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Ponerse de vuelta y media


Cuando se detesta a alguien hasta el punto de quererlo liquidar, lo mejor que se puede hacer es coger un folio y escribir muchas veces que x es un asqueroso, un bellaco, un monstruo, y nos daremos cuenta enseguida que lo odiamos menos y que casi no pensamos en la venganza. Es más o menos lo que he hecho en relación conmigo mismo y con el mundo. La recopilación la he extraído de los bajos fondos de mí mismo, para ultrajar la vida y ultrajarme. ¿El resultado? Me he soportado mejor, como mejor he soportado la vida.

Cioran

Ejercicio de admiración

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Un secreto muy bien guardado: ser, tener y hacer


Os propongo un juego: Coged lápiz y papel, anotad estas tres preguntas, pensadlas y luego, dedicad un rato a contestarlas.

 ¿quién soy?

¿qué tengo?

 ¿qué hago?

Ahora transformadlas en:

¿quien debo ser para?

¿qué debo tener para?

 ¿qué debo hacer para?

La simple introducción de un objetivo (para)  ha cambiado la esencia de las 3 preguntas iniciales. El coaching es la disciplina del objetivo. Sin objetivo la persona no se puede mover, porque no tiene dirección, desperdicia su energía y le falta el propósito para no rendirse.

Tres sencillas preguntas que encierran el secreto del coaching y pueden cambiar el rumbo de cualquier vida. Vale la pena coger lápiz y papel y contestar también las tres últimas. Las sorpresas llegarán cuando cotejéis las primeras con las segundas. Y quien sabe…

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¿Quién se ha llevado mi idea?


Tu idea no se la ha llevado nadie, entre otras cosas porque no era tuya. Estaba en el aire. Pertenecía a cualquiera que quisiera darle forma. Si no te gusta que te plagien, una de dos: o te callas y no cuentas nada hasta que tengas orquestrado y controlado el proyecto o cambias el punto de vista sobre el  plagio.

Los creadores de raza no son originales por la idea primigenia (que suele ser básica y estar al alcance de cualquiera) sino por la capacidad de leer entre líneas. Estas personas investigan y enriquecen hasta el asombro la idea básica. Es en el proceso de desarrollo y no en la inspiración de arranque donde está el valor añadido de una idea. Y la práctica deliberada, la persistencia, la curiosidad y el afán de dar lo mejor de uno mismo tiene bastante responsabilidad en la originalidad del resultado..

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Un buen momento para empezar un cambio


No pierdes nada por intentarlo. Concéntrate en estas diez estrategias durante un mes y analiza los resultados. Merece la pena.

1.Empieza poco a poco

Un error muy común consiste en aplicar toda la energía en el inicio del cambio. Administra tu energía como un preciado bien. No es que se vaya a agotar sino que un buen estratega sabe que necesita refuerzos continuamente.

2. Escríbelo

Está demostrado: cuando existe un compromiso escrito somos más constantes. Ojo, escribe tus compromisos y  míralos con frecuencia. Si los escribes y los olvidas, esta estrategia no sirve de nada.

3.Focálizate en hábitos diarios

Más vale focalizarse en algo concreto que hagas a diario que ser muy ambicioso y pretender cambiar todo de golpe. Busca indicadores medibles para saber que lo estás haciendo bien. Rechaza lo genérico, nada de quiero respirar mejor. Si quieres comprobar que respiras mejor, entonces proponte subir un tramo de escaleras sin ahogos. Así sabrás si has conseguido regular tu respiración.

4.No pierdas de vista tus objetivos

Ellos deben ser tus compañeros inseparables. Recuérdalo con asiduidad. La mente es una gran hacedora.

5.Se consistente

No tires la toalla a la menor de cambio. Piensa en los resultados y admite el sacrificio. Vale la pena el esfuerzo. Recuerda que todos los que consiguieron sus metas se esforzaron. Ponte modelos y aspira a ser como ellos. Todos necesitamos ejemplos. Eso ayuda a persistir.

6.No pares nunca de aprender

La curiosidad es tu gran compañera de viaje. Investiga, pregunta, lee, comenta…

7.Sal del aislamiento

Pedir ayuda o solicitar apoyo es la mejor idea que se te puede ocurrir. A todo el mundo le gusta echar una mano. La generosidad es una virtud prodigiosa que produce milagros.  Practícala tú también.

8.Permite los contratiempos

Entre el blanco y el negro media la escala de grises. No seas derrotista ni un autocrítico quisquilloso. Si algo puede salir mal, no te preocupes, probablemente salga. ¿Y qué? Ya estaba previsto en el plan. Échale un poco de humor y achácalo a la ley de Murphy: la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.

9.Confía en tu plan

Aunque aparezcan los nubarrones confía en que tu barco llegará a puerto.  Ten fe en tí mismo/a.  La fe mueve montañas.

10. Diviértete

Si no te lo pasas bien, no funcionará, así que procura buscar el lado apasionante al asunto. Nadie se compromete con un cambio que no va a deparar a corto, medio o largo plazo una gran satisfacción personal.

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¿Pétalos o espinas?


El célebre aserto: «un pesimista  es un optimista bien informado» confirma la teoría de que el pesimismo goza de  mejor consideración social que el optimismo. El propio hecho de la muerte ya llena de pesimismo la existencia: si nacemos para morir, ¿en qué momento encaja el optimismo? Los defensores de «la vida es atroz, injusta, impredecible, aleatoria, dolorosa…» y cuantos adjetivos más queramos añadir no necesitan indagar  demasiado para encontrar argumentos de peso. Una película o un libro son buenos si se enfocan en la tragedia. Si por el contrario dirigen la mirada hacia el lado bueno de la vida, resultan obras entrañables y ligeras (pero con una cierta superficialidad: recordemos que la vida no es ninguna comedia y el alegre es  un iluso). La profundidad está ligada a la oscuridad y el drama. Los alegres desentonan en las negruras de las guerras, las hambrunas y las plagas endémicas. No tienen lugar. Y es curioso que muy pocos se atreven a investigar y resaltar los valores humanos, de optimismo y esperanza, en la vorágine de la tragedia. Yo creo que esto ocurre porque confiamos ciegamente en la rigidez de las categorías que en cierto modo automatizamos para que nos sirvan una y otra vez, sin necesidad de pensar.  Rara vez tenemos en cuenta el contexto y por lo tanto, rara vez aceptamos que la vida no es ningún valle de lágrimas sino un don que recibimos y que hemos de explorar a conciencia con suma atención.

Me identifico con la cita de Kahlil Gibran:  el optimista ve la rosa y no sus espinas; el pesimista mira las espinas, sin percibir la rosa.

¿Tú qué prefieres: pétalos o espinas? Yo, pétalos

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Donde te lleve la imaginación


La realidad puede que te lleve de la a a la z pero ¿adónde te lleva la imaginación? Parece mentira que una herramienta tan poderosa y útil esté tan arrinconada en nuestro día a día.  La imaginación tiene, injustamente mala prensa. «Anda, baja de la nube», nos dicen cuando expresamos en voz alta elucubraciones que otros aplastan como un mosquito molesto. Pero imaginar ha sido la tabla de salvación de muchas personas y no estoy refiriéndome a J.K. Rowling (que también) sino a gente como tú y yo, que ni nos hemos planteado esta cuestión porque entre otras cosas ¿para qué sirve tener imaginación? ¿qué beneficio práctico nos puede aportar? No hay nada más estimulante para el pensamiento que plantear un reto. Pregúntate para qué es útil en tu día a día usar la imaginación y, si te apetece, deja constancia de tus reflexiones  en el post.

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Cosas ya sabidas


 

Me encanta esta microidea de Elisabeth Kübler Ross : «Lo mejor de la vida consiste en descubrir lo que uno ya sabe». Lo que me deslumbra de esta frase llena de sentido común es lo que no se dice pero está: que en esencia lo somos todo y que nuestro ser no ha perdido esta conciencia de plenitud humana, así que cuando le damos oportunidad nos lo muestra. Sucinta y redonda. 

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La importancia de la escritura


Para muchas personas escribir supone un gran esfuerzo. No están acostumbradas a organizarse de manera escrita, así que lo hacen mentalmente y lo consideran más que suficiente. ¿Lo es? Realmente no. Los estudios más exhaustivos han demostrado que los objetivos que no pasan al papel y quedan en el ámbito de la intención, cobrarán fuerza como deseos pero nada más. Y de aquí deduciremos que: los objetivos que quedan sólo en la memoria están destinados a desaparecer, como tantos deseos