Publicado en Pensando en voz alta, Vídeos Inspiradores

Sobre coaching, un cerdito ingenioso y el bote de cookies


El cerdito es ingenioso pero todas sus estrategias fracasan. Cuando alcanza su objetivo, con él llega la frustración. Aparte de provocarme una sonrisa, este corto animado  me ha llevado a reflexionar: ¿Y si hay ciertas cosas que están fuera de nuestro alcance porque carecemos de una estrategia exitosa (llámese conocimiento, oportunidad, formación, experiencia o deseo dirigido) y tampoco nuestra mentalidad y actitud ayudan? Tal vez al protagonista de esta historia le habría ido mejor si hubiera buscado ayuda para alcanzar el techo de la nevera y conseguir el botín.

Eso hace el coaching: ayudarte a encontrar el medio  que te permitirá alcanzar el techo de la nevera y coger el bote de galletas . Antes, naturalmente, el coach te habrá preguntado para qué quieres el bote de cookies, qué pasará cuando lo hayas conseguido, cómo te sentirás, porque, a lo mejor  descubres que no te interesa lo más mínimo el bote de marras en cuestión. En caso contrario, una vez que sepas en qué berenjenal te metes y para qué lo haces, subir será mucho más fácil.

Aprender de los errores del cerdito es sin duda útil, pero mucho más útil es saber para qué queremos algo, qué recompensa obtenemos al alcanzar nuestro preciado objetivo y qué precio pagaremos.

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Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

¿Cuántas cosas necesitas?


Microcambios, Samuel Jhonson, sebastien thibault

Ilustración: Sébastien Thibault

Siempre merece la pena volver a Samuel Johnson y escuchar su voz. El fragmento de abajo pertenece al libro Sobre la virtud, la felicidad y la templanza y la elección corresponde a Luis Daniel González a quien sigo en su blog bienvenidos a la fiesta

«Los deseos desordenados, sean de la clase que sean, deben estudiarse con sumo cuidado, porque muy bien pueden no solamente ser enemigos de la felicidad sino también de la virtud. Hay hombres, a los que generalmente se les admira por su erudición y sabiduría, que no se pararían en barras a la hora de eliminar a un competidor en la subasta de cualquier obra de arte, y a los que no sería muy recomendable dejar solos en una biblioteca o ante una vitrina de objetos artísticos. A este tipo de faltas no suele concedérseles importancia en aras de una supuesta fraternidad, excusándolas como simples bromas. Pero yo siempre he creído que quien se habitúa a cometer fraudes en las pequeñas cosas sólo espera la oportunidad para poder cometerlas en otras más importantes. Decía Pitágoras que “quien se acostumbra a matar corderos, no tendrá muchos escrúpulos a la hora de derramar la sangre de un hombre”. Sigue leyendo “¿Cuántas cosas necesitas?”