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Libros que dejan huella


microcambios, me mudo de sistema

Akbar es uno de esos personajes que se queda en la memoria cuando ha pasado ya cierto tiempo de la lectura del libro. Es sordomudo y padre de cuatro hijos, un chico, Ismail, y tres chicas. También es el marido de Tine y el sobrino de Kazem Kan. Durante toda su vida escribe en un cuaderno historias que salen de su cabeza en unos signos extraños inspirados por la escritura cuneiforme. Y no voy a contar el argumento ni la trama de «El Reflejo de las palabras» porque no es ese mi objetivo.  Solo mencionar un apunte: desde su publicación en español lo he leído muchas veces; pero  ha sido durante una reciente lectura cuando he entendido de golpe y porrazo que no he estado leyendo el mismo libro cada vez que me zambullía en sus páginas. Porque aunque el libro sea el mismo yo no lo soy. Durante esta última visita a la deliciosa historia de Kader Abdolah me he tropezado con el capítulo «Un nuevo camino» que se inicia con las palabras del poeta persa Mohamede Mojtari: «La pérdida es una experiencia que conduce hacia un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quien cae en un sitio se levanta en otro. Ésa es la ley de la vida».

No te pierdas la lectura de El reflejo de las palabras. Es una delicia.

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Humor, humor


Siempre hay personas que te hacen sonreír y el humor es el mejor antídoto para los estados de muermez.  Como ejemplo, un botón. La sinopsis de una película de Harry Potter escrita con gracejo y bien resuelta.En la página de facebook de sinopsisdecine, más perlitas para alegrar cualquier momento mustio que requiere una reparación inmediata. ¡Muy simpática!

Fuente: https://www.facebook.com/sinopsisdecine?fref=photoMicrocambios

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6 formas de impactar


Microcambios, Cecilia Monllor
¿Buscas la forma de hacerte notar? Cierto que parece difícil sino misión imposible. Pero ¿lo es en realidad? Párate a pensar. Si quieres destacar, que se fijen en ti, convendría hacerlo lo mejor que puedas y sepas, porque si no es así, aunque consigas tu minuto de gloria, éste se esfumará como el vaho en el espejo del cuarto de baño. Quienes te hacen visible (no lo olvides) son los demás, no tú. Puede que las celebridades lo tengan más fácil para llegar a un público amplio pero tú también tienes un altavoz a tu disposición  y consiste en seis formas de abordar un asunto:

Atreverse con los tabús (provocarás reacciones adversas y también olas de admiración)
Presentar aquello que hagas con un tratamiento inusual (descoloca a tus destinatarios)
Ser políticamente incorrecto (molestarás pero también conseguirás adhesiones)
Provocar la hilaridad (el humor produce viralidad)
Hacerte inolvidable (ya sea por utilizar la creatividad, la emotividad o la genialidad, tu voz se oirá)
Utiliza el secreto como arma imbatible  (despierta interés a través de la sugerencia y el misterio)

Prueba con alguno de estos recursos y busca la mejor forma de hacerte oír. Lo que es útil y válido para unos no lo es tanto para otros.

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¿Por qué me dejo controlar?



Donde viven los monstruos, Maurice Sendak, Microcambios

Ilustración: Maurice Sendak

 

Pagamos un precio elevado por :

-La indiferencia hacia emociones tóxicas propias

-No prestar atención atención a las sensaciones físicas que producen

-Desentendernos de cómo se leen estas en nuestro cuerpo cuando aparece el agobio o la presión

Una manera de acabar con este juego inconsciente de la mente que tanto nos agobia sería: tomar conciencia de las creencias y emociones que sustentan ese nudo en el pecho, esa sensación en la garganta, ese malestar  o esa indefensión asumida. Al tomar conciencia del momento en que se manifiestan y,  cómo se sienten en nuestro cuerpo, parándonos en el aquí y el ahora, observando qué estábamos pensando, qué  hacíamos o con quién estábamos, aparece la epifanía.

Si no hacemos nada con la información que nos ha proporcionado nuestra propia observación,  si no actuamos, seguiremos esclavizados por los mismos  automatismos.

Esta esclavitud degenera en:

-Reacciono en lugar de respondo

-Somatizo en el cuerpo las reacciones emocionales

-Permito que me controlen las circunstancias en lugar de controlar yo mi reacción

No se pierde nada por probar el experimento. Párate un instante. Céntrate en tu respiración. Observa qué aparece en tu  mente y deja circular lo que haya. Presta atención a esas sensaciones físicas perturbadoras. Apacíguate y abre la mente a la compasión, tanto por ti como por aquellos hechos o personas o situación que nos haya provocado ese rechazo. Ahora ya sabes qué pasa y puedes actuar.