja de Herramientas un post con el taller que Carol S. Dweck ha desarrollado para potenciar el paso desde  una mentalidad fija a una mentalidad de crecimiento.