Publicado en Pensando en voz alta

Una luz al final del tunel


Guillem Cifre
Ilustración: Guillem Cifre

Una vida sin tensiones es una falacia. En momentos difíciles tendemos a pensar que sería perfecto ser más equilibrados, lo cual no deja de ser una paradoja pues como apunta Emerson: cuando está oscuro, vemos las estrellas. Las estrellas requieren la oscuridad de la noche y ésta es la razón de que Jung reflexione: Los conflictos más graves, si se superan, dejan tras de sí una sensación de seguridad y tranquilidad que no es fácil de destruir. Lo que el ser humano necesita de verdad para salir adelante es esforzarse y luchar por algo que valga la pena. Este es el verdadero sentido de la luz al final del túnel: comprender esa llamada de la vida, lo que está en espera de que se cumpla: el por qué del célebre aserto de Nietzsche: “quién tiene un por qué encuentra el cómo”. La mentalidad de crecimiento, a la que me he referido en otras ocasiones, ayuda a desarrollar la inteligencia y el potencial de la persona y en consecuencia a no hundirse cuándo el viento no sopla a nuestro favor. Un fracaso siempre es un suceso, no una característica de la persona. La lucecita al otro lado nos advierte que tenemos recursos suficientes para arreglar el desaguisado. Podemos seguir adelante porque en la carrera de obstáculos lo importante no es el obstáculo en sí sino nuestra actitud al enfrentarnos a él.

Publicado en Microhistorias

Actitudes que generan conflictos


Si un bote cruza el río y llega una barca vacía y choca contra el bote, un hombre por colérico que sea, no se irrita. Pero si hay una persona en la barca, entonces el hombre del bote grita para que se aparte. Grita una vez y el de la barca no le oye. Grita una segunda vez y el otro no oye nada. Grita una tercera vez y con toda seguridad añadirá reniegos y juramentos. En el primer caso no se irritó. En el segundo se irrita. Porque en el primer caso la barca estaba vacía y el segundo había alguien en ella.

Parábola de Dshuang Dsi