Publicado en Pensando en voz alta

Me confortas, me irradias


microcambiosUna mujer leyendo en el hospicio de Beaune, Francia, en 1929. Autor: Andrè Kertész (recogida en la edición de El País).

Siempre en mis manos, siempre impulsándome hacia adelante, siempre confundiéndome y anegándome,  siempre en mi pensamiento, siempre despertando una emoción, querida lectura.

 

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Musas


Nan

Imagen: Nancie Atwell

No sueño con recibir un premio de un millón de dólares como Nancie Atwell, ganadora del Nobel de los maestros, pero sí con emularla en su valioso empeño por enseñar el amor a los libros mediante la lectura. Ella es mi musa, una inspiración. Como Nancie a los siete años aprendí, a causa de unas fiebres reumáticas, que leer te da otra vida de regalo.

Aquí os dejo la noticia de la concesión del premio a una educadora que lleva escritos nueve libros sobre lo importante que es aprender a leer y escribir.

«La norteamericana Nancie Atwell ha ganado este domingo la edición de este año del considerado el Nobel de la enseñanza. El premio —el Global Teacher Prize— se ha hecho público en el Global Education & Skills Forum, celebrado en Dubai,

De niña, una fiebre reumática dejó a Atwell un tiempo en la cama y le acercó a los libros. Desde hace 25 años se ocupa de acercarle los libros a otros. Lo hace desde su Centro para la Enseñanza y el Aprendizaje, una escuela privada en Maine (EE UU) en la que imparte cursos de lectoescritura a estudiantes de octavo curso. Su secreto radica en que “la biblioteca del aula está llena de historias interesantes de escritores serios que los alumnos tienen tiempo para leer en el colegio, y también se espera que lean de noche en casa”, resalta. “Mientras la mayoría de los norteamericanos solo leen de seis a ocho libros al año, mis alumnos leen 40 libros”, agrega. En una entrevista en la revista Newsweek presumía de que sus alumnos “van desde niños disléxicos a sofisticados jóvenes críticos literarios”. Un reciente informe de la OCDE advertía de que los chicos leen menos por placer que las chicas (el 50% de ellos frente al 75% de ellas): “Los niños no leen porque no saben que leer”, responde Atwell tajante. “¿Por qué no les ofrecen apasionantes historias de deportistas? Dadles libros que les interesen a ellos también y entonces lo leerán“, concluye».

Fuente: El País 15 marzo 2015

Lola García Ajofrín

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Mis libros


Microcambios, Me mudo de sistema, Sue Blackwell, Cecilia Monllor
Imagen: Sue Blackwell

 


A mis Libros—qué bueno acudir—
Llegado el final de cansados Días—
Hace la Abstinencia llevadera—
Y el Dolor—se pierde—en Elogios—

Como Sabores—animan a Invitados
Que llegan tarde a un Banquete—
Así Especias—alientan el tiempo que queda
Para mi pequeña Biblioteca—

Fuera—puede que haya Desolación—
Lejanos pies de Hombres que flanquean—
Pero la Fiesta—no deja entrar la noche—
Y dentro—hay Campanas—

Doy las gracias a estos Parientes del Estante—
Sus Aniñados Semblantes
Enamoran—de Antemano—
Y satisfacen—una vez obtenidos—

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Traducción: Alvaro Torres Ruiz

 

Unto my Books—so good to turn—
Far ends of tired Days—
It half endears the Abstinence—
And Pain—is missed—in Praise—As Flavors—cheer Retarded Guests
With Banquettings to be—
So Spices—stimulate the time
Till my small Library—It may be Wilderness—without—
Far feet of failing Men—
But Holiday—excludes the night—
And it is Bells—within—

I thank these Kinsmen of the Shelf—
Their Countenances Kid
Enamor—in Prospective—
And satisfy—obtained—

Emily Dickinson