Publicado en Microhistorias, Pensando en voz alta

Ironía: ¿realmente quiero eso?


La ironía es el gran catalizador del mundo. Y W.W. Jacobs lo interpretó muy bien en su obra La pata del mono. Una familia consigue esta mágica reliquia que concede tres deseos. El cabeza de familia pide 200 libras para pagar la hipoteca y al día siguiente su único hijo muere en accidente y el padre recibe de indemnización 200 libras. El segundo deseo será que su hijo resucite y entonces un cadáver descompuesto empieza a golpear la puerta de su casa. Desesperado el padre pide que su hijo regrese al mundo de los muertos. Se detienen los golpes, el viento aúlla y una lámpara tintinea desamparada en la calle.

Fuente: John  Sutherland

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/jacobs/wwj.htm

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Cartografía de la mente


Estoy leyendo el libro de Daniel J. Siegel: Mindsight y me he encontrado con la agradable sorpresa de que su autor es un médico que sabe escribir y comunicar. No es fácil trasladar a lenguaje divulgativo conceptos algo abstrusos como el funcionamiento del cerebro y de la mente, pero él lo logra y ha conseguido captar totalmente mi interés con el análisis de lo que él denomina el trípode indispensable para poder reflexionar:  Apertura, observación y realidad.

Veamos de qué forma cada uno de estos aspectos nos da una cartografía de la mente muy sugestiva:

La apertura «se refiere a ser receptivos a todo lo que se presenta ante nuestra conciencia y a no apegarnos a ideas preconcebidas sobre cómo «deberían» ser las cosas. Abandonamos las expectativas y aceptamos las cosas como son en lugar de intentar hacer que sean como queremos que sean. La apertura nos permite percibir las cosas con claridad. Nos confiere el poder de reconocer los juicios restrictivos y liberar la mente de su yugo»

La observación «es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos mientras vivimos un suceso. Nos sitúa en un marco de referencia más amplio y ensancha nuestra perspectiva en cada momento. Dicho de otro modo, la autoobservación nos permite ver el contexto más amplio en el que vivimos. Nos ofrece una vía para liberarnos de las conductas automáticas y de las respuestas rutinarias: al permitirnos ver nuestro papel en ellas, podemos encontrar maneras de cambiarlas.

La objetividad impide que nos veamos arrastrados por nuestros pensamientos y sentimientos. Utiliza la capacidad de la mente para ser consciente de que sus actividades presentes, como los sentimientos, recuerdos, creencias e intenciones, son pasajeras y no forman la totalidad de quienes somos. No son nuestra identidad. La objetividad nos permite desarrollar lo que a veces se llama discernimiento. Con el discernimiento podemos ver que los pensamientos y sentimientos sólo son actividades mentales, no realidades absolutas… el discernimiento incluye la capacidad de ser conscientes de que somos conscientes, sin perdernos en el objeto de nuestra atención. Esta «metaconciencia» o conciencia de la conciencia, puede liberarnos de la prisión de las reacciones automáticas.

Como lectura de fin de semana no está nada mal.

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El lujo del microapagón


Apagarse es uno de los actos más sabios que conozco.  Hay un momento para encenderse, para conectarse al mundo, para explorar y sacar partido de la creatividad, para estar on-line y también para estar en disposición de algo y por algo. Pero existe un momento óptimo para desenchufarse y disfrutar del silencio.  Y este momento, a veces coincide con las vacaciones y a veces no.  Yo propongo microapagones continuos, tanto a lo largo de la jornada como de toda la vida. No me parece nada sano eso de desenchufarse a la fuerza por prescripción facultativa como medida terapéutica. Prefiero la vida llena de interruptores que puedo encender y apagar a voluntad. Lo que propongo tiene un cierto parecido con la jubilación que tanto ansían los que no disfrutan de la vida en el presente. Las microjubilaciones, como los microapagones te permiten saborear más esta vida terrenal, que en definitiva se nos va antes de decir amén. Disfrutemos de la compañía, la tecnología, el ocio y la conexión pero disfrutemos también de la nada, del silencio,  de la ausencia de timbres y de correos electrónicos que llegan desde los cinco rincones de la tierra. Un microapagón es un lujo, de verdad.

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La actitud del éxito


La actitud del éxito

Autora: Carol Dweck

Editorial: Ediciones B

Reseña: Aquí tenemos uno de los libros más brillantes publicados sobre la actitud en el aprendizaje. La autora disecciona las particularidades de lo que ella lama: mentalidad fija y mentalidad de crecimiento. La primera se caracteriza por la creencia de que venimos al mundo con una cantidad x de inteligencia y que ésta es inamovible. De acuerdo con esta creencia, la inteligencia se demuestra, se mide y por lo mismo el fracaso se observa como un muro infranqueable.  La mentalidad de crecimiento hace caso omiso al cociente intelectual de nacimiento. Se preocupa por el aprendizaje continuo, por superar los fracasos como parte necesaria del proceso de aprendizaje, por motivarse ante las dificultades. Las metas, para una y otra mentalidad son radicalmente distintas. Mientras la fija mira únicamente al punto de llegada como indicador, la otra tiene en cuenta lo que va surgiendo en el camino y toma nota de lo que resulta  útil y lo que no.

Lo que la autora considera clave para alcanzar una verdadera actitud de éxito está en las reglas claras:cuatro pasos importantes. La lectura de este libro servirá especialmente a los padres y educadores, por cuanto ellos tienen la responsabilidad de acabar con creencias limitadoras que sólo conducen a la frustración.Junto con  El elemento de Ken Robinson,  La actitud del éxito, es uno de los mejores libros sobre educación que se puede tener en una biblioteca.

A quién recomiendo la lectura: a educadores, padres, psicólogos, coach,  personas interesadas en el funcionamiento del talento y de la inteligencia.

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Preguntas con importancia


La coach Patricia Haschuel reflexiona en su newsletter «conversando con un coach»  sobre lo que le ha ocurrido al equipo de fútbol argentino Riverplate.  Extraigo de su post unas preguntas que valen para todos.

Y me quedan algunas preguntas que les haría sus dirigentes y por qué no a todas las personas que están tocando fondo en este momento: ¿Para qué necesitamos esperar caernos para empezar a cambiar? ¿Cuántas veces nos vamos a equivocar haciendo mas de lo mismo que no funciona sin escuchar las señales o lo que nos dice el entorno? ¿Qué tiene que pasar para que podamos darnos permiso para pedir ayuda? ¿Hasta cuando vamos a manejarnos desde la improvisación y caprichosamente como si fuéramos niños?

http://www.patriciahashuel.com.ar

«Todas las personas deberían ,
al menos cuando son jóvenes ,
tener una buena crisis en su vida.

Ya que de esta forma aprenderán
todo lo que las CRISIS
tienen para dejarnos como APRENDIZAJE».

Walt Disney

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Coaching para incrédulos


No me resisto a contar esta historia porque es digna de un libro de Paul Auster, está hecha con esos retazos mágicos que nos hacen creer en que la vida es  increíble.

Conocí a C, en un curso de coaching. Enseguida simpatizamos porque era una mujer animosa, inteligente y con una gran motivación por aprender.  Estudiábamos y practicábamos juntas y pronto supe que su talón de Aquiles estaba en su vida personal. Medio broma, medio en serio decidimos que su objetivo de coaching sería encontrar la persona idónea para compartir su vida. Llegó el momento de hacer prácticas y busqué entre mis amigos a alguien que quisiera hacer prácticas con ella. Y aquí empieza el milagro. Una de mis amigas que estaba en ese momento haciendo un máster para directivos me habló de uno de sus compañeros. Le vendría estupendamente hacer coaching para salir del embrollo en que se encontraba. Yo tenía varios candidatos pero algo hizo que eligiera a ese chico, P, para mi compañera C.  Se conocieron y se gustaron. Empezaron su proceso de coaching y su enamoramiento. Viví ese idilio semana a semana y lo supe antes incluso que ellos lo supieran. Los vi juntos en el futuro, los sentí descubriéndose el uno al otro mucho antes de que esto ocurriera y antes de acabar el curso le mandé a C, una romántica imagen de una pareja de novios. Le dije: estos sois vosotros muy pronto. Nos reímos de lo lindo con mis visiones.

La pasada semana C, me llamó y quedamos a tomar una cerveza. Después de anunciarme su boda con P, sacó de su bolso la invitación de con la imagen de los novios que yo le había enviado, antes incluso de que ellos supieran que estaban enamorados. Pero así funciona la intuición. Cuando miras al rostro del otro y sabes leerlo, descubres una inmensa cantidad de información oculta. El alma de los escritores alberga esta necesidad de crear el mundo a cada paso, actuando como dioses con los personajes.

PD: P, consiguió el objetivo que había trabajado con C, cuando se conocieron.

¿Quién dice que el coaching no es útil? 

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¿Adónde voy?


Dos Premios Nobel de literatura:  uno aleman: Herman Hesse y otro español,Juan Ramón Jiménez reflexionan sobre la importancia del autoconocimiento para entender el sentido de la existencia.

Hesse dice:  «La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero».

Juan Ramón insiste: «No corras, ve despacio que donde tienes que ir es a ti mismo»

Dos llamadas a la atención plena que merece la pena tener en cuenta.