Publicado en Pensando en voz alta, Vídeos Inspiradores

Sobre coaching, un cerdito ingenioso y el bote de cookies


El cerdito es ingenioso pero todas sus estrategias fracasan. Cuando alcanza su objetivo, con él llega la frustración. Aparte de provocarme una sonrisa, este corto animado  me ha llevado a reflexionar: ¿Y si hay ciertas cosas que están fuera de nuestro alcance porque carecemos de una estrategia exitosa (llámese conocimiento, oportunidad, formación, experiencia o deseo dirigido) y tampoco nuestra mentalidad y actitud ayudan? Tal vez al protagonista de esta historia le habría ido mejor si hubiera buscado ayuda para alcanzar el techo de la nevera y conseguir el botín.

Eso hace el coaching: ayudarte a encontrar el medio  que te permitirá alcanzar el techo de la nevera y coger el bote de galletas . Antes, naturalmente, el coach te habrá preguntado para qué quieres el bote de cookies, qué pasará cuando lo hayas conseguido, cómo te sentirás, porque, a lo mejor  descubres que no te interesa lo más mínimo el bote de marras en cuestión. En caso contrario, una vez que sepas en qué berenjenal te metes y para qué lo haces, subir será mucho más fácil.

Aprender de los errores del cerdito es sin duda útil, pero mucho más útil es saber para qué queremos algo, qué recompensa obtenemos al alcanzar nuestro preciado objetivo y qué precio pagaremos.

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Lanzado al mundo: ¡Me mudo de sistema!


Me mudo de sistema

¡Me mudo de sistema! Cómo pasar de la resignación a la acción

Cecilia Monllor

Editorial Primerapersona 

Hace ya  dos años me embarqué en el  proyecto de  escribir un libro sobre cómo afecta el cambio  a las personas, qué resortes y mecanismos se activan cuando las circunstancias nos obligan al giro (cambio impuesto) o cuando nos hartamos y decidimos salir de la zona de confort para que se obre la transformación (cambio buscado). Me interesaba el proceso en sí, qué elementos comunes podían identificarse, qué transformaciones se obraban cuando abandonábamos creencias, hábitos y mentalidades fijas, cómo entendíamos el fracaso y el éxito y por qué tantas personas se estaban preguntando al mismo tiempo ¿Qué debo hacer con mi vida?  Pues bien, la respuesta a esta investigación personal ya ha salido a la luz, y su versión papel  está  disponible en las librerías on-line y en la red de  librerías independientes españolas, incluidas cadenas como FNAC, Casa del Libro y El Corte Inglés. Comparto con todos los microcambieros está jubilosa experiencia de dejar a un hijo vivir su vida independiente.

No es fácil poner punto final, pero lo he conseguido.  El destinatario de ¡Me mudo de sistema! es un lector/a curioso, interesado en el crecimiento personal, incoformista y ávido de conocimiento. El libro tiene la particularidad de incluir dos  anexos interesantes, Biblioterapia con valoraciones personales  de otros títulos  sobre temas que aparecen en el libro como: gestión emocional, cambio de hábitos, motivación, fijación de objetivos, creatividad, gestión del talento, procrastinación, gestión del tiempo, comunicación, atención plena, etcétera. Todos estos libros, en sí mismos, constituyen una biblioteca sobre el cambio.  El segundo anexo consiste en una propuesta para desarrollar un club de lectura sobre el propio libro.  Desconozco si existen otras obras con esta oferta, tal vez existan pero no me he tropezado con ninguna aún.  Aquí mi idea era sugerir al lector recursos y herramientas con los que empezar un viaje de once meses de duración, donde el reto del participante consistiera en fijar un objetivo y  comprometerse con su consecución. Para realizar este camino el participante contaría con el apoyo y la interacción de un grupo de personas (amigos, familiares o miembros del grupo con intereses similares).

¡Y esto es todo!

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El precio que pagamos


Microcambios, Cecilia Monllor

Pintura: Antonio Murado

El precio que pagamos por renunciar a nuestros sueños es incalculable. Nos arrogamos el derecho a la renuncia como una muestra más de nuestra incompetencia para gestionar nuestras vidas. Pensamos que viviremos siempre, que habrá tiempo para remediar el error o cambiar el rumbo, pero lo cierto es que estamos en este mundo un limitado número de años y que ninguno de nosotros sabe la hora en que  lo dejaremos todo como estaba, la página en el libro marcada, la lista de la compra con todo lo que falta, el papel de Hacienda sin arreglar, el cajón desordenado o el proyecto en curso, inconcluso. Comprender que no vivimos para siempre es la más lúcida certeza con la que llegamos a este mundo y sin embargo la luz siempre nos abandona en el momento justo cuando más lo necesitamos para encarar la tiniebla y distinguir las dificultades que supone tener el arrojo de decir sí o no a lo que llega con el soplo leve de lo desconocido, bajo el disfraz del miedo a no estar a la altura de las circunstancias.

Si uno no se resigna a tener una vidita o una vida pequeña, entonces… Sí,  entonces aparece la rabia del ¡basta ya!,  o el  quiero algo más en mi vida, no me conformo, me rebelo y el mecanismo de la transformación se pone en marcha para reordenar las prioridades, abandonar creencias, adoptar otra mentalidad y otra actitud, enfocarse en el aquí y ahora. Y por decisión propia uno actúa y se apasiona con su cambio. Eso, más o menos, significa Mudarse de sistema

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La lista Forbes de placeres cotidianos


microcambios

Cotidiano es un adjetivo con mala prensa. Retumba en los oídos con el runrún de rutina, ya conocido, poco sorpresivo, monótono… ¡Ah!, pero admite una vuelta de tuerca cuando se alía con un sustantivo tan clamoroso como placer. De pronto el reconocible cotidiano adquiere intriga y lustre con la incorporación de un atractivo acompañante. ¿Quién no quiere para sí mismo algo placentero, algo que despierte sus sentidos y produzca el mismo efecto que una bola de nieve rodando por una ladera? El asunto es que la vida impaciente gasta cada vez menos espacio de su milimetrado programa en recordar lo que ya está a disposición de cada cual. Y lo bueno es que no hay límite ni escasez porque abundan los placeres cotidianos no traspasables, o lo que es lo mismo: hechos a medida para cada individuo.

Escribir sobre los placeres cotidianos me ha obligado a pensar en qué considero yo un placer cotidiano. Me he puesto a hacer mi inventario y he descubierto que soy como el rey Midas, una súper millonaria del disfrute cotidiano. Puede que la muestra adjunta no despierte grandes pasiones en otras mentes, o puede que sí. No importa. Lo interesante de esta reflexión escrita es la idea en sí. Los demás no siempre quieren lo que tú quieres.

CATÁLOGO RESUMIDO DE PLACERES COTIDIANOS 

  • Una taza de té caliente con aroma a bergamota
  • El currusco de pan que arranco de la barra y me voy comiendo por el camino
  • La alegría inmensa del retorno de los  barcos de pesca  a puerto
  • Comprobar cada mañana que mi catálogo de achaques sigue intacto y a pesar de ello tengo salud
  • La certeza de que los amigos están ahí ¡benditos sean!
  • Los gestos sinceros y honestos
  • El tacto del embozo de la sábana
  • El libro en la mesilla de noche
  • El interruptor de la luz cuando lo pulso y enciende
  • El sonido del teléfono cuando viene acompañado de una voz querida
  • Abrir la nevera y encontrar un alimento apetecido
  • El saldo del banco cuando se mantiene alejado de la zona de números rojos
  • Encontrarme en la calle con alguien que me cae bien
  • Recibir  buenas noticias
  • Ver la imagen en el whats app de mis hijas
  • Tomar café con mis amigotas
  • ¡La luz!
  • Escribir sobre cualquier asunto que me interese
  • Escuchar un chiste, un sucedido humorístico o una frase ingeniosa
  • Comprobar que no se me ha roto ningún huevo de los que he comprado
  • Comer queso
  • Escuchar palabras de afecto
  • Sentirme positiva y viva
  • Entrar en una tienda donde me conocen y escuchar ¡hola Cecilia!
  • Una cita inesperada
  • Encender el ordenador y comprobar que funciona a las mil maravillas
  • El olor a limpio en la ropa y en la casa
  • Ese golpecito de calor tan delicioso cuando se viene de fuera y se llega a casa
  • El frío invernal y el calor veraniego
  • Las flores de las orquídeas
  • El primer trago de cerveza (como sugiere Philippe Delerm)
  • El agua caliente y fría saliendo milagrosamente del grifo a voluntad
  • El mar cambiante y misterioso
  • El concierto número dos de Rachmaninov  y sus evocaciones del Pirineo leridano
  • Imaginar los pormenores de un viaje en proyecto
  • Divagar un rato sobre cualquier cosa que me ilusione
  • Posar la mirada en mi biblioteca
  • Comprar un nuevo libro
  • Buscar un tema interesante y empaparme
  • Ver en Canal Cocina un programa de mis cocineros favoritos
  • Pensar un instante en todas las personas que quiero (y sentirlas con el pensamiento)
  • Un whats app ingenioso
  • Tirar de la cadena y comprobar que el agua limpia los desechos
  • Comer con hambre
  • Pasar miedo viendo una peli
  • Abrir el armario y constatar que me podría pasar los próximos ochenta años sin tener que ir a ningún sitio de compras
  • Sentir los pies calentitos
  • Los minutos de inspiración y euforia
  • El olor a bizcocho recién hecho
  • Los hallazgos inesperados
  • El repaso de agradecimientos diario
  • El silencio de la noche
  • Las celebraciones que se conciben  como regalos de experiencias compartidas (cine, teatro, excursiones, cenas, conciertos, fiestas…)
  • El momento en que se apagan las luces y la vida se sume en el letargo
  • El amanacer (cuando soy capaz de verlo)
  • Salir de pilates con la sensación de que soy una campeona (jamás tengo ganas de ir)
  • Los últimos cinco minutos en la cama holgazaneando antes de levantarme
  • El cigarrillo que me fumo con auténticas ganas
  • La alegría de que alguien me cuente algo interesante ¡y compartirlo!
  • Una buena noticia en el telediario
  • Los objetos que me recuerdan personas, situaciones o viajes
  • La gente buena
  • Soñar con los ojos abiertos
  • Sentirme parte de Dios y de su creación
  • Y la dosis diaria de chocolate, c´est merveilleux

En resumen, algunos de mis placeres cotidianos no necesitan el concurso de nadie, salvo de mí misma. Otros requieren la colaboración de los demás para producir esa chispa placentera. Todos son cotidianos, pequeños, insignificantes y, por eso mismo, importantes. Haberlos catalogado como si fueran mariposas en manos de un lepidóptero exultante ha logrado un destello de conciencia lúcida. Sí, amigos, en mi peculiar lista Forbes de placeres cotidianos, voy escalando puestos rumbo a la cima a una velocidad vertiginosa.

¿Y qué hay de los vuestros? Estoy deseosa de descubrirlos. 

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¿por qué no puedo cambiar?


Microcambios

Ilustración: Valeria Gallo

En nuestra cultura, la mayoría de la gente se ha visto privada de la conciencia de quiénes son en realidad. Han perdido temporalmente su conexión con lo más elevado de sí, y por lo tanto, han perdido el poder y la responsabilidad respecto a sus propias vidas. En cierta medida, albergan en su interior un sentimiento de indefensión. Se sienten básicamente impotentes para introducir un cambio real en sus vidas o en su entorno. Este sentimiento interiorizado de indefensión provoca una lucha y un forcejeo desproporcionados para conseguir tan sólo un poco de poder o control en su propio mundo.

De ahí que la gente se oriente mucho hacia el logro de objetivos. Se sienten emocionalmente atados a cosas y personas que consideran imprescindibles para ser más felices. Notan que en su interior «falta algo», y se convierten en personas tensas, ansiosas, estresadas, que continuamente tratan de llenar el vacío intentando manipular el mundo exterior para conseguir lo que quieren. Éste es el estado de ánimo a partir del cual la mayoría de las personas se fija objetivos y trata de crear lo que quiere en la vida. Desgraciadamente, partir de este nivel de conciencia no conduce a nada, porque se pone usted tantos obstáculos que no puede superarlos; y si los vence y logra sus objetivos es sólo para acabar descubriendo que no le aportan ninguna felicidad interior.

Cuando advertimos este dilema es cuando empezamos a abrirnos hacia un camino verdaderamente espiritual. Nos damos cuenta, sencillamente, de que tiene que haber algo más en la vida, y comenzamos a buscarlo.

A lo largo de nuestra búsqueda podemos pasar por fases y experiencias muy diversas, pero acabamos por ir recuperando nuestra propia personalidad. Es decir, volvemos a nuestro verdadero ser, a la naturaleza divina o a la mente universal que existe en todos nosotros. Gracias a esta experiencia acabamos recobrando todo nuestro poder espiritual, y nuestro vacío interior se llena desde dentro.

SHAKTI GAWAIN 

 

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Dentro de unos años


 David Lynch, Una historia verdadera, Microcambios

Imagen: Una historia verdadera

La falta de ganas es uno de los mayores obstáculos de la no acción. A todos nos pasa. Y a los aplazadores o procrastinadores mucho más. Pero ¿qué sucederá dentro de unos años cuando veas que no ha ocurrido nada de lo que deseabas porque la pereza (casi siempre falta de claridad de tus intenciones y/o proyectos) o tus miedos te han impedido avanzar? Piénsalo. Imagínate con veinte o treinta años más, frustrado porque cuando pudiste hacer, no quisiste o no te atreviste a explorar.

Sí, en efecto, la imagen de tu yo, con más años, no parece  satisfecha con el balance. Has seguido cargando con los anhelos que, al no cumplirse, solo han añadido a tu cuenta de resultados una gran frustración. Recuerda que el tiempo es un poderoso  medidor de expectativas no cumplidas, así que no pierdas la oportunidad de trasladarte al futuro. Desde allí, contémplate en el momento presente, en  este espacio en que sí puedes remediar  la situación. Mírate con calma, estás en el instante en que aún es posible no quedarse de brazos cruzados y hacer, aunque no  tengas ganas y el miedo te aguijonee. Esta es tu oportunidad de cambiar creencias, actitudes y mentalidades. Como sugiere Susan Jeffers, a pesar del miedo, para tu vida siempre resulta más beneficioso  hacer que no hacer.

Postdata: Echa mano de tu viejo frustrado cuantas veces lo necesites. Y acostúmbrate a dialogar con él/ella. ¡Es poderoso! 

Publicado en La caja de herramientas

Sitios estupendos para aprender gratis


microcambios, cecilia monllor, harvard
Hoy día, gracias a internet, puedes aprender de forma gratuita sobre infinidad de temas con independencia de donde te encuentres y del idioma que hables. Para los hispanohablantes la oferta de cursos no es aún tan amplia como para los angloparlantes, aún así abundan las ofertas procedentes diferentes universidades. Los dos sitios que me parecen más interesantes por calidad y variedad son:

https://unedcoma.es/

Íntegramente en español. Cursos de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) sobre temática muy variada: idiomas, emprendimiento, innovación, química, arte, tecnología… Cuesta sólo unos segundos realizar la inscripción y elegir el curso deseado. Si se quiere una certificación oficial se puede obtener, siempre y cuando se cumplan todos los requisitos.


https://class.coursera.org

Coursera es uno de los sitios más populares para realizar Massive Online Open Courses (MOOC) La mayor parte de las formaciones son en inglés pero también ofertan cursos en español. Universidades de todo el mundo y prestigiosas instituciones ofrecen en abierto sus cursos con el único requisito de que te inscribas a tiempo y participes. En coursera es posible aprovechar la amplia oferta de universidades como: Harvard, Stanford, Tel Aviv, Tokyo, Roma, México, Barcelona y otras muchas más, sin moverte del salón de tu casa.

Aunque no son cursos (y no recibirás ninguna certificación por el tiempo dedicado), las charlas de TED amplían la visión del mundo y proporcionan conocimiento a la vez que disfrute. Las más populares están subtituladas en español, así que no hay excusa para empezar ya.

http://www.ted.com/translate/languages/es

Sobra decir que necesitarás un ordenador, tiempo y ganas.