Publicado en Pensando en voz alta

Elogio de la introversión


No exagero si digo que a todos nos gustan las personas extrovertidas, alegres, animosas, simpáticas, que alegran hasta un entierro. Y es un lujo contar con ellas pululando en nuestras vidas, pero para un rato. Si eres un introvertido/a necesitarás silencio, reflexión, que no te zarandeen, ni te hagan dar saltos ni te increpen por ser un «mustio/a». La introversión no tiene nada que vez con ser huraño sino con una manera de estar en el mundo. Las personas introvertidas tienen buenos amigos, disfrutan de momentos felices y alegres igual que los extrovertidos, pero se sienten más a gusto en un papel mucho menos protagonista. Se tienen que esforzar más para resultar buenos comunicando pero no más para ser divertidos o hilarantes. El optimismo y la psicología positiva no son sólo para los extrovertidos, ni mucho menos. Las personas aquietadas, que necesitan buscarse dentro de sí, encajan perfectamente dentro de esquema. Para cada uno de nosotros el  bienestar tiene un significado, pero está claro que ser introvertido no resta un ápice para disfrutar de la vida.

Ilustración: Jon McNaught

Publicado en Pensando en voz alta

Lidiar con el ruido propio


No todo está en tu cabeza.

Pero en parte sí.

Gastamos una enorme cantidad de tiempo tratando de lograr que el mundo se alinee con nuestra visión de lo que nos hará felices o exitosos.

Cualquiera que sea «eso»,  es decir: encontrar la manera de lidiar con el ruido de tu cabeza, será probablemente más rápido y más barato que cambiar el mundo exterior. No es más fácil, sin embargo, importa más.

Fuente: Seth Godin

Publicado en Pensando en voz alta

Los malentendidos del talento


Lo que uno hace bien y lo que uno disfruta haciendo no tienen por qué coincidir necesariamente.  Este es el sentido del perspicaz consejo de  Gabrielle Hamilton en su libro de memorias: Blood, bones & butter: “Tengan cuidado con aquello en lo que llegan a ser buenos porque estarán haciéndolo el resto de sus vidas”.