Un libro que encierra todos los misterios que necesitamos para ser felices. Regálaselo a todo el mundo. Es un auténtico manifiesto de pasos para llegar a la felicidad. Bravo, Mónica Sheehan. Lo encontraréis en la editorial Robin Book. Compra y regala libros es lo mejor del mundo. Palabra de librera.
Autor: microcambios
Prestar atención a la comunicación no verbal
Cinco puntos de vista sobre la felicidad en Ted
De excursión por la blogosfera encuentro esta interesante entrada sobre cinco puntos de vista distinto sobre la felicidad condensado en las charlas de TED.
http://www.tedxzaragoza.com/2011/08/5-tedtalks-que-cambiaran-tu-punto-de-vida-sobre-la-felicidad/
Gracias a Mónica de TedxZaragoza por escribir esta entrada y facilitarnos una visión de conjunto sobre un tema tan atractivo. Merece la pena dedicarle unos minutos. Siempre se aprende algo.
Construir versus resistir
Todas las formas de actuar entrañan riesgos, así que la prudencia no consiste en evitar el peligro (es imposible), sino en calcular los riesgos y en actuar con decisión. Que a tus errores te lleve tu ambición y no tu pereza. Vuélvete fuerte para aventurarte en empresas valientes, no para resistir el sufrimiento.
Maquiavelo
El rizo del rizo
La vuelta a la tortilla
Predisposición a la negatividad
La psicología acepta como una verdad incuestionable la predisposición a la negatividad de los seres humanos. Nuestras reacciones hacia lo malo son más rápidas, fuertes y persistentes que hacia lo bueno. Benjamin Franklin lo resume en esta cita: «no somos tan sensibles a la mejor salud como a la menor enfermedad».
¿Cómo actuar entonces sobre este efecto? El psicólogo Jonathan Haidt en su libro «La hipótesis de la felicidad» propone tres soluciones para aquellas personas cuya negatividad es tan acentuada que se dispara a la menor de cambio:
-Meditación: Consigue romper con los apegos y domesticar nuestra parte emocional
-Terapia cognitiva: Saca la caja de herramientas y consigue que los argumentos que inventamos para justificar creencias emocionales sean percibidos por la persona como lo que son: puras distorsiones emocionales.
-Prozac: Se puede decir que su prescripción funciona como unas lentillas en los ojos de una persona con vista pobre, pero funcional. Lejos de ser una traición al verdadero ser de la persona, las lentillas pueden ser un atajo razonable para el apropiado desenvolvimiento.
Ilustración: Pablo Amargo
Un claro desafío
El mundo de hacer, buscar, llevar, comprar y vender al cual das la mayor parte de tu vida laboral está regido por ciertas leyes, obsesionado por ciertos defectos (que tal vez tú puedas ayudar a curar) y amenazado por ciertos peligros que quizás puedas ayudar a prevenir.
H.G. Wells
Imagen: Andy Kehoe
Ajustar las velas
Reír es arriesgarse a parecer un tonto
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental
Recurrir al otro es arriesgarse a comprometerse
Exponer los propios sentimientos es arriesgarse a desnudar tu verdadero yo
Exponer tus ideas y sueños ante la multitud es arriesgarse a perderlos
Amar es arriesgarse a no ser correspondido
Vivir es arriesgarse a morir
Tener esperanza es arriesgarse a desesperarse
Intentarlo es arriesgarse a fracasar.
Pero hay que correr riesgos, porque no hay peor riesgo en la vida que no arriesgar nada. La persona que no arriesga, que no hace nada, que no tiene nada… no es nada. Tal vez evite el sufrimiento y el dolor, pero no aprenderá, no sentirá los cambios, no crecerá ni vivirá verdaderamente.
Encadenado a su miedo es un esclavo que ha perdido toda libertad. Sólo quien corre riesgos es libre. El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, y el realista ajusta las velas.
William A. Ward (Reader´s Digest)
Invertir en un buen Plan de Emociones
Esta mañana, después de la ración habitual de truculencias en el mundo con el que mi periódico me premia por haber salido de la cama, he resuelto coger lápiz y papel para redactar una lista de las cosas en que soy rica. Sabía que iba a ser larga porque, por algo, lleva el mundo existiendo millones de años, pero no imaginaba cuánto. Realmente no es que sea rica, es que soy millonaria. El descubrimiento, admitámoslo, volvería loco de contento a cualquiera y yo soy como cualquiera, así que he decidido compartir cómo he llegado a esa conclusión y qué cálculos he realizado para evaluar mi fortuna. Debo, sin embargo, hacer una confesión previa. Desde hace unos meses estoy empleada a fondo en ver el mundo al revés a como lo contemplan los medios de comunicación y los aguafiestas. Acepto la existencia de la maldad gratuita, la injusticia, la avaricia, la codicia, la tristeza, la envidia, el resentimiento, la insignificancia, la mentira, la avidez pero les he quitado toda su relevancia al apartarlas del foco de mi atención. Ahora estoy enfocada en aspectos de la existencia más satisfactorios y productivos para mí como la verdad, la valentía, la compasión, la generosidad, el altruismo, la honradez, la dignidad, el agradecimiento, la solidaridad, la libertad y el respeto. He conseguido, gracias a mi tozudez y mi compromiso con mi verdad, ver y sentir de otra manera. En cierto modo discurro por el mundo en versión Taoísta. Percibo los colores, los matices de la luz y las diferentes texturas de las cosas; rechazo el burdo blanco y negro de las imposiciones porque la realidad sólo es como cada uno la construye, ni más ni menos. El hecho de elegir a qué atiendo me convierte en una astuta ahorradora de felicidad. Ahora soy más feliz y más inteligente de lo que era antes de contratar un plan de emociones, sobre todo porque en el Haber mis activos en positivismo han crecido como la espuma. Probablemente muchos de vosotros sepáis de qué hablo porque ya formáis parte de esa revolución tozuda que se rebela contra la tiranía del pesimismo.
Al menos, si estoy equivocada y milito en la filosofía equivocada, me habré llevado a la tumba más felicidad y compasión y muchos menos malos ratos que los adeptos al mundo cruel, injusto, arbitrario e inhumano que, por cierto, son legión.
He descubierto, en mi lista de riquezas, que donde pongo plan A y luego plan B, plan C, Plan D, etcétera, todos conducen al mismo sitio que al de A. Con esa hoja de ruta en la búsqueda de sentido es imposible perderse.
Y ahora llega la breve explicación de mi extraordinaria condición de millonaria. Tan pronto como han rebotado sobre la hoja de papel los nombres de personas, las ideas, los lugares, los pensamientos, los hechos, los sentimientos y las cosas que debo incluir en el inventario de bienes, ha saltado la sorpresa: soy una millonaria que no puede arruinarse ni perder nada de lo que tiene, porque nada me pertenece en propiedad. Sólo soy una usufructuaria perpetua. No puedo vender ni traspasar nada, pero puedo dar y recibir. Cuanto quiera, además. Si doy más para aligerar mi fortuna, recibo el doble; así que por mucho que dé, jamás dejo de recibir. Aunque quiera ser pobre no puedo. Bueno sí, puedo llegar a ser pobre de dinero.
Mi conclusión es que la inversión óptima en estos momentos pasa por la suscripción de un buen plan de emociones en la ventanilla libre de pesares. Te sentirás como el gran Machado: ligero de equipaje, casi desnudo… Y por ende millonario/a en … liviandad, compañía, generosidad, agradecimiento, consuelo, amor, alegría, esperanza….






