La mirada mágica


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Ilustración: Malika Favre

Tiene 87 años y una viveza poco común. En el siguiente texto, su autor, Alejandro Jodorowsky, nos muestra los trucos de la mirada mágica. 

«Uno de los  primeros pasos en la iniciación espiritual es el de aprender a ver.
Hay varias formas de mirar.

-Una de ellas es la «mirada material» . Esta mirada sólo ve en el otro lo que éste tiene de valor material. «Si le robo sus anteojos, puedo venderlo en tantos billetes» «Tiene equis años, es muy viejo, muy joven» «Sus cabellos son teñidos, sucios, largos, cortos, mal peinados». «Sus manos son grandes, chicas, finas, rugosas»  «Tiene senos así, asá. Culo así, asá». «Está bien vestido, mal vestido»… Vemos a las personas solo por su aspecto corporal, por su raza, por su forma. Es la mirada del comerciante que todo el tiempo se está diciendo: «Esta persona vale tanto». Mirada que en el fondo juzga cuanto dinero vale el otro… La mirada mágica no critica con desprecio, sólo constata con amor.

-Hay la mirada «exclusivamente sexual». Esa mirada convierte a cada persona en objeto de deseo o repulsión. «Este, esta, me es simpático, me es antipático». Convierte al otro en extranjero, en cosa, siendo incapaz de ver al ser que habita en ese cuerpo. Para liberarse de esta mirada que anula a la magia, debemos preguntarnos en cada momento: «¿Cómo estoy mirando? ¿De dónde parte mi mirada? ¿Qué edad tiene mi mirada: mis ojos en este momento son los míos o los del niño que fuí? ¿Estoy imitando la mirada de otro? ¿De quién? ¿El motor de mis miradas es mi interés material, mi interés sexual? ¿Tienen corazón mis miradas?».

Mirar con amor es difícil porque en todo amor hay también odio. Cada idea, cada sentimiento, cada luz, tiene su sombra. Si lanzo una mirada de amor posesivo, va con ella el rencor de no ser capaz de poseer al ser amado por completo. Poseerlo por completo significaría poder darle la muerte. Tendríamos que mirar no con un amor humano, sino con un amor divino, que es una mirada que no damos nosotros mismos, sino que se da a través de nosotros, proveniente de la conciencia que crea al cosmos…

La mirada intelectual también es antimágica, porque consiste en un juicio mental del otro, un juicio por esencia negativo. El intelecto quiere serlo todo, y todo lo que no es él o como él, le parece digno de ser condenado.

La mirada mágica debe unir cuatro puentes, el mental, el emocional, el sexual y el material, a la fuerza universal que da vida a todo. Se conecta la mirada, vuelta impersonal, a la conciencia divina. Solamente a través de lo impersonal logramos mirar con la fuerza del amor que todo lo construye. Se dice que los monjes iluminados, (bodhisatvas) bendicen todo lo que ven… Tú puedes hacer este ejercicio: durante todo el día, bendice lo que veas, sean seres vivientes o cosas. Cuando se logra transformar la mirada en bendición constante se llega a la mirada mágica. Esta mirada dice: «Cuando te miro no te poseo, no te critico, no te juzgo, no voy a pedirte nada ni a darte nada, sólo me comunico contigo. ¿Tienes necesidad de mí?. ¡Aquí yo no estoy, pero sí está el Ser esencial!” No hay nada personal en esta mirada. El que mira y el mirado se comunican de alma a alma».

Si de esta manera miras a la gente que conoces o aquellas con las que te debes relacionar, tu vida cambiará. Ve a tu hogar y mira a todos los objetos con los cuales convives, mira todos los recuerdos que encierran, mira a todos tus familiares, y por sobre todo, mira la mirada que tienen, y constata hasta que punto sus ojos ven y cuáles son sus límites… Ponte en su lugar, trata de comprenderlos y aceptar que sufren. Cualquier tipo de mirada que no sea mágica, nos sumerge en el sufrimiento… No te preocupes si descubres en sus miradas sentimientos agresivos. Si te has liberado del ego artificial, sabrás transformar las agresiones en manifestaciones de amor.

Hay miradas que son muros que encierran a las mentes en calabozos. Cuando tu mirada se abre, otorga a los prisioneros una luz de libertad.»

Alejandro Jodorowsky

La aflicción dañina


MICROCAMBIOSIlustración: Rafal Oblinski

Los sentimientos que nos hacen más daños, las emociones que más nos afligen, son las que son absurdas —el ansia de las cosas imposibles, precisamente porque son imposibles, la añoranza de aquello que nunca ha existido, el deseo de lo que podía haber sido, la pena de no ser otro, la insatisfacción de la existencia del mundo—; todas aquellas medias tonalidades de la conciencia del alma crean en nosotros un paisaje dolorido, una eterna puesta de sol de lo que somos (…).  Sentirnos es entonces un campo desierto al oscurecer, triste cañar al pie de un río sin barcos, negreando claramente entre las lejanas orillas.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego

 

 

 

 

 

 

¿Por qué me gusta el hábito del logro?


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Imagen: Chris Gash para el NY Times 

El hábito de pensar bien (no tanto ser un bien pensante cómo pensar para la obtención de soluciones) se puede aprender y practicar tan a menudo como sea necesario.

Una práctica en  cinco pasos del llamado «Design Thinking » o pensamiento de diseño  ayudará a definir la estrategia, según el profesor Bernard Roth de la Stanford-D School. Esta práctica se puede aplicar a cualquier cuestión tanto si atañe al trabajo, a las relaciones sociales o a la vida personal.

Paso 1: EMPATIZAR: aprender cuáles son los problemas reales que necesitan resolverse.

Paso 2 DEFINIR EL PROBLEMA:  una tarea difícil que requiere foco y a la que puede ayudar la pregunta: ¿qué cambio experimentaría si se hubiera resuelto tal problema?

Paso 3: IDEAR. Provocar una tormenta de ideas, hacer listas, anotar ideas y generar posibles soluciones (Conjeturar, experimentar, acumular ).

Paso 4 : CONSTRUIR. Realizar un prototipo o crear un plan. (Pasar a la acción).

Paso 5: PROBAR. Poner a prueba la idea y recabar la opinión de los demás (Comprobar la eficacia actuando).

¿Puede entonces el pensamiento de diseño ayudarte a crear hábitos más saludables que funcionen para ti? 

Definitivamente sí. El pensamiento de diseño ayuda a identificar los obstáculos que frenan la consecución de logros de una persona. Asimismo ayuda a reencuadrar los problemas lo que los hace más fáciles de resolver.

La pregunta importante para salir de un atasco es:  ¿Si hubiera resuelto este problema qué cambio experimentaría por mí mismo/a?  Supongamos que tu problema es la soledad y buscas una pareja, formulas la pregunta ¿qué cambio significativo obtendría si encontrara pareja? Y tu respuesta es:  compañía. Ahora es el momento de enfocar el asunto y plantearte ¿dónde y cómo puedo conseguir esa compañía que estoy echando en falta? Puesto que el mayor beneficio que obtendría sería la compañía también podría obtener esta por otros cauces que no sean de la pareja. He aquí un reencuadre del asunto que hasta el momento solo tenía un único punto de vista.

El profesor Roth pone un  ejemplo  de sus propios estudiantes: el problema que aquejaba a los  agricultores de Myanmar en relación al riego de sus cultivos. Un grupo de estudiantes de Stanford se desplazó in situ para trabajar en un posible proyecto de irrigación que mejorara la situación de estas personas . Los dos primeros pasos del pensamiento de diseño: empatizar y definir el problema, se tradujeron en tiempo de los estudiantes con los agricultores para entender los problemas específicos sobre este tema. Sin embargo, pronto descubrieron que el problema real de estos trabajadores no era la irrigación, sino la luz,  pues solían usar lámparas de queroseno y el humo inundaba sus pequeñas chozas. La carencia de energía eléctrica consumía una gran cantidad de su tiempo y  de sus ingresos. Como resultado de la aplicación del pensamiento de diseño los estudiantes se valieron de la empatía para  cambiar de foco  hacia el  problema real que estaba necesitando una solución urgente, así desarrollaron luces de trabajo LED producidas de forma asequible con energía solar.

Al igual que el ejemplo de la persona que se sentía sola y creía necesitar una pareja,  reencuadrar el problema proporciona nueva información de gran utilidad para crear la solución. Después vendrán los pasos 3 a 5 enfocados al hacer.

En resumen: Convertir en hábito esta forma de pensar orientada al logro se traduce por dar prioridad a la empatía y la definición del problema para pasar seguidamente a la acción y continuar hasta la aplicación de la solución. 

Si sientes curiosidad por este tema te recomiendo la lectura de  THE ACHIEVEMENT HABIT, el libro de Bernard Roth.

 

La novela de uno mismo


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El hombre no tiene una naturaleza sino una historia. El hombre no es otra cosa que un drama. Su vida es algo a elegir, construir mientras procede. El ser humano consiste en aquella elección y aquella inventiva. Cada ser humano es la novela de si mismo, y si bien puede elegir entre ser un escritor original o uno que copia, no puede evitar elegir. Está condenado a ser libre.

 

José Ortega y Gasset

Las personas que destacan ofenden


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De vez en cuando rescato ideas esparcidas en páginas sueltas de un libro. Lo hago porque suelo releer a menudo y en esa nueva lectura encuentro algo que me resulta útil en este momento de mi vida. Como esta conversación entre la psicóloga Mercè Conaglia y el escritor Gaspar Hernández en el programa de radio «El oficio de vivir bien», dirigido por el segundo y posteriormente  convertido en libro.

«La ofensa es un contaminante emocional de elevada toxicidad. Tiene como punto de partida algo que uno percibe como una agresión, aunque no todas las agresiones acaban en ofensa.

Hay personas que se ofenden con facilidad

Normalmente, es gente con un ego inflado. No está satisfecha con su proyecto de vida e intenta buscar culpables fuera. Así no asume la responsabilidad de hacer cambios.

¿Qué tengo que hacer para no ofender?

Es imposible pasar por la vida sin dejar ofendidos e intentando cumplir las expectativas de todo el mundo. Tenemos que intentar vivir en coherencia con lo que somos y nuestro proyecto. Eso sí, podemos mejorar nuestras competencias emocionales. Pero quien busca motivos para ofenderse siempre los va a encontrar.

Ofensa y envidia van de la mano.

Si. Cuando alguien tiene una expectativa de lo que quisiera en su vida y no se cumple, y en cambio, a alguien cercano aquello le está funcionando bien se siente ofendido y aparece la envidia.

También aparece con los amigos.

Según Nietzsche, el buen amigo se reconoce porque es capaz de compartir tu alegría. Cuando uno está mal, encuentra fácilmente amigos con los que compartir su pena, porque se establece una relación de poder. Una buena señal de madurez es no sentir envidia cuando esas personas pasan un buen momento.

Y si en vez de amigo, es enemigo, empieza el rumor y la destrucción.

Piensan: «Eso tenía que ser para mí». O bien le quitan mérito: «Eso se lo han regalado». Lo viven como injusto o como una agresión a su ego. Si la persona no es madura, reacciona agrediendo o minimizando los logros del otro.

Oliver Stone dijo: «mi obra dejará muchos ofendidos porque es poderosa».

Las personas que destacan ofenden. Cuando aparece una gran figura, todos los necios se conjuran en contra. Son un espejo en que ven reflejada su propia incapacidad.

La masa suele ser conservadora.

La masa y el individuo. Cuanto más inseguros nos sentimos, más nos agarramos a las certezas. Tenemos que trabajar el pensamiento flexible e intentar ver las cosas desde distintos ángulos para comprender mejor que no todo lo que hacen los demás tiene que ver con nosotros o se hace contra nosotros. No somos tan importantes.

Quizá nos falta humildad

Es uno de los valores importantes para gestionar la ofensa. Cuando uno es muy narcisista, muy egocéntrico, cualquier gesto  o cualquier comentario tiene que ver con él. Pero no somos el centro del mundo».

El oficio de vivir bien. Gaspar Hernández (pág 86 a 88)

Noche de paz


En 1914, durante la tregua de Navidad, los soldados de ambos frentes cantaron «Noche de paz» el único villancico común que conocían en inglés y alemán.

Porque representa el susurro leve de una lejana noche que hizo historia,  lo recordamos año tras año en hogares e iglesias de medio mundo. La Navidad es una noche de paz cantada en cientos de lenguas, aprendida por numerosas generaciones de niños que crecieron, más tarde fueron padres, luego abuelos y un buen día desaparecieron de la historia para dejar paso a otro eslabón de transmisión.

Mi especial recuerdo en  esta Nochebuena a los enfermos, a las víctimas de guerras sin sentido, a los que se sienten solos y añoran a sus seres queridos, a los supervivientes, a los amantes de la paz y de la reconciliación y a todos aquellos que se conectan por un instante con su infancia para cantar en silencio este bello villancico austriaco.

¡Feliz Navidad!

ESCÚCHAME


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ILustración: Charlotte Salomon

Cuando te pido que me escuches y empiezas a darme consejos no has hecho lo que te he pedido.
Cuando te pido que me escuches y empiezas a decirme que no debería sentirme así, estás ignorando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y sientes que debes hacer algo para solucionar mis problemas… Me has fallado, por extraño que parezca.
¡Escúchame! Todo lo que pedí era que me escucharas.
No que hables o que actúes. Tan sólo que me escuches.
Los consejos son baratos y esto lo puedo hacer solo.
No estoy indefenso, quizás desanimado y titubeante, pero no indefenso.
Cuando haces algo por mí que yo podría y debería hacer por mí mismo, contribuyes a reforzar mi miedo y mi debilidad.
Pero cuando aceptas como un hecho simple que siento lo que siento sin importar lo irracional que sea, entonces puedo dejar de intentar convencerte y puedo empezar a comprender lo que hay detrás de esos sentimientos irracionales.
Y cuando me queda claro, las respuestas se vuelven evidentes y no necesito consejo. […]
Quizá por eso a algunos les funciona rezar, porque Dios es mudo, y no da consejos, porque no intenta solucionar las cosas, simplemente escucha y deja que los descubras por ti mismo.
Por lo tanto, por favor escúchame. Y, si quieres decir algo, espera un momento y entonces yo también te escucharé.

(Autoría desconocida)