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7 mentiras de la escuela tradicional por Ken Robinson


MicrocambiosUna conferencia de 18 minutos le hizo famoso: «Las escuelas matan la creatividad», dijo entonces en un discurso revolucionario sobre la educación.  Nacido en Liverpool en 1950 en el seno de una familia trabajadora de siete hermanos, la escuela le cambió la vida. «Un profesor descubrió el talento en un chaval poliomelítico de barrio y apostó por él». Catedrático, escritor y conferenciante, Robinson asesora a gobiernos, empresas e instituciones culturales de todo el mundo

Primera mentira: Si te esfuerzas en el cole, de mayor tendrás un buen trabajo. Todos los países del mundo están llevando a cabo profundas reformas de la educación. Algo no funciona, pero nadie sabe muy bien qué es. Para Robinson, el problema es que el viejo lema, «si te esfuerzas, podrás acceder a la universidad y tendrás una carrera y un buen trabajo asegurado» ha muerto. Ya no se lo creen ni los profesores ni los propios niños. Educamos a los niños con ideas del pasado para un mundo cambiante que desconocemos.

Segunda mentira: Todos los que suspenden son tontos. Las líneas maestras del sistema educativo fueron concebidas en plena Ilustración y están al servicio de una caduca revolución industrial. Por eso se siguen priorizando materias como las matemáticas o las ciencias. Según Robinson, se sigue dividiendo a los alumnos en académicos (o listos) y no académicos (o tontos). Eso ha «provocado el caos», mucha gente se queda fuera del sistema porque no es brillante, según la vara de medir de la Ilustración. «La pérdida de talento no es deliberada, pero es sistemática», sentencia Robinson.

Tercera mentira: Se debe clasificar a los niños por edades. Ni las escuelas son fábricas ni los alumnos son productos. Por eso censura que los niños sean clasificados por `fecha de fabricación´, es decir, por edades. «Si estamos interesados en cambiar el modelo educativo, no deberíamos perpetuar una estandarización propia de la era industrial. La educación tiene que ver con desarrollar seres humanos, y el desarrollo humano no es lineal».

Cuarta mentira: El cole desarrolla la inteligencia de forma integral. El pensamiento divergente es la capacidad que tiene el ser humano de encontrar muchas respuestas posibles a una única pregunta. Según un estudio, el 98 por ciento de los niños tienen esa habilidad cuando entran en la guardería. Sin embargo, años después (tras pasar por el sistema educativo), el pensamiento divergente mengua dramáticamente. «Los niños crecen en un sistema que solo les permite manejar una respuesta posible».

Quinta mentiraHay una epidemia de falta de atención. Se estima que entre el cinco y el diez por ciento de los niños en edad escolar sufren déficit de atención. Para Robinson, ese diagnóstico es tan «equivocado como ficticio». Y denuncia que «se trata de una moda médica. Los niños afectados están siendo medicados de forma rutinaria». Él echa la culpa de la falta de concentración a la sobreestimulación provocada por un consumo excesivo de televisión, Internet, publicidad o videojuegos. El sistema educativo de toda la vida no logra interesar a alumnos que han crecido en un mundo diferente.

Sexta mentira:La solución es exigir menos a los alumnos. El objetivo de la escuela debería ser identificar las aptitudes naturales y potenciarlas. «No pido que se exija menos a los alumnos, sino más al colegio», explica. Para ilustrarlo, Robinson siempre escoge el ejemplo de genios como Paul McCartney, George Harrison o Elvis Presley, a quienes la escuela les colgó el cartel de `zoquetes´. Nadie supo detectar su don para la música ni fomentarlo.

Séptima mentira:La inteligencia se mide con un test. Los test de inteligencia, según Robinson, son un invento supremacista. Para él, el talento es algo tan personal e intransferible como una huella dactilar. La clave es de qué manera eres inteligente; no si lo eres.

Y una conclusión:¡descubre tu elemento! La ecuación, tal y como afirma Robinson, es simple: «talento más pasión igual a éxito». El intríngulis es descubrir cuál es. En ese proceso, los padres juegan un papel clave. Ellos deben reconocer aquellas habilidades naturales de los niños y potenciarlas para que florezcan.

                           Siete Mentiras de la Escuela Tradicional por Sir Ken Robinson (15 abril 2012 XL Semanal)

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El ensayo perdido de Asimov sobre creatividad


Paseando por la nube he encontrado este artículo  que comparto. 

Las 9 ideas para triunfar en el mundo de hoy que contiene el ensayo perdido de Asimov

En 1959, en plena Guerra Fría, la empresa de investigación aeronáutica para la que trabajaba el químico estadounidense Arthur Obermayer recibió un encargo de El Pentágono: encontrar los enfoques más creativos para desarrollar un sistema de defensa de misiles balísticos.

El gobierno de Eisenhower tenía claro que por mucho que se gastara dinero en mejorar la tecnología existente esta seguiría siendo inadecuada: necesitaban a gente que tuviera ideas novedosas para adelantar a los rusos.

Cuando Obermayer recibió el encargo pensó en seguida en su amigo Isaac Asimov (también soviético, pero sólo de nacimiento). En aquella época el escritor era ya una figura, había publicado sus mejores novelas de ciencia ficción y se estaba dedicando por completo a la elaboración de ensayos de divulgación científica. Obermayer invitó a su amigo a varias reuniones, pero Asimov decidió abandonar el proyecto porque pensaba que el acceso a información clasificada limitaría su libertad de expresión. Pero antes de irse, escribió un ensayo para ayudar a los científicos del proyecto a ser más creativos.

El ensayo había permanecido oculto hasta la semana pasada, cuando Obermayer cedió el texto a Technology Review. No sabemos si el texto, que llevaba por título¿Cómo la gente tiene nuevas ideas?, sirvió a los investigadores para crear un buen sistema de defensa contra misiles, pero su carácter universal y premonitorio (como casi todo lo que escribió Asimov), bien puede ayudar a los profesionales y empresas de hoy en día para triunfar en un mundo lleno de incertidumbres.

El ensayo había permanecido oculto hasta la semana pasada, cuando Obermayer cedió el texto a la revista Technology Review, que lo ha publicado íntegro. Estas son sus nueve ideas más destacadas.

1. El proceso creativo es igual en todos los ámbitos

Como buen humanista, Asimov pensaba que la creatividad es necesaria en todos los campos del saber, y su funcionamiento no difiere en absoluto entre una u otra especialidad. No importa que persigamos alcanzar “la evolución de una forma de arte, un nuevo gadget o un nuevo principio científico, todos implican factores comunes”.

En el mundo actual tendemos a exigir creatividad en determinadas profesiones, y negárselas a otras. Pero el progreso requiere creatividad en todos los campos.

 2. Para imaginar el futuro hay que conocer el pasado

Como todo buen escritor de ciencia ficción, Asimov sabía que para imaginar el futuro es necesario conocer el pasado. “Una forma de investigar el problema [el proceso creativo] es estudiar las grandes ideas del pasado para saber cómo fueron generadas”. El escritor reconoce que muchos de los grandes pensadores de la historia ni siquiera sabían cómo tuvieron sus ideas, pero cree que, en la mayoría de ocasiones, el secreto reside en conocer bien qué se ha investigado previamente sobre un asunto. Ya lo decía otro Isaac (Newton), citando a Bernardo de Chartres: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”.

3. Hay que saber ver conexiones entre cosas aparentemente desconectadas

Para Asimov, toda buena idea aparece cuando somos capaces de ver las cosas más allá de nuestra especialidad. Es por ello que los equipos y pensadores multidisciplinares son clave para generar buenas ideas.

El proceso creativo funciona siempre de forma similar. El escritor pone como ejemplo el advenimiento de una de las grandes ideas del siglo XIX, la teoría de la selección natural, a la que llegaron de forma independiente, pero muy similar, los naturalistas Charles Darwin y Alfred Wallace –según Asimov, una prueba de que el proceso creativo funciona siempre de forma similar–.

“Está claro que en la primera mitad del siglo XIX muchos naturalistas habían estudiado la forma en la que las especies se diferenciaban entre sí. También mucha gente había leído a Malthus. Y, quizás, algunas personas habían estudiado las especies y habían leído a Malthus. Pero lo que se necesitaba era a alguien que hubiera estudiado las especies, hubiera leído a Malthus y, además, tuviera la capacidad para conectar ambas ideas”. Y eso es lo que hicieron Darwin y Wallace casi al mismo tiempo.

4. Las mejores ideas son las que parecen irrealizables

Una vez que se conectan dos ideas, la asociación parece obvia, pero no lo era hasta entonces. “Una nueva idea sólo parece razonable bastante tiempo después de haberse pronunciado”, asegura Asimov. “Normalmente, al principio, parece irracional. Parecía el colmo de la sinrazón suponer que la tierra era redonda y no plana, que se movía alrededor del Sol o que los objetos requieren una fuerza para detenerse cuando están en movimiento en lugar de una fuerza para mantenerlos en movimiento”.  Sólo el tiempo acaba dando la razón a quien la tenía.

Isaac Asimov retratado por Rowena Morrill. Isaac Asimov retratado por Rowena Morrill.5. Los grandes pensadores son excéntricos (pero tienen seguridad en sí mismos)

Dado que las grandes ideas son siempre rompedoras, sus defensores tienen que ser personas con una gran seguridad en sí mismas, y muy convencidos de aquello que proponen, para que estas lleguen a buen puerto. En opinión de Asimov, solo las personas capaces de enfrentarse a lo que el resto de personas consideran de sentido común tienen posibilidades de tener éxito. Para el escritor, una organización que persiga innovar debe tolerar la excentricidad, pues los grandes genios suelen ser también poco convencionales en sus hábitos. (Ahora bien, Asimov reconoce que hay gente chiflada que no tiene nada de talento, así que no hace falta hacer los procesos de selección en un psiquiátrico).

6. Deja que las personas trabajen en solitario…

El ensayo de Asimov contiene un importante consejo para gestores, managers y directivos en general. En su opinión, a la hora de afrontar un problema, es mejor dejar que las personas barrunten sus propias ideas para resolver el mismo en solitario, antes que juntar a todo el mundo en una sala para discutir el problema.

Por cada nueva buena idea hay decenas de miles horribles, que, naturalmente, no vas a querer mostrar“Mi impresión es que para ser creativo se requiere soledad. La persona creativa, en cualquier caso, está trabajando continuamente. Su mente está procesando la información en todo momento, incluso cuando no es consciente de ello. La presencia de otras personas sólo puede inhibir ese proceso, ya que los procesos creativos son embarazosos. Por cada nueva buena idea hay decenas de miles horribles, que, naturalmente, no vas a querer mostrar”.

7…Pero empújalas a cooperar

Todo creador necesita su espacio, pero Asimov cree que, una vez que la gente haya pensado cómo se puede resolver uno u otro problema, hay que poner las ideas en común. En opinión del escritor, las reuniones son una pérdida de tiempo sino sirven para que cada persona tenga la oportunidad de dar su punto de vista (por loco que parezca) y se logre encontrar asociaciones validas entre distintos enfoques.

Para lograr esto, Asimov propone que las reuniones se enfoquen como si fueran debates. Para ello es necesario que una persona haga de moderador, y conceda turnos equitativos de palabra a todos los participantes. Por lo general, en las reuniones, siempre hay alguien que lleva la voz cantante, y no siempre se deja hablar a todo el mundo. Y esto es un error que mina el proceso creativo.

“Si una persona tiene una mayor reputación que el resto, o se expresa mejor, o tiene una personalidad más imponente, puede tomar el control de la reunión y reducir al resto de asistentes a la obediencia pasiva”, explica Asimov. “Ese individuo puede ser muy útil, pero mejor que trabaje solo, para que no neutralice al resto”.

8. Las organizaciones deben crear un ambiente informal

El ensayo de Asimov contiene un consejo que deberían tener muy en cuenta los gestores y responsables de Recursos Humanos (en una época en que los procesos laborales están más controlados que nunca). El escritor tiene claro que las empresas deben ser permisivas con sus trabajadores si quieren que estos tengan buenas ideas. El ambiente debe ser relajado e informal. “Para alcanzar los mejores resultados se necesita jovialidad, el uso de nombres de pila y bromas”, asegura Asimov. “No porque sean buenas en sí mismas, sino porque fomentan la voluntad para participar en la locura creativa”

9. No se puede pagar un salario para que la gente sea creativa

Parece que una de las mejores cualidades que se pueden atribuir a un trabajador es que es “reponsable”. Pero Asimov cree que, exigir responsabilidades a los empleados –en el sentido de pedir una rendición de cuentas– es contraproducente si lo que queremos es que sean creativos. “Las grandes ideas de todos los tiempos vinieron de gente a la que no se estaba pagando por tener buenas ideas, sino que se les estaba pagando por ser profesores, secretarios de una oficina de patentes, funcionarios o ni siquiera se les estaba pagando”, asegura el escritor. “Las grandes ideas surgen como asuntos secundarios”.

La creatividad, asegura con rotundidad, no puede exigirse como contraprestación a un salario: “Sentirse culpable porque no se merece el salario ya que no se ha tenido una gran idea es la mejor manera de asegurarse de que ninguna buena idea aparecerá en el futuro”.

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No ser quién eres y presumir de ello


microcambios

 

Colaboro en un programa de Radio sobre libros. Hoy me he acordado de uno que leí hace cierto tiempo, un curioso tratado moral que refleja un mundo donde  «acechan las trampas y reinan las intrigas». En este escenario, el arte del fingimiento, antaño tan de boga, experimenta un nuevo impulso acorde con la era era capitalista.  Basta con leer el índice para hacerse una idea general sobre qué va esto:

Controlar los arrebatos

Parecer auténtico

Mostrar indignación moral 

Parecer culto

Poner nerviosos a los demás

Engañarse a sí mismo 

 

Etc.. Y como cata lectora este breve fragmento elegido al azar:

«En un estado de alegría exultante, estamos plena y engañosamente convencidos de que nuestros amigos y conocidos, nuestros compañeros de trabajo y familiares, se alegran con nosotros. Ante un gran triunfo, caemos en el error de creer que abrazar al afortunado nos hace un poco afortunados a nosotros también. Un error, para colmo, de los más extendidos, si excluimos la envidia hacia los demás, uno de los sentimientos más venenosos que puedan existir.  Todos conocemos las disputas por un puesto de trabajo, la mirada gélida hacia nuestro piso con terraza, los celos ante nuestra bella pareja.

La envidia no necesariamente provoca sufrimiento. También es nuestra secreta vara de medir el reconocimiento ajeno. Pocas cosas nos satisfacen más íntimamente que ser envidiados. Con solo que la envidia no fuera tan peligrosa, que no fuera un acicate para que los demás nos echen del trono y nos arrojen a las sombras…

¿Cómo hay que lidiar, pues con la envidia? Siempre de tal modo que ésta crezca en los otros como impotencia, sin riesgo para uno mismo.»

¿Te animas a leerlo y comentarlo? 

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¿Que hacen diferente las personas que viven la creatividad?


Este artículo de The Huffington Post, escrito por Carolyn Gregoire, propone un repaso en profundidad al comportamiento de las personas que viven la creatividad intensamente.  La autora señala hasta 18 aspectos que marcan la diferencia entre pensar que la creatividad es cosa de unos pocos y ejercerla cada día. Merece la pena dedicar unos minutos a leer el artículo.

Creativity

La creatividad funciona de una forma misteriosa y a menudo paradójica. El pensamiento creativo es una característica estable, que define algunas personalidades, pero que también puede cambiar dependiendo de la situación y del contexto. A veces, la inspiración y las ideas vienen sin más, y luego, cuando más las necesitamos, no aparecen; el pensamiento creativo requiere un conocimiento complejo, si bien es completamente independiente del proceso de pensamiento.

La neurociencia ofrece una imagen muy compleja de la creatividad. Según plantean los científicos, la creatividad no es tan simple como la división entre las regiones derecha e izquierda del cerebro (la teoría dice que el hemisferio cerebral izquierdo es racional y analítico, mientras que el derecho es creativo y emocional). De hecho, se piensa que la creatividad implica numerosos procesos cognitivos, vías neuronales y emociones; aún no disponemos de una panorámica completa que explique cómo funciona una mente imaginativa.

Psicológicamente hablando, los tipos de personalidad creativa son difíciles de determinar, sobre todo porque son complejos, paradójicos y tienden a evitar el hábito o la rutina. No se trata de generalizar el estereotipo del «artista torturado», pero sí es verdad que los artistas suelen tener una personalidad compleja. Las investigacionessugieren que la creatividad implica la unión de una multitud de rasgos, comportamientos e influencias sociales en una misma persona.

«Es cierto que a la gente creativa le resulta difícil conocerse a sí misma, puesto que el yo creativo es más complejo que el yo no creativo», informa Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York que ha pasado varios años investigando sobre la creatividad. «Las cosas que sobresalen más son las paradojas del yo creativo… Las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica».

Aunque no existe la definición exacta de la «típica» persona creativa, hay algunos rasgos y actitudes que caracterizan a las personas altamente creativas.

Estas son 18 cosas que las diferencian del resto.

Sueñan despiertos

daydreaming child

A pesar de lo que sus profesores les dijeran, las personas creativas saben que soñar despiertos no es, en absoluto, una pérdida de tiempo.

Según Scott Barry Kaufman y la psicóloga Rebecca L. Mcmillan, ambos autores del artículo Ode To Positive Constructive Daydreaming [Oda a lo positivo y constructivo de soñar despierto], dejar que la mente merodee libremente puede contribuir al proceso de «incubación creativa». Por supuesto, muchos de nosotros sabemos por experiencia que las mejores ideas se nos ocurren de repente, cuando tenemos la mente en las nubes.

Aunque nos puede parecer que soñar despierto es una actividad sin sentido, un estudio de 2012 sugiere que, en realidad, dicho proceso va ligado a un estado cerebral muy dinámico y exigente, pues conlleva conexiones y percepciones en relación con nuestra habilidad para captar la información frente a las distracciones. También se ha descubierto que soñar despierto activa los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación y la creatividad.

Lo observan todo

Las personas creativas se comen el mundo; ven posibilidades en cualquier lugar y están constantemente recopilando información que pueda servir para la expresión creativa. Como solía decir Henry James, «nada se pierde» en la mente de un escritor.

La escritora Joan Didion siempre llevaba encima un cuaderno en el que anotaba cualquier observación sobre la gente y los acontecimientos con el fin de entender mejor las complejidades y contradicciones de su propia mente:
«Por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el común denominador de todo lo que vemos es siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable ‘yo'», escribió Didion en su ensayo «Sobre tener un cuaderno de notas». «Estamos hablando de algo privado, de fragmentos de la cadena mental que son demasiado cortos para usarlos, de un ensamblaje indiscriminado y errático que solo reviste significado para quien lo lleva a cabo».

Elaboran sus propios horarios de trabajo a su medida

Muchos grandes artistas afirman que cuando mejor hacen su trabajo es o por la mañana temprano o a altas horas de la noche. Vladimir Nabokov empezaba a escribir inmediatamente después de levantarse, a las 6 o a las 7 de la mañana; Frank Lloyd Wright decía que se había acostumbrado a levantarse a las 3 o a las 4 de la mañana, ponerse a trabajar durante unas horas, y luego volverse a acostar. Independientemente de cuál sea su horario, los individuos altamente creativos suelen saber en qué momento del día su mente está más activa, y en función de esto, organizan sus días.

Se reservan unos momentos de soledad

solitude

«Para estar más abiertos a la creatividad, tenemos que ser capaces de usar nuestra soledad de forma constructiva. Debemos superar el miedo a estar solos», escribió el psicólogo existencialista estadounidense Rollo May.

Con frecuencia, se describe a los artistas como personas solitarias. Aunque no siempre se cumple, la soledad puede ser una de las claves para llevar a cabo obras maestras. Para Kaufman, podemos volver a relacionar esta idea con el hecho de soñar despiertos; tenemos que concedernos momentos de soledad y, simplemente, dejar volar nuestras mentes.

«Tienes que contactar con tu yo interior para poder expresar tus pensamientos más internos», explica. «Es difícil encontrar esa voz creativa si no mantienes ningún contacto con tu interior ni reflexionas sobre ti mismo».

Saben aprovechar los problemas que les plantea la vida

Muchas de las historias míticas y de las canciones de todas las épocas han sido inspiradas por un drama o por un desamor; lo bueno de estos retos es que al final han servido como catalizador para crear arte. Los investigadores que estudian el crecimiento post-traumático, un ámbito de la psicología en auge, sostienen que mucha gente es capaz de emplear las dificultades y los traumas que sufrieron de pequeños para aumentar sustancialmente su creatividad. En concreto, se ha descubierto que los traumas pueden contribuir a que la gente desarrolle las áreas encargadas de las relaciones interpersonales, de la espiritualidad, el aprecio por la vida, la fuerza personal y, lo que es más importante para la creatividad, la capacidad de exprimir al máximo las posibilidades que te ofrece la vida.

«Mucha gente es capaz de utilizar esto como la gasolina que necesitan para descubrir una perspectiva diferente de la realidad», afirma Kaufman. «En algún momento de su vida, se ha desmontado la visión que tenían del mundo como un lugar seguro […], haciéndoles salir a la periferia a ver las cosas de una forma diferente, renovada; es esto lo que conduce a la creatividad».

Buscan nuevas experiencias

solo traveler

A la gente creativa le encanta lanzarse a probar nuevas experiencias, sensaciones y estados mentales. Esta apertura y amplitud de miras suele activar de manera significativa la creatividad.

«Estar abierto a nuevas experiencias te lleva, la mayoría de las veces, a obtener logros creativos», asegura Kaufman. «Esta idea presenta muchas facetas diferentes, pero todas relacionadas entre sí: la curiosidad intelectual, la búsqueda de sensaciones, el no tener miedo a mostrar tus emociones ni tu fantasía. Lo que une a todas estas características es el camino hacia la exploración cognitiva y conductual del mundo, tanto interno como externo».

Se caen y vuelven a levantarse

resilience

La resiliencia prácticamente es un prerrequisito para el éxito creativo, afirma Kaufman. El trabajo creativo a menudo se describe como un proceso de fallos repetidos hasta acabar encontrando algo que encaja y que funciona. Las personas creativas, al menos las que tienen éxito, aprenden a no tomarse demasiado a pecho los errores.

«La gente creativa fracasa, y los que son buenos de verdad fracasan más de una vez»,escribió Steven Kotler, colaborador de Forbes, en una pieza sobre el genio creativo de Einstein.

Plantean grandes preguntas

La gente creativa es insaciablemente curiosa; normalmente, optan por cuestionar cualquier aspecto de la vida, e incluso cuando envejecen mantienen su sentido de la curiosidad. Ya sea mediante una conversación intensa o mediante una reflexión en solitario, las personas creativas observan el mundo a su alrededor y quieren saber por qué, y cómo, funcionan las cosas.

Observan a las personas

people watching

Son observadores por naturaleza y tienen curiosidad por la vida de los demás; a las personas creativas les suele gustar observar a la gente, y a menudo extraen algunas de sus mejores ideas de ahí.

«[Marcel] Proust pasó la mayor parte de su vida observando a la gente, anotó sus observaciones, y las reflejó en sus libros», explica Kaufman. «Para muchos escritores, observar la vida de la gente es muy importante… Son buenos observadores de la naturaleza humana».

Se arriesgan

Una parte del trabajo creativo implica correr riesgos; muchas personas creativas disfrutan del riesgo en diversos aspectos de su vida.

«Existe una conexión profunda y significativa entre el riesgo y la creatividad, aunque a menudo se pase por alto», escribió Steven Kotler en Forbes. «La creatividad es el acto de fabricar algo de la nada. Requiere hacer públicas las apuestas mejor posicionadas en tu imaginación. No es un trabajo para los tímidos. Perder el tiempo, empañar tu reputación y no gastar demasiado bien el dinero son algunas de las consecuencias negativas que puede tener la creatividad».

Consideran que todo en la vida es una oportunidad para la expresión propia

self expression

Nietzsche creía que la vida y el mundo deberían considerarse obras de arte. Las personas creativas tienden a ver el mundo de esta manera, y a buscar constantemente cualquier oportunidad de autoexpresión en la vida diaria.

«La expresión creativa es la expresión de uno mismo», afirma Kaufman. «La creatividad no es otra cosa que la expresión individual de tus necesidades, de tus deseos y de tu naturaleza única».

Siguen sus pasiones verdaderas

La gente creativa suele tener una motivación intrínseca; esto es, una persona creativa está motivada a actuar desde sus más internos deseos, en lugar de buscar el reconocimiento o las recompensas externas. Muchos psicólogos han demostrado que la gente creativa obtiene su energía de las actividades que le plantean desafíos, lo cual es una muestra de la motivación interna. Las investigaciones sugieren que solo con pensar en los motivos intrínsecos que te mueven a hacer algo se puede activar la creatividad.

«Los mejores creadores deciden implicarse con pasión en cuestiones complejas y arriesgadas que les proporcionan un importante sentido del poder por la capacidad de utilizar su talento», escriben M.A. Collins y T.M. Amabile en The Handbook of Creativity.

Salen de sus propias mentes

creative writing

Kaufman señala que otro objetivo de soñar despierto es ayudarnos a salir de nuestra perspectiva limitada y explorar otras formas de pensamiento, que pueden ser una baza importante para el trabajo creativo.

«Soñar despierto nos permite evadirnos del presente», explica Kaufman. «La misma red cerebral asociada con la imaginación está vinculada a la teoría de la mente; esta nos permite imaginar lo que está pensando alguien o fantasear sobre cómo será nuestro “yo” futuro».

Otras investigaciones también señalan que inducir la «distancia psicológica» (es decir, pensar desde la perspectiva de otra persona o reflexionar sobre una cuestión como si fuera irreal o desconocida) puede activar el pensamiento creativo.

Pierden la noción del tiempo

Las personas creativas pueden pensar que cuando están escribiendo, bailando, pintando o expresándose, entran «en la zona», lo que se conoce como estado de flujo, que puede ayudarlos a crear a su máximo nivel de expresión. Dicho flujo es un estado mental en que un individuo va más allá de su pensamiento consciente para alcanzar un estado superior de concentración y calma sin esfuerzo. Cuando alguien alcanza este estado es prácticamente inmune a cualquier presión o distracción, sea interna o externa, que pueda entorpecer su actividad.

Entras en esa zona cuando realizas una actividad con la que disfrutas y que se te da bien, pero que a la vez te plantea retos; es lo que define a un buen proyecto creativo.

«[Las personas creativas] han descubierto su pasión, pero también han desarrollado su capacidad para entrar en el estado de flujo», asegura Kaufman. «Este estado mental requiere una conexión entre tus habilidades y la tarea que has emprendido».

Se rodean de belleza

Las personas creativas suelen tener un gusto excelente y, por ello, disfrutan de la belleza y se rodean de ella.

Un estudio publicado recientemente en la revista Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts reveló que los músicos (incluidos los miembros de una orquesta, los maestros de música y los solistas) muestran una alta sensibilidad e inclinación hacia la belleza artística.

Saben unir los puntos

doodle

Si hay algo que distinga a las personas altamente creativas del resto es la capacidad de ver oportunidades donde otros no las ven. Muchos artistas y escritores importantes han afirmado que la creatividad se basa en la capacidad de unir los puntos, algo que los demás probablemente nunca se habían planteado.

En palabras de Steve Jobs: «La creatividad simplemente consiste en conectar las cosas. Cuando le preguntas a las personas creativas cómo han hecho algo, se sienten un poco culpables porque en realidad no han creado nada, sino que se han limitado a ver algo. Tras un tiempo, les resulta obvio, pues han sido capaces de conectar las experiencias que habían tenido y de sintetizar cosas nuevas».

Les gustan los cambios radicales

La diversidad de experiencias es crucial para la creatividad, afirma Kaufman. A las personas creativas les encanta alterar las cosas, tener nuevas experiencias y evitar que su vida se convierta en algo monótono y mundano.

«La gente creativa tiene experiencias más diversas; la rutina es lo que mata esta diversidad de experiencias», explica Kaufman.

Encuentran tiempo para la meditación

Las personas creativas entienden el valor de la concentración mental, pues su trabajo depende de ella. Muchos artistas, emprendedores, escritores y otros trabajadores creativos, como David Lynch, consideran la meditación como una herramienta para conectar con su estado mental más creativo.

La ciencia respalda la idea de que la meditación realmente puede activar el poder de la mente de muchas formas. Un estudio realizado en 2012 por un equipo holandés señala que algunas técnicas de meditación promueven el pensamiento creativo. Las prácticas de meditación pueden ir ligadas a una mejora de la memoria y de la concentración, a un mayor bienestar emocional, a una disminución del estrés y de la ansiedad, y a una mayor claridad mental; todo esto puede fomentar la capacidad de pensamiento creativo.

Traducción de Marina Velasco Serrano

Publicado en Pensando en voz alta

El huracán del atrevimiento


 

pies

 

 

Nelson Mandela, eligió las palabras de la escritora de Marianne Williamson, publicadas en A return to love, para la ceremonia de su investidura como presidente de Sudáfrica. Quería subrayar el poder humano ante los desafíos y el inmenso imán del atrevimiento.

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos.

Es nuestra luz, y no la oscuridad, lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo de Dios. Jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesta la gloria del universo que está dentro de nosotros. Esto no está solamente en algunos: está en todos nosotros.

A medida que nos permitimos que nuestra luz se irradie, inconscientemente estamos permitiendo que otras personas hagan lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

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Lo que no sabías


MIquel barcelo

Pintura: Miquel Barceló

Otro autor que acabo de descubrir y que me ha dado que pensar.

 

Nunca se pierde nada que sea real.
Sólo se pierden los sueños
acerca de «cómo iba a ser la vida».
Se pierden los sueños que se tuvieron ayer sobre el mañana.
Se pierden las imaginaciones acerca del hoy.

Sólo que no lo sabías.
No pudiste haberlo sabido.

El sanar siempre implica coraje
para soltar las esperanzas de ayer,
para llorar sobre los mundos perdidos,
para dejar que el ego se rompa en el silencio,
para sostener amorosamente el corazón mientras se rompe.

Y retornar hacia el hoy,
el sitio donde la vida ocurre,
la buena tierra donde florecerá la gratitud.

Nunca se pierde nada que sea real.

Jeff Foster

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Grandes secretos, pequeños lugares


maria hesseIlustración:  Maria Hesse


Decía Roald Dahl, el creador de la inolvidable Matilda o de Charlie y la fábrica de chocolate que por encima de todo hay que mirar con ojos curiosos este mundo que nos rodea, porque los grandes secretos están siempre ocultos en los lugares más pequeños. Y añadía que aquellos que no creen en la magia jamás la encontraran.

En el encuentro anual de Davos, en la edición del 2009, el  director de orquesta, Benjamin Zander, impartió una conferencia sobre su visión acerca del liderazgo y los retos en una nueva era. Para explicar sus ideas acudió al texto que escribió con su esposa, la terapetua Rosamund Stone Zander, El arte de lo posible que se cuenta entre mis libros favoritos.

Tanto en la conferencia, como en el libro, Zander alude a la existencia de dos clases de miradas en la naturaleza humana: la de  la espiral descendente o la de la posibilidad irradiadora. La explicación aparece en este revelador relato:  a mediados del siglo XIX un empresario inglés encomienda a dos de sus mejores vendedores la misión de realizar un viaje a África para que sondeen la posibilidad de vender zapatos a los africanos. Transcurridos unos días, el primer empleado envía un telegrama desencantado: «ninguna posibilidad de venta, aquí nadie  lleva zapatos». El segundo vendedor, sin embargo, también manda un telegrama: «fabulosa oportunidad aquí todavía no usan zapatos».

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La diferencia entre una u otra perspectiva según los Zander es considerable. Mientras que en la espiral descendente el éxito o fracaso dependen de la suerte, de ideas preconcebidas de antemano e inmutables, en la segunda opción el centro de mandos es la propia posibilidad; aquí los  conceptos de éxito o fracaso no existen, su lugar lo ocupa la contribución. Cada vez que actuamos en uno u otro sentido nos convertimos en hacedores de nuestra propia vida. Y nuestra puesta en escena se manifiesta a través de nuestro lenguaje verbal, es decir mediante nuestro discurso, con nuestras acciones o con nuestra actitud. Para Zander, ser líder consiste, en reconocer que la espiral descendente existe, pero ipso facto llevar a las personas a contemplar  el mundo de la posibilidad.Recordemos las palabras de Roald Dahl: aquellos que no creen en la magia jamás la encontraran.

El ámbito de la espiral descendente es el de la mentalidad fija (no hay inteligencia en desarrollo sino un mundo estanco), donde funciona la obcecación sobre el éxito y el fracaso,  la derrota y la victoria, la preferencia por las jerarquías, las amenazas, los debes y los tienes, el sentimiento de culpa y un esquema rígido de pensamiento vertical. El mundo de la posibilidad irradiadora es cooperativo, flexible, abierto, creativo, espontáneo, amante del pensamiento lateral y de la exploración y por tanto, poco temeroso del error. En esta perspectiva, la contribución y la indagación apreciativa sustituyen al miedo a la equivocación y por lo tanto, los obstáculos se perciben como meras posibilidades que también pueden convertirse en oportunidades.

Según los Zander «No existe una recesión tan grande que sea capaz de anular la posibilidad, y no hay riqueza, poder o fama tan grande que sea capaz de protegerte de la espiral descendente. No son las circunstancias las que marcan la diferencia. Somos nosotros los que tenemos la oportunidad de elegir entre las dos opciones».

Los Zander insisten en que la pasión es el elemento clave de toda vida humana.  Y esta pasión se transmite como un fuego aventado. Se sabe cuando prende en el otro porque los ojos del oyente refulgen, brillan como si fueran cielos estrellados. Ahí la chispa está encendiéndose y propagándose. Eso es lo que consiguen los líderes: entusiasmar, motivar, en una palabra: contribuir. Cuando Benjamin dirige a su orquesta y observa que los ojos de sus músicos no están brillando se pregunta: ¿quién estoy siendo yo en estos momentos para que los ojos de mis músicos no brillen? ¿qué puedo cambiar de mí?

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Tres respuestas, en opinión de los autores, se pueden elegir cuando nos enfrentamos a desafíos,  a cada uno de nosotros  nos corresponde elegir:

O bien no hacer nada, la respuesta de la resignación, el desprecio a la opinión ajena, la respuesta de la ira o  levantarte y dirigir la orquesta, que se traduce en  intentar cambiar las cosas con tu contribución diaria. Esta es la respuesta de la posibilidad.

Para los Zander hay tres reglas básicas que ayudan a recordar la estrategia frente a los desafíos:

1. La regla número 6 (Recuerda que no debes tomarte demasiado en serio a ti mismo) a veces los problemas llegan porque pensamos que cada cosa que hacemos o decimos es fundamental; porque creemos que nos va la vida en cada una de nuestras decisiones. Y eso llena de tensión y ansiedad nuestras acciones.

2. Pensar fuera de los límites. En El arte de lo posible los Zander lanzan un desafío: unir nueve puntos que forman una cuadrícula sin levantar el bolígrafo del papel.  La única manera de conseguirlo es saliéndose de los límites de la cuadrícula, o sea que para dar con la solución del problema necesitamos una nueva manera de pensar que no recurra a nuestras habituales  creencias. En la vida real, fuera del ejercicio, pocos conseguimos unir los puntos porque nadie nos ha dicho que no podemos salirnos del marco, simplemente lo hemos asumido así, de forma que encontrar la solución se vuelve algo tan sencilla como pensar fuera de esos límites que nadie, por otra parte, ha impuesto.

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3. Empezar con un sobresaliente, una forma de eliminar la ansiedad y asumir riesgos. Benjamin Zander observó que sus alumnos se enfrentaban a sus tareas  con un alto grado de ansiedad y estrés.  la presión por conseguir  objetivos marcados dificultaba asumir cambios e innovar en su forma de aprendizaje. Así que se le ocurrió algo sencillo: otorgar un sobresaliente a principios de curso con una única condición: escribir una carta en ese momento pero como si estuvieran a final de curso. La carta debía reflejar por qué habían obtenido el sobresaliente y qué habían hecho para conseguirlo. Con esta curiosa herramienta uno se convierte en la mejor versión de sí mismo y te libras de la presión del estrés disfrutando al máximo. Zander nos propone que pongamos un sobresaliente de partida a todo el mundo,  solo así podremos descubrir  la mejor versión de las personas.

¿Qué tal si te disculpas por no haber sido capaz de entusiasmar a los tuyos? Esa propuesta de Rosamund Zander surgió cuando su marido le explicó lo que había pasado con sus alumnos. Con ocasión de la celebración de un concierto donde participaba un músico extraordinario y con localidades agotadas desde hacía tiempo, la fila de butaca correspondiente a varios de sus alumnos permaneció vacía. El director se enfadó por la actitud displicente de sus músicos y pensó en echar la bronca gorda al día siguiente en clase.  Pero su mujer le sugirió que se disculpara por no haberles explicado con la necesaria claridad a quién iban a escuchar, cuan maravilloso iba a resultar el concierto.  Si la gente no reacciona haciendo lo que tu esperas que hagan siempre queda la posibilidad de disculparnos por no haber conseguido motivar y convencer. . Estas disculpas, según los Zander, son muy diferentes de la culpa y la amenaza, típicas del modelo espiral descendiente.

microcambios, me mudo de sistema

Aceptar que está en nuestras manos  cambiar la noción de lo que es posible parece ahora mucho más sencillo. 

Conferencia en inglés

Otras fuentes 

Publicado en Pensando en voz alta

El mundo de lo posible


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Pintura: Joaquín Sorolla

Microcambios celebra su cuarto año de vida en la nube. El 29 de septiembre de 2010 empecé mis primeros apuntes, sin saber si tendría lectores, si a alguien le interesarían mis búsquedas, reflexiones, elecciones…  Mi única pretensión era compartir aquello que llamaba mi atención   y crear una reducida comunidad de intereses comunes. El objetivo está cumplido,

Gracias a todos los que esporádicamente o asiduamente visitáis esta casa de palabras.

Mi proyecto sigue volando porque resuenan vuestras pisadas en este espacio sin puertas ni ventanas. Y para  celebrarlo, de  regalo,  este poema de Emily Dickinson  donde lo posible (ese lugar que a veces no vemos a nuestro alrededor pero existe) se adueña de la vida.

Vivo en lo posible

lugar más bello que la prosa

tiene más ventanas

y numerosas puertas.

De estancias como los cedros

ávidas de miradas

y como tejado estable

las bóvedas celestiales.


Para visitas, óptimo,

para ocupación, esto,

su alcance ensancha mis pequeñas manos,

para albergar el paraíso.