Publicado en Pensando en voz alta

Automatismos


Cheques entregados que llevan la fecha del año anterior, facturas que se realizan con una plantilla y no se les cambia el número, saludos espontáneos a alguien vagamente conocido y que resulta ser el reflejo en el espejo de uno mismo…. todos comportamientos automáticos. Cuando actuamos así, estamos recibiendo y usando señales del mundo que nos rodea sin permitir el acceso de otras que nos sacarían del error. Y esta forma de actuar sin pensar, nos perjudica. Es como vivir en la velocidad piloto automático sin usar la inteligencia ni la conciencia. Ya sé que estos ejemplos son triviales e inofensivos, pero las pequeñeces marcan las diferencias en la vida. Crear nuevas categorías en las que apoyarnos para vivir con el piloto automático apagado, como sugiere la profesora Ellen Lang, es la gran virtud de practicar la atención plena. 

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Una casa con muchas habitaciones


«Pero a veces he pensado que la naturaleza de una mujer es como una gran casa llena de habitaciones: hay un recibidor, por el que todo el mundo pasa entrando y saliendo; el salón, donde se recibe a las visitas formales… y en el cuarto más íntimo, el más sagrado de todos, el alma reposa sola, esperando unas pisadas que nunca llegan»

But I have sometimes thought that a woman’s nature is like a great house full of rooms: there is the hall, through which everyone passes in going in and out; the drawingroom, where one receives formal visits… and in the innermost room, the holy of holies, the soul sits alone and waits for a footstep that never comes.»

Edith Wharton

The fulness of Life

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Opinadores


En cualquier decisión  publica que tomes, encontrarás que hay que se pone de tu lado y quien opina que estás loco/a y que por ese camino no vas a ningún lado. No es el clásico esquema de optimista/pesimista sino el de que opina con criterio y el que habla por hablar. Así que antes de tomar en cuenta la opinión del que te augura el fracaso seguro pregúntate:

¿Hago bien en confiar mis planes a esta persona?

¿Está pensando o en mí o proyectando sus propios temores?

¿Ha pasado antes por mi situación para saber con total seguridad que estoy abocado/a al fracaso?

¿Le he pedido consejo o ayuda o por el contrario se mete en mi vida así sin más?

Una vez contestadas estas preguntas te resultará muy fácil saber a quién debes tener en cuenta y a quien no.

Yo, huyo como de la peste, de los que te chafan todos tus planes, derriban tu autoestima y se burlan de cualquier iniciativa que comentas.  Pero lo cierto, es que ya cada vez encuentro menos gente de esta clase en mi entorno, entre otras cosas porque elijo de quien deseo recibir una opinión.