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Diez razones indiscutibles para ser tu propio jefe


araña Ilustración: http://www.neskoncept.com/

Raimon Samsó, coach, conferenciante y autor de éxito, con la claridad que le caracteriza, resume en esta entrada de linkedin diez razones poderosas para pasar a la acción:

«Por qué es mejor trabajar para uno mismo y no para un jefe (10 razones indiscutibles)

He aquí mis 10 razones para trabajar para ti mismo (y no para otros)…

1) Tiempo para tu familia. Esto es con frecuencia la razón número uno para empezar un negocio. Estar ahí para tus hijos, tu cónyuge o tus padres ancianos… son lo más importante.
2) Sé rico y libre. ¿Por qué seguir trabajando en hacer que alguien sea más rico, cuando se puede usar todo ese trabajo para tu propia riqueza?
3) Elige tu propio horario. Trabaja cuando quieras, donde quieras, durante todo el tiempo como quieras. No hay nada mejor que esto.
4) Imprime tu propio dinero. Si necesitas más ingresos, tú sabes exactamente lo que tienes que hacer para conseguirlo.
5) Beneficios Fiscales. Puedes ahorrar miles de euros en impuestos sobre la renta. Cuando descubras lo que puedes deducir como gastos de negocios no te lo creerás. Consulta con tu gestor.
6) No conducir. En realidad, sólo harás un viaje: desde tu dormitorio a tu despacho (¡que incluso puede estar en tu dormitorio!). Los empleados promedio pasan horas cada día sentados en sus autos en medio del terrible tráfico, camino hacia y desde el trabajo.
7) Vivir donde quieras. Ya no tendrás que preocuparte por estar cerca de tu empresa. Elige: ciudad, urbanización, o casa de montaña … te toca elegir.
8) Eliminar gastos. No es necesario alquilar una oficina grande y elegante y amueblar con un equipo caro. Tu despacho está en tu casa. O en tu cafetería favorita. Una habitación de invitados o sólo algunas reformas en un pequeño espacio en una sala existente será suficiente.
9) Los días de vacaciones… ¡cuando quieras! ¿Necesitas un día de descanso? No tendrás que ”pedir” a nadie más que a ti mismo para tener unos días libres.
10) Tú eres el mejor jefe con el que puedes trabajar. Despide a tu jefe de una vez…»

Aquí encontrarás más información sobre los seminarios y los libros de Raimón Samsó: http://www.raimonsamso.com/

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Un manifiesto para la libertad, de Marelisa Fabrega


Icaro
Imagen: http://semanalicaro.wordpress.com/

daringtolivefully.com, el exitoso sitio de Marelisa Fábrega, es uno de los lugares más útiles de la blogsfera para encontrar recursos y herramientas de crecimiento personal, coaching y psicología. El manifiesto para la libertad puede ser leído en su idioma oringinal, inglés en http://daringtolivefully.com/freedom-manifesto

«La libertad se encuentra en la aplicación de los siguientes principios:

1.La felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento, sin tener en cuenta las circunstancias. No está fuera de mí. Necesito mirar dentro de mí para encontrarla.

2.Reconozco que cualquier angustia que siento no procede de lo que me pasa, sino de los pensamientos que tengo acerca de lo que ha ocurrido. Al mismo tiempo, tengo el control total de mis pensamientos.

3.Sé que puedo optar por actuar de manera constructiva, independientemente de cómo me sienta. Aunque no pueda liberarme por completo de los sentimientos negativos , sí puedo preguntarme sobre lo que debo hacer a continuación. Puedo seguir adelante y hacerlo.

4. Defino lo que significa el éxito para mí en lugar de perseguir ciegamente la definición de lo que entiende por éxito la sociedad.

5. Sé que lo extraordinario reside en la periferia. Me permito avanzar hacia allí e ir aún más allá.

6.Asumo la responsabilidad de mi vida, y entiendo que puedo crear mi vida.

7. Yo decido lo que quiero crear mediante el establecimiento de metas que me inspiran y me llenan de sentido de propósito.

8. Decido cómo usar mis recursos (tiempo, energía, dinero, etc.) Elijo usar mis recursos para avanzar hacia el logro de mis metas.

9.Sé que no debo esperar a que se presenten las circunstancias adecuadas o esperar a contar con los recursos necesarios, necesito crear las circunstancias adecuadas y usar más el ingenio.

10. No espero un golpe de suerte, en su lugar busco propiciar mi propia suerte.

11. Vivo dentro de mis posibilidades. Mantengo mi liquidez y tengo los pies en el suelo.

12. Soy capaz de crear fuentes pasivas y residuales de ingresos para no tener que cambiar mi tiempo por dinero.

13. Defino qué es «riqueza» para mí, y puedo equilibrar mi bienestar material a la par que equilibrar espiritualidad, condición física y emocional.

14. Libero mi casa de posesiones acumuladas que no utilizo y de cosas materiales que desordenan mi espacio vital.

15.No compro bienes materiales con el fin de impresionar a los demás. Sólo adquiero lo que realmente necesito o lo que me permite disfrutar el bien en sí.

16.No me comparo con los demás.

17. Centro mi atención en lo que puedo controlar, en lugar de enfocarme en cosas que no puedo controlar.

18. Sé elegir donde quiero estar y puedo elegir si quedarme o irme.

19.Sé que no existe la vida perfecta. Sé que la plenitud se refiere a cómo establecer metas que resulten significativas, trabajando por sus logros y disfrutando del viaje en todo el proceso.

20. Me doy la libertad de ser menos que perfecto.

21. Me libero de la necesidad del ego de auto exaltación y de defender mi propia importancia.

22.Simplifico mi vida tanto como puedo en todos los sentidos.

23. Juzgo por mí mismo y llego a mis propias conclusiones. Pongo en duda las reglas y que las cosas necesariamente se tienen que hacer cómo se han hecho siempre. Decido por mí mismo.

24. Trabajo por la satisfacción intrínseca que me proporciona hacer lo que me encanta, no por recompensas externas o reconocimiento.

25. No espero pedir permiso a los demás para ir tras lo que quiero, el único permiso que necesito es el mío.

26.Me permito la libertad de cometer errores. No me paraliza el miedo al fracaso.

27. Me permito ser yo, ser fiel a mí mismo. No estoy interesado en ser una versión de segunda clase de alguien más, estoy interesado en ser una versión de primera clase de mi mismo.

28. No espero a que suceda algo externo como: obtener un título o un ascenso, encontrar un compañero de vida, o ganar un premio, para sentirme bien conmigo mismo. Mi autoestima no depende de la validación externa.

29. Pongo en duda mis creencias para asegurarme de que me estén siendo de utilidad. No soy un esclavo de mi actual marco mental acerca de cómo funciona el mundo.

30. No escucho a los gurús sociales o culturales que tratan de dictarme lo que puedo o no puedo hacer en base a mi identidad de género, raza o edad.

31. Trato a mi cuerpo con respeto, cuidado y amor, y no estoy interesado/a en lograr una versión idealizada de las tiranías de los medios de comunicación.

32. Estoy cómodo/a estableciendo límites, diciendo «no» a los proyectos, tareas y compromisos que no están en consonancia con mis objetivos de vida.

33. No me preocupa lo que otros piensan de mí. Acepto que haya gente que no me gusta.

34. Me libero de las expectativas de los demás sobre mí.

35. No me preocupo por tratar de complacer a todos.

36. Me libero de las heridas del pasado y me deshago de cualquier carga emocional que me produzca agobio o me retenga de actuar. Me niego a aferrarme a rencores, resentimientos o viejas heridas. No permito que el pasado me atrape.

37. Me permito tiempo para el ocio y la relajación. Me permito estar libre de culpa por divertirme.

38. No trato de cambiar el mundo, me centro en cambiarme a mí mismo/a. Sé que la mejor manera de traer al mundo más paz, amor y tolerancia es siendo más pacífico, más amoroso y más tolerante.

39. No lucho por cómo son las cosas. Sé que todo es en cada momento como debe ser y lo único que está en mi mano es dar pequeños pasos hacia la creación de un futuro diferente.

40. Así como me doy libertad de ser quien soy, doy a otros la libertad de ser quienes son».

¡Bravo Marelisa! Me sumo a tu manifiesto, lleno de cordura e inteligencia. Un valioso regalo de Reyes

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Quién fue antes el huevo o la gallina: nuestros hábitos


En primer lugar nosotros forjamos  nuestros  hábitos y después nuestros hábitos nos hacen a nosotros

John Dryden

Afortunadamente los malos hábitos pueden cambiarse, como casi todo. Eso sí, según los expertos para que un nuevo hábito ocupe el lugar del antiguo serán necesarias 4 o 5 semanas de práctica y fuerza de voluntad.

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Motivos para la esperanza


esperanza
Ilustración: Igor Morski

Bienvenidos a la fiesta es mi blog favorito de literatura infantil. Al frente de este interesante lugar esta Luis Daniel González. De él procede esta reflexión del filósofo alemán Josef Pieper:

«Esperar no sólo significa esperar en el futuro algo bueno para quien espera, sino también tener un motivo para tal expectativa. La razón de esperar, si realmente la hay, no reside, como lo deseado, en el futuro; ha debido anteponerse ya y presuponerse a toda esperanza. Yo no puedo esperar que me sea dado un motivo para esperar. Percatarme de tal motivo, de tal fundamento, de mi esperanza, no lo puedo lograr sino recordando tal fundamento en la reflexión y en la contemplación.
El futuro sin punto de partida es vaciedad. Y una esperanza sin fundamento, sin un motivo que la preceda y nos preceda, podría muy bien llamarse desesperación».

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Dar largas, pensar en las musarañas y posponer todo de manera productiva


procrastinacionUna clasificación algo tosca de las personas podría hacerse en función de si hacen lo que tienen que hacer o no lo hacen. Sobre el primer tipo de personas poco hay que decir, pero sobre el segundo tipo, entre los que me encuentro, todo lo que se diga es realmente aterrador: aplazan sus obligaciones indefinidamente, llegan tarde, mal y a rastras a cualquier tarea prioritaria y siempre tienen que cargar con la pesada mochila de la culpabilidad. El desafío de John Perry en un su breve ensayo La procrastinación eficiente es como un soplo de aire fresco para los que preferimos mil veces hacer las cosas que nos resultan placenteras antes de enfrentarnos al engorro del deber. ¿Tiene algo positivo ser un procrastinador en toda regla? puede uno preguntarse. Perry da por sentado que ser procrastinador es una condición humana. Como afirma Kanheman poseemos dos sistemas de racionalidad en paralelo: el pensamiento rápido, nutrido de la intuición y de los compromisos con lo ya conocido y el pensamiento lento que requiere reflexión y recopilar información sobre lo que se ignora. Los procrastinadores son más propensos al pensamiento rápido, que es algo perezoso, que al lento. Perry nos saca del error: no es que un aplazador no haga nada, de hecho hace muchas cosas, sólo que «tiene su propio sistema». A este sistema le llama el filósofo: Procrastinación estructurada.

Veamos en qué consiste.»La idea esencial es que procrastinar no equivale a no hacer absolutamente nada». Según Perry a veces los procrastinadores toman un rumbo equivocado: «tratan de reducir sus compromisos, dando por sentado que si tienen unas cuantas cosas que hacer, dejarán de procrastinar y las harán. Pero esto va en contra de la naturaleza básica del procrastinador y destruye su más importante fuente de motivación». Vayamos a las famosas listas de cosas que hacer. Normalmente en los primeros puestos aparecen las cosas en apariencia importante, las que debemos hacer sí o sí. Éstas son las clases de tareas que odia el procrastinador y que le producen un mayor estrés. ¿Por qué? Muy sencillo: en apariencia tienen una importancia crucial y un tiempo limitado. Pero son engorrosas y nos disgustan. En la medida que surjan nuevos proyectos más engorrosos y más urgentes que ocupen su lugar en el encabezado de la lista tendremos más opciones para comprometernos con éstas otras que no evitábamos a toda costa hacer.

El truco es comprometerse con tareas que tienen una importancia inflada y unos plazos irreales al tiempo que nos obligamos a pensar que son importantes y urgentes. Claro que es un autoengaño pero también es útil usar un defecto para paliar los efectos negativos de otros, sugiere Perry.

Asimismo observa el autor que el perfeccionismo lleva a la procrastinación: ¿si no lo voy a hacer perfecto para qué hacerlo? Los escritores, académicos e investigadores saben bien cuál es el meollo de este miedo irracional. En sus sueños iniciales se ven obteniendo el Nobel o siendo publicados en las páginas dobles del New York Times, pero de pronto toda esta seguridad se desvanece, el tiempo transcurre y la insatisfacción crece. Al final, apremiados por el editor o por la institución, después de haber recibido cientos de correos admonitorios (y algunos furibundos) hacen su trabajo de una forma decente, convencidos de que no será la mejor obra del mundo pero tampoco la peor que haya visto la luz. La perfección es una fantasía cambiante. Según Perry lo mejor en el caso de los perfeccionistas será clasificar las tareas en tres montones: el montón de las que rechazar, que será como dejarlas morir, el montón de las que pueden posponerse y el montón de las que lo mejor será ponerse con ellas, empezar a planificar un trabajo adecuado -quizás un poco mejor que adecuado- pero para nada perfecto. Es una forma de darse permiso a uno mismo para hacer ahora un trabajo menos que perfecto, en lugar de esperar hasta que haya pasado el plazo.

Aprovechar la utilidad de las listas diarias es una de las propuestas del autor para reforzar la maltrecha autoestima del procrastinador. A medida que tachamos cosas realizadas (por nimias y ridículas que sean) sentimos un fuerte impulso motivador.

Y por sorprendente que parezca en un ensayo de este tipo, Perry incluye una advertencia sobre dar ritmo. Según el autor, la música equivocada en el momento inadecuado contribuirá a la depresión del procrastinador. Hay que empezar el día con algo que aligere el ánimo o por ejemplo comprometerse a seguir trabajando en lo engorroso el tiempo que dure nuestro cd favorito.
Para terminar una alusión al enemigo, esa persona admirable (del primer tipo) que no es procrastinadora y a la que a menudo, y con razón, ponemos de los nervios. No son el enemigo, en verdad. Según Perry «esas personas pueden trabajar mejor que un despertador aunque, claro, puede ser más difícil pararlas».

Como conclusión: procrastinar es humano y se puede hacer algo para aligerar esta condición. Además también presenta algunas ventajas. Algunas tareas de las llamadas importantes de pronto desaparecen y uno se siente aliviado de no haber gastado un enorme caudal de recursos psicológicos y tiempo en hacerlas. Aquí el aplazador modelo puede felicitarse por su perspicacia.

Éste es un ensayo divertido, irónico y muy instructivo para conocernos mejor. Lo recomiendo de verdad. Rara vez un ensayo filosófico me ha entretenido tanto.

Publicado en Microideas

7 Consejos para ser fiel a tus resoluciones de Año Nuevo


Gretchen Rubin
Consejos de Gretchen Rubin, autora de:«Objetivo felicidad»

1. Lo más importante: Sé específico. A menudo la gente hace resoluciones abstractas: «ser más optimista», «encontrar más alegría en la vida», «apuntar alto.» Es mejor buscar una acción específica que pueda medirse: «distraerme con música divertida cuando me sienta triste», «ver una película al menos cada semana», «comprar una planta para mi escritorio». Estas resoluciones específicas consiguen que, al final, las metas altas se logren.
Según el Journal of Clinical Psychology las resoluciones más elevadas realizadas en el 2012 incluyeron aspectos como:»disfruta la vida al máximo» y «manténte en forma y saludable.» Pero ¿qué quiere decir esto exactamente ? Lunes por la mañana: ¿qué vas a hacer diferente?
2. Escríbelo
3.Revisa tu resolución constantemente. Si zumba en tu cabeza es más fácil que no la olvides y le seas fiel.
4. Hazte responsable. La responsabilidad es el secreto para ser fiel a las resoluciones. Por eso son efectivos los grupos como “los vigilantes de peso”. Hay muchas maneras de exigirte responsabilidad, por ejemplo a través de tu propia tabla de resoluciones, de unirse a un grupo o crear un proyecto propio de ser feliz. Puedes contratar a un coach o intercambiar actualizaciones diarias con un amigo. La responsabilidad es una de las razones de por qué el punto uno: ser específico es importante. Si tu resolución para el nuevo año es demasiado vaga o difícil de medir es difícil que te responsabilices. Una resolución para «comer sano» es más difícil de rastrear que «comer ensalada en el almuerzo tres veces a la semana».
Si tienes grandes dificultades para mantener tus resoluciones prueba alguna de las siguientes estrategias:
5.Considera la posibilidad de elegir resoluciones agradables . Podemos lograr que nuestra vida sea más feliz de muchas maneras. Si has tratado de conseguir algo difícil, sin éxito, para resolverlo elige resoluciones en las que vas a encontrar diversión: “Ver más películas», «Leer más», o lo que sea, y relaciónalas con aquello que te cuesta más esfuerzo como mantener tu propósito de ir al gimnasio. Es un secreto de la adultez: Si quieres exigirte mucho, ayúdate a dar mucho de ti.
6.Considera la posibilidad de renunciar a una resolución . Si sigues empeñado en hacer y romper resoluciones, considera la posibilidad de renunciar por completo. Pon tu energía en cambios que sean realistas y útiles. No permitas que una resolución incumplida como perder muchos kilos bloquee resoluciones más pequeñas que sí pueden impulsar tu felicidad.
7. Mantén tu resolución todos los días. Extrañamente, a menudo es más fácil hacer algo todos los días como: «ejercicio, escribir en un blog, tratar con el correo, hacer la colada» que hacerlo cada pocos días.
Fuente:http://www.happiness-project.com/happiness_project/2012/12/7-tips-for-sticking-to-your-new-years-resolutions/

Si quieres leer más sobre Gretchen Rubin en Microcambios: https://microcambios.com/2010/10/12/aprender-a-consolidar-la-felicidad-la-historia-de-gretchen-rubin/

Publicado en Vídeos Inspiradores

Himno de la alegría


Sí, es víspera de Nochebuena y éste es mi mensaje: no dejarse apabullar por las dificultades, afrontar la vida con alegría y esperanza, no apagar el rescoldo nunca porque la vida es continuo cambio y crecimiento. Mi pensamiento y mi sentimiento está con los que afrontan un momento difícil y no ven luz.
Os deseo a todos los microcambieros una noche feliz en compañía de vuestras familias y/o amigos.

Publicado en Pensando en voz alta

Elegir equivale a cambiar


arbol
El Premio Nobel Daniel Kahneman sostiene que no somos tan racionales como nos creemos. Según su teoría nos gusta, más de lo debido, suponer que una decisión importante para nuestra vida es fruto de sesudas valoraciones, pero sus investigaciones revelan algo perturbador: en la mayoría de los casos seguimos la inclinación natural a rellenar huecos de información para suplir lo que nos falta. Lo hacemos por pereza. Y sabemos muy bien que esta actitud indolente nos perjudica. Entonces ¿por qué lo hacemos?
Fundamentalmente porque el ser humano odia la complejidad y para evitarse líos echa mano de lo que ya tiene en mente, que no siempre es fiable ni preciso. Atesoramos cientos de archivos en la recámara de la memoria y nos apoyamos chapuceramente en alguno levemente parecido antes de esforzarnos en preguntar, reflexionar y averiguar.

Pero, para que una elección sea de verdad útil, y sirva a nuestros intereses, necesitamos tomar el control de nuestra vida, dejar de ser víctimas del pasado y empezar a movernos hacia algo nuevo. Tenemos que hacer una elección, pero de verdad, aunque el cambio de modelo infunda inseguridad y miedo. La recompensa es una grata sensación de crecimiento y madurez.

Gary Smalley, autor de «El adn de las relaciones» dice:

«El error que muchos cometemos es pensar que si dejamos las cosas como están, si postergamos una elección o un cambio, seremos capaces de superar una decisión difícil. No nos damos cuenta de que, al no tomar una decisión, de todos modos estamos haciéndolo. Cuando no hacemos algo forzamos a que el cambio se produzca sin nuestra intervención.
Pensémoslo: no elegir es también una forma de elegir y sufrir las consecuencias».

Ilutración: