Publicado en Pensando en voz alta

El miedo a visibilizarse


Cada día trato de leer las actualizaciones de los blog que me interesan. Se ha vuelto una costumbre y de alguna manera me parece que voy conociendo mejor a sus responsables. La mayoría escriben desde el otro lado del mundo, en otra lengua que no es la mía y que entiendo con cierta dificultad. Se repiten, o no,  los temas, aparecen reflexiones interesantes, me tropiezo con intereses comunes (la tribu de la que habla Seth Godin), descubro nuevas voces y a veces, pero no siempre, escribo no tanto para dejar constancia que he estado allí, sino para animar a la persona que está detrás de esa carcasa invisible a que siga dando lo mejor de sí misma. Lo cierto es que un blog puede tener una gran media de lectores (éste es mi caso) y muy pocos comentaristas. Si no existieran las estadísticas tal vez pensara que escribía únicamente para mí misma y que valdría la pena pasarme al diario.  Lo cierto es que puedo entender el miedo que albergamos todos a visibilizarnos, a dejar huellas y que otros/as puedan seguir nuestros pasos. Y resulta cuando menos paradójico que en la era de las redes sociales, de la intromisión y el jaleo cibernético, haya tantas personas cuyo comportamiento se asemeja al solitario cuya única obsesión es pasar desapercibido en cualquier parte.

Publicado en Microhistorias

La historia de Yu el Grande


Encontrándose de muy joven ante la necesidad de afrontar el cíclico problema de las inundaciones periódicas del río Amarillo, en lugar de hacer construir diques cada vez mayores (como habían hecho con escaso resultado sus predecesores), ordenó que se cavasen agujeros, fosas y canales alrededor de la ciudad, para que las aguas del río pudieran correr sin destruir nada. Además de esto, hizo construir a lo largo de los canales los primeros molinos de agua, que le permitieron utilizar su fuerza para moler el arroz y otras sustancias. De este modo Yu, que gracias a esto fue denominado Yu el Grande, venció al enemigo sin oponerse, capturando su fuerza para después utilizarla en beneficio propio.

Fuente: Coaching estratégico

Roberta Milanese y Paolo Mordazzi

Publicado en La caja de herramientas

Apuntes provechosos para hacer mejores entrevistas


 

Seth Godin dedica este post a dar pautas de cómo contestar una entrevista para los nuevos medios de comunicación surgidos de la era digital. Me ha parecido interesante porque la mayor parte de los profesionales aprenden estas sencillas técnicas con la práctica a base de equivocarse una y otra vez; así que cuánto mejor interiorizar las sencillas reglas de Godin.  Es probable, no obstante,  que llegado el momento metamos la pata, pero eso es normal cuando se ejerce de novato en algo.

Cómo ser entrevistado

La explosión de canales de medios de comunicación y eventos públicos ha provocado que cada vez, haya mayor número de personas  requeridas para ser entrevistadas acerca de innumerables temas. Incluso te puede ocurrir a ti … y pronto.

  1. Te  llaman para pedirte una entrevista sin tener tú la iniciativa pero con buenas razones. Si no estás ansioso por compartir tu perspectiva, no te molestes en aparecer.
  2. Las preguntas no  se deben tomar al pie de la letra. El propósito es darte la  oportunidad de hablar sobre algo que te importa. El público quiere escuchar lo que tienes que decir, y si la cuestión no es justo sobre ese punto aprovecha para dar una respuesta diferente.
  3. En todos los medios, menos en los más formales, es apropiado hablar de antemano con el entrevistador para darle pistas sobre lo que estás interesado/a en discutir. Es conveniente para ambos.
  4. El entrevistador no es tu amigo, y todo lo que digas aparecerá reflejado. Si no quieres que aparezca registrado: no lo digas.
  5. Si  te hacen la misma pregunta de entrevista en entrevista, es probable que haya una buena razón. Arguyendo: «me hacen la misma pregunta todo el tiempo» y poniendo caras, manifiestas una  falta de respeto al entrevistador y al público. Ver la regla 1.
  6. Si tus respuestas no son interesantes y emocionantes es culpa tuya y no del entrevistador.  Ver la regla 2.
Artículo original en inglés:  http://sethgodin.typepad.com/
Publicado en Microhistorias

Actitudes que generan conflictos


Si un bote cruza el río y llega una barca vacía y choca contra el bote, un hombre por colérico que sea, no se irrita. Pero si hay una persona en la barca, entonces el hombre del bote grita para que se aparte. Grita una vez y el de la barca no le oye. Grita una segunda vez y el otro no oye nada. Grita una tercera vez y con toda seguridad añadirá reniegos y juramentos. En el primer caso no se irritó. En el segundo se irrita. Porque en el primer caso la barca estaba vacía y el segundo había alguien en ella.

Parábola de Dshuang Dsi

Publicado en Microideas

Ponerse de vuelta y media


Cuando se detesta a alguien hasta el punto de quererlo liquidar, lo mejor que se puede hacer es coger un folio y escribir muchas veces que x es un asqueroso, un bellaco, un monstruo, y nos daremos cuenta enseguida que lo odiamos menos y que casi no pensamos en la venganza. Es más o menos lo que he hecho en relación conmigo mismo y con el mundo. La recopilación la he extraído de los bajos fondos de mí mismo, para ultrajar la vida y ultrajarme. ¿El resultado? Me he soportado mejor, como mejor he soportado la vida.

Cioran

Ejercicio de admiración