Él era yo


¡Un libro delicioso! Una reflexión honesta sobre la identidad y la pérdida de contacto con uno mismo.


La carta del consuelo


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El 29 de marzo de 1972 The New York Times publicó la contestación del Premio Nobel, Albert Einstein, a una carta que había recibido de un rabino explicándole que no había podido consolar a su hija de 19 años por la muerte de su hermana «una hermosa e inmaculada niña de 16 años». La carta de Einstein decía: «el ser humano forma parte de un todo que nosotros llamamos universo, limitado a la vez en el tiempo y en el espacio. El ser humano se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto (como una forma de ilusión óptica). Esta ilusión es como una prisión para nosotros, limitándonos a nuestros deseos personales y el afecto de unas pocas personas cercanas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión, ampliando nuestro círculo de compasión hasta abarcar todas las criaturas y la naturaleza completa, en todo su esplendor.

Nadie es capaz de conseguirlo completamente, pero esforzarnos en este sentido es ya una parte de la liberación y es la base de nuestra seguridad interior


Fuente: Vivir con plenitud las crisis

Jon Kabat-Zinn


Esto es lo que hay: el gran secreto de la felicidad


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Fotografía: Tal Ben Shahar 

Comparto el  fragmento final de «Ganar felicidad», autoría del profesor de la Universidad de Harvard, Tal Ben Shahar. Este libro lleva conmigo  varios años, incluso se da la circunstancia de que  tengo dos ejemplares, primero lo compré en inglés, cuando él visitó A Coruña, y unos meses después en castellano. ¡Me encanta! Sencillamente por eso me tomo la molestia de transcribirlo palabra a palabra, para abrir boca. «Mi amiga Kim y yo estábamos paseando por Provincetown, admirando las tiendas de la calle principal, escuchando el sonido de las olas al romper contra las rocas, respirando el aire salado, saboreando esa magnífica sensación de intemporalidad que se consigue al estar en una ciudad pequeña de vacaciones.

En esa época era un estudiante de postgrado que vivía en el entorno competitivo de la universidad. Le dije a Kim que, en cuanto me graduara, me mudaría a un lugar como  Provincetown. Pensaba que sin plazos amenazantes y con un ritmo de vida más tranquilo, por fin podría experimentar la calma que llevaba buscando toda la vida. Muchas veces había pensado en mudarme a un lugar tranquilo tras mi graduación, pero cuando la idea empezó a traducirse en palabras -se hizo tangible- empecé a sentirme incómodo. Continuar leyendo


El sentido del dinero


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Ilustración: Yuko Shimizu

Me gusta esta historia porque la interpreto como una brillante  metáfora sobre la circulación del dinero; además, expresa a la perfección mis creencias sobre esta cuestión. Las parábolas y cuentos sirven para explicar de forma sencilla conceptos difíciles de entender en su totalidad. 

“Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Casi sin darse cuenta llegó a una cabaña vieja, de aspecto desmoronada, sin ventanas ni  techos. El pobre hombre encontró una pequeña sombra donde acomodarse para huir del calor y el sol del desierto. Al observar a su alrededor, descubrió una oxidada bomba de agua, se arrastró hacia allí, agarró  la manivela y comenzó a bombear y  a bombear sin parar… pero no sucedía nada.

Desilusionado, se apartó y entonces observó que a su lado había
una botella vieja. La miró, le quitó el polvo y leyó en la etiqueta: «Amigo, necesita primero precargar la bomba con toda el agua que contiene esta botella. Antes de marcharse, por favor, tenga la gentileza de llenarla nuevamente».

El hombre desenrosco la tapa de la botella, y ahí estaba el agua. ¡La botella estaba llena! De repente,  se vio en un dilema… si bebiese aquella agua, sobreviviría sin duda, pero si decidía verterla en  esa bomba vieja y  oxidada, quizás obtuviera agua fresca del fondo del pozo, y pudiera beber toda la que quisiese, o tal vez no; tal vez la bomba no funcionaría y el agua de la botella se desperdiciaría. Incluso podría morirse de sed.

¿Qué debía hacer? ¿Verter el agua en la bomba y esperar a que
saliese agua fresca?, o ¿beber el agua vieja de la botella e ignorar
el mensaje que le había dejado un desconocido? ¿Debía perder toda aquella agua confiando en unas instrucciones, aparentemente poco confiables, escritas no se sabe cuánto tiempo atrás?

Con grandes dudas, el hombre derramó gota a gota el agua en la bomba, enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba empezó a rechinar y rechinar sin parar pero… ¡nada pasaba! La bomba siguió con sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente el agua corrió con abundancia, agua fresca y cristalina.

El hombre llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y bebió  su contenido refrescante. Enseguida, la rellenó  hasta arriba para el  próximo viajante y enriqueció la frase:
«Créame:¡funciona!, usted tiene que dar toda el agua antes de
obtenerla nuevamente!»”


El mono no es tuyo


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Esta historia puede resultarte de utilidad. Es una de mis favoritas y se la cuento a todo el mundo. ¡Gracias Peter Guber!

Todo el que entra por la puerta de tu casa (llámese vida personal, oficina, relaciones personales o de cualquier otro modo posible) lleva un mono en la mano. Ese mono es su problema y su intención es dejártelo a ti. No lo permitas. Eres el guardián del zoológico ¡Atento entonces!, ellos lo disfrazarán o te lo ocultarán con extrema habilidad. No te despistes. Sé listo.

Tú, insisto, eres el guardián del zoológico y tienes que asegurarte de que cuando el visitante salga por la puerta el mono vaya a su lado. De lo contrario, antes de un abrir  y cerrar los ojos, tu casa estará llena de animales gritones, saltando sin control y plagada de cagarrutas de mono.

(Si quieres conocer más historias sobre Peter Guber, lee su libro Storytelling para el éxito)

Fuente: Me mudo de sistema


15 ideas que valen su peso en oro


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Ilustración: Rafal Olbinski

¿Inventas excusas?

¿Evitas hacer cosas que te asustan?

¿Te apoltronas en la zona de confort?

¿Pospones todo para mañana?

¿Te define la opinión de los demás?

¿Enjuicias a todo bicho viviente?

¿Te escudas en no tengo, no puedo… para hacer?
¿Te comparas continuamente? 


Las personas con mucha confianza en sí mismas:

1. Se hacen cargo de sus pensamientos y de sus acciones. No le echan la culpa al tráfico si han llegado tarde a  la oficina; simplemente  han llegado tarde.  No camuflan sus defectos con excusas como «No tengo tiempo» o «No soy lo suficientemente bueno»; encuentran el tiempo y se encargan de mejorar hasta que son los suficientemente buenos. No inventan excusas.

2: No permiten que el miedo domine sus vidas. Saben que las cosas que los atemorizan son con frecuencia aquellas cosas que es necesario hacer para convertirse en las personas que están destinadas a ser. No evitan hacer cosas que les asustan.

3. Evitan las zonas de confort, porque saben que es ahí donde los sueños mueren. Buscan activamente la sensación de incomodidad porque saben que desafiar los propios límites es crucial para ser exitosos. No viven en una burbuja de confort.

4. Saben que un buen plan debe ser ejecutado hoy y que eso es mejor que llevarlo a cabo en algún momento. No esperan al «momento apropiado» o  a las «circunstancias apropiadas», ya que saben que esas reacciones están basadas en el miedo al cambio. Actúan aquí, ahora, hoy –porque es ahí donde se da el progreso. No posponen las cosas para la semana que viene.

5 Jamás se ve atrapada por las opiniones negativas. Les interesa el bienestar de los otros y buscan tener un impacto positivo en el mundo. No se ven afectados por las opiniones negativas  sobre las que no pueden hacer absolutamente nada. Saben que sus verdaderos amigos los aceptarán como son y no les interesa lo que el resto piense de ellos  No se obsesionan por las opiniones de otros.

6 No toleran el drama innecesario y auto infligido. No necesitan insultar a sus amigos por detrás, ser parte de los rumores acerca de compañeros de trabajo o vapulear a la gente que opina diferente. Se sienten a gusto con como son y no tienen necesidad de mirar con desprecio a nadie.  No juzgan a la gente.

7. Hacen uso de los recursos a su alcance, no importa si son muchos o pocos. Saben que todo es posible con creatividad y estando dispuestos a no rendirse. No agonizan frente a los contratiempos, sino que se focalizan en obtener una solución. No hacen comparaciones.  No dejan que la falta de recursos los detengan.

8. No tienen que competir con ninguna otra persona. Solo con la persona que ellos mismos fueron ayer. Saben que cada persona vive una historia que es tan única que compararse es simplemente un ejercicio absurdo y simplemente inútil. No compiten con nadie.

9.Carecen de  interés por complacer a otros. Son perfectamente conscientes de que uno no puede llevarse bien con todo el mundo. Se focalizan en la calidad de sus relaciones, en vez de hacerlo en la cantidad. No les produce placer complacer a la gente.

10. No necesitan que les echen una mano. Saben que la vida no es justa y que las cosas no siempre saldrán del modo que ellos quieran. Saben que no pueden controlar todos los eventos de sus vidas, y se focalizan en su poder de reaccionar positivamente  y encontrar en eso un impulso.  No necesitan de respaldo constante.

11. Confrontan los vaivenes de la vida atacando directamente la raíz para evitar que el mal se disemine. Saben que los problemas que no son resueltos se multiplican a medida que el tiempo pasa. Prefieren tener una conversación incómoda con su pareja hoy a barrer una verdad incómoda debajo de la alfombra, poniendo en riesgo la confianza.  No evitan las verdades incómodas.

12. Se levantan después de cada caída. Saben que los errores son inevitablemente parte del proceso de crecimiento. Se comportan como  detectives,  siempre buscando pistas que revelen por qué algo no funcionó. Después de modificar el plan A vuelven al camino, convencidos de que esta vez obtendrán mejores resultados. No renuncian a causa de inconvenientes menores.

13. Actúan sin dudarlo. Cada día se recuerdan a sí mismos: «si no lo hago yo, ¿quién?».  No necesitan el permiso de nadie para actuar.

14. No se limitan   a tener un plan A. Hacen uso de todas las herramientas a su disposición testeando implacablemente en cada intento su efectividad hasta que identifican las estrategias que tienen los mejores resultados al menor costo en tiempo y esfuerzo.  No se limitan a usar un conjunto pequeño de herramientas.

15. No aceptan los artículos publicados en Internet como algo verdadero solamente porque su autor “así lo dice. Estudian el artículo bajo la lente de su perspectiva única. Mantienen un escepticismo saludable haciendo uso de cualquier material que les sea relevante en su vida y olvidándose del resto. A pesar de que estos artículos son entretenidos y una forma interesante de ejercitar nuestras ideas, las personas con mucha confianza en sí mismas son las únicas con el poder para decidir el significado de la palabra “confianza”.  No aceptan ciegamente lo que leen sin antes pensarlo y analizarlo.

Fuente: http://www.lifehack.org/articles/communication/15-things-highly-confident-people-dont.html Continuar leyendo


Levantarse millonetis


Pues sí, hoy me he levantado con la sensación de millonetis y quería compartirla. Millonetis a mi manera, eso sí, con el increíble caudal compuesto por estas magníficas inversiones:

dos ojos que acaban de ver el cielo grisáceo del mes de mayo

una boca que saborea un sorbo de te como la primera vez que lo probé

una nariz que olisquea el aroma de las tostadas recién hechas

unas manos hábiles que encienden el interruptor de la luz

dos oídos atentos al aleteo de las gaviotas sobrevolando la lonja del puerto

Y como colofón una alegría, la ilusión de que es posible regalar actos de amor a tutiplén, pequeñas cosas para hacer a alguien feliz en tan solo un momento.

Aquí hay unas cuantas ideas:


Sobre coaching, un cerdito ingenioso y el bote de cookies


El cerdito es ingenioso pero todas sus estrategias fracasan. Cuando alcanza su objetivo, con él llega la frustración. Aparte de provocarme una sonrisa, este corto animado  me ha llevado a reflexionar: ¿Y si hay ciertas cosas que están fuera de nuestro alcance porque carecemos de una estrategia exitosa (llámese conocimiento, oportunidad, formación, experiencia o deseo dirigido) y tampoco nuestra mentalidad y actitud ayudan? Tal vez al protagonista de esta historia le habría ido mejor si hubiera buscado ayuda para alcanzar el techo de la nevera y conseguir el botín.

Eso hace el coaching: ayudarte a encontrar el medio  que te permitirá alcanzar el techo de la nevera y coger el bote de galletas . Antes, naturalmente, el coach te habrá preguntado para qué quieres el bote de cookies, qué pasará cuando lo hayas conseguido, cómo te sentirás, porque, a lo mejor  descubres que no te interesa lo más mínimo el bote de marras en cuestión. En caso contrario, una vez que sepas en qué berenjenal te metes y para qué lo haces, subir será mucho más fácil.

Aprender de los errores del cerdito es sin duda útil, pero mucho más útil es saber para qué queremos algo, qué recompensa obtenemos al alcanzar nuestro preciado objetivo y qué precio pagaremos.


Tres hábitos para practicar mindfullness


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Ilustración: Martin Boroson (meditar un minuto)

 

El experto en Mindfullness, Shamash Alidina, recomienda tres sencillos ejercicios para ejercitar la atención plena. ¡Me gustan los tres!

1. Piensa en cinco cosas que van bien en tu vida
Lo puedes hacer caminando, en medio de un atasco, sentado/a en cualquier parte, dónde quieras y elijas. La efectividad de este ejercicio reside en  utilizar la atención plena para reconocer el agradecimiento. Si quieres que las sensaciones se agudicen más haz algo con esto, por ejemplo escribir un correo de agradecimiento a alguien, o hacer una llamada para compartirlo o escribirlo para ti mismo/a. Cuando se expresa la gratitud se siente más que cuando solo se piensa. Atento/a pues. Empieza ya hoy a practicar.

2. Desintoxícate de todo cuanto aparato digital haya a tu alrededor (empieza por dedicar una hora)

No pasa nada por alejarte durante una hora de todos estos dispositivos; de hecho, no solo pasa nada sino que vivirás una experiencia nueva. Es posible que después de probar sientas un incremento de tu concentración, una relajación extra y además un plus de energía. Lee, haz deporte, camina, cose, dormita, piensa, tómate un café con un amigo… Pero ojo no lleves contigo ningún dispositivo (fuera móviles). Vuelve a la infancia, cuando no necesitabas nada accesorio para sentirte completo/a.

3.Realiza un ejercicio de concentración consciente

Solo te llevará cinco minutos. Sentado/a o acostado/a en una posición cómoda empieza por conectar con cada uno de tus sentidos dedicándole solo un minuto a cada sentido. Abre los ojos y disfruta con todos los colores que veas a tu alrededor, fíjate en los matices y tonos. Luego cierra los ojos y concéntrate en los olores que percibes. Dedica un tercer minuto para concentrarte en el gusto. Pasa después a tomar conciencia de las sensaciones físicas de tu cuerpo. El último minuto dedícalo a percibir los sonidos de tu alrededor.

Conecta con cada sentido sin necesidad de pensar o juzgar la experiencia. Es una gran manera de ‘reiniciar’ la mente a través de un descanso de la mente racional.

«Si pudiera colocar un libro en la mesilla de noche en cada hotel americano o de cualquier parte del mundo, elegiría Mindfullness para Dummies de Shamash Alidina», esto es lo que opina el psicoterapeuta Steve Bell.


Perdóname


Los efectos beneficiosos del perdón son incontables. Tan incontables que cuando se practica con asiduidad se deshacen cantidad de entuertos y situaciones equívocas. Al ver este vídeo he sentido enormes deseos de ponerme en paz con muchas personas que a lo largo de mi vida han sufrido mis incomprensiones, mis rechazos, mis miradas para otra parte, mi sentimiento de superioridad hacia ellas o mi falta de compasión. A todas ya les he pedido perdón. Aun así,  que sea este vídeo una nueva oportunidad para conectarnos con la energía benéfica de una actitud que busca construir cuando se  ha actuado  contra nuestros propios valores, en lugar de contribuir a la destrucción, la separación o el rechazo. Que la otra persona reciba tu perdón y  te perdone o no, eso ya no está en tus manos.


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