No, no es tan difícil. Pero algunos de nosotros hacemos que sea difícil. Todos los individuos de nuestra especie necesitamos recibir el aprecio, el contacto físico de otro semejante y este experimento de regalar abrazos pone de manifiesto que la vergüenza no nos deja ser espontáneos ni admirar de buen talante una iniciativa tan humana. Por suerte, existe mucha gente que sí quiere fundirse con otra, aunque no la conozca, en un abrazo universal. Te mando mi abrazo que me ha llegado de rebote desde los brazos de una amiga muy querida.
Autor: microcambios
El otro caminante
La experiencia de Shackleton impresionó tanto al poeta T. S. Eliot, que se inspiró en ella para escribir los siguientes versos de su gran obra La Tierra Baldía:
¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado?
Si cuento, sólo estamos tú y yo juntos
pero si miro hacia delante por el blanco camino
siempre hay otro caminando junto a ti.
Shackleton y sus hombres iban a bordo del Endurance cuando el barco se quedó encallado entre grandes bloques de hielo. Después de ponerse a salvo, el capitán y cinco hombres atravesaron el peligroso estrecho de Drake en un pequeño bote y cruzaron una cordillera helada, jamás cartografiada en busca de ayuda. A pesar de superar tantos obstáculos hubo un momento en que Shackleton creyó que ya no podían más y fue entonces cuando sintió que un desconocido les acompañaba y les enseñaba el camino. ¿Qué más da que esta presencia fuera real o irreal? Lo hermoso de verdad es la imagen protectora.
Fuente: El libro de las posibilidades de Albert Liebermann
Un unicornio
Ninguna vida humana puede ser pisoteada impunemente. Y nada de lo que da se pierde.
Ya!
¿Será verdad? Una forma de aligerar la pena
Sólo nos libramos del sufrimiento cuando lo expresamos sin restricciones.
Marcel Proust
A partir del experimento de la psicóloga y profesora Jenny Pennebaker sobre los beneficios que aporta escribir sobre las dificultades que se están afrontando, Tal Ben-Shahar, el autor de «Ganar felicidad» y profesor de Harvard, propone escribir durante quince o veinte minutos al menos cuatro días consecutivos sobre o la misma o diferentes experiencias que hayan resultado traumáticas. Ben Shahar aconseja no preocuparse ni por el estilo, la redacción ni la ortografía. Sólo hacer el trabajo de volcado. Según ambos expertos el ejercicio es útil.
El gran talismán humano
La mente es su propio lugar, y dentro de sí puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo. John Milton
Tal vez no lo sepa decir como Milton, de una forma tan sucinta y tan bella, pero lo he pensado muchas veces al reflexionar sobre qué ocurre cuando fijamos la atención. No siempre es posible ser feliz ni cargarse de optimismo, pero siempre cabe la elección de la dirección y el destino de nuestra reacción emocional. Y esto sirve para todo, especialmente para los problemas. Es el gran talismán mágico del ser humano: la capacidad de elegir. Y lo mejor es que no se puede arrebatar. Ningún demonio, violador, matón, explotador o asesino tiene dominio sobre la persona en vida. La mente puede decidir su camino. Este talismán funciona en diferentes niveles y por ello requiere aprendizaje y entrenamiento. No es una lámpara de Aladino a la que se frota con mínimo esfuerzo y emerge el complaciente genio. Se parece más a una aventura de Indiana Jones en pos de la revelación, de trance en trance. A algunas personas nos cuesta más que a otras porque exige estar atento e inmerso en el aquí y el ahora. Y como todo gran talento requiere nuestro compromiso, además de entrenamiento continuo y práctica tras práctica. Es una microidea brillante, de las mejores que se pueden escribir y contar. Su completa comprensión cambia la vida pero no es remotamente fácil. Eso sí, está el alcance de cualquier persona que se lo proponga pues todos venimos al mundo con el talento incorporado de serie. Como última consideración subrayar que no funciona en las coordenadas éxito/fracaso sino en las de me sirve/no me sirve para hacer de mi vida un cielo (aunque esté en el infierno).
¡Qué maravillosa idea este pensamiento de Milton!
Y va por los aguafiestas
Personas que lo cambian todo, los imprescindibles
Cada vez que veo esta escena de El club de los poetas muertos pienso en las personas imprescindibles de nuestra vida, aquellas que nos han hablado de tú a tú como si el resto del mundo no existiera, esas personas que existen para provocar respuestas, cuya misión única es funcionar como revulsivo, esas personas que nos arrancan del miedo cogiéndonos de la mano y enseñando cómo es eso tan horrible que imaginamos, aquellas que despiertan en nosotros un bendito deseo de rebeldía. Y todo esto lo veo en esta escena.



