Publicado en Vídeos Inspiradores

Ser versus hacer


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Publicado en Microideas, Vídeos Inspiradores

Levantarse millonetis


Pues sí, hoy me he levantado con la sensación de millonetis y quería compartirla. Millonetis a mi manera, eso sí, con el increíble caudal compuesto por estas magníficas inversiones:

dos ojos que acaban de ver el cielo grisáceo del mes de mayo

una boca que saborea un sorbo de te como la primera vez que lo probé

una nariz que olisquea el aroma de las tostadas recién hechas

unas manos hábiles que encienden el interruptor de la luz

dos oídos atentos al aleteo de las gaviotas sobrevolando la lonja del puerto

Y como colofón una alegría, la ilusión de que es posible regalar actos de amor a tutiplén, pequeñas cosas para hacer a alguien feliz en tan solo un momento.

Aquí hay unas cuantas ideas:

Publicado en Vídeos Inspiradores

Tan solo si te fijas…


Tan fácil como prestar atención a lo que pasa a nuestro alrededor, tan fácil como querer ser amable, tan fácil como ser agradecido, tan fácil como pensar en los demás, tan fácil como ser empático, tan fácil y tan difícil…

Solo uno mismo puede cambiar las cosas que suceden ahí adentro y se reflejan ahí afuera.

Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

No se puede jugar al ping pong con uno mismo


SETH-GODIN
Con este breve post, Seth Godin vuelve a dar en la diana. Me gusta especialmente su título: ocurrente, divertido, creativo… Para leerlo en inglés: http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2013/06/tit-for-tat.html

Quid pro quo (No se puede jugar al ping pong con uno mismo)

“La ironía de “conseguir a cambio de dar” es que no funciona tan bien como una simple donación. Dar porque te importa, porque tienes algo que decir y porque te sienta bien.

Bloggers que miden el rendimiento de la inversión de cada palabra, tuiteros que ven la plataforma como una herramienta de auto-promoción en lugar de una herramienta de ayuda a otros, y ésos otros que no contribuirán a la Wikipedia y proyectos semejantes porque no hay retorno…estas personas no saben de qué va el tema.

No es tan difícil averiguar quién forma parte de la comunidad en línea por las razones correctas. Se puede ver en la propia escritura y en las acciones. Y esas son las personas a las que escuchamos y en las que confiamos. Lo cual, paradójicamente, por supuesto, quiere decir que éstas son las personas que elegiremos para hacer negocios.

Y sí, tú vas a aportar mucho. Pero en el largo plazo, es posible que obtengas más de lo que contribuyes”.

Publicado en Microhistorias

¡Te envidio, chico del semáforo!


Admiro de verdad al chico negro que se coloca en el semáforo de al lado de mi casa. No sé si canta bien o mal, porque nunca me he fijado en la musicalidad de sus canciones. Lo que más me asombra es su dominio de la situación: no sólo canta sino que al mismo tiempo sonríe. Y la impresión que deja en el interlocutor es que no le pueden ir mejor las cosas. Observo que todo el mundo habla con él y le saluda. Llegan los repartidores y se paran a preguntarle cosas y él dice: hoy ha hecho un poco de frío pero biennnn y alarga el bien hasta que se le derrumba la palabra en el parapeto de los dientes. Si no le das dinero ni le compras nada, te sonríe igual y te saluda como si le hubieras dado todo lo que tenías. Inexplicable. Su forma de subir la mano y expresar de forma gestual algo así como: “no pasa nada ni te preocupes” me fascina. Como lo veo casi todos los días, me he sorprendido bastantes veces pensando: hoy lo pillo in fraganti, hoy no sonríe, ni canta; ¡tiene que ser humano este chico! Pero hasta ahora él lleva ganado todos los tantos. Pronto, pienso, se contagiará de nuestros malos modos, de nuestra inexpresividad, de nuestras prisas por llegar adonde sea.

Me intriga cómo habrá sido su educación, en qué habrá contribuido la genética a esta actitud tan envidiable, qué secretos encerrará esa mente tan alineada con vivir de la mejor manera posible. Para mí es  un auténtico enigma.

Lo reconozco: envidio a este desconocido. Me hace bien verlo cada día. Y me doy cuenta de no está en mi semáforo porque sí. Está ahí para recordarme cuando salgo y entro que la tierra no gira alrededor de mí, que no se puede ser feliz si no das. No me engaño con ese pensamiento bobo de la envidia sana. Eso no existe. Lo que existe es querer lo que otro tiene aunque tu deseo no sea arrebatárselo sino compartirlo. Yo quiero la capacidad de este chico para transformar a la gente. Cuando empecé Microcambios, hace justo un año, no sabía muy bien adónde me llevaría el blog. Me sentaba a escribir y elegía temas según mi motivación y el interés por el asunto. Hoy sé algo valioso de él: no es su contenido sino la actitud con que se concibió (para dar, para compartir, para extender, para oír, para saberos presentes al otro lado de este mundo virtual) lo que lo dota de sentido. No se puede recibir sin dar. Os estoy muy agradecida, lectores de Microcambios, por recordarme que un yo centrado en los otros es mucho más interesante y pleno que un yo centrado en uno mismo.
¡Gracias!
Cecilia Monllor