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La versión mala o cómo producir malas ideas para ser creativos


Muchos de nosotros sabemos que uno de los secretos de generar buenas ideas está en producir malas ideas. Pero si buscas en los estantes de tu biblioteca o visitas los mejores blogs de productividad y creatividad – o incluso le preguntas al señor Google «cómo llegar a las malas ideas» – no encontrarás mucha orientación.

Gracias, por tanto, al brillante Scott Adams . En un reciente ensayo de Wall Street Journal , elcreador de Dilbert echaba mano de su experiencia como guionista de televisión para sugerir uno de los mejores ejercicios de creatividad que he encontrado.

He aquí su explicación:

Pasé algún tiempo trabajando en la industria de la televisión y aprendí una técnica que usan los escritores. Se llama «la versión mala.» Cuando crees que existe una solución a la trama pero todavía no la puedes imaginar, la describes como una versión mala que no tiene otro propósito que estimular a los otros escritores para imaginar una versión mejor.

Por ejemplo, si tu personaje está atrapado en una isla, la mala versión de su fuga podría implicar a monos que construyen un helicóptero con hojas de palma y coco. Esa idea de la historia es, evidentemente mala, pero podría estimular a pensar en términos de soluciones de ingeniería, u otras soluciones relacionadas con monos. El primer paso en el pensamiento de una idea que funciona es dejar de fijarse en las ideas que no. La mala versión de una idea mueve la mente hacia  un nuevo punto de vista.

En el artículo, Adams utiliza el proceso de mala versión de sugerir algunas ideas provocativas (e hilarantes) para reducir el déficit de los EE.UU. del presupuesto federal. Pero la técnica se puede aplicar a casi cualquier obstáculo creativo.

Así que pruébalo. Creo que no es una mala idea ¿no?

Recensión de Daniel Pink 

 

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¿Está el arte en el ojo del espectador?


Llamamos arte…

A las cosas que hace un artista.

No es el medio o el combustible o el precio o si se cuelga en una pared o te lo comes. Lo que importa, lo que lo hace arte es que la persona que lo hizo venció su resistencia, ignoró las voces de duda e hizo algo digno de hacer. Algo arriesgado. Algo humano.

El arte no está en el ojo del espectador. Está en el alma del artista.

Seth Godin

 

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Pragmático e inteligente, el cambio a tu medida


La propuesta de hoy es  autoría de Randy Taran, la fundadora del   Proyecto Happiness, una organización sin ánimo de  lucro orientada a los jóvenes. Randy es  co-autora, con María Lineger, del Manual de Proyecto Felicidad, que permite , mediante el uso de la psicología positiva y  la  inteligencia emocional, la alfabetización de estudiantes en seis países.

Ya conocemos de sobra la afición de nuestro jinete (cerebro racional según la terminología de Haidt) por la conjetura, el análisis exhaustivo  y la divagacion, así que concretar un plan de acción para alcanzar nuestra felicidad nunca viene mal.

Quieres  que este año sea más feliz? Tener metas  puede acercarte a este propósito. A veces la vida te sale al encuentro y los viejos patrones pueden dar al traste con las buenas intenciones. ¿Qué hacer entonces? Te proponemos 10 maneras fáciles de elaborar caminos neurálgicos ,  de modo que, tus nuevos objetivos despeguen en su viaje a la felicidad.

  1. Tener una razón lo suficientemente importante:

El «por qué» quieres llevar a cabo un objetivo tiene que ser importante. No es suficiente decir «tengo que perder algo de peso.» Si dices: «estoy en el proceso de mejorar mi nivel de colesterol y acercarme  con esta decisión a la gente que me importa» resulta mucho más potente. Piensa en los beneficios de lo que quieres, y  acostúmbrate al tiempo presente (estoy en el proceso de …).

2. Una meta cada vez:

Elige  sólo una cosa para centrarte en ella y consigue que sea específica y alcanzable. Piensa que el resultado depende de que sea  medible y controlable. Por ejemplo si te propones ganar la lotería, olvídalo, no está en tu mano  controlar el sorteo, así que tú verás…

Prestar atención a algo factible también asegura que  mantienes tu deseo constantemente en mente.

3. Rómpelo :

Al romper un gran objetivo factible en mini-objetivos, aprendes a confiar más en ti mismo y a sentir que puedes controlarlo.  Si deseas escribir esa novela para la que  nunca has encontrado el momento tendrás que escribir durante un periodo determinado de tiempo  una página al día. Así este nuevo hábito  se convierte en parte  de tu rutina diaria. ¿Te vas a entrenar para una carrera? Establece un programa de entrenamiento realista con objetivos intermedios. Pasión + dar pasos  es igual a Resultados.

4.Conecta el objetivo con una acción:

¿Cuáles son las acciones y hábitos que apoyan tu objetivo? Si  quieres perder el michelín que te sobra tendrás que incluir verduras en la dieta y no comer después de las  20:00 ¿Qué no suena muy divertido? Prueba a participar en algo que te encante  o reunirte  con amigos todos los viernes. Dicho esto, ¿cuáles son algunas de las acciones o  hábitos  a los que podrías recurrir? Piensa en la obsesión por el chocolate de muchas personas ¿Y si compras chocolatinas individuales y te conformas con comer una después de cenar cuando te sientas relajado?.

5. El placer está de tu parte:

Cuando alcances cada mini objetivo  disfruta de la sensación.  Tómate el tiempo necesario para conocerte a ti mismo y disfrutar de los pequeños placeres que se presentan  a lo largo del camino. ¿Sabías que es muy poderosa la experiencia de visualizar la consecución de un objetivo? Al igual que  los atletas visualizan el éxito del evento  para mejorar sus resultados, tú puedes visualizar  cómo te sentirás una vez cumplido tu objetivo.  Si se trata de tocar un instrumento, imagina lo feliz que te sentirás cuando veas  cómo disfrutan y sienten los espectadores tu música. El cerebro se conecta con los mensajes de placer,  esto ayuda a cambiar las vías neuronales para adoptar nuevos hábitos.

6.La vida pasa:

Imagina los obstáculos que pueden aparecer antes siquiera que estos se presenten.  Si admites que las cosas siempre no son perfectas y tienes un un plan  B  para los tiempos difíciles, entonces será más fácil volver a la meta. No elabores arduas justificaciones,  sólo vuelve a tu objetivo usando algunas de las estrategias que había pre-planificado.  Recuerda dejar de lado el auto machaque. La culpa no te lleva a ninguna parte.

7.En alza los amigos:

Disfrutar de la felicidad /fijar metas que tengan presentes la amistad. Si un amigo  te espera en el gimnasio o se ofrece para ayudarte a revisar lo que has hecho durante la semana,  es mucho más fácil rendir cuentas. Un amigo también puede inspirar y animarnos a que sigamos adelante incluso en momentos difíciles.

8. Crear un éxito / Diario Gratitud:

Anotar las pequeñas tareas que necesitamos  cumplir  para alcanzar nuestros objetivos, ayuda ¿y por qué no acostumbrarse a a expresar la gratitud sobre lo que se está experimentando en el camino? Podría ser tan simple como completar una parte de lo que  se había previsto. Concéntrate  en lo positivo y escribe tres cosas  por las que estás  agradecido cada día. Notarás que es un poderoso combustible para seguir avanzando.  Esta es una manera eficaz de tener en mente tus éxitos.

9. La práctica hace al maestro:

La repetición consiste en una reprogramación. Nuevas prácticas generan nuevos hábitos, que conducen a nuevos patrones de comportamiento. Con el tiempo (normalmente ocho  semanas) el cerebro se adapta a sus nuevos patrones. Las neuronas que trabajan en equipo  se conectan. Si practicas cualquier cosa desde  música a deporte, da por hecho que mejorarás con la práctica continuada.

10. El viaje es más importante que el destino:

Fijar metas supone  volver a calibrar lo que  se ha convertido importante en tu vida. Eso es algo digno de celebrar.   Honrar lo que quieres en el vida es mucho más que  alcanzar un objetivo porque supone estar en sintonía contigo mismo . Ten en cuenta que el susurro  del cambio viene de dentro. Es un proceso que lleva algún tiempo, así que  date respiro para permitir  resultados a largo plazo. Por último, es  tu viaje -hazlo con alegría –estás tomando las riendas de tu vida, un pequeño paso cada vez.

 

 

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La reflexión de Dolina: ¿por qué vale la pena la lentitud cuando se trata de conocimiento y aprendizaje?


Hasta hace muy poco no sabía quién era Alejandro Dolina, pero María Noel Toledo me ha enviado este artículo y quiero compartirlo porque me parece que describe con exactitud hacia dónde nos lleva la inutilidad de nuestros deseos mal canalizados. El artículo es incisivo, lúcido y además tiene toques cómicos, algo muy de agradecer cuando se tratan temas tan serios.

La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.
En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y  establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: «….haga el bachillerato en  6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos…..»
Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las «señoritas livianas», los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando «Desde el Alma» sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho «vento» sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. «Nunca termina uno de aprender» reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.

Los cursos que no se dictan:  Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. «Olvide hoy, pague mañana». Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los «sistemas para enseñar lo que es bueno», «a respetar, quién es uno», etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase «Yo te voy a enseñar» y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.

Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.
Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.

«Aprenda a tocar la flauta en 100 años».
«Aprenda a vivir durante toda la vida».
«Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje».

ALEJANDRO DOLINA

http://www.alejandrodolina.com.ar/

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Dentro y fuera


Dentro y fuera

Esta es una de las decisiones más importantes que debemos tomar hoy.

¿Cuánto tiempo y esfuerzo gastaremos en consumir, en mensajes entrantes, en absorber datos …?

¿Y cuánto tiempo y esfuerzo invertiremos en producir, en crear algo nuevo?

Solía haber un límite para asimilar lo disponible. Una vez que se leían todos los libros de la biblioteca de la Universidad referidos al tema, ya era hora de empezar a escribir.

Ahora que la disponibilidad de opiniones, conocimientos y el correo electrónico es infinito, creo que la última parte de esa frase es la más importante:

Es hora de empezar a escribir.

O lo que sea que no estamos haciendo, simplemente pensando en hacer

Seth Godin

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Efectos y significado


Post de Bienvenidos a la fiesta

http://www.bienvenidosalafiesta.com/index.php?mod=Notas&acc=VerFicha&datId=00000002TZ

Dadas las fechas viene a cuento una nota, fechada en Wilflingen el 24 de diciembre de 1968, de Ernst Jünger: «De acuerdo con mi vieja costumbre, al atardecer del día de Nochebuena he llevado una vela al camposanto. La he hundido en la nieve hasta la mitad; la volvía translúcida. Allá arriba en el cielo pasaban nubes por delante de la pálida Luna; a esa misma hora estaba dando vueltas en torno a ella un equipo de norteamericanos.
Cuando yo coloco una vela en una sepultura, eso no causa ningún efecto, pero dice mucho. Brilla para el Universo, confirma su sentido.
Cuando los astronautas dan vueltas en torno a la Luna, eso causa mucho efecto, pero significa poco».
Ernst Jünger. Pasados los setenta I (1965-1970) – Radiaciones (Siebzig Verweht I Strahlungen III, 1982). Barcelona: Tusquets, 1995; 591 pp.; col. Andanzas; trad. de Andrés Sánchez Pascual; ISBN: 84-7223-848-2.

 

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Tu consentimiento


Post de la coach Patricia Haschuel

http://www.patriciahashuel.com.ar

Nadie te lastima, tú te sientes lastimado con la interpretación que tienes de lo que otros hacen.

Nadie te ofende, tú te sientes ofendido con las palabras que otros dicen de ti.

Nadie te provoca, tú te sientes provocado frente a las actitudes que otros tienen contigo.

Nadie te avergüenza, tu eliges sentir vergüenza cuando crees que tu imagen pública se pone en juego por lo que otras personas hacen.

Nadie te humilla, tu te sientes humillado frente a las reacciones que otros tienen contigo.

Nadie te molesta, tú te sientes molesto porque lo que hacen los demás, no es lo que esperabas.

Nadie te compromete, tu te sientes comprometido por tu forma de ser.

Nadie te ataca, tu te sientes atacado frente a los juicios de los demás.

Nadie te enfurece, tu te enfureces cuando los otros no hacen las cosas a tu manera.

Nadie te exaspera, tu te exasperas cuando los demás no cumplen con tus expectativas. Nada te aburre, tu te aburres cuando no sabes encontrar la alegría en las cosas.

TUS SENTIMIENTOS NO TIENEN QUE VER CON LOS DEMÁS. TU  TIENES EL PODER DE ELEGIR COMO SENTIRTE A CADA MOMENTO
Pasamos una gran parte de nuestro tiempo culpando a las personas o a las circunstancias de cómo nos sentimos sin darnos cuenta que nosotros podemos elegir.Entiendo si me preguntaras ¿Cómo hago para cambiar mi sentimiento cuando una persona me lastima o me ofende con sus palabras o con sus acciones?Y yo te diría que el otro hace lo que hace pero vos sos libre de elegir como sentirte con eso.

«Quien sabe resolver problemas es menos eficiente que quien sabe evitarlos.»
Si bien considero que lo que te estoy ofreciendo es un cambio de mirada es probable que no te resulte fácil al principio. El tema es que empieces a aprender a no tomarte en forma personal todo lo que el otro hace. A veces solo hace lo que puede o lo que sabe, pero eso no quiere decir que esté contra vos.He conversado con muchas personas y tuve la oportunidad de darme cuenta que no todos son conscientes del daño que hacen con sus palabras o con sus acciones en los demás.

El ave canta, aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas.

Desde la mirada ontológica decimos que todo vive en nuestra conversación. Y dado que es nuestra ¿Por qué muchos eligen perder en ella con pensamientos que les descolocan o les hacen sufrir? Dentro de tu mente sos amo y señor y dueño de pensar lo que quieras.¿Por que la próxima vez que alguien haga o diga algo que no sea de tu complacencia pensas que tal vez eso es lo único que puede o sabe hacer y que no tiene nada que ver con vos, ni con tu forma de ser? Quizás solo eso te permita salir de una postura de sentirte víctima del otro para pasar a una posición de responsabilidad y elegir cómo queres vivir tu vida.

«Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento». Eleanor Roosevelt

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Dos clases de personas


Post de Daniel Pink   http://www.danpink.com/archives/2010/12/there-are-two-kinds-of-people-in-the-world

Hay dos tipos de personas en el mundo. . .

Los que hacen la vida más fácil y los que la hacen más difícil.

Aquellos cuya presencia te ayuda a ser mejor mejor  y aquellos cuya presencia te hace hacer las cosas peores.

Quienes se preocupan por hacer el trabajo  y los interesados en obtener reconocimiento.

Los que te elevan el ánimo y los que te deprimen.

Aquellos que simplifican  y los que complican.

Los que escuchan cuando otros están hablando  y los que están esperando cuando otros están hablando.

Los que dan  y los que toman.

Los que perduran y los que se desvanecen.

¿A qué tipo perteneces tú?

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Un dos, tres: ¡Acción!


Me ha gustado este artículo de goalsontrack.com y lo he reseñado y traducido porque creo que contiene una verdad interesante: por muy maravillosas que sean tus metas y tus objetivos, si no pasas a la acción, no ocurrirá nada. Esto nos ocurre muy a menudo: que no pasa nada, fundamentalmente porque el miedo se encarga de paralizarnos. Así que el consejo de Martir Luther King de dar un paso, sólo un paso con fe y no necesitar ver la escalera que hay delante,  me parece genial.

Quiero hablar de una clave que es vital para que consigas los objetivos que te plantees en tu vida.

Pregunta a cualquier persona de éxito cómo explicaría la forma en que consiguió sus objetivos; te dirá que actuó. Si no entras en acción ante un propósito o un sueño, éste probablemente morirá. Ninguna elaborada planificación sustituye la obligatoriedad de pasar a la acción.
Adoptar decisiones y medidas al respecto, afortunadamente, es una habilidad que puede aprenderse. Las personas de éxito hacen lo contrario que la gente normal pues toman decisiones de forma rápida y cambian poco a poco. Justo lo contrario de lo que hace la gente sin éxito: tomar decisiones lentas y cambiar rápidamente.   A la gente sin éixto les oye decir: «si es importante fijar objetivos pero que todo esté en su lugar antes de embarcarme en el viaje» y continuamente preguntan: ‘¿Qué pasará si ocurre…?  La gente exitosa pregunta «¿Qué pasará si no sucede…?»
Las personas que han conseguido grandes logros no esperan tener todos los puntos puestos antes de decidirse a actuar, no esperan a preguntar cómo se hará. Una vez que consideran que tienen suficiente información para tomar una decisión, eso es lo que lo hacen; y a continuación, utilizan el tiempo de viaje para modificar los objetivos, tomar direcciones diferentes de las acordadas cuando se estaban estableciendo las metas, incluso detenerse y re-tener en cuenta las cosas. Pero se pusieron en marcha, los no-triunfadores dilatan y están sujetos a la inercia
Martin Luther King dijo: «Da el primer paso;. No necesitas ver toda la escalera delante de ti, sólo da el primer paso con fe» Pues lo mismo cuando planfiques un objetivo a corto plazo. Establece tus metas con su correspondiente toma de decisiones, pero no esperes hasta que todo esté en su lugar antes de dar el primer paso..
Y no sientas verguenza ante el fracaso o debería decir ante la falta de éxito. Para las personas de éxito el fracaso consiste sólo en el descubrimiento de que lo que estaban haciendo necesita una modificación, que se aprende de la experiencia. Tu objetivo debe ser mantener la meta final  en mente en todo momento. He experimentado ambas situaciones, aunque se me conozca más como una persona que toma decisiones y lo hace rápidamente, pero que también se embarca en algunas actividades que están condenados a la falta de éxito. Bien es cierto que cada vez que no logro el éxito aprendo otra lección: esto es,  que lo que estaba haciendo no era el camino correcto para alcanzar la meta que yo deseaba. Tiempo para el análisis y la modificación, entonces la acción – por lo menos lo que yo hacía iba hacia mi meta no me he conformado con esperar a que algo sucediera.
En mi pasado hubo momento en que yo culpaba a mi entorno: personas, situaciones, eventos… de mi falta de éxito. Yo siempre tenía una excusa. Pero entonces ocurrió que acepté una de las cosas maravillosas que se nos revelan sobre el funcionamiento de nuestras mentes:  No podemos contarnos mentiras a nosotros mismos. . Piensa en ello, cuando tratas de culpar a  los demás por tu falta de éxito, te das cuenta en lo más profundo de ti mismo que no es que una cosa exterior,  que la responsabilidad  está de tu parte y que tú y sólo tú eres el dueño de la puerta. La razón de tu falta de éxito radica en el proceso de toma de decisión y en el ajuste de la meta. Recuerda que cuando señalas con el dedo siempre  hay tres dedos apuntando hacia atrás.
En lo que a mí respecto hay tres tipos de personas:  Aquellos que hacen que las cosas sucedan Los que se sientan a ver lo que está sucediendo Aquellos que dicen  ¿pero qué está pasando?
¿A qué grupo perteneces? Afortunadamente yo he aprendido a asumir la responsabilidad de mis propias acciones, y todo lo que está en mi vida es porque yo lo he atraído. Nadie más. También en este caso es sorprendente el poco esfuerzo que necesitas para comenzar a hacer que las cosas sucedan en tu vida. Cuando inicies el camino hacia la meta te darás cuenta que vas a atraer más y más energía que te impulsará hacia el éxito. .
Actuar ayuda a mantener la acción, es la simple ley de la física, una vez que un cuerpo está en movimiento es más fácil mantenerlo en movimiento. Se me ocurre usar la analogía de conducir un coche: en un primer momento, a medida que presiona el acelerador, se mueve lentamente, pero la ley de la física se hace cargo y el coche se mueve más y más fácil con menos presión sobre el acelerador . Observa las metas que te has fijado. Basta con elegir una de ellas y decidir ponerte en acción ahora! Ignora el hecho de que no has planeado el más mínimo detalle, ignora el número de veces que tu parte negativa te dice que no puede suceder. Hazlo. escoge el premio que te vayas a dar cuando logres el objetivo,no importa si es sólo el propósito de limpiar el jardín de malas hierbas, toma medidas y aprenderás rápidamente que la única manera de lograr un objetivo es actuar en el primer momento. Como Martin Luther King dijo: da el primer paso con fe. Acción+Objetivo conduce al éxito.

By David Dutch

http://www.goalsontrack.com/


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Las etiquetas bueno y malo


Usamos dos tipos de etiquetas para calificar las cosas: bueno y malo. Lo hacemos constantemente sólo que en una proporción equivocada. El profesor Srikumar S. Rao, formador de estudiantes de MBA en numerosas universidades de prestigio sostiene la siguiente teoría:

Utilizamos la etiqueta de malo  de 3 a 10 veces más a menudo que la etiqueta de «bueno» .  Por lo tanto deja de hacerlo. Si te sucede algo extremo que no deseas etiquetar como bueno absténte de hacerlo como malo.

El profesor fundamenta su afirmación en cuatro argumentos:

1.La etiqueta malo limita tu capacidad de estar alerta ante el aviso de oportunidades.
Si te niegas a etiquetar algo como «malo» aumentas las posibilidades para considerar las cosas según un punto de vista que no habrías tenido en cuenta de no haber simplemente probado.

Por ejemplo,  si piensas que la pérdida de tu trabajo puede ser una oportunidad para  encontrar algo mejor que te traerá más alegría y satisfacción, en lugar de verlo como algo terrible y malo, te sentirás mejor. Esto se debe a que la mente busca pruebas que apoyen cualquier creencia que tengas en cada momento. Es decir, si piensas en la pérdida de tu trabajo como oportunidad, tu mente se pondrá a trabajar en la búsqueda de evidencia de que esto es cierto.

2. En el momento difícilmente puedes saber si algo es malo
¿Puedes recordar algo que te pasó en el pasado que lo juzgaste como malo cuando sucedió, pero que más tarde resultó ser una bendición disfrazada? Sé honesto, de  inmediato no puedes saber si algo va a resultar bueno o malo.

3. La etiqueta malo  te hace experimentar emociones negativas
El acto de etiquetar algo como «malo» conlleva experimentar emociones negativas. Cuando nos dicen que algo es malo, las probabilidades de que lo experimentemos como tal crecen  de forma abrumadora y exponencial.  A modo de ejemplo, el  profesor Rao cuenta la historia de uno de sus estudiantes a quien robaron su teléfono móvil en el metro. Vio a la chica que se lo robó pero no pudo hacer nada porque había mucha gente por el medio y ella salió corriendo. El estudiante empezó a verlo como una clara situación de algo «malo» y se enfadó. Cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo abandonó la etiqueta y al hacerlo  empezó a pensar que era una persona afortunada porque, pese a haber sufrido un robo, tenía una situación económica desahogada que le permitía reponer el móvil.  Esto le hizo sentir una inmensa gratitud .

4. Algo que etiquetamos como malo es una completa pérdida de tiempo

Las personas que optan por afrontar las contrariedades como algo dado (en lugar de quejarse de todo cuanto les ocurre) se ven a sí mismos como ingenieros que  topografiaran el paisaje a través de un camino que se va a construir. En este punto de vista, un pantano no es un escollo insalvable. Es simplemente algo que tiene que abordarse en el plan de construcción. Esta forma de actuar facilita la búsqueda de rutas alternativas. Imagina un ratón que corre a través de un laberinto en busca de queso. Si el ratón encuentra el camino bloqueado por una pared, simplemente se da la vuelta y busca otro camino. El ratón no se sienta a lamentar su desgracia por haber correr a través de una pared. Los defensores de la resistencia extrema cada vez que caen, rebotan inmediatamente y siguen adelante.

Fuente: http://abundance-blog.marelisa-online.com/