Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

Motivos para la esperanza


esperanza
Ilustración: Igor Morski

Bienvenidos a la fiesta es mi blog favorito de literatura infantil. Al frente de este interesante lugar esta Luis Daniel González. De él procede esta reflexión del filósofo alemán Josef Pieper:

«Esperar no sólo significa esperar en el futuro algo bueno para quien espera, sino también tener un motivo para tal expectativa. La razón de esperar, si realmente la hay, no reside, como lo deseado, en el futuro; ha debido anteponerse ya y presuponerse a toda esperanza. Yo no puedo esperar que me sea dado un motivo para esperar. Percatarme de tal motivo, de tal fundamento, de mi esperanza, no lo puedo lograr sino recordando tal fundamento en la reflexión y en la contemplación.
El futuro sin punto de partida es vaciedad. Y una esperanza sin fundamento, sin un motivo que la preceda y nos preceda, podría muy bien llamarse desesperación».

Publicado en Vídeos Inspiradores

Himno de la alegría


Sí, es víspera de Nochebuena y éste es mi mensaje: no dejarse apabullar por las dificultades, afrontar la vida con alegría y esperanza, no apagar el rescoldo nunca porque la vida es continuo cambio y crecimiento. Mi pensamiento y mi sentimiento está con los que afrontan un momento difícil y no ven luz.
Os deseo a todos los microcambieros una noche feliz en compañía de vuestras familias y/o amigos.

Publicado en Pensando en voz alta

Invertir en un buen Plan de Emociones


Microcambios

Esta mañana, después de la ración habitual de truculencias en el mundo con el que mi periódico me premia por haber salido de la cama, he resuelto coger lápiz y papel para redactar una lista de las cosas en que soy rica. Sabía que iba a ser larga porque, por algo, lleva el  mundo  existiendo millones de años, pero no imaginaba cuánto. Realmente no es que sea rica, es que soy millonaria. El descubrimiento, admitámoslo, volvería loco de contento a cualquiera y yo soy como cualquiera, así que he decidido compartir cómo he llegado a esa conclusión y qué cálculos he realizado para evaluar mi fortuna.  Debo, sin embargo, hacer una confesión previa. Desde hace unos meses estoy empleada a fondo en ver el mundo al revés a como lo contemplan los medios de comunicación y los aguafiestas. Acepto la existencia de la maldad gratuita, la injusticia, la avaricia, la codicia, la tristeza, la envidia, el resentimiento, la insignificancia, la mentira, la avidez pero les he quitado toda su relevancia al apartarlas del foco de mi atención.  Ahora estoy enfocada en aspectos de la existencia  más satisfactorios  y  productivos para mí como la verdad, la valentía, la compasión, la generosidad, el altruismo, la honradez, la dignidad,  el agradecimiento,  la solidaridad, la libertad y el respeto. He conseguido, gracias a mi tozudez y mi compromiso con mi verdad, ver y sentir de otra manera. En cierto modo discurro por el mundo en versión Taoísta. Percibo los colores, los matices de la luz y las diferentes texturas de las cosas; rechazo el burdo blanco y negro de las imposiciones porque la realidad sólo es como cada uno la construye, ni más ni menos.  El hecho de elegir a qué atiendo me convierte en una astuta ahorradora de felicidad. Ahora soy más feliz y más inteligente de lo que era antes de contratar un plan de emociones, sobre todo porque en el Haber mis  activos en  positivismo han crecido como la espuma. Probablemente muchos de vosotros sepáis de qué hablo porque ya formáis parte de esa revolución tozuda que se rebela contra la tiranía del pesimismo.

Al menos, si estoy equivocada y milito en la filosofía equivocada, me habré llevado a la tumba más felicidad y compasión y muchos menos malos ratos que los adeptos al mundo cruel, injusto, arbitrario e inhumano que, por cierto, son legión.

He descubierto, en mi lista de riquezas, que donde pongo plan A y luego plan B, plan C, Plan D, etcétera, todos conducen al mismo sitio que al de A. Con esa hoja de ruta en la búsqueda de sentido es  imposible perderse.

Y ahora llega la breve explicación de mi extraordinaria condición de millonaria. Tan pronto como han rebotado sobre la hoja de papel los nombres de personas, las ideas, los lugares, los pensamientos, los hechos, los sentimientos y  las cosas que debo incluir en el inventario de bienes,  ha saltado la sorpresa: soy una millonaria que no puede arruinarse ni perder nada de lo que tiene, porque nada me pertenece en propiedad. Sólo soy una usufructuaria perpetua. No puedo vender  ni traspasar nada, pero puedo dar y  recibir. Cuanto quiera, además. Si doy más para aligerar mi fortuna, recibo el doble; así que por mucho que dé, jamás dejo de recibir. Aunque quiera ser pobre no puedo. Bueno sí,  puedo llegar a ser pobre de dinero.

Mi conclusión es que la inversión óptima  en estos momentos pasa por la suscripción de un  buen plan de emociones en la ventanilla libre de pesares. Te sentirás como el gran Machado: ligero de equipaje, casi desnudo… Y por ende millonario/a en …  liviandad, compañía, generosidad, agradecimiento, consuelo, amor, alegría, esperanza….

Publicado en Microhistorias

Pequeñas victorias


Nos conocimos en un bar. Tú acababas de llegar a España y te ganabas la  vida vendiendo baratijas y películas clandestinas de establecimiento en establecimiento. Eras un chico muy simpático y comunicativo. Me contaste tu intención de comprar, en cuanto fuera posible, un diccionario francés español para entenderte con todos nosotros. Yo por entonces era librera. Te invité a que me visitaras y lo hiciste al día siguiente. Te regalé un diccionario y te deseé suerte. Nunca volví a saber de ti hasta ayer. Una compañera de la librería me dijo que fuiste el otro día a preguntar por mí y como no estaba le contaste la historia del diccionario y le dijiste que querías que yo supiera lo útil que te había resultado y que estabas agradecido. Ahora déjame decirte una cosa: soy yo la que está agradecida, y de todo corazón, por permitirme hacerte un regalo. Ya ves, este regalo ha vuelto a mí de mano de tu agradecimiento. En este mundo cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da. Es una suerte que a personas como a ti y como a mí nos emocionen las pequeñas victorias.