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El quid de la creatividad


Había un niño que salía todos los días,
y el primer objeto que miraba, en ese objeto se convertía,
y ese objeto se tornaba parte de él durante ese día o cierta parte del día.
O durante muchos años o prolongados ciclos de años.
Las primeras lilas se convirtieron en parte de ese niño,
y la hierba y las campanillas blancas y rojas, y los árboles blancos y rojos,
y la canción de los pájaros papamoscas,
y los corderos del tercer mes y la rosada lechigada de la cerda,
el potrillo de la yegua y el ternero de la vaca,
y las crías ruidosas del corral o las que están junto al lado del estanque,
y los peces suspendidos tan curiosamente allí abajo,
y el hermoso y curioso líquido,
y las palmas acuáticas con sus elegantes chatas cabezas;
todos se volvían parte de él.
Walt Whitman
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Comunicar con generosidad


Merece la pena dedicar un rato a oír y ver esta charla con el ilustrador Puño. Nos revela  por qué algunos dejamos de dibujar  y sirve para todo el mundo, con independencia de a qué nos dediquemos.   Es divertida, chisposa, inteligente y sobre todo generosa. Lo que caracteriza a los «grandes» es que no tienen miedo a revelar su filosofía creativa, no les preocupa «ser robados» ni quedarse desnudos ante los demás. El talento ni se copia ni se transmite por ciencia infusa, es producto de las horas de vuelo, de la capacidad y de la curiosidad por aprender. ¡Bravo Puño!

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Y cuando seas niño ¿qué?


Ilustración de Maira Kalman 

Usted que es una persona adulta – y por lo tanto- sensata, madura, razonable, con una gran experiencia y que sabe muchas cosas, ¿qué quiere ser cuando sea niño?

Jairo Aníbal Niño

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Cautivos de nuestros deseos


Si el ego es un monstruo al que hay que dominar o reducir, el deseo es un demonio al que hay que enjaular. Hay animales que simplemente no se pueden domar, y el deseo es uno de ellos. El deseo es salvaje y, aun domeñado, nunca llega a ser un gato doméstico. Sigue siendo un tigre que se alimenta ante todo de felicidad. Tu felicidad. Los seres deseosos corren el riesgo de acabar cautivos o esclavos de sus deseos. No hay nada tan peligroso como ver tus deseos satisfechos una y otra vez, porque el deseo jamás puede ser saciado permanentemente de este modo. Cuanto más se sacia, más necesita para ser saciado. Hasta que deviene tan magnificado que no cabe saciarlo en absoluto, excepto brevemente, y sólo mediante conductas que invariablemente transgreden las normas establecidas.

Debemos admitir que Lao Tzu acertaba al señalar que la felicidad se deriva de la restricción de los deseos; la infelicidad, de satisfacerlos en demasía. Lo cierto es que «lo que ocurre en Las Vegas» es como tu sombra: te sigue a todas partes.

 

El poder del Tao

Lou Marinoff

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¡Brillante!


De vez en cuando me tropiezo con algo que me parece brillante. Ocurre muchas veces, en los lugares más dispares posibles. Escucho, leo o capto al azar una frase y pienso: ¡qué interesante!  Luego dejo que esa idea me lleve a alguna parte. Si he tenido la precaución de apuntarla se convierte en algo más, incluso para regalársela a alguien que pueda necesitarla; algunas veces, por desidia, confío en mi memoria y claro la idea se evapora, una auténtica lástima.  Sin tener conciencia de que eso es «coleccionismo de buenas ideas» llevo practicándolo años. Así que os animo a ser sistemáticos y a empezar vuestra Colección. Ahora bien,  recordad:

1-Es necesario apuntar todas las buenas ideas ( la memoria se divierte olvidando)

2-Para que sean útiles hay que revisarlas  muy a menudo

Aquí tenéis: una microidea barata y realmente brillante.