Publicado en Pensando en voz alta

La función de un buen libro


Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpea en el cráneo ¿para qué lo leemos? ¿para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y de ser necesario, podríamos escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos tener son esos libros que se precipitan sobre nosotros, como la mala suerte, y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos. Como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que llevamos dentro.

Franz Kafka

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¿Qué tipo de mentalidad eliges?


La psicóloga e investigadora  Carol S. Dweck  ha logrado determinar, como fruto de sus investigaciones, la existencia de dos clases de mentalidad presentes:  la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento.

La mentalidad fija considera que los índices de inteligencia son inmutables, para cada persona el suyo, por lo que su posición ante el talento es radical: es innato y su desarrollo no implica esfuerzo por parte de la persona. Por lo general este tipo de mentalidad aborta su exposición al fracaso antes de que  suceda, ya que no intentará nada que considere fuera de sus posibilidades.  La mentalidad de crecimiento considera que el talento es evolutivo y exponencial, es decir crece según el esfuerzo y los recursos puestos en juego. Su actitud ante cualquier reto es de aprendizaje, aunque parte de situaciones de clara inferioridad.  Esta mentalidad defiende que los logros importantes se consiguen cuando existe un objetivo claro, un esfuerzo total y un baúl lleno de recursos.

¿A qué tipo de mentalidad te apuntas? ¿Quieres averiguar cuál es tu perfil? Muy pronto incorporaremos  en la sección  La Caja de Herramientas un post con el taller que Carol S. Dweck ha desarrollado para potenciar el paso desde  una mentalidad fija a una mentalidad de crecimiento.

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Quédate con esta idea elemental: la única persona del mundo a quién puedes cambiar es a ti mismo


Viñeta de Forges

Leo en varios blog, comentarios críticos hacia la idea del cambio social. En general estos comentarios desprecian el «buenismo»y se muestran descreídos con cualquier posibilidad de cambio en la economía sólo porque las personas adopten actitudes altruistas o de compromiso. En estos comentarios las críticas se disparan hacia científicos, economistas, humanistas o creadores que defienden otra forma de pensar y actuar. Comprendo estas críticas pero la experiencia me ha enseñado que lo único que puedes cambiar en esta vida es a ti mismo. Nos empeñamos en cambiar a todos cuantos nos rodean, no los comprendemos y al final acabamos desembocando en el cinismo.  En realidad, el cinismo es lamentable porque no sólo no aporta soluciones sino que carga con quien, no dándolas, sí propone una reflexión sobre los beneficios de mirar hacia el interior y ofrecer el testimonio de cómo el cambio personal ha afectado a  su actual visión del mundo.

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A propósito de la inteligencia de los seres humanos


La inteligencia es una herramienta; la información es otra herramienta y una herramienta se puede utilizar de un modo constructivo, de un modo destructivo o se puede desaprovechar. Se puede usar un martillo para construir una casa, para destruirla, o bien se puede desaprovechar un martillo dejándolo en un cajón y no utilizándolo nunca. Así que una herramienta, por si misma, sin intención, sin una actitud, sin un valor no es absolutamente nada.

Matthieu Ricard

Extracto de una entrevista del programa REDES

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¿Por qué no cumplimos nuestros objetivos?


Aquellos objetivos que nos imponen los demás (nuestro entorno familiar, los estándares sociales o cualquier otra influencia externa) no los cumplimos porque nos falta compromiso. Tal vez, como en el caso del adelgazamiento, lo logramos, pero tras un tiempo de satisfacción volvemos a las andadas. En realidad no había una razón propia para hacerlo. Busquemos esos motivos personales y favorezcámoslos pues aunque el avance sea lento y a largo plazo los resultados serán muchos mejores.

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Los regalos que importan


La dignidad es más importante que la riqueza. Todo el mundo necesita «lo suficiente». Pero una vez tenemos cubierto ese suficiente (y suficiente puede ser menos de lo que piensas), lo que ansiamos y queremos es dignidad. Puestos a elegir entre dignidad y más, la mayoría de la gente opta por la dignidad.

El respeto importa.  El respeto a todos los niveles: por tus empleados, por tus colegas y por tus clientes.

El mayor regalo que puedes donar, el que te compensará hoy y mañana y hará un bien al mundo, es éste. El regalo de la conexión, del arte, del amor… de la dignidad.

Seth Godin ¿Eres imprescindible? Editorial Gestión 2.000