Publicado en Libros recomendados

Construir ahora


microcambios

Fotografía: Juan Rodríguez 

«Hay que vivir con la certeza de que envejeceremos y que no será algo bonito, ni bueno, ni alegre. Y decirse que lo que importa es el ahora: construir, ahora, algo, a toda costa, con todas nuestras fuerzas. Tener siempre en mente la residencia de ancianos para superarse cada día, para hacer que cada día sea imperecedero. Escalar paso a paso cada uno su propio Everest y hacerlo de manera que cada paso sea una pizca de eternidad. Para eso sirve el futuro: para construir el presente con verdaderos proyectos de seres vivos».

La elegancia del erizo (Muriel Barbery)

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Publicado en Pensando en voz alta

Las tres palabras más extrañas


 microcambios
Pintura: Lucian Freud
Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia
 
Wislawa Szymborska
Publicado en La caja de herramientas

La técnica del 10/10/10


Microcambios

Imagina un conflicto cualquiera que te esté robando la energía y te haya convertido en una veleta zarandeada por el viento ante una decisión importante. Por más vueltas que le des a este asunto peliagudo no logras ver el final del camino. Emocionalmente estás colapsado/a.  Encima cambias de opinión  a cada momento. Es absolutamente normal: sufres un bloqueo emocional en el aquí y el ahora.

¿Qué puedes hacer para salir del atolladero? 

La periodista Suzy Welch ha inventado una ingeniosa herramienta para acabar con este bloqueo que te empuja a la inacción. Se llama la técnica del 10/10/10 y los hermanos Heath lo describen en estos términos en su libro Decídete: «Para usar la técnica del 10/10/10 pensamos en nuestras decisiones en tres marcos temporales distintos: ¿cómo veremos esto dentro de diez minutos? ¿y dentro de diez meses? ¿y dentro de diez años?

Los tres marcos ofrecen una forma elegante de forzarnos a tomar cierta distancia en nuestras decisiones».

Así que afronta tu problema y haz tu propia indagación. Para facilitarte el camino  supón que alguien muy próximo a ti te sugiere: ponte en el caso de que ahora decides que vas a (incluye tu variable sobre lo que te perturba: cambiar de casa, resolver un asunto familiar, mejorar tus ingresos con un nuevo negocio, afrontar una relación incipiente, aclarar la situación con un amigo, elegir una carrera o una profesión… ) ¿cómo verías esta decisión dentro de diez minutos ? ¿y dentro de diez meses? ¿y dentro de diez años?

El 10/10/10, según los autores de Decídete «ayuda  a equilibrar el campo de juego emocional. Lo que ahora sentimos es intenso y agudo, mientras que el futuro parece más borroso. Esa discrepancia  da demasiado poder al presente, porque nuestras emociones actuales están siempre en el foco. El 10/10/1o nos obliga a desplazar nuestros focos, pidiéndonos que visualicemos un momento dentro de diez meses con la misma nitidez que lo percibimos en el presente. No es que tengamos que ignorarlas; a menudo nos dicen algo útil de lo que queremos en una situación. Pero no deberíamos dejar que nos dirijan.

Para que quede bien claro, la emoción a corto plazo no es siempre el enemigo.  (Ante una injusticia quizás sea apropiada para actuar en caliente). Hacer un análisis del 10/10/10 no presupone que la perspectiva a largo plazo sea la adecuada. Simplemente grarantiza que la emoción a corto plazo no sea la única voz en la mesa».  

Como no pierdes nada probando, juega con este recurso y aplícalo a varios problemas actuales. La distancia es sobre todo útil porque podemos ver con más claridad las dimensiones importantes del problema con el que nos enfrentamos.También ocurre esto mismo cuando damos un consejo a algún amigo porque nos centramos en lo importante, mientras que cuando se trata de nosotros mismos divagamos entre numerosas variables. «Cuando la gente no prioriza el factor más importante de la decisión, su decisión se vuelve confusa.. Esa clase de espiral mental es peligrosa, porque significa que cuando nos veamos obligados a tomar una decisión final, nuestra elección podría estar determinada por el lugar que ocupamos en la noria».

Resumiendo: Intenta que los árboles no te impidan ver el bosque.

Publicado en Microhistorias

Los tres tiempos


 

Murado

Pintura: Antonio Murado

El tiempo presente y el tiempo pasado

están   quizá presentes los dos en el tiempo futuro

y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.

Si todo tiempo es eternamente presente

todo tiempo es irredimible.

Lo que podía haber sido es una abstracción

que queda como perpetua posibilidad

solo en un mundo de especulación.

Lo que podía haber sido y lo que ha sido

apuntan a un solo fin, que está siempre presente.

Hay eco de pisadas en la memoria

allá por el pasadizo que no tomamos hacia la puerta que nunca abrimos

a la rosaleda. Mis palabras tienen eco

así, en vuestra mente.

T.S. Eliot

Cuatro cuartetos

Publicado en Microhistorias

La historia de Liz Murray


Liz Murrays creció en el Bronx en un hogar de padres drogadictos. Cuando su madre murió de sida y su padre se marchó a un refugio para vagabundos empezó su vida de homeless.  Podía haber sido una más de las personas que se malogran por unas circunstancias adversas pero eligió concentrarse en las cosas que podía controlar, como sacar buenas notas. Consiguió una beca en Harvard y se graduó en Psicología. Su lema es: somos más fuentes que nuestras circunstancias. Cada uno se forja su futuro día a día, decisión a decisión.

Fuente: Mujer de Hoy nº 606

Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

Mañana, mejor que hoy


La tendencia al aplazamiento es un tema interesante y por esta razón hay mucho escrito y publicado. Si eres de las personas que posponen indefinidamente, tal vez te venga bien leer las reflexiones que publica en su blog zenhabits.net, el bloguero y escritor Leo Babauta.

Babauta comienza interrogándose sobre las razones por las que aplazamos:

1. Buscamos la  gratificación instantánea. Estar en el sofá tumbado a la bartola se considera más agradable, en este momento que salir a correr. Leer blogs resulta  más fácil, ahora, que leer una novela clásica. Comprobar direcciones de correo o Facebook es más fácil, ahora, que meterse de lleno en el proyecto pospuesto. Comerse un pastel de chocolate, tan sabroso, es más apeticible ahora  mismo que comer verduras.

2. Tememos  algo terrible. No debemos escribir ese capítulo de nuestro libro, porque de ese modo eludiremos problemas con la escritura que no hemos tenido en cuenta (a menudo porque no lo hemos pensado). O podemos tener miedo porque vamos a fallar, o resultar ignorantes o estúpidos. Tenemos más miedo a lo desconocido, que tiene más poder porque no somos capaces de examinar este temor – escondido en una parte remota de nuestras mentes-. No actuar por temor  a algo que nos hace querer aplazar, posponer para no tener  siquiera que pensar en ello. Y por supuesto,  para hacer algo fácil y en lugar seguro.

3. Es fácil porque no hay consecuencias negativas en este momento. En los tiempos escolares había un profesor que te miraba por encima del hombro y te regañaba si no hacías tu trabajo. Así que tenías que hacerlo (pero algunos de nosotros hemos aprendido a sintonizar con la reprimenda, se entiende). Así que cuando llegamos a casa, como no hay nadie mirando por encima del hombro… no se produce ninguna consecuencia negativa inmediata por ver la tele o jugar juegos. Claro, que mañana obtendremos una mala calificación, pero ahora no importa. Lo mismo puede decirse del uso de Internet o de hacer otro tipo de tareas dilatorias. Vamos a pagar por ello más tarde, pero en este momento, nadie se enfada con nosotros.

4. Sobreestimamos nuestro propio futuro. A menudo tenemos una larga lista de cosas pendientes, porque creemos que podemos hacer mucho mañana. La realidad suele ser un poco peor de lo que esperábamos, pero eso no nos impide pensar que el futuro será diferente una vez más. Por la misma razón, creemos que está bien posponer las cosas, porque estamos seguros de que las vamos a hacer más adelante. Nuestro futuro sí será muy productivo. El problema es que nuestro futuro también soy yo, el yo perezoso.

Sobre este diagnóstico ofrece cuatro soluciones:

  1. Detenerse y pensar. Cuando no tenemos consciencia de lo que pensamos, aplazamos. En realidad hacer una pausa y detenerse en los pensamiento que, racionalmente podemos ver que están equivocados: gratificación instantánea en forma de holgazaneo, comer comida basura dará problemas en el futuro, es inteligente. Los temores son exagerados y no deben interponerse en nuestro camino. No tener consecuencias negativas ahora no significa que no habrá consecuencias más tarde. Nuestro propio futuro no es tan malo como nos gusta pensar. Así que pensar sobre lo que uno está haciendo, y empezar a hacer las cosas de forma  más racional, es importante. El pensamiento es el comienzo.

2. Disfruta del proceso.  Ponte en el momento y disfruta de cada acción. Por ejemplo, si quieres salir a correr, no pienses en la dura carrera que tienes por delante,  se trata de disfrutar de la sencillez de esa acción. A continuación, céntrate en conseguir verte fuera de la puerta de casa, que  no es difícil. Luego céntrate en el calentamiento con una caminata rápida o trote ligero, algo agradable y divertido. Y siente que tus piernas se calientan conforme comienzas a correr un poco más rápido. Disfruta del aire libre. Este proceso se puede hacer con cualquier cosa, desde lavar los platos a la lectura  o a la escritura. Diviértete en el momento, sin pensar en las cosas futuras con temor. Entonces la actividad puede ser agradable e incluso muy divertida. Y si lo es, no lo pospongas.

3. Establecer una rendición de cuentas. Si no hay nadie mirando por encima de nuestro hombro, tendemos a aflojar. Por lo tanto crear un entorno a prueba de la dilación – encontrar gente que te apoye responsablemente. Me he unido a un desafío en línea, para informar de mis entrenamientos en un foro. He hecho lo mismo para correr, dejar de fumar, escribir una novela. Sólo tienes que utilizar a tus amigos y familiares en Facebook o correo electrónico.

4. Bloquear tu futuro por ti mismo. Tu futuro depende de que tomes medidas. Así que actúa. Utiliza un programa para bloquear tu libertad de acceso a Internet para una cantidad predeterminada de tiempo, así tendrás centrarte realmente en vez de leer blogs. Apaga la televisión por cable, deshazte de la comida basura en casa en casa, corta las tarjetas de crédito … lo que sea necesario para que te sea muy difícil posponer las cosas o ceder a la tentación, o al menos tener fuerza de voluntad para hacer una pausa antes de hacer algo tonto.

Una mentalidad diferente se construye si:

1.Si Haces lo que te apasiona. Si haces lo que te emociona la mayor parte de tu tiempo, será menos probable que pospongas las cosas. Centrarte en por qué te apasiona, en lugar de los temidos aspectos de  la actividad. Yo lo hago y mi desidia es menor que nunca.

2. Procastina de forma productiva. Si vas a posponer las cosas, haz en su lugar otras productivas. Así que si no quieres hacer tu proyecto, por lo menos métete con alguna de las tareas más pequeñas que tengas pendientes.

3. A veces, la postergación está bien. No estoy contra la desidia, en absoluto. Esta guía es para aquellos que quieren vencer, pero también pienso que holgazanear puede ser una cosa hermosa. Leer material en Internet que me interesa no es malo. A veces, hay que ceder a la dilación. Pero otras veces, es posible que desees bajarte de la burra y realmente lograr algo.