Palabras sabias sobre el perdón


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El perdón es esencial para vivir. Sin él no volvemos a tener relaciones humanas con los demás. Ni con Dios. Sin el camino del perdón, no solo negamos la humanidad del otro a pesar de su lado oscuro, sino la nuestra propia. ¿Qué es imperdonable? No es el mal que nos han hecho, es la furia que sentimos por habernos colocado en la situación de padecer ese mal. El perdón no es hacia el otro, es hacia nuestro propio ego. Lo que nos repugna es no haber estado a la altura. Todos aspiramos a ser más de lo que somos pero cuando no lo logramos nos volvemos contra los que lo han impedido. Contra los que han revelado nuestra debilidad. Cuando perdonamos hacemos las paces con nosotros mismos.

Ingrid Betancourt

Fuente: Mujerhoy  26 julio 2014 pág 22


Pégate a ti mismo


Chakall

Imagen: Chakall

A vueltas con la idea de por qué unas personas  tocan el éxito una y otra vez , y otras no solo no lo huelen, sino que llenas de talento se desperdician a sí mismas reiteradamente,  en esta plácida y veraniega tarde  de julio me he tropezado con un artículo sobre un tal Chakall, del que no sabía ni que existía. Al parecer Eduardo Andrés López, argentino,cuarentón, showman, periodista de formación, heterogéneo, guapetón, creativo, cocinero de éxito, tiene algunos secretos que revelar.

El primero es que hace lo que le da la gana y con eso se gana la vida, muy bien según veremos a continuación.

El segundo es que no hace nada con fines comerciales (porque en su opinión el negocio no está en lo que se hace, vamos, el asunto en sí, sino en él mismo).

El tercero es que el mejor modo de tener suerte en la vida es pegarse a uno mismo (todo el que renuncia a sus sueños lo paga)

Y así llegamos a este enigmático personaje que es una estrella catódica en Portugal, en China se lo rifan y los alemanes están hartos de ver sus más de 500 turbantes que luce en la televisión, mientras cocina impregnando de magnetismo la pantalla de los televisores de media Europa.  ¿Qué ha hecho este tipo que no hayan hecho otros cocineros formados en la Cordon Bleu y demás escuelas del estrellato? Este Jaimie Oliver que habla español argentino y lleva en su sangre la fusión de sangres de distintos continentes se ha puesto el mundo por montera y ha decidido intentar cosas y ver si salen. Algunas han salido y otras no. Llegó a Portugal sin saber una palabra del idioma y lo cogieron de lavaplatos en un restaurante. De allí como una rana cuántica saltó a ayudante de cocina de un chileno que cuando lo vio hacer decidió ayudar él mismo y cederle la batuta al Chakall, su apodo de guerra. Como el chico lo que quería era ir a África ahorró y en llegando el momento oportuno cruzó el estrecho de Gibraltar y ancha es Castilla. De vuelta a Europa, después de vivir en África más de dieciocho meses se instaló en Portugal y montó un catering. Y  tuvo la paciencia de esperar. El primer mes un cliente, el segundo cinco y con el paso de las estaciones logró vivir del cuento y para el cuento: cocinando.

En realidad su historia es extensa y prolija. La podéis leer en este artículo de Forbes pero yo quería resaltar algo que me ha llamado la atención, la idea de pegarse a uno mismo para ser feliz, ergo para tener éxito en la vida. Se me ocurre que pegarse a uno mismo, como el fundador de la revista Forbes dejó escrito en sus reflexiones publicadas, se traduce en darle forma a tus propios ideales, resolver tus propios problemas y entre otras cosas admitir  que nadie puede deshonrarte, ni tampoco elevarte o sostenerte a excepción de ti mismo. Así que  asumamos que somos los dueños de nuestro propio destino. Y ojito a lo que dice Chakall: «En el momento en que tenés un cliente, hay que saber qué quiere… En esto es necesario el sentido común. El problema es que los cocineros piensan que todo se resuelve en la cocina. Son muy limitados».

Lo dicho, merece la pena intentar pegarse a uno mismo.


El trabajo del escritor


 

microcambios

 

Ilustración: Katrin Coetzer 

Un novelista puede tener un momento (literalmente un flash) de iluminación interior en que se le revele el nacimiento, el significado y el propósito de un nuevo libro; pero le puede llevar años escribirlo. Durante ese tiempo no sólo deberá conservar la idea intacta y clara; además tendrá que comer, vivir, ganar dinero, sufrir, disfrutar, ser amigo, y todo lo demás que hacen los seres humanos. La inspiración, experimentada como un flash instantáneo, puede ser deliciosa y vigorizante y generar toda una vida de trabajo. Un verso que nace trae con él un increíble impulso de energía, coherencia y claridad, exaltación y alegría. En ese momento la belleza es palpable, está viva. El cuerpo se siente fuerte y liviano. La mente parece flotar con comodidad por el mundo. A este respecto Emily Dickinson dijo que el poema es exterior al tiempo. La improvisación se llama también extemporización, que significa a la vez “fuera del tiempo” y “desde el tiempo” . Pero esta hermosa sensación no basta. Como muchas otras bellezas y alegrías, puede traicionarnos apareciendo en un determinado momento y desapareciendo en el siguiente. Si ha de dar por resultado una obra de arte tangible, o una improvisación extensa de cualquier calidad, la inspiración creativa debe apoyarse en el tiempo. Y hacer el arte sólo por el elevado sentimiento de completud y conexión en el momento de la inspiración sería como hacer el amor sólo por el momento del orgasmo. Por lo tanto el trabajo del improvisador consiste en extender esos flashes momentáneos, extenderlos hasta que se fusionen con la vida cotidiana. Entonces empezamos a experimentar la creatividad y el libre juego de la improvisación como parte de nuestra mente común y de nuestra actividad habitual. El ideal, al que podemos acercarnos pero nunca alcanzar plenamente, porque todos nos atascamos de vez en cuando, es un flujo constante momento a momento. A esto se refieren muchas de las tradiciones espirituales cuando hablan de “cortar la leña, acarrear el agua”, llevando a las actividades rutinarias de la vida cotidiana las cualidades de luminosidad, profundidad y simplicidad dentro de la complejidad que asociamos con los momentos de inspiración. Como los balineses podemos decir: “No tenemos arte. Todo lo que hacemos es arte”. Podemos llevar una vida activa en el mundo sin enredarnos en libretos o expectativas rígidas: hacer sin preocuparnos demasiado por el resultado, porque el hacer es su resultado.

 

Free play: la improvisación en la vida y en el arte 
Stephen Nachmanovitch


Ponte en lo peor y consigue liarla


En El arte de amargarse la vida Paul  Watzlawick relata la historia del martillo, una auténtica joya de la paranoia y el pensamiento deductivo perturbado. Nos puede parecer una exageración, pero no lo es. ¿Cuántas veces nos anticipamos a algo que no ha ocurrido ni tiene visos de ocurrir porque nos sale la paranoia de paseo o el “si me lo sabré yo” o  el “a mí me lo van a contar”? Siempre somos más listos que los demás, más precavidos y  más astutos. Y hacemos gala de nuestra estupidez presuponiendo la hostilidad, mala leche y negatividad que donde están es dentro de nosotros fundamentalmente. Para muestra un botón, esta  hilarante  escena de Sopa de Ganso de los Hermanos Marx.


Cuando ya no estés, cuando ya no esté


Microcambios, Me mudo de sistema,

Ocurrirá algún día. Un día, sí. Ya no estarás. Ya no estaré. Ese día será muy parecido al resto de los días. Saldrá el sol, se pondrá el sol. Todo el mundo respirará como antes, salvo tú, salvo yo. En los periódicos, en las radios, en las televisiones, en internet, habrá noticias. Como cualquier otro día. Como esos días calcados en los que tú estabas, en los que yo estaba. Y qué curioso, nada habrá cambiado y todo habrá cambiado. Solo porque ya no estás, porque ya no estoy. Piénsalo. Cuando el otro abra los ojos y piense que el mundo es diferente, solo porque tú te has ido, porque yo me he ido, la ilusión perdurará en su cerebro como un encantamiento, quizás minutos, tal vez horas, puede ser que días e incluso meses y exagerándolo todo,  años. Sí, pero, moja el pie en el agua y comprobarás que la piel toca el agua y hay poca diferencia en la sensación que experimentabas cuando yo estaba. También yo lo hago. Al final, la muerte no resulta ninguna sorpresa. No es el fin, ni el principio de nada, sino la continuidad de todo, a excepción de ti y de mí. Tú y yo somos meras partículas suspendidas en un polvo lumínico que nos transforma y nos dispersa en un infinito imposible de cuantificar.

Un día habrá silencio, para ti, para mí. Y será como si tú y yo nunca hubiéramos existido.  Como si antes que tú y yo, el mundo fuera tan mundo que no albergara la posibilidad de habernos contenido. Esto no es cierto. No al menos, para ti, ni para mí.


Libros que dejan huella


microcambios, me mudo de sistema

Akbar es uno de esos personajes que se queda en la memoria cuando ha pasado ya cierto tiempo de la lectura del libro. Es sordomudo y padre de cuatro hijos, un chico, Ismail, y tres chicas. También es el marido de Tine y el sobrino de Kazem Kan. Durante toda su vida escribe en un cuaderno historias que salen de su cabeza en unos signos extraños inspirados por la escritura cuneiforme. Y no voy a contar el argumento ni la trama de «El Reflejo de las palabras» porque no es ese mi objetivo.  Solo mencionar un apunte: desde su publicación en español lo he leído muchas veces; pero  ha sido durante una reciente lectura cuando he entendido de golpe y porrazo que no he estado leyendo el mismo libro cada vez que me zambullía en sus páginas. Porque aunque el libro sea el mismo yo no lo soy. Durante esta última visita a la deliciosa historia de Kader Abdolah me he tropezado con el capítulo “Un nuevo camino” que se inicia con las palabras del poeta persa Mohamede Mojtari: «La pérdida es una experiencia que conduce hacia un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quien cae en un sitio se levanta en otro. Ésa es la ley de la vida».

No te pierdas la lectura de El reflejo de las palabras. Es una delicia.


Humor, humor


Siempre hay personas que te hacen sonreír y el humor es el mejor antídoto para los estados de muermez.  Como ejemplo, un botón. La sinopsis de una película de Harry Potter escrita con gracejo y bien resuelta.En la página de facebook de sinopsisdecine, más perlitas para alegrar cualquier momento mustio que requiere una reparación inmediata. ¡Muy simpática!

Fuente: https://www.facebook.com/sinopsisdecine?fref=photoMicrocambios


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