Atreverse es perder el paso por un momento. No atreverse es perderse uno mismo.
S. Kierkegaard
Sólo nos libramos del sufrimiento cuando lo expresamos sin restricciones.
Marcel Proust
A partir del experimento de la psicóloga y profesora Jenny Pennebaker sobre los beneficios que aporta escribir sobre las dificultades que se están afrontando, Tal Ben-Shahar, el autor de «Ganar felicidad» y profesor de Harvard, propone escribir durante quince o veinte minutos al menos cuatro días consecutivos sobre o la misma o diferentes experiencias que hayan resultado traumáticas. Ben Shahar aconseja no preocuparse ni por el estilo, la redacción ni la ortografía. Sólo hacer el trabajo de volcado. Según ambos expertos el ejercicio es útil.
La mente es su propio lugar, y dentro de sí puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo. John Milton
Tal vez no lo sepa decir como Milton, de una forma tan sucinta y tan bella, pero lo he pensado muchas veces al reflexionar sobre qué ocurre cuando fijamos la atención. No siempre es posible ser feliz ni cargarse de optimismo, pero siempre cabe la elección de la dirección y el destino de nuestra reacción emocional. Y esto sirve para todo, especialmente para los problemas. Es el gran talismán mágico del ser humano: la capacidad de elegir. Y lo mejor es que no se puede arrebatar. Ningún demonio, violador, matón, explotador o asesino tiene dominio sobre la persona en vida. La mente puede decidir su camino. Este talismán funciona en diferentes niveles y por ello requiere aprendizaje y entrenamiento. No es una lámpara de Aladino a la que se frota con mínimo esfuerzo y emerge el complaciente genio. Se parece más a una aventura de Indiana Jones en pos de la revelación, de trance en trance. A algunas personas nos cuesta más que a otras porque exige estar atento e inmerso en el aquí y el ahora. Y como todo gran talento requiere nuestro compromiso, además de entrenamiento continuo y práctica tras práctica. Es una microidea brillante, de las mejores que se pueden escribir y contar. Su completa comprensión cambia la vida pero no es remotamente fácil. Eso sí, está el alcance de cualquier persona que se lo proponga pues todos venimos al mundo con el talento incorporado de serie. Como última consideración subrayar que no funciona en las coordenadas éxito/fracaso sino en las de me sirve/no me sirve para hacer de mi vida un cielo (aunque esté en el infierno).
¡Qué maravillosa idea este pensamiento de Milton!
Cada vez que veo esta escena de El club de los poetas muertos pienso en las personas imprescindibles de nuestra vida, aquellas que nos han hablado de tú a tú como si el resto del mundo no existiera, esas personas que existen para provocar respuestas, cuya misión única es funcionar como revulsivo, esas personas que nos arrancan del miedo cogiéndonos de la mano y enseñando cómo es eso tan horrible que imaginamos, aquellas que despiertan en nosotros un bendito deseo de rebeldía. Y todo esto lo veo en esta escena.