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Dos clases de personas


Post de Daniel Pink   http://www.danpink.com/archives/2010/12/there-are-two-kinds-of-people-in-the-world

Hay dos tipos de personas en el mundo. . .

Los que hacen la vida más fácil y los que la hacen más difícil.

Aquellos cuya presencia te ayuda a ser mejor mejor  y aquellos cuya presencia te hace hacer las cosas peores.

Quienes se preocupan por hacer el trabajo  y los interesados en obtener reconocimiento.

Los que te elevan el ánimo y los que te deprimen.

Aquellos que simplifican  y los que complican.

Los que escuchan cuando otros están hablando  y los que están esperando cuando otros están hablando.

Los que dan  y los que toman.

Los que perduran y los que se desvanecen.

¿A qué tipo perteneces tú?

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El síndrome del nuevo año




¿Cuántas veces a primeros de año prometemos hacer esto o lo otro y luego a la menor de cambio abandonamos por imposible? Es el síndrome del nuevo año, la época de los propósitos grandilocuentes. Para que este año no nos ocurra lo mismo empieza en este mismo momento por interiorirzar una serie de máximas:

1º Apúntate a la mentalidad de crecimiento. Contempla los errores y fracasos que vas a cometer como lo que son pasos para conseguir tu objetivo y recuerda en todo momento que vale la pena el esfuerzo.

2 ºReconoce cada logro parcial

3º Encoge los grandes objetivos en otros más pequeños y fáciles de medir

4º Busca tu equipo a favor

Encárgate de rodearte de personas que te ayuden a lograr tu objetivo, gente apasionada y entendida en lo que sea que estés trabajando, ellos te servirán de estímulo y de modelos.

5º Interioriza la lección de la perseverancia

Recuerda que el camino se hace paso a paso y que en algún momento también tú llegarás. Si das los pasos adecuados aprenderás inglés, correrás, ahorrarás, etc…

6º Sé flexible y busca el equilibrio.

No te obsesiones inútilmente con el corto plazo. El cortoplazismo y el medioplazismo generan impulso e ilusión pero lo que nos equilibra y da sentido a nuestras vidas es el largo plazo, así que contempla todo lo necesario para llegar a buen puerto

(Y recuerda las palabras del poeta):

Ten siempre a Itaca en la memoria.

Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;

y en tu vejez arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino,

sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje.

Sin ella el camino no hubieras emprendido.

Más ninguna otra cosa puede darte.

(extracto del poema  «Ítaca» de C. Kavafis).

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Formas de mostrar agradecimiento


Me gustan las personas que:

-Te llaman para decirte que se acuerdan de ti

-Te escriben para hacerte saber que tienen tiempo a tu disposición

-Te manifiestan su afecto a través de los hechos concretos (o abstractos)

-Te dejan una considerable propina porque valoran que haces tu trabajo con respeto y dedicación

-Te informan con agradecimiento de que les has prestado un estupendo servicio y que piensan seguir contando contigo.

-Te transmiten la sensación de que pese a no conocerte te valoran y te respetan

-Te hacen el regalo de escucharte con atención

-Te alegran la vida con su forma de ser

-Te hacen sentir único y especial

-Te regalan su generosidad de diversas maneras

 

-Te enseñan lo que saben

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Ciudades amigables


Esta tarde me ha venido a la cabeza una cuestión: ¿Qué hace que una ciudad esté viva y sus ciudadanos y visitantes se relacionen entre sí?

Se me ocurren varias factores como:

-La forma de desplazarse. Si una ciudad favorece los espacios peatonales o de uso compartido entre vehículos y personas favorece que las personas salgan por su propio pie a la calle. Si incrementa los lugares interesantes y culturalmente atractivos, incita a las personas a salir.

-Lo que hay más allá de las propias paredes. Una ciudad puede ser atractiva por su arquitectura, su misterio, su encanto etc…, pero necesita para estar viva ser algo más que un escaparate visual, por lo mismo, lo que haya detrás de sus muros es igualmente importante para funcionar como imán: museos, galerías, bibliotecas, bares, comercios, artesanos…

-Ser accesible para todos, sin barreras arquitectónicas que disuadan a las personas que sufren algún tipo de impedimento físico para desplazarse.

-Disponer de lugares de encuentro donde la gente pueda relacionarse:  polideportivos, auditorios de música y teatro,  bibliotecas,  marquesinas para guarecerse de las inclemencias del tiempo, parques, bancos para sentarse,  paseos junto al mar o junto al río. En definitiva: una red de espacios públicos atractivos.

-Vida comercial. La presencia de comerciantes, establecimientos de hostelería y restauración y de servicios, genera vida y movimiento a la ciudad y la convierte en algo útil.

-Comunidades sólidas y amplias que estén orgullosas de colaborar y prestar su apoyo a los proyectos que vayan surgiendo y que generen a su vez iniciativas ciudadanas.

 

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Un dos, tres: ¡Acción!


Me ha gustado este artículo de goalsontrack.com y lo he reseñado y traducido porque creo que contiene una verdad interesante: por muy maravillosas que sean tus metas y tus objetivos, si no pasas a la acción, no ocurrirá nada. Esto nos ocurre muy a menudo: que no pasa nada, fundamentalmente porque el miedo se encarga de paralizarnos. Así que el consejo de Martir Luther King de dar un paso, sólo un paso con fe y no necesitar ver la escalera que hay delante,  me parece genial.

Quiero hablar de una clave que es vital para que consigas los objetivos que te plantees en tu vida.

Pregunta a cualquier persona de éxito cómo explicaría la forma en que consiguió sus objetivos; te dirá que actuó. Si no entras en acción ante un propósito o un sueño, éste probablemente morirá. Ninguna elaborada planificación sustituye la obligatoriedad de pasar a la acción.
Adoptar decisiones y medidas al respecto, afortunadamente, es una habilidad que puede aprenderse. Las personas de éxito hacen lo contrario que la gente normal pues toman decisiones de forma rápida y cambian poco a poco. Justo lo contrario de lo que hace la gente sin éxito: tomar decisiones lentas y cambiar rápidamente.   A la gente sin éixto les oye decir: «si es importante fijar objetivos pero que todo esté en su lugar antes de embarcarme en el viaje» y continuamente preguntan: ‘¿Qué pasará si ocurre…?  La gente exitosa pregunta «¿Qué pasará si no sucede…?»
Las personas que han conseguido grandes logros no esperan tener todos los puntos puestos antes de decidirse a actuar, no esperan a preguntar cómo se hará. Una vez que consideran que tienen suficiente información para tomar una decisión, eso es lo que lo hacen; y a continuación, utilizan el tiempo de viaje para modificar los objetivos, tomar direcciones diferentes de las acordadas cuando se estaban estableciendo las metas, incluso detenerse y re-tener en cuenta las cosas. Pero se pusieron en marcha, los no-triunfadores dilatan y están sujetos a la inercia
Martin Luther King dijo: «Da el primer paso;. No necesitas ver toda la escalera delante de ti, sólo da el primer paso con fe» Pues lo mismo cuando planfiques un objetivo a corto plazo. Establece tus metas con su correspondiente toma de decisiones, pero no esperes hasta que todo esté en su lugar antes de dar el primer paso..
Y no sientas verguenza ante el fracaso o debería decir ante la falta de éxito. Para las personas de éxito el fracaso consiste sólo en el descubrimiento de que lo que estaban haciendo necesita una modificación, que se aprende de la experiencia. Tu objetivo debe ser mantener la meta final  en mente en todo momento. He experimentado ambas situaciones, aunque se me conozca más como una persona que toma decisiones y lo hace rápidamente, pero que también se embarca en algunas actividades que están condenados a la falta de éxito. Bien es cierto que cada vez que no logro el éxito aprendo otra lección: esto es,  que lo que estaba haciendo no era el camino correcto para alcanzar la meta que yo deseaba. Tiempo para el análisis y la modificación, entonces la acción – por lo menos lo que yo hacía iba hacia mi meta no me he conformado con esperar a que algo sucediera.
En mi pasado hubo momento en que yo culpaba a mi entorno: personas, situaciones, eventos… de mi falta de éxito. Yo siempre tenía una excusa. Pero entonces ocurrió que acepté una de las cosas maravillosas que se nos revelan sobre el funcionamiento de nuestras mentes:  No podemos contarnos mentiras a nosotros mismos. . Piensa en ello, cuando tratas de culpar a  los demás por tu falta de éxito, te das cuenta en lo más profundo de ti mismo que no es que una cosa exterior,  que la responsabilidad  está de tu parte y que tú y sólo tú eres el dueño de la puerta. La razón de tu falta de éxito radica en el proceso de toma de decisión y en el ajuste de la meta. Recuerda que cuando señalas con el dedo siempre  hay tres dedos apuntando hacia atrás.
En lo que a mí respecto hay tres tipos de personas:  Aquellos que hacen que las cosas sucedan Los que se sientan a ver lo que está sucediendo Aquellos que dicen  ¿pero qué está pasando?
¿A qué grupo perteneces? Afortunadamente yo he aprendido a asumir la responsabilidad de mis propias acciones, y todo lo que está en mi vida es porque yo lo he atraído. Nadie más. También en este caso es sorprendente el poco esfuerzo que necesitas para comenzar a hacer que las cosas sucedan en tu vida. Cuando inicies el camino hacia la meta te darás cuenta que vas a atraer más y más energía que te impulsará hacia el éxito. .
Actuar ayuda a mantener la acción, es la simple ley de la física, una vez que un cuerpo está en movimiento es más fácil mantenerlo en movimiento. Se me ocurre usar la analogía de conducir un coche: en un primer momento, a medida que presiona el acelerador, se mueve lentamente, pero la ley de la física se hace cargo y el coche se mueve más y más fácil con menos presión sobre el acelerador . Observa las metas que te has fijado. Basta con elegir una de ellas y decidir ponerte en acción ahora! Ignora el hecho de que no has planeado el más mínimo detalle, ignora el número de veces que tu parte negativa te dice que no puede suceder. Hazlo. escoge el premio que te vayas a dar cuando logres el objetivo,no importa si es sólo el propósito de limpiar el jardín de malas hierbas, toma medidas y aprenderás rápidamente que la única manera de lograr un objetivo es actuar en el primer momento. Como Martin Luther King dijo: da el primer paso con fe. Acción+Objetivo conduce al éxito.

By David Dutch

http://www.goalsontrack.com/


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Las etiquetas bueno y malo


Usamos dos tipos de etiquetas para calificar las cosas: bueno y malo. Lo hacemos constantemente sólo que en una proporción equivocada. El profesor Srikumar S. Rao, formador de estudiantes de MBA en numerosas universidades de prestigio sostiene la siguiente teoría:

Utilizamos la etiqueta de malo  de 3 a 10 veces más a menudo que la etiqueta de «bueno» .  Por lo tanto deja de hacerlo. Si te sucede algo extremo que no deseas etiquetar como bueno absténte de hacerlo como malo.

El profesor fundamenta su afirmación en cuatro argumentos:

1.La etiqueta malo limita tu capacidad de estar alerta ante el aviso de oportunidades.
Si te niegas a etiquetar algo como «malo» aumentas las posibilidades para considerar las cosas según un punto de vista que no habrías tenido en cuenta de no haber simplemente probado.

Por ejemplo,  si piensas que la pérdida de tu trabajo puede ser una oportunidad para  encontrar algo mejor que te traerá más alegría y satisfacción, en lugar de verlo como algo terrible y malo, te sentirás mejor. Esto se debe a que la mente busca pruebas que apoyen cualquier creencia que tengas en cada momento. Es decir, si piensas en la pérdida de tu trabajo como oportunidad, tu mente se pondrá a trabajar en la búsqueda de evidencia de que esto es cierto.

2. En el momento difícilmente puedes saber si algo es malo
¿Puedes recordar algo que te pasó en el pasado que lo juzgaste como malo cuando sucedió, pero que más tarde resultó ser una bendición disfrazada? Sé honesto, de  inmediato no puedes saber si algo va a resultar bueno o malo.

3. La etiqueta malo  te hace experimentar emociones negativas
El acto de etiquetar algo como «malo» conlleva experimentar emociones negativas. Cuando nos dicen que algo es malo, las probabilidades de que lo experimentemos como tal crecen  de forma abrumadora y exponencial.  A modo de ejemplo, el  profesor Rao cuenta la historia de uno de sus estudiantes a quien robaron su teléfono móvil en el metro. Vio a la chica que se lo robó pero no pudo hacer nada porque había mucha gente por el medio y ella salió corriendo. El estudiante empezó a verlo como una clara situación de algo «malo» y se enfadó. Cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo abandonó la etiqueta y al hacerlo  empezó a pensar que era una persona afortunada porque, pese a haber sufrido un robo, tenía una situación económica desahogada que le permitía reponer el móvil.  Esto le hizo sentir una inmensa gratitud .

4. Algo que etiquetamos como malo es una completa pérdida de tiempo

Las personas que optan por afrontar las contrariedades como algo dado (en lugar de quejarse de todo cuanto les ocurre) se ven a sí mismos como ingenieros que  topografiaran el paisaje a través de un camino que se va a construir. En este punto de vista, un pantano no es un escollo insalvable. Es simplemente algo que tiene que abordarse en el plan de construcción. Esta forma de actuar facilita la búsqueda de rutas alternativas. Imagina un ratón que corre a través de un laberinto en busca de queso. Si el ratón encuentra el camino bloqueado por una pared, simplemente se da la vuelta y busca otro camino. El ratón no se sienta a lamentar su desgracia por haber correr a través de una pared. Los defensores de la resistencia extrema cada vez que caen, rebotan inmediatamente y siguen adelante.

Fuente: http://abundance-blog.marelisa-online.com/

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¿Yo puedo hacer algo?


A menudo me hago esta pregunta. Y hoy he encontrado una pequeña historia que me ha gustado mucho porque se reafirma en la teoría de que sí podemos hacer algo por los demás, aunque no sepamos quiénes son esos demás y no recibamos su agradecimiento. Carolee estaba en la cola del supermercado y la persona que estaba delante de ella no pudo pagar su compra porque había perdido su cartera. Rápidamente ella se puso en su lugar y se ofreció a pagarle su cuenta. Al día siguiente la señora le envío a Carolee el dinero de la cuenta y 93 dólares más. Carolee contó su historia en facebook y preguntó qué debía hacer con su dinero. Un amigo le sugirió que lo donara y así lo hizo. Al día siguiente varios amigos, inspirados por su historia, donaron también 93 dólares y se fueron uniendo unos a otros, así  sparcieron el mensaje de donaciones de 93 dólares entre sus contactos. Y de esta forma nació el club de los 93 dólares, de una sencilla historia que parte de la amabilidad y empatía de una chica en la cola del supermercado.
Fuente: http://www.danpink.com/three-tips-from-the-dragonfly-effect