Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

Tu propia voz


microcambios

Pintura: Joaquín Sorolla

EL VIAJE

Un día supiste por fin
lo que tenías que hacer, y empezaste,
aunque a tu alrededor las voces
seguían gritando
sus malos consejos
aunque toda la casa
empezó a temblar
y sentiste el antiguo tirón
en los tobillos.
“¡Arreglame la vida!”
gritaba cada voz.
Pero no paraste.

Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento hurgaba
con sus dedos rígidos
en las bases mismas
aunque su melancolía
fuese terrible. Ya era bastante
tarde, y una noche salvaje,
y la calle llena de ramas
caídas y de piedras.

Pero de a poco,
mientras dejabas las voces atrás,
las estrellas empezaron a arder
entre las sábanas de nubes,
y había una voz nueva,
que lentamente
reconociste como tu propia voz,
que te acompañaba
mientras te adentrabas más y más
en el mundo,
decidida a hacer
lo único que podías hacer — decidida a salvar
la única vida que podías salvar.

The Journey

One day you finally knew
what you had to do, and began,
though the voices around you
kept shouting
their bad advice – – –
though the whole house
began to tremble
and you felt the old tug
at your ankles.
‘Mend my life!’
each voice cried.
But you didn’t stop.

You knew what you had to do,
though the wind pried
with its stiff fingers
at the very foundations – – –
though their melancholy
was terrible.It was already late
enough, and a wild night,
and the road full of fallen
branches and stones.

But little by little,
as you left their voices behind,
the stars began to burn
through the sheets of clouds,
and there was a new voice,
which you slowly
recognized as your own,
that kept you company
as you strode deeper and deeper
into the world,
determined to do
the only thing you could do – – – determined to save
the only life you could save.

Fuente: http://el-placard.blogspot.com.es/2011/10/lluvia-y-otros-poemas-mary-oliver.html

Publicado en Pensando en voz alta

¿Qué es la imaginación?


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El árbol que a algunos hombres les arranca lágrimas de dicha no pasa de ser, en otros ojos, algo verde interpuesto en su camino. Algunos la naturaleza la ven toda ridiculez y deformidad (…) y algunos la naturaleza no la ven apenas. Pero a los ojos del hombre de imaginación, la naturaleza es la imaginación misma.  

William Blake

Publicado en Microhistorias

Todo llega


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¿Dónde comienza el templo, dónde acaba?

Hay cosas que no llegas a alcanzar. Pero
puedes tender la mano hacia ellas, tenderla el día entero.

El viento, el pájaro que se aleja. La noción de Dios.

Y puede mantenerte tan ocupado como cualquier otra,
y más feliz.

La serpiente se escabulle; brinca el pez, como un pequeño lirio,
en el agua para volver a zambullirse; los jilgueros cantan desde
la copa inalcanzable del árbol.

Miro; de la mañana a la noche nunca dejo de mirar
Por mirar me refiero no sólo a ir por ahí, sino a ir por ahí
como si fuera con los brazos abiertos.

Y pensando: igual llega algo, un reluciente rizo del viento,
o unas cuantas hojas de algún viejo árbol;
todo eso también forma parte de ello.

Y ahora voy a decirte la verdad.
Todo en este mundo
llega.

Se acerca, al menos.

Y con cordialidad.

Como el pez con ojos de oropel que boquea; la serpiente que
no se enrosca.
Cual jilgueros, muñequitos de oro
que revolotean por el rincón del cielo.

Y Dios, el aire añil.

Mary Oliver (del libro Why I wake early) Traducción al castellano: Eduardo Iriarte

Publicado en Microhistorias

La inquietud de perder por Elisabeth Bishop


dali
Pintura: Salvador Dalí


Un arte

El arte de perder no es difícil de dominar;
tantas cosas parecen colmadas por el deseo
de ser perdidas que perderlas no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la confusión de perder
la llave de la puerta, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil de dominar.

Práctica luego perder más y más rápido:
lugares, y nombres, y adonde para ti se fue lo que significara viajar.
Ninguna te traerá el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira!
la última, o la penúltima, de tres amadas casas se fue.
El arte de perder no es difícil de dominar.

Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso
reino que era mío, dos ríos y un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Ni aun perdiéndote a ti (la risueña voz, el gesto
que amo) me podré engañar. Es evidente
que el arte de perder no es difícil de dominar,
aunque pueda parecer (¡escríbelo!) como un desastre.

Poema Orginal

ONE ART

The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.