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¡No lo vuelvo a hacer!


no lo vuelvo a hacer

Ni una palabra más que añadir sobre lo que tan frecuentemente nos hacemos a nosotros mismos. Cámbiese la botella de la imagen por cualquier adicción o propósito no cumplido. Menos mal que la flecha es de doble dirección, así que cabe la esperanza.

Fuente: cinismoilustrado.com

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No se puede jugar al ping pong con uno mismo


SETH-GODIN
Con este breve post, Seth Godin vuelve a dar en la diana. Me gusta especialmente su título: ocurrente, divertido, creativo… Para leerlo en inglés: http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2013/06/tit-for-tat.html

Quid pro quo (No se puede jugar al ping pong con uno mismo)

«La ironía de «conseguir a cambio de dar» es que no funciona tan bien como una simple donación. Dar porque te importa, porque tienes algo que decir y porque te sienta bien.

Bloggers que miden el rendimiento de la inversión de cada palabra, tuiteros que ven la plataforma como una herramienta de auto-promoción en lugar de una herramienta de ayuda a otros, y ésos otros que no contribuirán a la Wikipedia y proyectos semejantes porque no hay retorno…estas personas no saben de qué va el tema.

No es tan difícil averiguar quién forma parte de la comunidad en línea por las razones correctas. Se puede ver en la propia escritura y en las acciones. Y esas son las personas a las que escuchamos y en las que confiamos. Lo cual, paradójicamente, por supuesto, quiere decir que éstas son las personas que elegiremos para hacer negocios.

Y sí, tú vas a aportar mucho. Pero en el largo plazo, es posible que obtengas más de lo que contribuyes».

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Tres consejos para la felicidad Eckhart Tolle


munch
Imagen: Edvard Munch

Las modalidades del despertar son la aceptación, el gozo y el entusiasmo. Cada una representa una cierta frecuencia de vibración de la conciencia. Tienes que estar atento para asegurarse de que uno de ellos opera cada vez que te dedicas a no hacer nada en absoluto. Desde la tarea más simple a lo más complejo
Eckhart Tolle

Eckhart Tolle es un autor y maestro espiritual nacido en Alemania. Estudió en las universidades de Londres y Cambridge. A la edad de veintinueve años una profunda transformación interna cambió radicalmente el curso de su vida. Los años siguientes los dedicó a la comprensión y la profundización de su transformación interior para convertirse en asesor y maestro espiritual.
Tolle es el autor del aclamado bestseller número 1 del New York Times «El Poder del Ahora», en el que explica que al honrar el momento presente, toda la infelicidad y la lucha se disuelven, y la vida empieza a fluir con alegría y facilidad. Los tres consejos siguientes sobre felicidad han sido tomados de su libro, «Una Nueva Tierra».

Cuidado con tu infelicidad de fondo
En «Una nueva tierra » Tolle reflexiona sobre la infelicidad de fondo que la mayoría de las personas experimentan casi constantemente. Es un sentimiento general de descontento, resentimiento e irritación que está presente en el fondo y que avanza a través de su vida cotidiana.
Este sentimiento se alimenta de pensamientos inconscientes que se refieren a los siguientes aspectos:
«Tiene que ocurrir algo en en mi vida antes de que pueda estar en paz (completo, feliz, etc.) Y me molesta que no haya sucedido todavía. »
«Algo ocurrió en el pasado que no debería haber ocurrido y no me gusta. Si eso no hubiera ocurrido estaría en paz ahora «.
La mayoría de las personas se cuentan constantemente historias de cómo en algún momento en el futuro van a estar en paz, cuando un determinado hecho ocurra, o cuando alcancen una meta que se han fijado o si llegan a ser esto o aquello.
A veces la historia trata de la imposibilidad de alcanzar la paz de la mente o la felicidad a causa de algo que sucedió en el pasado. Eckhart Tolle añade que el común de las historias particulares podrían titularse: «¿Por qué no puedo estar en paz ahora».
Él indica que para ser felices deberíamos hacer las paces con el momento presente.

Eckhart Tolle comparte su observación del comportamiento de dos patos peleando. Ellos hacen lo siguiente:
Se separan y flotan en direcciones opuestas.
Entonces cada uno despliega sus alas con fuerza varias veces para deshacerse del exceso de energía que se acumuló durante la pelea.
Después de batir sus alas flotan en paz, como si no hubiera pasado nada.
Sin embargo, de tener el pato una mente humana, lo probable es que se contara una historia como la siguiente:
«No puedo creer lo que acaba de hacer.¿Quién se cree que es? Me pone de los nervios… no tiene absolutamente ninguna consideración hacia los demás. Piensa que posee este estanque. Estoy seguro de que ya está tramando alguna nueva manera de darme la lata. No se va a salir con la suya, yo le enseñaré «.
La lección que podemos aprender de los patos es la siguiente: batir sus alas. Es decir, sacudir el exceso de energía que se interioriza después de un encuentro negativo, dejar de lado las historias que te estás contando a ti mismo, y volver al único lugar de poder: el momento presente.
Además, conviene estar atento a los pensamientos y emociones. Pregúntate a ti mismo constantemente: «¿Hay alguna negatividad en mí en este momento?» Ten cuidado con los pensamientos que tratan de explicar o justificar esta infelicidad, pero en realidad son la causa.
Cuando te das cuenta de un estado negativo dentro de ti, al mismo tiempo te das cuenta que tú no eres esos pensamientos, emociones o reacciones. Por el contrario, eres la presencia consciente que está siendo testigo de esos estados. Y en ese momento, en el que se crea una desconexión entre tus pensamientos y tú, puedes optar por cambiar simplemente los pensamientos y creencias que están causando la infelicidad de fondo en tu vida.

Elige paz sobre el drama

Eckhart Tolle también informa que debemos elegimos la paz sobre drama. Él explica que aunque todos queremos la paz, es decir, todos queremos ser felices, hay algo dentro de nosotros que también desea drama y conflicto. Piensa en lo siguiente:
Tienes una discusión con alguien;
Sientes que has sido de alguna manera menospreciado;
No tienes el debido reconocimiento, y así sucesivamente.

En todos los casos anteriores tu mente se acelera para defender su posición, atacar o culpar a alguien más. Tolle agrega lo siguiente:
«¿Puedes sentir que hay algo en ti que está en guerra abierta, algo que se siente amenazado y quiere sobrevivir a toda costa, que necesita el drama con el fin de afirmar tu identidad como el personaje victorioso de esa producción teatral? ¿Puedes sentir que hay algo en ti que preferiría tener la razón que estar en paz? »
Desde luego, a quién le parece más justo esto es al ego, y una vez más la forma de disminuir el apego del ego a lo largo de su proceso de pensamiento es llegar a ser consciente de ello. Para Tolle ego es la parte de nosotros que se identifica con la voz en nuestra cabeza con «comentar, especular, juzgar, comparar, quejarse, afirmar gustos o disgustos , etc.»
La voz puede revivir el pasado y también ensayar imaginadas situaciones futuras. A su juicio, el pasado y el futuro son algo muy importante. Lo que ocurrió en el pasado, se dice, ya es y en el futuro se van a conseguir los objetivos que anda persiguiendo. Sin embargo, se da poco valor al presente.
Al escuchar la voz sin juzgar de ninguna manera, se dará cuenta de que «existe la voz» y «el aquí estoy escuchando». Entonces ya es posible reemplazar lo que la voz dice y en su lugar afirmar: «Elijo ser feliz en lugar de insistir a toda costa que estar en lo cierto».

Transforma tu trabajo en una práctica espiritual por la liberación de tu Ego

El tema del » estado de flujo «y su relación a la felicidad ya la he mencionado antes en este blog.. En «Una Nueva Tierra», Eckhart Tolle se refiere a que la forma de soltar el ego mientras trabajamos nos permite estar completamente presentes y ser uno con la tarea que realizamos.
Explica que aquellos que son excepcionalmente buenos en lo que hacen son a menudo totalmente o en gran medida libres de ego en el desempeño de su labor. Porque han llevado su atención fuera de ellos mismos:
Sus resentimientos mezquinos;
Su necesidad de reconocimiento;
Su aprensión sobre cómo su trabajo será percibido por los demás, y así sucesivamente.
En cambio, han puesto su atención completamente en la tarea que están realizando. Puede que lo ignoren, pero su trabajo se ha convertido en una práctica espiritual: cuando trabajan se convierten en uno con lo que hacen.
Al alcanzar este estado de flujo ya no estás preocupado por si el libro será aceptado por el editor o el que alguien pueda obtener crédito por tus ideas. Además, ya no estás reviviendo una situación incómoda que te ha pasado por la mañana o la semana pasada. Eres simplemente el presente con lo que estás haciendo y firmemente enraizado en el momento.
Es decir, has calmado tu ego y estás completamente en paz.

Conclusión
Haz lo siguiente:
-Toma conciencia de las historias que estás constantemente contándote a ti mismo en la parte posterior de tu mente de por qué no puedes ser feliz ahora;
-Decide que eres feliz y estás en paz -es más importante para usted que estar en lo correcto, y
-Libera tu ego mientras estás trabajando para que pueda llegar a ser uno con lo que estás haciendo, y al menos mientras ejercitas tu profesión puedes olvidar quejas mezquinas y las preocupaciones cotidianas.

Artículo de Marelisa Fábrega en: http://daringtolivefully.com/eckhart-tolle-happiness-tips
Traducido del inglés. Para ver original remitirse al enlace.

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Diez razones indiscutibles para ser tu propio jefe


araña Ilustración: http://www.neskoncept.com/

Raimon Samsó, coach, conferenciante y autor de éxito, con la claridad que le caracteriza, resume en esta entrada de linkedin diez razones poderosas para pasar a la acción:

«Por qué es mejor trabajar para uno mismo y no para un jefe (10 razones indiscutibles)

He aquí mis 10 razones para trabajar para ti mismo (y no para otros)…

1) Tiempo para tu familia. Esto es con frecuencia la razón número uno para empezar un negocio. Estar ahí para tus hijos, tu cónyuge o tus padres ancianos… son lo más importante.
2) Sé rico y libre. ¿Por qué seguir trabajando en hacer que alguien sea más rico, cuando se puede usar todo ese trabajo para tu propia riqueza?
3) Elige tu propio horario. Trabaja cuando quieras, donde quieras, durante todo el tiempo como quieras. No hay nada mejor que esto.
4) Imprime tu propio dinero. Si necesitas más ingresos, tú sabes exactamente lo que tienes que hacer para conseguirlo.
5) Beneficios Fiscales. Puedes ahorrar miles de euros en impuestos sobre la renta. Cuando descubras lo que puedes deducir como gastos de negocios no te lo creerás. Consulta con tu gestor.
6) No conducir. En realidad, sólo harás un viaje: desde tu dormitorio a tu despacho (¡que incluso puede estar en tu dormitorio!). Los empleados promedio pasan horas cada día sentados en sus autos en medio del terrible tráfico, camino hacia y desde el trabajo.
7) Vivir donde quieras. Ya no tendrás que preocuparte por estar cerca de tu empresa. Elige: ciudad, urbanización, o casa de montaña … te toca elegir.
8) Eliminar gastos. No es necesario alquilar una oficina grande y elegante y amueblar con un equipo caro. Tu despacho está en tu casa. O en tu cafetería favorita. Una habitación de invitados o sólo algunas reformas en un pequeño espacio en una sala existente será suficiente.
9) Los días de vacaciones… ¡cuando quieras! ¿Necesitas un día de descanso? No tendrás que ”pedir” a nadie más que a ti mismo para tener unos días libres.
10) Tú eres el mejor jefe con el que puedes trabajar. Despide a tu jefe de una vez…»

Aquí encontrarás más información sobre los seminarios y los libros de Raimón Samsó: http://www.raimonsamso.com/

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Un manifiesto para la libertad, de Marelisa Fabrega


Icaro
Imagen: http://semanalicaro.wordpress.com/

daringtolivefully.com, el exitoso sitio de Marelisa Fábrega, es uno de los lugares más útiles de la blogsfera para encontrar recursos y herramientas de crecimiento personal, coaching y psicología. El manifiesto para la libertad puede ser leído en su idioma oringinal, inglés en http://daringtolivefully.com/freedom-manifesto

«La libertad se encuentra en la aplicación de los siguientes principios:

1.La felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento, sin tener en cuenta las circunstancias. No está fuera de mí. Necesito mirar dentro de mí para encontrarla.

2.Reconozco que cualquier angustia que siento no procede de lo que me pasa, sino de los pensamientos que tengo acerca de lo que ha ocurrido. Al mismo tiempo, tengo el control total de mis pensamientos.

3.Sé que puedo optar por actuar de manera constructiva, independientemente de cómo me sienta. Aunque no pueda liberarme por completo de los sentimientos negativos , sí puedo preguntarme sobre lo que debo hacer a continuación. Puedo seguir adelante y hacerlo.

4. Defino lo que significa el éxito para mí en lugar de perseguir ciegamente la definición de lo que entiende por éxito la sociedad.

5. Sé que lo extraordinario reside en la periferia. Me permito avanzar hacia allí e ir aún más allá.

6.Asumo la responsabilidad de mi vida, y entiendo que puedo crear mi vida.

7. Yo decido lo que quiero crear mediante el establecimiento de metas que me inspiran y me llenan de sentido de propósito.

8. Decido cómo usar mis recursos (tiempo, energía, dinero, etc.) Elijo usar mis recursos para avanzar hacia el logro de mis metas.

9.Sé que no debo esperar a que se presenten las circunstancias adecuadas o esperar a contar con los recursos necesarios, necesito crear las circunstancias adecuadas y usar más el ingenio.

10. No espero un golpe de suerte, en su lugar busco propiciar mi propia suerte.

11. Vivo dentro de mis posibilidades. Mantengo mi liquidez y tengo los pies en el suelo.

12. Soy capaz de crear fuentes pasivas y residuales de ingresos para no tener que cambiar mi tiempo por dinero.

13. Defino qué es «riqueza» para mí, y puedo equilibrar mi bienestar material a la par que equilibrar espiritualidad, condición física y emocional.

14. Libero mi casa de posesiones acumuladas que no utilizo y de cosas materiales que desordenan mi espacio vital.

15.No compro bienes materiales con el fin de impresionar a los demás. Sólo adquiero lo que realmente necesito o lo que me permite disfrutar el bien en sí.

16.No me comparo con los demás.

17. Centro mi atención en lo que puedo controlar, en lugar de enfocarme en cosas que no puedo controlar.

18. Sé elegir donde quiero estar y puedo elegir si quedarme o irme.

19.Sé que no existe la vida perfecta. Sé que la plenitud se refiere a cómo establecer metas que resulten significativas, trabajando por sus logros y disfrutando del viaje en todo el proceso.

20. Me doy la libertad de ser menos que perfecto.

21. Me libero de la necesidad del ego de auto exaltación y de defender mi propia importancia.

22.Simplifico mi vida tanto como puedo en todos los sentidos.

23. Juzgo por mí mismo y llego a mis propias conclusiones. Pongo en duda las reglas y que las cosas necesariamente se tienen que hacer cómo se han hecho siempre. Decido por mí mismo.

24. Trabajo por la satisfacción intrínseca que me proporciona hacer lo que me encanta, no por recompensas externas o reconocimiento.

25. No espero pedir permiso a los demás para ir tras lo que quiero, el único permiso que necesito es el mío.

26.Me permito la libertad de cometer errores. No me paraliza el miedo al fracaso.

27. Me permito ser yo, ser fiel a mí mismo. No estoy interesado en ser una versión de segunda clase de alguien más, estoy interesado en ser una versión de primera clase de mi mismo.

28. No espero a que suceda algo externo como: obtener un título o un ascenso, encontrar un compañero de vida, o ganar un premio, para sentirme bien conmigo mismo. Mi autoestima no depende de la validación externa.

29. Pongo en duda mis creencias para asegurarme de que me estén siendo de utilidad. No soy un esclavo de mi actual marco mental acerca de cómo funciona el mundo.

30. No escucho a los gurús sociales o culturales que tratan de dictarme lo que puedo o no puedo hacer en base a mi identidad de género, raza o edad.

31. Trato a mi cuerpo con respeto, cuidado y amor, y no estoy interesado/a en lograr una versión idealizada de las tiranías de los medios de comunicación.

32. Estoy cómodo/a estableciendo límites, diciendo «no» a los proyectos, tareas y compromisos que no están en consonancia con mis objetivos de vida.

33. No me preocupa lo que otros piensan de mí. Acepto que haya gente que no me gusta.

34. Me libero de las expectativas de los demás sobre mí.

35. No me preocupo por tratar de complacer a todos.

36. Me libero de las heridas del pasado y me deshago de cualquier carga emocional que me produzca agobio o me retenga de actuar. Me niego a aferrarme a rencores, resentimientos o viejas heridas. No permito que el pasado me atrape.

37. Me permito tiempo para el ocio y la relajación. Me permito estar libre de culpa por divertirme.

38. No trato de cambiar el mundo, me centro en cambiarme a mí mismo/a. Sé que la mejor manera de traer al mundo más paz, amor y tolerancia es siendo más pacífico, más amoroso y más tolerante.

39. No lucho por cómo son las cosas. Sé que todo es en cada momento como debe ser y lo único que está en mi mano es dar pequeños pasos hacia la creación de un futuro diferente.

40. Así como me doy libertad de ser quien soy, doy a otros la libertad de ser quienes son».

¡Bravo Marelisa! Me sumo a tu manifiesto, lleno de cordura e inteligencia. Un valioso regalo de Reyes

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Motivos para la esperanza


esperanza
Ilustración: Igor Morski

Bienvenidos a la fiesta es mi blog favorito de literatura infantil. Al frente de este interesante lugar esta Luis Daniel González. De él procede esta reflexión del filósofo alemán Josef Pieper:

«Esperar no sólo significa esperar en el futuro algo bueno para quien espera, sino también tener un motivo para tal expectativa. La razón de esperar, si realmente la hay, no reside, como lo deseado, en el futuro; ha debido anteponerse ya y presuponerse a toda esperanza. Yo no puedo esperar que me sea dado un motivo para esperar. Percatarme de tal motivo, de tal fundamento, de mi esperanza, no lo puedo lograr sino recordando tal fundamento en la reflexión y en la contemplación.
El futuro sin punto de partida es vaciedad. Y una esperanza sin fundamento, sin un motivo que la preceda y nos preceda, podría muy bien llamarse desesperación».

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Enseñanza del fracaso e importancia de la imaginación: JK Rowling en Harvard


imaginacion
Discurso de JK Rowling con motivo de la graduación de la promoción de 2008 de la Universidad de Harvard: los beneficios del fracaso y la importancia de la imaginación

«Presidenta Faust, miembros de la Corporación Harvard y el Consejo de Supervisores, miembros de la facultad, orgullosos padres, y sobretodo, graduandos.

Lo primero que quisiera decir es “gracias”. No solo Harvard me ha dado un honor extraordinario, sino que las semanas de miedo y náuseas que he experimentado por tener éste compromiso de dar un discurso me han hecho perder peso. Una situación ganadora en todo sentido! Ahora solamente debo tomar aire, mirar los banderines rojos, y engañarme a mi misma para creer que estoy en la convención de Harry Potter más educada del mundo.

Dar un discurso es una gran responsabilidad. O eso pensé hasta que recordé mi propia graduación. La oradora de ese día era la distinguida Baronesa y Filósofa Británica Mary Warnock. El repaso de su discurso me ha ayudado enormemente a escribir éste, porque resulta que no recuerdo ni una sola palabra de lo que dijo. Este liberador descubrimiento me permitió proceder sin el miedo de que inadvertidamente los influenciara a ustedes a abandonar prometedoras carreras de negocios, leyes, o política, simplemente por el gusto de convertirse en un mago gay.

¿Lo ven? Si todo lo que recordarán en los años venideros es el chiste del “mago gay”, entonces ya estoy mejor que la Baronesa Mary Warnock. Metas alcanzables: el primer paso hacia el mejoramiento personal.
De hecho, me he devanado la cabeza y el corazón pensando en lo que debía decir hoy. Me he preguntado lo que me hubiese gustado tener en mi propia graduación, así como las importantes lecciones que he aprendido durante los 21 años que han expirado desde ese día hasta hoy.

Y he llegado a dos respuestas. En éste maravilloso día en el cual nos reunimos para celebrar su éxito académico, he decidido hablar de los beneficios de fallar. Y mientras ustedes están a punto de ingresar a la llamada “vida real”, quiero también recalcar la crucial importancia de la imaginación.
Estas pueden parecer unas opciones muy Quijotescas o paradójicas, pero por favor escuchen lo que tengo que decir.

Recordar a la joven de 21 años que era cuando me gradué, es una experiencia un poco incómoda teniendo en cuenta que ya tengo 42 años. Hace la mitad de mi vida, me enfrentaba a un extraño balance entre la ambición que tenía para mí misma, y lo que mis personas cercanas esperaban de mí.

Estaba convencida de que lo único que quería hacer, para siempre, era escribir novelas. Sin embargo, mis padres, quienes provienen de entornos pobres y quienes nunca fueron a la universidad, tomaron mi hiperactiva imaginación simplemente como regalo personal que no podría pagar una hipoteca o garantizarme una pensión.

Esperaron que yo me graduara en el ambiente vocacional. Y quise estudiar Literatura Inglesa. Se estableció un compromiso que en retrospectiva no satisfizo a nadie, así que acabé estudiando Lenguas Modernas. Apenas el auto de mis padres volteó la esquina del camino, dejé de estudiar alemán y me escabullí por el Corredor de Clásicos.

No recuerdo haberles dicho a mis padres que estaba estudiando Clásicos. Creo que se enteraron el día de la graduación. De todas las materias de éste planeta, creo que no podrían encontrar una más inútil que Mitología Griega al momento de asegurarse las llaves de un baño de ejecutivo.

Quiero aclarar, entre paréntesis, que no culpo a mis padres por su punto de vista. Hay una fecha de expiración al momento de culpar a tus padres por guiarte en la dirección equivocada. Cuando eres lo suficientemente mayor para tomar las riendas, la responsabilidad siempre está a tu lado. Y aún más, no puedo criticar a mis padres por esperar que yo nunca experimentara la pobreza. Ellos ya eran pobres, y yo entonces ya era pobre, así que concuerdo con ellos en que no es una buena experiencia. La pobreza enfatiza el miedo, y el estrés, y en ocasiones la depresión. Significa miles de humillaciones y necesidades. Salir de la pobreza por tus propios medios, es algo de lo que se debe estar orgulloso, pues la pobreza en sí sólo es romantizada por los tontos.

Lo que más temía de mi misma a su edad no era la pobreza, sino el fallar.

A su edad, a pesar de una carencia distintiva de motivación en la universidad, donde pasé mucho tiempo en las cafeterías escribiendo historias, y muy poco tiempo en las clases, tenía habilidad para pasar los exámenes, y eso, por años, ha sido la medida del éxito en mi vida, por mis esfuerzos.

No soy lo suficientemente ilusa para pensar que porque ustedes son jóvenes, dotados y bien educados, nunca tendrán necesidades o desencantos. El talento y la inteligencia nunca han inoculado a nadie contra los caprichos del destino, así que en ningún momento supongo que todos los aquí presentes han disfrutado su existencia llena de privilegios y consentimientos.

Sin embargo, el hecho de que ustedes se están graduando de Harvard sugiere que no están muy acostumbrados al fracaso. Tal vez hayan tenido miedo a fallar tanto como el deseo del éxito. De hecho, su concepto de fracaso puede no estar muy lejos de la idea del éxito de una persona promedio. Así de alto ya han volado académicamente.

Finalmente, todos hemos decidido lo que para nosotros significa el éxito, pero las palabras no son suficientes para darles un conjunto de criterios si fuera necesario. Así que creo que es justo decir que, de cualquier medida convencional, sólo 7 años después del día de mi graduación, fracasé a una escala épica. Un excepcionalmente corto matrimonio explosionó, y yo estaba desempleada, madre soltera, y tan pobre como es posible serlo en la moderna Gran Bretaña, sin quedarse sin un hogar. Los temores que mis padres sentían por mí, y que yo tenía para mí misma, se convirtieron en realidad, y por todos los estándares usuales, yo era el mayor fracaso que conocía.

No voy a pararme aquí para decirles lo que es el éxito. Ese periodo de mi vida fue muy oscuro, y no tenía idea de pasaría lo que la prensa llama ahora un “final de cuento de hadas”. No tenía idea de qué tan extenso era el túnel, y durante mucho tiempo, cualquier luz al final de él era más una esperanza que una realidad.
Así que por qué hablo acerca de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significa un camino hacia lo no esencial, me paré pretendiendo que era algo muy diferente a lo que era en realidad, y comencé a dirigir toda mi energía a terminar el trabajo que me interesaba. No triunfé realmente en nada más, pues nunca encontré la determinación de tener éxito en otro campo que fuera de mi interés. Era libre, pues mis más grandes miedos se habían materializado, y aún estaba con vida, y aún tenía una hija a la cual adoraba, y tenía una máquina de escribir y una gran idea. Y entonces la roca del suelo se convirtió en los fundamentos sobre los cuales reconstruí mi vida.

Tal vez ustedes nunca fracasen a la escala que yo lo hice, pero algunas fallas en la vida son inevitables. Es imposible vivir sin fallar en ocasiones, a menos que vivas tan cautelosamente que no estás viviendo en realidad, en cuyo caso, fallas por defecto.

El fracaso me dio una seguridad interior que nunca experimenté al pasar los exámenes. El fracaso me enseñó cosas acerca de mi misma que no hubiese podido aprender de otra manera. Descubrí que tengo una fuerte voluntad, y más disciplina de la que esperaba. Y también descubrí que tenía amigos cuyo valor es mucho más alto que el de los rubíes.

La noción de que has surgido más sabia y más fuerte desde el fondo significa que eres, para siempre, segura de tus habilidades de sobrevivir. Nunca te conocerás verdaderamente, ni las fortalezas de tus relaciones, hasta que ambas sean puestas a prueba ante la adversidad. Ese conocimiento es un verdadero regalo, por todo lo que se ha ganado con esfuerzo, y que vale más que cualquier calificación alguna vez obtenida.

Si me diera un máquina del tiempo o un Gira-Tiempo, me diría a mi misma a los 21 años que las felicidad personal reside en saber que la vida no es una lista de adquisiciones o logros. Sus calificaciones, su currículum, no son su vida, aunque conocerán a muchas personas de mi edad o mayores quienes confunden estos dos aspectos. La vida es difícil, y complicada, y más allá del control de cualquier persona, y de la humildad de saber que se te permitirá sobrevivir a sus vicisitudes.

Tal vez piensen que escogí mi segundo tema, la importancia de la imaginación, porque parcialmente la usé para reconstruir mi vida, pero eso no es todo al respecto. Aunque defiendo el valor de las historias para dormir hasta mi último aliento, he aprendido el valor de la imaginación en un sentido mucho más amplio. La imaginación no es sólo la capacidad única de los humanos de visionar lo que no es realidad, y por lo tanto, la fuente de todas las invenciones e innovaciones. Es sin duda la capacidad más transformadora y reveladora, es el poder que nos permite enfatizar con humanos cuyas experiencias nunca hemos compartido.

Una de las experiencias formadoras más grandes de mi vida preceden a Harry Potter, aunque está presente en lo que subsecuentemente escribí en los libros. Esta revelación provino en la forma de uno de mis primeros trabajos diurnos. Aunque me dedicaba a escribir historias durante mis horas de almuerzo, pagaba la renta a mis 20 años al trabajar en un departamento de investigación en las instalaciones de Amnistía Internacional en Londres.

Allí, en mi pequeña oficina, leía asombrada cartas desprovistas de regímenes totalitarios, de hombres y mujeres que se arriesgaban a ser arrestados con tal de informar al mundo lo que les estaba pasando. Vi fotografías de aquellos que desaparecieron sin rastro, enviadas a Amnistía por sus desesperadas familias y amigos. Leí el testimonio de víctimas de tortura y vi imágenes de sus heridas. Abrí resúmenes escritos a mano de juicios de ejecución, de secuestros, y de violaciones.

Muchos de mis compañeros de trabajo eran ex-prisioneros políticos, personas que han sido desplazadas de sus hogares, o enviadas al exilio, porque tuvieron la temeridad de pensar independientemente de su gobierno. Los visitantes de nuestra oficina incluían a aquellos que iban a dar información, o que intentaban averiguar qué paso con quienes fueron forzados a dejar atrás.

Nunca olvidaré a una víctima de tortura Africana, un hombre no mayor a mí en ese momento, quien se volvió loco después de todo lo que tuvo que soportar en su tierra. Temblaba incontrolablemente al hablar a una cámara de video acerca de la brutalidad que se le infringió. Era un pie más alto que yo, y parecía tan frágil como un niño. Se me dio la tarea de escoltarlo a la Estación Subterránea, y éste hombre cuya vida había sido sacudida tan cruelmente, me tomó de la mano con una exquisita cortesía, y me deseó un futuro feliz.

Y desde entonces recuerdo caminar por ése vacío corredor y de repente escuchar, desde detrás de una perta cerrada, un grito de dolor y horror como nunca antes había oído. La puerta se abrió, y la investigadora sacó la cabeza y me dijo que corriera a preparar una bebida caliente para el hombre sentado junto a ella. Me acababa de dar la noticia de que en retaliación por hablar en contra del régimen de su país, su madre había sido atrapada y ejecutada.

Todos los días laborales de mis 20 años se me recordaba lo afortunada que era, de vivir en un país con un gobierno elegido democráticamente, donde la representación legal y un juicio público son los derechos de todos.

Todos los días, veía evidencias de las maldades que la humanidad infringe en sus compañeros humanos, para ganar o mantener el poder. Comencé a tener pesadillas, literalmente, acerca de algunas de las cosas que vi, oí, y leí.

Y además, aprendí más acerca de la bondad de la humanidad en Amnistía Internacional de que había aprendido antes.

Amnistía moviliza a miles de personas que nunca han sido torturadas o encarceladas por sus creencias de actuar a favor de quienes sí lo han sido. El poder de la empatía humana, que conlleva a la acción colectiva, salva vidas, y libera prisioneros. La gente ordinaria, cuyo bienestar y seguridad están asegurados, se unen en cantidades enormes para salvar a personas que no conocen, y que nunca conocerán. Mi pequeña participación en ese proceso fue una de las experiencias más humildes e inspiradoras de mi vida.

A diferencia de cualquier otra criatura de éste planeta, los humanos podemos aprender y comprender, sin tener que experimentar. Podemos pensar por nosotros mismos dentro de las cabezas de otras personas, e imaginarnos a nosotros mismos en los lugares de otros.

Por supuesto, este es un poder, como mi creación de magia ficticia, que es moralmente neutral. Uno puede usar esa habilidad para manipular, o controlar, tanto como para comprender o simpatizar.

Y muchos prefieren no ejercitar su imaginación en absoluto. Ellos escogen permanecer cómodamente dentro de los límites de su propia experiencia, sin preocuparse por pensar cómo se siente haber nacido siendo otro. Ellos se rehúsan a escuchar gritos o a mirar dentro de jaulas. Pueden cerrar sus mentes y corazones ante cualquier sufrimiento que no los toque personalmente. Pueden rehusarse a conocer.

Podría estar tentada a envidiar a las personas que pueden vivir de esa manera, a excepción de que no creo que ellos tengan menos pesadillas que yo. Escoger vivir en espacios limitados que conllevan a una forma de agorafobia mental, que trae sus propios terrores. Creo que las personas sin imaginación ven más monstruos. Y a menudo están más asustadas.

Además, aquellos que escogen no enfatizar podrían activar a monstruos reales. Sin tener que comprometernos a reivindicar la maldad en nosotros mismos, operamos en secreto con esto, a través de nuestra propia apatía.

Uno de los muchos aspectos que aprendí al final del Corredor de Clásicos en el cual me aventuré a los 18 años, en búsqueda de algo que no podía definir en ese momento, fue esto, escrito por el autor Griego Plutarco: “Lo que logramos en el interior cambiará la realidad exterior”.

Esa es una asombrosa frase que se comprueba miles de veces cada día de nuestras vidas. Expresa, en parte, nuestra inescapable conexión con el mundo exterior, el hecho de que tocamos las vidas de otras personas simplemente al existir.

¿Pero a cuántos más de ustedes, graduandos de Harvard de 2008, les atrae la idea de tocar las vidas de otras personas? Su inteligencia, su capacidad del trabajo arduo, la educación que se han ganado y recibido, les ha dado un estado único, y unas responsabilidades únicas. Incluso su nacionalidad los aparta. La gran mayoría de ustedes pertenecen sólo al super-poder restante del mundo. Las manera como voten tiene un impacto más allá de sus límites. Este es su privilegio, y su carga.

Si escogen usar su estado e influencia para elevar su voz a favor de los que no tienen voz. Si escogen identificar no sólo lo poderoso, sino también lo que no tiene poder. Si conservan la habilidad de imaginarse a sí mismos en las vidas de otras personas que no tienen sus ventajas, entonces no sólo serán el orgullo de sus familias quienes celebran su existencia, sino de miles y millones de personas cuya realidad ustedes habrán ayudado a transformar para bien. No necesitamos magia para cambiar al mundo, pues ya llevamos el poder necesario dentro de nosotros mismos: tenemos el poder de imaginar algo mejor.

Ya casi termino. Tengo una última esperanza para ustedes, que es algo que ya tenía a los 21 años. Los amigos con los que me senté el día de la graduación lo han sido durante toda mi vida. Por ejemplo los padrinos de mis niños, las personas con quienes he contado en tiempos difíciles, amigos que han sido tan amables como para no demandarme por usar sus nombres para los Mortífagos. En nuestra graduación nos unía un enorme afecto, por nuestras experiencias compartidas en un tiempo que ya no podrá volver, y por supuesto, por el conocimiento de que tenemos cierta evidencia fotográfica que sería excepcionalmente valiosa si cualquiera de nosotros se convirtiera en Primer Ministro.

Así que hoy, no les puedo desear nada mejor que amistades similares. Y mañana, espero que aunque no recuerden ni una palabra de lo que dije, recuerden las palabras de Seneca, otro de aquellos antiguos Romanos con los que me encontré en el Corredor de los Clásicos, como refugio de mi carrera, en búsqueda de la vieja sabiduría:

“Como un cuento, así es la vida. Lo que importa no es qué tan larga es, sino qué tan buena es”.
Les deseo buenas vidas a todos».

Fuente

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¿Qué nos conviene más: el pesimismo o el optimismo?


Ser optimista o pesimista es algo difícil de elegir. Las más recientes investigaciones confirman que un porcentaje elevado de nuestro optimismo o pesimismo viene de serie en el pack genético. Pero no hay por qué resignarse. Lo cierto es que para la persona con tendencia natural hacia la negatividad y el pesimismo saber cómo funciona su cerebro «de serie» es aún más importante que para el optimista moderado. Y esto es así porque el pesimista natural necesitará, para incrementar su bienestar,  aprender a cambiar sus circuitos cerebrales. De otra manera su inconsciente siempre estará gastándole malas jugadas. ¿Y cómo lo hará? Otro día me ocuparé de este asunto.    Lo que hoy nos ocupa es este interesante artículo que he encontrado navegando por el ciberespacio. Os invito a que lo leáis. 

OPTIMISTAS Y PESIMISTAS: UNA TÉCNICA PARA PENSAR

Ante la misma situación optimistas y  pesimistas actúan distinto. Los pesimistas eligen el aspecto negativo, los optimistas el positivo. En una crisis los pesimistas ven la amenaza y los optimistas la oportunidad. Si la botella está por la mitad unos opinan que está medio llena, los otros que está medio vacía.

Optimistas y pesimistas: ¿que conviene ser? Henry Ford dijo “Siempre tenemos razón, cuando pensamos que nos irá bien o mal”. Pensar en una dirección aumenta su viabilidad, el que cree en algo lo hace más posible. Es que la mente posee una capacidad auto sugestiva que transforma en acto lo que decide  aceptar. A veces  optimistas y pesimistas se equivocan. El iluso, por ejemplo, construye castillos en el aire. El optimista, en cambio, tiene los ojos en el cielo pero los pies en la tierra.

En los cursos de entrenamiento intelectual se educa la mente para aprovechar las actitudes primarias combinando el  role playing (ponerse en el lugar del otro) con los sombreros para pensar. El “Yo” queda protegido porque remiten al papel interpretado. El ego sale de vacaciones sin reprimir al pensador. Es una técnica que dirige la atención hacia zonas no visitadas modificando la dinámica del cerebro en el pasaje de la intención a la acción.

Optimistas y pesimistas: la importancia del método.

El sombrero blanco. El actor  busca los hechos objetivos y se pregunta: ¿qué tengo?, ¿lo puedo verificar?. No busca encajar los datos, asume la neutralidad.

El sombrero rojo. Se legitima la expresión de la emoción sin tener que justificarla: me huele mal ¿no me pregunten por qué? Aflora la intuición sin ocultar el sentimiento.

El  sombrero negro. El interprete es pesimista. Actúa como el abogado del diablo. Critica  lo que está mal sin temor a destruir, porque esa es su función.

El sombrero amarillo. Es el sombrero del optimismo. En oposición al negro, busca el lado positivo para lograr que  las cosas ocurran. Aplica mejor las viejas ideas, es constructivo.

El sombrero verde.  Es la esperanza, la prima hermana del optimismo, busca promover la novedad generando el movimiento.

El sombrero azul.  Coordina, dirige, afina y escucha valorando los aportes que sintetiza en función de la  prioridad. Define la agenda: ¿cómo encaja esto en la estrategia global?

Técnicas optimistas y pesimistas.

Actitud, reflexión y acción. Estimulando opciones se evita el automatismo del sistema perceptivo. Si el sombrero negro pesimista señala un peligro se lo enfrenta, se acepta la amenaza pero con una solución. Como es más fácil destruir que crear, si se trata una  idea nueva conviene usar el sombrero amarillo. Para comprender es mejor usar el sombrero blanco que provee información y el rojo que aporta la emoción. Para analizar las causas  el blanco, para evaluar el negro; para generar el verde, para decidir o planear, el rojo y el blanco, para dirigir el azul.

En la vida práctica …  Al optimista se lo ve como ingenuo y el ceño tosco del pesimista aparenta sabiduría. El pesimismo brota de la duda, de la desconfianza, es como la certeza que se cierra a la experiencia, evitando el cotejo con lo real. Mientras que el pesimismo es fácil, el optimismo demanda un esfuerzo de la voluntad. La alegría no tiene autoridad de la tristeza que goza de un gran respeto. Cuando se asocia a un pensamiento la tristeza se convierte en pesimismo. Hay que resistir al pesimismo  en esta época en que tiene tan buenas razones. La victoria es el arte de continuar cuando otros se detienen. Churchil dijo: “un optimista ve una oportunidad en cada calamidad y el pesimista una calamidad en cada oportunidad”. La mejor guía es el pensamiento positivo. Para Platón “el comienzo es la parte más importante del trabajo”.

Optimistas y  pesimistas, el entusiasmo. Hay personas que amanecen con una energía incontenible, otras apenas pueden levantarse. Esa virtud misteriosa es como el poder transformador del viento, invisible pero efectivo y ante el cual hasta las hierbas se inclinan.  El entusiasta despliega libremente su energía porque su fe  mueve las montañas. Es proactivo no se ata  a los sucesos. Como la  profecía que se autorrealiza,  logra lo que anhela porque cree. Su libertad es plena, y la potencia no se la da el intelecto, ni el objetivo intencional, sino la fuente de la cual se nutre. Y el optimismo como el entusiasmo se contagian.

Fuente: Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas.

Procedencia del artículo: http://www.ilvem.com/shop/otraspaginas.asp?paginanp=607&t=OPTIMISTAS-Y-PESIMISTAS:-UNA-T%C3%89CNICA-PARA-PENSAR.htm

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Cinco puntos de vista sobre la felicidad en Ted


De excursión por la blogosfera encuentro esta interesante entrada sobre cinco puntos de vista distinto sobre la felicidad condensado en las charlas de TED.

http://www.tedxzaragoza.com/2011/08/5-tedtalks-que-cambiaran-tu-punto-de-vida-sobre-la-felicidad/

Gracias a Mónica de TedxZaragoza por escribir esta entrada y facilitarnos una visión de conjunto sobre un tema tan atractivo. Merece la pena dedicarle unos minutos. Siempre se aprende algo.