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Sobre el poder de lo personal


Cinco reglas sobre tu página web

 

Cuando alguien llega por primera vez  a tu sitio web es probable que se detenga en «sobre» o «bio». ¿Por qué? Porque quieren descubrir a una persona, una historia y asegurarse sobre dónde están.

Aquí tenéis algunas pautas útiles (bueno, en realidad son imperativas):

1. No utilices jerga sin sentido:

… es un reconocido proveedor de soluciones de publicidad basadas en los resultados en línea y móvil. Dedicado a la optimización de la cadena de valor y la maximización del retorno de la inversión para sus clientes, … bla, bla, bla….

2. No utilices la fotografía de alguien que no eres tú (si hay una fotografía tuya, mi felicitación). Mejor tu foto y la de tu equipo.

3. Facilita que se pueda contactar contigo. No des direcciones de contacto o números que no sirven.

4. Sé humano/a.  Escribe como hablas y pon tu nombre. Cuenta una historia verdadera, que resuene.

5. Usa los comentarios de terceros y testimonios para establecer tu credibilidad. Utiliza todos los que puedas.  Asegúrate de que son interesantes y auténticos.

Traducción del artículo de Seth Godin:   Five rules for your About page

http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2010/09/five-rules-for-your-about-page.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+typepad/sethsmainblo

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18 ideas para crear valor en el trabajo y mejorar la remuneración


Marelisa Fabrega vuelve a acertar con un estupendo artículo enfocado a revisar creencias y actitudes de cara a nuestro trabajo y nuestra remuneración.  Podéis encontrar el artículo original en http://abundance-blog.marelisa-online.com/2011/09/20/prosperity-tips/ Ciertamente estamos inmersos en una recesión, pero ¿hay algo que podamos hacer? Marelisa nos da una respuesta en forma de 18 consejos.

1. En lugar de estar centrado/a en tratar de ganar dinero, dedica tu tiempo y energía en crear valor para los demás. Recuerda que el dinero es simplemente un medio para el intercambio de valor. Deja de centrarte en el efecto (recibir dinero) y empieza a centrarte en la causa (la creación de valor).

2. Inicia un negocio como un modo de compartir tu pasión, tu talento y tus conocimientos con el resto del mundo. Pregúntate a ti mismo cómo puedes expresar tus talentos de  manera que beneficie a otros.

3. Deja de pensar en lo que puedes «obtener» de otros (la cantidad de dinero que puedes ganar) y concéntrate en lo que puedes dar (cómo aumentar la cantidad de valor que le damos a los demás).

4. Haz tu trabajo con amor. No envenenes tu trabajo con el resentimiento. Si lo haces con cariño agregas más valor a ti mismo y a lo que haces. En la novela de la novelista mexicana, Laura Esquivel, títulada «Como Agua para Chocolate» la protagonista, Tita,  es una mujer a la que le encanta cocinar. Cuando ella cocina, sus emociones se adentran en la comida y afectan a todos aquellos que la comen. Piensa en hacer tu trabajo de la misma manera y asegúrate de que infundes amor.

5. Busca la manera de tener un impacto positivo en la sociedad a través de tu negocio.

6. En tiempos de recesión la gente recorta lo accesorio y se vuelve más sensible a la recepción de un verdadero valor. Esto significa que si vendes algo accesorio lo vas a pasar mal en la recesión. Pero si estás proporcionando un verdadero valor, aunque los expertos vociferen y digan que el cielo está cayendo, no te afectará. .

7. Deja de buscar la felicidad fuera de ti mism0, por ejemplo, dejar de pensar en lo siguiente: «Seré feliz cuando tenga ahorradas  seis mensualidades en el banco y cuando me pueda ir de este apartamento mugroso». En su lugar, aprovecha la felicidad que ya está dentro de ti y deja que fluya a través de tus ocupaciones.

8. Se optimista. Piensa que puede ocurrir algo diferente de lo que en el pasado ha sucedido.

9. Pregúntate: Cuando estoy comprometido con trabajar duro e inmerso/a en el pensamiento de ganar más dinero ¿qué ideas surgen en mi mente y me hacen creer que no voy a tener éxito? Estas son tus creencias limitadoras. Así que tendrás que ocuparte de eliminarlas.

10. Haz una lista de las razones por las que piensas que no estás haciendo tanto dinero como te gustaría. Recuerda: son tus excusas. Dejar de poner excusas.

11. Si sientes que vas a crear valor, pero no estás ganando dinero, es por una de estas  dos razones:

a. Otros no perciben lo que estás ofreciendo como valor. Te están diciendo, «Eso no es lo suficientemente bueno», o «Eso no es lo que queremos.» Hay que volver a la mesa de planificación, volver a retroalimentarse y mejorar la oferta.

b. No estás haciendo un buen trabajo al entregar el valor. Por ejemplo, si tienes un blog y produces un gran contenido, pero hay poco tráfico, no estás haciendo un buen trabajo al entregar el valor.

12. Si la gente no quiere comprar lo que estás vendiendo, o no quiere comprar al precio que estás vendiendo -no tienes que tomarlo como algo personal-. Se trata del mercado respondiendo a lo que estás entregando: la ley de la oferta y la demanda.  Tu oferta está fuera de juego. En consecuencia, modifícala.

13. Con el fin de hacer más dinero es importante sentir que te lo mereces. Si no te das permiso para hacer más dinero, entonces, independientemente de la cantidad de valor que proporciones, buscarás inconscientemente maneras de sabotearte. Después de todo, las personas hacen todo lo posible para mantener la coherencia con su propia imagen.

Date permiso para dejar de verte a ti mismo como «el tipo de persona que gana 20 euros la hora», y empieza a verte como «el tipo de persona» que consigue diez veces más.

14. Entrega de forma consistente. Si la gente cree que 20 euros es un precio justo para un libro electrónico que estás vendiendo, hazlo pero añade un extra. Cobra lo que vale la pena, pero a continuación, da un poco más. De esta manera, añades  valor a todo el mundo con cada transacción.

15. Empieza a pensar en términos de «costo de oportunidad» de dinero. El dinero que gastas en la  compra de unos zapatos nuevos o un bolso maravilloso es dinero que podrías haber utilizado para que trabajara para ti.

16. Si aumentan tus ingresos,  no ajustes tus gastos hacia el alza. En su lugar, invierte  el dinero adicional para el  futuro.

17. Identifica las cosas que más te importan. ¿Qué te apasiona realmente? ¿Qué te hace sentir vivo? ¿Con qué personas te encanta pasar tu tiempo? ¿Qué te proporciona placer y sentido? ¿Cuáles son los imprescindibles de tu vida?  ¿Qué necesitas para prosperar?

18. Elizabeth Warren, profesora de derecho de Harvard y defensora de los consumidores-y su hija Amelia Warren Tyagi escribieron un libro fantástico llamado All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan. Las autoras recomiendan un presupuesto 50-30-20. Es decir, hacer lo siguiente:

No gastar más del 50% de los ingresos, con independencia de los compromisos que tengas como:  alquiler, hipoteca, facturas de servicios públicos, seguros de salud, impuestos etc…

  • No gastar más del 50% de los ingresos, con independencia de los compromisos que tengas como:  alquiler, hipoteca, facturas de servicios públicos, seguros de salud, impuestos etc…
  • Puedes dedicar el 30% de sus ingresos  en tus «deseos», tales como: internet, televisión de pago, viajes, ropa nueva, salir a cenar, y así sucesivamente.
  • El restante 20% de tus ingresos deberían ser usados ​​para la construcción de tu futuro financiero.
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Dieciocho consejos para abandonar el hábito de aplazar


Marelisa está a punto de publicar un nuevo libro sobre el tema del que escribía en mi última entrada https://microcambios.com/2011/09/09/demasiada-preparacion/  las trampas de buscar todo tipo de excusas para no hacer las cosas. Será un libro muy interesante y útil para muchos/as «aplazadores/as» entre los que me cuento. De su post he extraído los 18 consejos para aplazadores.   El post completo, en inglés, lo podéis encontrar en http://abundance-blog.marelisa-online.com/2011/09/09/tips-overcome-procrastination/

Ahora, sin más preámbulos, aquí están los 18 consejos:

1. No saques las tareas fuera de su contexto y proporción: Deja de decirte a ti mismo que tu carrera, el futuro de tu negocio, e incluso tu éxito en la vida depende del resultado de esta acción. Si lo haces metes demasiada presión sobre ti y por tanto cualquier excusa te sirve para no hacerlo.

2.Abandona el pensamiento de todo o nada . No digas eso de: “ si no puedo hacerlo perfectamente, mejor no lo hago”. Cualquier acción imperfecta es mejor que la inacción perfecta.

3. Cambia tu pensamiento de «tener que» a «elegir». Puedes postergar porque te sientes forzado por otra persona para realizar una tarea que no deseas hacer. Por ejemplo, puedes pensar que tu cónyuge te trata de manipular para que arregles la valla rota. Y como no te gusta sentirte manipulado eliges aplazar y en su lugar:

  • Ver la tele
  • Jugar con la vídeoconsola.
  • Pasear al perro.

En lugar de decirte a ti mismo que no tienes por qué  arreglarla escoge el mensaje de que eliges hacerlo para hacer feliz a tu cónyuge, la persona a la que quieres.

4. Divide las tareas en partes más pequeñas. Una de las principales razones por las que postergamos es porque el proyecto, al que tenemos que hacer frente, es tan grande que no sabemos por dónde empezar. Esto nos abruma. Los estudios demuestran que cuando los niños están viendo la televisión y no entienden lo que ven, miran hacia otro lado.

Los adultos hacen lo mismo cuando se siente confundidos: si no sabes cómo empezar un proyecto, «miras hacia otro lado» y empiezas a buscar una distracción o algo más que hacer. Lo útil, sin embargo, es  dividir el proyecto en pequeñas partes  más manejables.

5. Recompénsate. Prómetete a ti mismo que si te sientas en el escritorio y trabajas en tu declaración de impuestos durante 45 minutos sin interrupciones, te recompensarás con los deliciosos brownies que aguardan en la nevera.

6. Hazte tres preguntas. Antes de empezar a trabajar en cualquier tarea, dispara estas tres preguntas:

  • ¿Estoy dando el mejor uso a mi tiempo en este momento?
  • ¿Soy la persona más adecuada para realizar esta tarea?
  • ¿Estoy usando esta tarea como una excusa para no tener que trabajar en otra cosa que es más importante?

7. Mantén un registro de cómo gastas tu tiempo. Toma un cuaderno y un bolígrafo y durante toda la semana anota todo lo que haces y la cantidad de tiempo que pasas en cada cosa. Te sorprenderá descubrir  la  enorme cantidad de tiempo sin rumbo navegando por la web, leyendo blogs (que en realidad no ayudan a mejorar su calidad de vida), «chateando» en Twitter, y así sucesivamente. Pregúntate cómo mejoraría tu vida si utilizaras ese tiempo de manera productiva.

8. Usa un cronómetro. Cuando empieces a trabajar en una tarea que has estado evitando, establece un temporizador para un período de tiempo específico, por ejemplo, cuarenta minutos. Y no apartes tu foco de la tarea hasta que no suene la alarma. Cuando suene el reloj, toma un breve descanso y luego, ajusta el temporizador para trabajar otros cuarenta minutos. Hazlo de nuevo.

9. Deshazte  de las visitas que se eternizan. Si la visita se alarga,  sigue este proceso para deshacerte de él o ella con cortesía:

  • Hazte con el control de la conversación.
  • En un momento dado interrumpe tu  propia charla
  • Mira tu reloj y di con énfasis: «¡Oh no! Ya son las tres y cuarto»

Este truco funciona siempre, y  no es grosero, porque tú no estás interrumpiendo a tu interlocutor sino a ti mismo. (Este es uno de los consejos recomendados por Mark Woods, autor del libro Attack Your Day! Before It Attacks You: Activities Rule. Not the Clock!).

10. Bloquea. Bloquea un día de la semana, o una hora de cada día, en el que no programes citas, aceptes invitaciones, o permitas interrupciones. Ese día u hora bloqueada es sagrado. Estás trabajando en un proyecto que es importante para ti.

11. Deja de decirte que tienes que esperar hasta que estés «en el estado de ánimo oportuno», para ponerte a hacerlo. A modo de ejemplo, si quieres ser escritor, tienes que fijar una hora a la que vas a escribir, por lo menos cada semana. En dicho tiempo, te sientas y comienzas a escribir. Incluso si no te sientes inspirado, y no tienes ganas de escribir.  De la misma manera, conviene actuar con coherencia en el logro de tus objetivos, te apetezca o no.

12. Ocúpate de preguntarte: «¿Qué debo hacer ahora?»  No tienes  que esperar hasta llegue el  plan perfecto y detallado de cómo vas a lograr tu objetivo. Actúa ya y céntrate en el momento. Puedes preguntarte: «¿Qué tengo delante?» Y «¿Qué puedo hacer ahora mismo para seguir adelante, aunque sea sólo  un poco?» Siempre seguir adelante, incluso si es sólo un centímetro cada vez.

13 . Hacer la tarea más agradable. Si la tarea que debes hacer es aburrida, es muy probable que no quieras empezar. Si este es el caso, encuentra maneras de hacerla más agradable.

14. Deshazte de las distracciones. Una gran parte del tiempo se pierde a causa de las distracciones, incluyendo correo electrónico, redes sociales, móvil, y así sucesivamente. Cuando vayas  a trabajar en algo importante, es necesario desconectarse de todas las distracciones. De esta manera, dedicas toda tu atención a  la tarea en cuestión.

15. Establece una penalización. Así como te premias cada vez que terminas una de las tareas que has establecido, debes imponerte una sanción si no completas tu tarea. A modo de ejemplo, por cada día que no te has sentado a trabajar en tu novela en el momento preestablecido,  tienes que poner diez euros en un fondo. Al final del mes,  tienes que donar el dinero a una organización no lucrativa que no te guste, como la Fundación Bush si no te gusta Bush, o la ANR si no les gustan las armas.

16. Pídele a alguien que te controle. Rendir cuentas es uno de los mejores métodos para protegerse de la dilación. Es más probable hacer el trabajo si tienes que rendir cuentas a alguien. Si  tienes problemas para empezar algo, encuentra quien te controle.

17. Asegúrate de dejar espacio en el calendario para el ocio. Puede parecer contradictorio, pero la programación de tiempo para el ocio es una inteligente manera de dejar de aplazar. Todos tenemos que dedicar tiempo a dejarnos ir,  relajarnos y disfrutar. Si sabes  que a las tres que estarás jugando al golf con tu  mejor amigo y el golf es una de tus actividades favoritas, es mucho más probable que te sientes y te pongas a trabajar que si te sientas y ante ti sólo tienes un duro día de trabajo.

18. Establece plazos para cada subtarea. Supongamos que tu jefe te asigna un proyecto para entregar en tres meses. En lugar de centrarte en el plazo de tres meses, rompe el proyecto en subtareas  y fija un plazo para cada una. De esta forma te aseguras de que el trabajo fluya en lugar de dejarlo todo para última hora.

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Preguntas con importancia


La coach Patricia Haschuel reflexiona en su newsletter «conversando con un coach»  sobre lo que le ha ocurrido al equipo de fútbol argentino Riverplate.  Extraigo de su post unas preguntas que valen para todos.

Y me quedan algunas preguntas que les haría sus dirigentes y por qué no a todas las personas que están tocando fondo en este momento: ¿Para qué necesitamos esperar caernos para empezar a cambiar? ¿Cuántas veces nos vamos a equivocar haciendo mas de lo mismo que no funciona sin escuchar las señales o lo que nos dice el entorno? ¿Qué tiene que pasar para que podamos darnos permiso para pedir ayuda? ¿Hasta cuando vamos a manejarnos desde la improvisación y caprichosamente como si fuéramos niños?

http://www.patriciahashuel.com.ar

«Todas las personas deberían ,
al menos cuando son jóvenes ,
tener una buena crisis en su vida.

Ya que de esta forma aprenderán
todo lo que las CRISIS
tienen para dejarnos como APRENDIZAJE».

Walt Disney

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Aprende a contarlo mejor: 6 recomendaciones útiles


He encontrado este artículo de la investigadora Paula Molinari (http://www.ceoforum.com.ar/post.asp?Id=45) en mi paseo por el ciberespacio y hoy lo traigo a Microcambios porque me parece interesante, concreto y muy útil.

En el quinto siglo antes de Cristo, Sócrates iba descalzo por las calles de Atenas trabando combates dialécticos con sus conciudadanos. Este célebre filósofo era hijo de una sociedad que tenía en alta estima al arte de la conversación. No es casual que Platón haya elegido el formato de diálogos para transmitir su obra filosófica.

La oratoria era una competencia clave que se suponía debía poseer un ciudadano ateniense. Tanto para pronunciar discursos en el ágora como para defenderse en un juicio, los griegos libres dedicaban largas horas a perfeccionar sus habilidades discursivas. En El Arte de la Retórica, Aristóteles pretendió dar estatus científico a esta disciplina e identificó tres elementos que determinan la eficacia de un orador: el logos (la lógica del argumento), el pathos (el impacto emocional del discurso) y el ethos (los valores expresados por el orador). Los griegos sabían que las artes de la conversación y la oratoria eran dos elementos clave para influir y lograr cambios.
Veinticinco siglos después, sigue siendo claro para todos que una de las principales herramientas del liderazgo efectivo es la habilidad para comunicar.

Seis son las recomendaciones básicas para un orador que busca ser efectivo.

Cuanto más simple, mejor. Mark Twain dijo una vez: «Te hubiera escrito una carta más corta pero no tuve tiempo». Esta ironía encierra el mensaje de que lo simple es mucho más efectivo, pero también mucho más difícil de lograr. No sólo las ideas deben estar muy claras en la mente del orador sino que éste debe tener mucho poder de síntesis para simplificarlas de acuerdo a la forma en que serán más rápidamente captadas por la audiencia.

Contar historias. De acuerdo a los estudios del Dr. en Psicología de Harvard, George Miller, el 99,7 por ciento de la gente puede recordar siete números y no más que eso. Por el contrario, la capacidad de recordar historias, mitos y símbolos es muy superior.

Conocer a la audiencia. El orador debe escuchar antes de hablar. ¿Qué le preocupa a la audiencia? ¿A qué le teme? ¿Qué cree que cambiará? ¿Qué cree que es difícil de cambiar? El orador efectivo adecúa su mensaje a la audiencia, sus intereses, miedos y preocupaciones.

Repetir lo importante. En la mayoría de los discursos, hay sólo una o dos ideas principales. Es aconsejable repetirlas, en lo posible, utilizando slogans pues éstos permanecen en la mente de la audiencia. En los ’80, para transformar radicalmente GE, Jack Welch repetía sin cesar que todo negocio que no estuviera primero o segundo en su industria, sería «arreglado, cerrado o vendido».

Elegir cuidadosamente las palabras. Las palabras, según la Ontología del Lenguaje, abren mundos de posibilidades. Así, el buen orador revisa cuidadosamente las palabras clave de su discurso. ¿Qué resuena en la mente de la audiencia cuando se nombra determinada palabra? Esto es particularmente importante cuando el auditorio es culturalmente diverso, porque las palabras tienen distintas connotaciones según las culturas. Por ejemplo, «rigor» para los franceses se relaciona con algo muy valorado y apreciado que es la meticulosidad y la profundidad de análisis. Para los argentinos, por el contrario, se vincula con un estilo de management de tipo militar, con la obediencia y el castigo.

Hacer real el mensaje. Para hacer real el mensaje, hay que vivirlo y creerlo. Esto no se transmite con las palabras sino con el cuerpo, los gestos, la voz que son los vehículos de nuestras reales emociones.
* Para profundizar este tema y desarrollar habilidades de Storytelling, consultar el libro de Simmons, Annette, The Story factor: inspiration, influence and persuasion through storytelling, Persues Books, 2002

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Cien preguntas sobre el dinero


El formato pregunta resulta de sumo interés cuando se quiere provocar una reflexión sobre algún tema. El blog de Marelissa Fabrega nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la utilización del dinero. No nos ofrece ninguna fórmula mágica sino que emplea la táctica del coaching para que cada uno cavile sobre sus necesidades y sus exigencias. Aquí tenéis la lista con las cien preguntas. Y al final, la dirección del post original en inglés.

1. ¿Cómo puedo agregar valor a la vida de los demás?

2. ¿Cómo puedo hacerle la vida más fácil a los demás?

3. ¿Cómo puedo llenar una necesidad de expansión?

4. ¿Cómo puedo ganar dinero haciendo lo que amo?

5. ¿Qué problemas tienen las otras personas que yo puedo solucionar?

6. ¿Qué problema se ha presentado últimamente en mi vida que sospecho que otras personas también tienen?

7. ¿Qué quejas escuchan constantemente mis seres queridos, vecinos y amigos?

8. ¿Qué cinco oportunidades podría identificar en este momento y aprovechar?

9. ¿Cómo y dónde puedo encontrar  dinero para plasmar lo mejor de estas cinco oportunidades?

10. ¿Cuántas maneras de generar ingresos pueden llegar a?

11. ¿Por qué no hay una. . . ?

12. ¿Existe una deficiencia en el servicio o los bienes suministrados por otros que yo pueda solucionar?

13. ¿Puedo iniciar un negocio como complemento de mi trabajo actual?

14. ¿Cómo puedo convertir mi hobby en un negocio?

15. ¿Qué decisiones financieras tomaría desde una posición de fuerza?

16. Si alguien me pusiera una  pistola en la cabeza y me dijera que tenía que generar250 euros de ingresos suplementarios desde la mañana la medianoche, ¿qué haría?

17. ¿Cómo puedo reducir gastos para poder invertir la diferencia en activos generadores de renta?

18. ¿Qué habilidades tengo para poder empezar a aplicar de inmediato y generar ingresos?

19. ¿Qué información sobre los productos puedo crear?

20. ¿Qué talento tengo que puede convertirse en una práctica de coaching?

21. ¿Para qué me piden ayuda siempre mis amigos y cómo puedo convertir esto en un producto o servicio?

22. ¿Hay algo que yo haga que mis amigos consideren que debería cobrar por hacerlo como por ejemplo, una tarta de manzana?

23. ¿Qué tarea externaliza la gente que yo puedo realizar?

24. Si tuviera un billete de 100 euros cómo lo aprovecharía para crear 300 ?

25. ¿Cómo puedo aumentar las ventas a mis clientes actuales?

26. ¿Hay un producto que complemente lo que ya estoy vendiendo (como patatas fritas complemento de una hamburguesa)?

27. ¿Puedo añadir vídeo o audio en mi producto y venderlo un precio más alto?

28. ¿Puedo convertir mi información sobre el producto en un seminario web?

29. ¿Puedo aumentar el número de veces que mis clientes regresen y compren otra vez?

30. ¿Puedo aumentar mis precios sin perder demasiados clientes?

31. ¿Compraría  más gente mis productos si bajara el precio?

32. ¿Cómo puedo conseguir más clientes?

33. ¿Qué puedo hacer para que los clientes me publiciten?

34. ¿Qué barreras psicológicas me impiden hacer más dinero?

35. ¿Cuáles son mis creencias actuales acerca del dinero?

36. ¿Cómo empleo el lenguaje respecto a las limitaciones de la cantidad de dinero que puedo hacer?

37. ¿Puedo pedir un aumento en el trabajo?

38. ¿Puedo obtener un ascenso?

39. ¿Puedo cambiar la forma en que me pagan para que yo gane comisiones en lugar de un salario fijo?

40. ¿Puedo conseguir otro trabajo mejor remunerado?

41. ¿Qué razones me doy para no ganar más dinero?

42. Respecto a las excusas ¿Qué tengo que dejar de hacer para permitirme  ganar más?

43. ¿Cómo puedo tener más tiempo para crear un flujo de ingresos adicionales?

44. ¿He sido capaz de aumentar ingresos durante el último año? ¿en qué?  ¿a quién puedo preguntar sobre cómo hizo para aumentar sus ingresos?

45. ¿Qué podría hacer para ganar más dinero sin el miedo al fracaso?

46. ¿Cómo puedo mejorar un producto que ya  estoy vendiendo para que lo compren más clientes?

47. ¿Cómo puedo mejorar mi página de ventas para atraer a  más clientes potenciales?

48. ¿Cómo puedo aumentar mis conocimientos de retórica y redacción para  convencer a más gente?

49. Si tuviera 5000 dólares para gastar en mejora personal, ¿cómo los gastaría? (Esta pregunta la utiliza Ramit de «Yo te enseñaré a ser rico»)

50. ¿Estoy ganando intereses en mi fondo de emergencia de seis meses?

51. ¿Estoy consiguiendo rentabilidad de mis inversiones actuales, o podría estar ganando un interés más alto si pudiera cambiarlas?

52. ¿Estoy pagando costos innecesarios (como las comisiones bancarias de mantenimiento, o los honorarios de asistencia en carretera, cuando estoy cubierto por mi póliza de seguro)? ¿en podría estar invirtiendo ese dinero en su lugar?

53. ¿Hay libros de dominio público que puedan agregar valor y se puedan vender?

54. ¿Tengo un producto que ya utilizo y que por ser fan podría llegar a ser una filial de?

55. ¿Qué servicios freelance podría ofrecer (escritor, diseñador de páginas web, consultor de blogs, y así sucesivamente)?

56. ¿Qué libros puedo leer para mejorar mi educación financiera y aprender a hacer un mejor uso de mi dinero?

57. ¿A qué blogs puedo suscribirme que me enseñen cómo crear flujos de ingresos adicionales?

58. ¿Qué habilidades debería adquirir para obtener ingresos más altos?

59. ¿Qué certificación podría conseguir que me ayudara a ganar más dinero?

60. ¿Podría hacer algo de trabajo en b?

61. ¿Cómo puedo mejorar mi campaña de marketing para atraer más clientes?

62. ¿Cómo puedo mejorar mi técnica de ventas para vender más?

63. ¿Cómo puedo inspirar más confianza en los demás?

64. ¿Cómo puedo eliminar distracciones que me impiden centrarme  en las tareas que aportan más dinero?

65. ¿Cómo puedo dejar de dilatar en tomar las medidas necesarias para aumentar mis ingresos?

66. ¿Cómo puedo aumentar mi productividad con la finalidad de hacer más cosas para mi empresa?

67. ¿Cómo puedo aumentar mi autoestima para sentirme merecedor de obtener un ingreso mayor?

68. ¿En qué actividades gasto mucho tiempo, que no aportan ningún ingreso?

69. ¿Qué actividades de negocio puedo automatizar para tener más tiempo de buscar clientes?

70. ¿Cómo puedo externalizar tareas rutinarias que hay que hacer, pero que quitan tiempo a actividades generadoras de ingresos?

71. ¿Cómo puedo aumentar mis horas facturables?

72. ¿Qué actividades puedo realizar que aportan más ingresos?

73. ¿Cómo puedo aumentar el tiempo dedicado a las actividades que generan más ingresos?

74. ¿Quiénes son el 20% de mis clientes que aportan más dinero, y cómo puedo enfocar más tiempo y atención en ellos?

75. Si he encontrado un sistema que funciona y está rentabilizándose ¿cómo puedo hacer  para que sea aún más eficiente?

76. ¿Hay algún proyecto que debo dejar porque no me aporta el dinero suficiente para justificar la inversión de tiempo y otros recursos que estoy haciendo?

77. ¿No sería mejor cobrar por hora o por proyecto?

78. ¿Puedo ofrecer una versión más básica de mi producto o servicio, a un precio menor?

79. ¿Puedo ofrecer una versión más específica de mi producto o servicio a un precio más alto?

80. ¿Puedo alquilar una habitación en mi casa o algún espacio de oficina en mi oficina?

81. ¿Hay algún  servicio que pueda ofrecer a mis vecinos, tales como impresión o fotocopiado, cuidado de niños, cocina y/o entrega de alimentos?

82. ¿Soy dueña de un equipo costoso que podría alquilar a otros cuando yo no lo estoy usando?

83. ¿Podría generar  una buena idea para un diseño que pudiera trasladarse a camisetas y tazas de café y venderlas en CafePress?

84. ¿Sé diseñar joyería, papelería, o un producto manufacturado de cualquier tipo que pueda vender en Etsy?

85. ¿Estoy dispuesto a hacer cosas que otras personas no quieren hacer (obviamente, estamos hablando de cosas legales)?

86. ¿Hay algo que me gusta hacer que otros encuentran pesado (como cortar el césped)?

87. ¿Domingo algún tema sobre el que otros estarían dispuestos a pagarme por dar una conferencia?

88. ¿Hay un elemento que podría comprar en grandes cantidades y luego revender aplicando  un beneficio individual?

89. ¿Cuándo fue la última vez que vi algo y pensé: «Yo podría hacer un trabajo mucho mejor»?

90. ¿Cuál es la manera más creativa que se me ocurre para hacer más dinero?

91. ¿De qué tendencias actuales puedo sacar provecho de (un ejemplo sería que ofrece clases de Inglés, si una gran cantidad de extranjeros  se trasladasen a su ciudad?

92. ¿Estoy utilizando un software de dominio determinado, como InDesign o Photoshop, que mucha gente necesita usar pero que no dominan?

93. ¿Podría dar clases en colegios?

94. ¿Existen concursos en los que podrían participar (concursos de cocina, concursos locales, y así sucesivamente)?

95. ¿En quién me puedo apoyar que me ayude a responsabilizarme en mi objetivo de aumentar mis ingresos?

96. ¿Con quién podría intercambiar ideas sobre cómo aumentar mis ingresos?

97. ¿A quién podría contratar para que me ayudara a crear un plan sobre cómo aumentar mis ingresos?

98. ¿Con quién me puedo asociarse con el fin de aumentar mis ingresos?

99. ¿Quién es el mejor pagado en mi ámbito y qué está haciendo diferente a mí?

100. ¿Cómo puedo aprovechar un servicio que esté ofreciendo con el fin de llegar a un público más amplio (como la creación de un dvd de gimnasia si eres entrenador)?

Consultar el original el post original:

http://abundance-blog.marelisa-online.com/2011/04/18/100-questions-to-help-you-generate-more-income/

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El concepto rector


He encontrado este post del publicista mexicano Daniel Granatta que me ha parecido muy atractivo por cómo ha enfocado el tema de los propósitos. Aquí está su columna sobre este asunto en Merca 2.0

Pues sí, terminó 2010 y comenzó 2011 y todo son ahora reportes de tendencias, qué es lo que viene, un “de dónde venimos y a dónde vamos”, las generalidades con las que todos los años comienzan, y que luego (afortunadamente) varían para diversión de todos. Pero también con cada año llegan propósitos personales, sobre esos sí tenemos potestad, menos mal. Así que apunté mis propósitos, y como no soy muy estructurado me vi de repente con una lista de cosas sueltas sin aparente conexión entre ellas. Decidí entonces seguir el consejo de algunas personas más organizadas, como mi buen amigo Efraín, que siempre orienta sus propósitos alrededor de un concepto rector que le sirve para todo el año, y así fue cómo decidí que este año mi propósito va a ser, simple y llanamente (como si fuera “simple” y “llano”), aprender.

La necesidad de saber más y de aprender, de lo que me rodea y de los que me rodean, es lo que me quedó tras haber dedicado un tiempo a preparar esta pequeña charla que impartí el año pasado en el evento TEDxDF :


De modo que fue así como le encontré sentido a la lista de cosas que me había propuesto para este año, y que de momento comprende:

  • Leer un libro a la semana durante todo el año. Ya terminé el primero, sólo me restan 51. Si tienen recomendaciones o sugerencias son más que bienvenidas. No es que leyera poco, es que sólo leo cuando puedo, y al final no leo tanto como me gustaría. Pero hecho el propósito confío en convertir esos ratos del “cuando pueda” en “ahora dedicaré un tiempo a”.
  • No impartir conferencias en 2011. Para poder recopilar nuevas experiencias y cosas que contar, y además para viajar un poco menos. El año pasado viajé muchísimo y uno termina agotado con tanto transbordo, escala y cambio de horario. Pero sí me gustaría asistir de oyente y visitante a eventos, de tecnología o videojuegos, por ejemplo. Ya llego tarde al CESde Las Vegas o al FailCon de París, pero creo que no debo perderme ni un solo Ars Electronica más. Igual que con los libros, sugerencias y recomendaciones son más que bienvenidas.
  • Escribir más. Escribir sirve para aterrizar ideas que flotan en el interior de la cabeza de uno. Pero como requiere tiempo, al final pasa como con la lectura. Así que es un propósito escribir todas las semanas (y no faltar ninguna) mi columna para Merca 2.0.
  • Enfocarme más en mi trabajo y en las clases que imparto en la escuelaDigital Invaders. Por los motivos aducidos en el video de la charla en TEDxDF: intentar cuidar el talento que uno se encuentra por el camino, para poder aprender de él.

Son sólo cuatro, pero si se completan no tengo duda de que 2011 será distinto de 2010 (y espero que mejor). Como el tener un concepto rector sólo ayuda a estructurar los propósitos pero no a que yo sea mejor organizado, me dediqué también a buscar alguna aplicación de iPhone que me sirviera como “agenda-recordatorio-tocapelotas” de cada tarea que tenga pendiente durante el año, para no dejar cosas a medias o correos por contestar, de esos a los que les salen hongos en la carpeta de Borradores, y me topé con Epic Win, , una aplicación-juego de agenda, en la que completar tareas proporciona puntos con los que progresar en el juego que la aplicación propone, así si es una delicia completar los pendientes:

Sin olvidar que, sea como sea y por obvio que parezca, el cambio empieza por uno y no por el contexto en el que uno se encuentra. Si se quedan esperando a que las cosas cambien, para entonces cambiar ustedes, no cambiará nada. Los cambios que se vuelven grandes inician individuales y pequeños y hay que obligarse a que se den, desde llegar antes al trabajo hasta comer mejor, para que se conviertan en hábito (y con la esperanza de que sea contagioso). No está de más que comparen lo que han hecho hoy con lo que hicieron hace un mes o hace ocho, y si están haciendo lo mismo entonces nada será distinto.

Es cambiar para ser (o estar) mejor, y ese es mi deseo para todos ustedes en este 2011, que al final del mismo se vean distintos, mejores y orgullosos del esfuerzo que les llevó a donde estén en ese entonces.

Así que nos vemos en una semana, que es uno de mis propósitos.

Fuente: http://www.merca20.com/propositos-de-ano-nuevo/

Autor: Daniel Granatta (publicista)

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la fórmula del talento


El talento para quien se lo trabaja
GASPAR HERNÁNDEZ  (EL PAIS SEMANAL – 27-02-2011)

Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia», escribió Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel de Literatura. Un año antes, en Cartagena de Indias, había explicado que Flaubert empezó siendo un mal escritor, un mero imitador, y que para ser el genio que fue se impuso una disciplina de galeote. «Yo llegué a la conclusión», dijo el escritor peruano, «de que si uno no lo tenía se lo podía provocar a base de trabajo». El protagonista de la novela de Javier Cercas La velocidad de la luz (Tusquets), Rodney Falk, opina lo mismo: «El talento no se tiene, sino que se conquista». Lo contrario de lo que afirmó Oscar Wilde, quien quizá afirmó demasiadas cosas: «Lo que no te dé la naturaleza, no se puede aprender».

¿Qué dicen los expertos? Dan Coyle, que ha investigado dónde y cómo florece el genio en el mundo, sostiene en el libro Las claves del talento (Zenith) que este no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. Según él, se cultiva. En cambio, Malcolm Gladwell, periodista de The Washington Post The New Yorker que también ha investigado sobre el tema –Fueras de serie(Taurus)-, se pregunta: ¿Existe de forma innata? Y él mismo dice: «La respuesta obvia es que sí». Gladwell, muy americano, investiga también el éxito, y afirma: «El éxito es talento más preparación. Pero cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato. Y mayor el que desempeña la preparación».

Pero ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de esta aptitud? Según el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, talento es «la inteligencia triunfante». Es, pues, la inteligencia «que resuelve los problemas y avanza con resolución», explica Marina en su último libro, La educación del talento (Ariel). Puesto que hay muchas inteligencias diferentes, según Marina, también hay muchos genios distintos: musicales, científicos, financieros, atléticos, etcétera, cada uno de los cuales supone un especial tipo de destreza. «No todos valemos para todo».

resolver y avanzar

«La excelencia es un hábito»(Aristóteles)

El científico Robert J. Sternberg, uno de los más reputados expertos actuales en temas de inteligencia, denomina «inteligencia exitosa» a lo que Marina llama talento. Es decir, la inteligencia que se emplea para lograr objetivos importantes. Más amplia que lo que miden los tests de inteligencia porque incluye la gestión de las emociones, la tenacidad, el esfuerzo o la resistencia a la frustración. Las personas que poseen esa aptitud básica no dependen demasiado de las motivaciones externas, sino que saben automotivarse; aprenden a controlar sus impulsos; saben cuándo perseverar y cuándo cambiar de objetivo; saben sacar el máximo provecho de sus capacidades; completan las tareas, tienen iniciativa, no dejan las cosas para otro día…

¿Qué papel desempeña el trabajo duro en la consecución del talento? Prácticamente lo es todo. Aunque desde Darwin la forma tradicional de considerarlo, según Dan Coyle, ha sido esta: los genes (la naturaleza) y el entorno (la educación) se combinan para convertirnos en lo que somos. «Es un método popular», afirma Coyle, «pero cuando se trata de explicar el talento humano, es un modelo vago». Según el escritor, pensar que esta cualidad procede de los genes y el entorno es como pensar que las galletas proceden del azúcar, la harina y la mantequilla: es bastante cierto, pero inútil.

La regla de las 10.000 horas

«Salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto; solo en ahínco y trabajo duro» (Charles Darwin)

Investigadores como Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase sostienen que las grandes habilidades en cualquier campo -violín, matemáticas, ajedrez, etcétera- requieren aproximadamente de una década de práctica intensa. Incluso Boby Fischer, prodigio del ajedrez, necesitó practicar con ahínco durante nueve años para lograr, a los 17 años, el título de gran maestro. La regla de los 10 años, o de las 10.000 horas, implica que todas las habilidades se crean utilizando el mismo mecanismo fundamental. «No hay ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto», sostiene Ericsson.

Junto con dos colegas de la Academia de Música de Berlín, Ericsson realizó, a principios de los años noventa, un estudio de referencia. Dividieron a los violinistas en tres grupos. En el primero estaban los estudiantes con un mayor potencial. En el segundo, aquellos juzgados simplemente como buenos. En el tercero, los estudiantes que tenían pocas probabilidades de llegar a tocar profesionalmente y pretendían ser profesores del sistema escolar público. A todos les preguntaron: ¿en el curso de toda su carrera, cuántas horas ha practicado en total? Todos habían empezado a tocar aproximadamente a la misma edad, alrededor de los cinco años; en aquella fase temprana, aproximadamente la misma cantidad de horas, unas dos o tres por semana. Las diferencias surgían a partir de los ocho años. Los estudiantes que terminaban como los mejores de su clase empezaban por practicar más que todos los demás, y a los veinte practicaban por encima de las 30 horas semanales. Los intérpretes de élite habían acumulado 10.000 horas de práctica cada uno. En contraste, los estudiantes buenos a secas habían sumado 8.000 horas. Y los futuros profesores de música, poco más de 4.000.

El mismo patrón se repitió con pianistas profesionales. Lo más llamativo del estudio de Ericson, según cuenta Gladwell en Fueras de serie, es que no encontró músicos natos que flotaran sin esfuerzo hasta la cima practicando una fracción del tiempo que necesitaban sus pares. «Tampoco encontraron obreros romos a los que, trabajando más que nadie, lisa y llanamente les faltara el talento necesario para hacerse un lugar en la cumbre. Una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo», concluye Gladwell; «los que están en la misma cumbre trabajan mucho, mucho más que todos los demás».

Vayamos al cerebro. Y, por una vez, no relacionemos las famosas neuronas y talento. Cada vez son más los neurólogos que consideran a la mielina -mucho menos estudiada que las neuronas- como la clave de la adquisición de habilidades. Toda habilidad humana, ya sea jugar al fútbol, pintar o interpretar a Bach, proviene de una cadena de fibras nerviosas que transmiten un diminuto impulso eléctrico. La mielina rodea las fibras nerviosas. Permite que la señal sea más veloz y fuerte porque impide que se escapen del circuito los impulsos eléctricos. Cuando practicamos, esta lipoproteína responde cubriendo el circuito neural y añadiendo, en cada nueva capa, habilidad y velocidad. Es como conseguir una especie de línea de banda ancha: se multiplica por 3.000 la capacidad de procesamiento de la información.

Práctica y Mielina

«El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia» (Doris Lessing)

En 2005 se escaneó el cerebro de varios concertistas de piano y se descubrió una relación directamente proporcional entre las horas de práctica y esta materia blanca. Cuanto más se activa el nervio, mayor es la cantidad de esta lipoproteína que lo envuelve. Pero, como sostiene Dan Coyle, no se forma para responder a ideas vagas, a información que nos lava como una ducha caliente. Se crea para responder a acciones concretas. Es necesaria la práctica intensa. Teniendo en cuenta una aparente paradoja: aquellas experiencias en las que al principio cometemos más errores, errores que nos obligan a ir más despacio, son las que nos hacen más talentosos.

«Las cosas que hoy parecen ser obstáculos se convierten a la larga en aconsejables», sostiene Robert Bjork, catedrático de psicología de la Universidad de California. De él es el siguiente ejemplo: pongamos que por enésima vez viajamos en avión y observamos a la azafata mientras nos enseña cómo ponernos el chaleco salvavidas. Parece un disco rayado. Pero ¿sabríamos hacerlo en un momento de urgencia?

Bjork sostiene que lo ideal sería, en vez de observar a la azafata, ponernos directamente el chaleco y practicar (menudo espectáculo se organizaría en el avión). Practicar. Aprender. Cometer errores. Así se logra el talento. Volviéndolo a intentar. Fracasando otra vez. Fracasando mejor.

 

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Dinero y conciencia


Recojo aquí la propuesta de Sergio Fernández en su blog Pensamiento Positivo de dedicar un tiempo a la visión de este vídeo (aviso que es un poco largo, pero también recuerdo la reflexión de Dolina sobre el aprendizaje) con la intervención de Joan Melé en una conferencia de la Escuela de Organización Industrial .  Merece la pena, de verdad.