Publicado en Libros recomendados

Claves para expandir la conciencia


conciencia, microcambios
Dale mayor importancia a estar despierto, consciente, alerta
Resístete a la conformidad. No pienses y actúes como todos los demás
Valórate a ti mismo/a. No esperes a obtener la aprobación de los demás para valorarte. En lugar de desear el reconocimiento ajeno, esfuérzate por ayudar a otros
Sírvete del arte, la poesía y la música para exponer tu mente a una visión más elevada. Estudia las escrituras y textos sagrados de todo el mundo
Cuestiónate tus propias creencias
Esfuérzate por disminuir las exigencias del ego. Ve más allá de los límite del yo, mi, mío
Apunta hacia el propósito más elevado que tu vida pueda alcanzar
Ten la certeza de que el desarrollo interior es un proceso interminable
Sigue un sendero espiritual, como quiera que lo definas, con sinceridad y esperanza

Fuente: Supercerebro (Deepak Chopra y Rudolph E. Tanzi)

Publicado en Pensando en voz alta

Lo real y lo imaginado


Leer a pensadores de hace varios siglos es adictivo.  En el extracto que he seleccionado Baltasar Gracián comenta los efectos del exceso de expectación y cómo ésta influye en la imaginación de las personas. Su dialéctica nos conduce a  percibir los efectos negativos de “sobreinflar” la imaginación ajena. Ahora bien ¿realmente podemos controlar la mente ajena? ¿es crear demasiadas expectativas un tipo de manipulación si nosotros estamos convencidos de la bondad de lo que transmitimos u ofrecemos? ¿La táctica de la exageración es inteligente? Pensemos en voz alta.

“No crees demasiada expectación. Es frecuente que lo muy celebrado antes de realizarse, parezca después menos que la expectativa que se creó. Nunca lo real ha igualado a lo imaginado, porque es fácil concebir  algo perfecto, pero muy difícil realizarlo con exactitud. La imaginación se casa con el deseo y crea una fantasía que es lejana a lo que puede dar la realidad. Por grandes que sean las excelencias que hagas, no bastan a satisfacer tu idea, y mientras más hayas engañado a la gente creándoles exorbitante expectación, más pronto se desengañarán y dejarán de admirarte. La esperanza es la gran falsificadora de la verdad: corríjela con la cordura, y procura que la satisfacción sea superior al deseo. Mejor es dar unos principios, unos detalles para despertar la curiosidad, sin engrandecer demasiado el objeto buscado. Mejor es cuando la realidad excede a la idea y da más de lo que se creyó. Olvida esta regla, si las cosas te salen mal, pues en ese caso lo que te ayudará será la exageración. Cubrirás lo que resultó mal con aplausos, y lo que se temió fuese un fracaso llegaría a parecer bien a todos”.