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Cosas ya sabidas


 

Me encanta esta microidea de Elisabeth Kübler Ross : «Lo mejor de la vida consiste en descubrir lo que uno ya sabe». Lo que me deslumbra de esta frase llena de sentido común es lo que no se dice pero está: que en esencia lo somos todo y que nuestro ser no ha perdido esta conciencia de plenitud humana, así que cuando le damos oportunidad nos lo muestra. Sucinta y redonda. 

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Atención plena: el poder de la concentración


Título: Atención Plena

Autor: Winifred Gallagher

Editorial: Urano

Reseña:  Tras una enfermedad seria de la que consiguió recuperarse, Winifred Gallagher, una afamada investigadora, pasó más de un año buscando y analizando los beneficios de enfocarse en el presente y dispensar toda la atención a la propia vida. Apoyándose en los últimos hallazgos de la neurociencia, la autora nos conduce por una investigación apasionante sobre el papel de la atención a la hora de definir la conducta y la identidad humanas. Página a página, ofrece las herramientas necesarias para convertir una atención involuntaria e inconsciente en otra consciente y enfocada, capaz de crear el tipo de experiencias que querríamos tener y convertirnos en la persona que desearíamos ser. El resultado es un libro sustancioso, culto, plagado de referencias a experimentos y trabajos de investigación sobre la atención y el enfoque. Sus Catorce capítulos, con los enunciados que reproducimos a continuación, proporcionan una guía sobre los temas en que se centra el libro:

Presta atención: tu vida depende de ello

De dentro a afuera: los sentimientos condicionan el enfoque

De fuera a adentro: lo que ves es lo que tienes

Herencia: nacidos para prestar atención

Medio: tu cerebro en atención

Relaciones: vivir en mundos distintos

Rendimiento trabajar en la zona

Decisiones: la ilusión del enfoque

Creatividad: sensibilidad al detalle

Focus interruptus

Trastornos de atención

Motivación: sin perder de vista el objetivo

Salud: adonde fluye la atención

Sentido: prestar atención a lo que más importa

Winifred Gallagher apuesta por explicar por qué la calidad de la vida no depende de la fortuna, la inteligencia o la belleza; ni siquiera de las cosas que nos pasan. Sus investigaciones demuestras que la experiencia vital queda definida  por aquello a lo que elegimos estar atentos.
Me parece un libro muy valioso, especialmente para aquellos que no quieren o pueden leer muchos libros y necesitan elegir con cuidado sus lecturas. En Plena atención los lectores conocerán los trabajos de los mejores expertos del mundo en neurología, psiquiatría, psicología, medicina, creatividad o motivación.

A quién recomiendo la lectura:  lectores de a pie, educadores,  psicólogos, psiquiatras, coach y mentes libres.


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El concepto rector


He encontrado este post del publicista mexicano Daniel Granatta que me ha parecido muy atractivo por cómo ha enfocado el tema de los propósitos. Aquí está su columna sobre este asunto en Merca 2.0

Pues sí, terminó 2010 y comenzó 2011 y todo son ahora reportes de tendencias, qué es lo que viene, un “de dónde venimos y a dónde vamos”, las generalidades con las que todos los años comienzan, y que luego (afortunadamente) varían para diversión de todos. Pero también con cada año llegan propósitos personales, sobre esos sí tenemos potestad, menos mal. Así que apunté mis propósitos, y como no soy muy estructurado me vi de repente con una lista de cosas sueltas sin aparente conexión entre ellas. Decidí entonces seguir el consejo de algunas personas más organizadas, como mi buen amigo Efraín, que siempre orienta sus propósitos alrededor de un concepto rector que le sirve para todo el año, y así fue cómo decidí que este año mi propósito va a ser, simple y llanamente (como si fuera “simple” y “llano”), aprender.

La necesidad de saber más y de aprender, de lo que me rodea y de los que me rodean, es lo que me quedó tras haber dedicado un tiempo a preparar esta pequeña charla que impartí el año pasado en el evento TEDxDF :


De modo que fue así como le encontré sentido a la lista de cosas que me había propuesto para este año, y que de momento comprende:

  • Leer un libro a la semana durante todo el año. Ya terminé el primero, sólo me restan 51. Si tienen recomendaciones o sugerencias son más que bienvenidas. No es que leyera poco, es que sólo leo cuando puedo, y al final no leo tanto como me gustaría. Pero hecho el propósito confío en convertir esos ratos del “cuando pueda” en “ahora dedicaré un tiempo a”.
  • No impartir conferencias en 2011. Para poder recopilar nuevas experiencias y cosas que contar, y además para viajar un poco menos. El año pasado viajé muchísimo y uno termina agotado con tanto transbordo, escala y cambio de horario. Pero sí me gustaría asistir de oyente y visitante a eventos, de tecnología o videojuegos, por ejemplo. Ya llego tarde al CESde Las Vegas o al FailCon de París, pero creo que no debo perderme ni un solo Ars Electronica más. Igual que con los libros, sugerencias y recomendaciones son más que bienvenidas.
  • Escribir más. Escribir sirve para aterrizar ideas que flotan en el interior de la cabeza de uno. Pero como requiere tiempo, al final pasa como con la lectura. Así que es un propósito escribir todas las semanas (y no faltar ninguna) mi columna para Merca 2.0.
  • Enfocarme más en mi trabajo y en las clases que imparto en la escuelaDigital Invaders. Por los motivos aducidos en el video de la charla en TEDxDF: intentar cuidar el talento que uno se encuentra por el camino, para poder aprender de él.

Son sólo cuatro, pero si se completan no tengo duda de que 2011 será distinto de 2010 (y espero que mejor). Como el tener un concepto rector sólo ayuda a estructurar los propósitos pero no a que yo sea mejor organizado, me dediqué también a buscar alguna aplicación de iPhone que me sirviera como “agenda-recordatorio-tocapelotas” de cada tarea que tenga pendiente durante el año, para no dejar cosas a medias o correos por contestar, de esos a los que les salen hongos en la carpeta de Borradores, y me topé con Epic Win, , una aplicación-juego de agenda, en la que completar tareas proporciona puntos con los que progresar en el juego que la aplicación propone, así si es una delicia completar los pendientes:

Sin olvidar que, sea como sea y por obvio que parezca, el cambio empieza por uno y no por el contexto en el que uno se encuentra. Si se quedan esperando a que las cosas cambien, para entonces cambiar ustedes, no cambiará nada. Los cambios que se vuelven grandes inician individuales y pequeños y hay que obligarse a que se den, desde llegar antes al trabajo hasta comer mejor, para que se conviertan en hábito (y con la esperanza de que sea contagioso). No está de más que comparen lo que han hecho hoy con lo que hicieron hace un mes o hace ocho, y si están haciendo lo mismo entonces nada será distinto.

Es cambiar para ser (o estar) mejor, y ese es mi deseo para todos ustedes en este 2011, que al final del mismo se vean distintos, mejores y orgullosos del esfuerzo que les llevó a donde estén en ese entonces.

Así que nos vemos en una semana, que es uno de mis propósitos.

Fuente: http://www.merca20.com/propositos-de-ano-nuevo/

Autor: Daniel Granatta (publicista)

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la fórmula del talento


El talento para quien se lo trabaja
GASPAR HERNÁNDEZ  (EL PAIS SEMANAL – 27-02-2011)

Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia», escribió Mario Vargas Llosa en el discurso de aceptación del Nobel de Literatura. Un año antes, en Cartagena de Indias, había explicado que Flaubert empezó siendo un mal escritor, un mero imitador, y que para ser el genio que fue se impuso una disciplina de galeote. «Yo llegué a la conclusión», dijo el escritor peruano, «de que si uno no lo tenía se lo podía provocar a base de trabajo». El protagonista de la novela de Javier Cercas La velocidad de la luz (Tusquets), Rodney Falk, opina lo mismo: «El talento no se tiene, sino que se conquista». Lo contrario de lo que afirmó Oscar Wilde, quien quizá afirmó demasiadas cosas: «Lo que no te dé la naturaleza, no se puede aprender».

¿Qué dicen los expertos? Dan Coyle, que ha investigado dónde y cómo florece el genio en el mundo, sostiene en el libro Las claves del talento (Zenith) que este no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. Según él, se cultiva. En cambio, Malcolm Gladwell, periodista de The Washington Post The New Yorker que también ha investigado sobre el tema –Fueras de serie(Taurus)-, se pregunta: ¿Existe de forma innata? Y él mismo dice: «La respuesta obvia es que sí». Gladwell, muy americano, investiga también el éxito, y afirma: «El éxito es talento más preparación. Pero cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato. Y mayor el que desempeña la preparación».

Pero ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de esta aptitud? Según el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, talento es «la inteligencia triunfante». Es, pues, la inteligencia «que resuelve los problemas y avanza con resolución», explica Marina en su último libro, La educación del talento (Ariel). Puesto que hay muchas inteligencias diferentes, según Marina, también hay muchos genios distintos: musicales, científicos, financieros, atléticos, etcétera, cada uno de los cuales supone un especial tipo de destreza. «No todos valemos para todo».

resolver y avanzar

«La excelencia es un hábito»(Aristóteles)

El científico Robert J. Sternberg, uno de los más reputados expertos actuales en temas de inteligencia, denomina «inteligencia exitosa» a lo que Marina llama talento. Es decir, la inteligencia que se emplea para lograr objetivos importantes. Más amplia que lo que miden los tests de inteligencia porque incluye la gestión de las emociones, la tenacidad, el esfuerzo o la resistencia a la frustración. Las personas que poseen esa aptitud básica no dependen demasiado de las motivaciones externas, sino que saben automotivarse; aprenden a controlar sus impulsos; saben cuándo perseverar y cuándo cambiar de objetivo; saben sacar el máximo provecho de sus capacidades; completan las tareas, tienen iniciativa, no dejan las cosas para otro día…

¿Qué papel desempeña el trabajo duro en la consecución del talento? Prácticamente lo es todo. Aunque desde Darwin la forma tradicional de considerarlo, según Dan Coyle, ha sido esta: los genes (la naturaleza) y el entorno (la educación) se combinan para convertirnos en lo que somos. «Es un método popular», afirma Coyle, «pero cuando se trata de explicar el talento humano, es un modelo vago». Según el escritor, pensar que esta cualidad procede de los genes y el entorno es como pensar que las galletas proceden del azúcar, la harina y la mantequilla: es bastante cierto, pero inútil.

La regla de las 10.000 horas

«Salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto; solo en ahínco y trabajo duro» (Charles Darwin)

Investigadores como Anders Ericsson, Herbert Simon y Bill Chase sostienen que las grandes habilidades en cualquier campo -violín, matemáticas, ajedrez, etcétera- requieren aproximadamente de una década de práctica intensa. Incluso Boby Fischer, prodigio del ajedrez, necesitó practicar con ahínco durante nueve años para lograr, a los 17 años, el título de gran maestro. La regla de los 10 años, o de las 10.000 horas, implica que todas las habilidades se crean utilizando el mismo mecanismo fundamental. «No hay ningún tipo de célula que posean los genios y no tengamos el resto», sostiene Ericsson.

Junto con dos colegas de la Academia de Música de Berlín, Ericsson realizó, a principios de los años noventa, un estudio de referencia. Dividieron a los violinistas en tres grupos. En el primero estaban los estudiantes con un mayor potencial. En el segundo, aquellos juzgados simplemente como buenos. En el tercero, los estudiantes que tenían pocas probabilidades de llegar a tocar profesionalmente y pretendían ser profesores del sistema escolar público. A todos les preguntaron: ¿en el curso de toda su carrera, cuántas horas ha practicado en total? Todos habían empezado a tocar aproximadamente a la misma edad, alrededor de los cinco años; en aquella fase temprana, aproximadamente la misma cantidad de horas, unas dos o tres por semana. Las diferencias surgían a partir de los ocho años. Los estudiantes que terminaban como los mejores de su clase empezaban por practicar más que todos los demás, y a los veinte practicaban por encima de las 30 horas semanales. Los intérpretes de élite habían acumulado 10.000 horas de práctica cada uno. En contraste, los estudiantes buenos a secas habían sumado 8.000 horas. Y los futuros profesores de música, poco más de 4.000.

El mismo patrón se repitió con pianistas profesionales. Lo más llamativo del estudio de Ericson, según cuenta Gladwell en Fueras de serie, es que no encontró músicos natos que flotaran sin esfuerzo hasta la cima practicando una fracción del tiempo que necesitaban sus pares. «Tampoco encontraron obreros romos a los que, trabajando más que nadie, lisa y llanamente les faltara el talento necesario para hacerse un lugar en la cumbre. Una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo», concluye Gladwell; «los que están en la misma cumbre trabajan mucho, mucho más que todos los demás».

Vayamos al cerebro. Y, por una vez, no relacionemos las famosas neuronas y talento. Cada vez son más los neurólogos que consideran a la mielina -mucho menos estudiada que las neuronas- como la clave de la adquisición de habilidades. Toda habilidad humana, ya sea jugar al fútbol, pintar o interpretar a Bach, proviene de una cadena de fibras nerviosas que transmiten un diminuto impulso eléctrico. La mielina rodea las fibras nerviosas. Permite que la señal sea más veloz y fuerte porque impide que se escapen del circuito los impulsos eléctricos. Cuando practicamos, esta lipoproteína responde cubriendo el circuito neural y añadiendo, en cada nueva capa, habilidad y velocidad. Es como conseguir una especie de línea de banda ancha: se multiplica por 3.000 la capacidad de procesamiento de la información.

Práctica y Mielina

«El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia» (Doris Lessing)

En 2005 se escaneó el cerebro de varios concertistas de piano y se descubrió una relación directamente proporcional entre las horas de práctica y esta materia blanca. Cuanto más se activa el nervio, mayor es la cantidad de esta lipoproteína que lo envuelve. Pero, como sostiene Dan Coyle, no se forma para responder a ideas vagas, a información que nos lava como una ducha caliente. Se crea para responder a acciones concretas. Es necesaria la práctica intensa. Teniendo en cuenta una aparente paradoja: aquellas experiencias en las que al principio cometemos más errores, errores que nos obligan a ir más despacio, son las que nos hacen más talentosos.

«Las cosas que hoy parecen ser obstáculos se convierten a la larga en aconsejables», sostiene Robert Bjork, catedrático de psicología de la Universidad de California. De él es el siguiente ejemplo: pongamos que por enésima vez viajamos en avión y observamos a la azafata mientras nos enseña cómo ponernos el chaleco salvavidas. Parece un disco rayado. Pero ¿sabríamos hacerlo en un momento de urgencia?

Bjork sostiene que lo ideal sería, en vez de observar a la azafata, ponernos directamente el chaleco y practicar (menudo espectáculo se organizaría en el avión). Practicar. Aprender. Cometer errores. Así se logra el talento. Volviéndolo a intentar. Fracasando otra vez. Fracasando mejor.

 

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La importancia de la escritura


Para muchas personas escribir supone un gran esfuerzo. No están acostumbradas a organizarse de manera escrita, así que lo hacen mentalmente y lo consideran más que suficiente. ¿Lo es? Realmente no. Los estudios más exhaustivos han demostrado que los objetivos que no pasan al papel y quedan en el ámbito de la intención, cobrarán fuerza como deseos pero nada más. Y de aquí deduciremos que: los objetivos que quedan sólo en la memoria están destinados a desaparecer, como tantos deseos

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Dinero y conciencia


Recojo aquí la propuesta de Sergio Fernández en su blog Pensamiento Positivo de dedicar un tiempo a la visión de este vídeo (aviso que es un poco largo, pero también recuerdo la reflexión de Dolina sobre el aprendizaje) con la intervención de Joan Melé en una conferencia de la Escuela de Organización Industrial .  Merece la pena, de verdad.

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La versión mala o cómo producir malas ideas para ser creativos


Muchos de nosotros sabemos que uno de los secretos de generar buenas ideas está en producir malas ideas. Pero si buscas en los estantes de tu biblioteca o visitas los mejores blogs de productividad y creatividad – o incluso le preguntas al señor Google «cómo llegar a las malas ideas» – no encontrarás mucha orientación.

Gracias, por tanto, al brillante Scott Adams . En un reciente ensayo de Wall Street Journal , elcreador de Dilbert echaba mano de su experiencia como guionista de televisión para sugerir uno de los mejores ejercicios de creatividad que he encontrado.

He aquí su explicación:

Pasé algún tiempo trabajando en la industria de la televisión y aprendí una técnica que usan los escritores. Se llama «la versión mala.» Cuando crees que existe una solución a la trama pero todavía no la puedes imaginar, la describes como una versión mala que no tiene otro propósito que estimular a los otros escritores para imaginar una versión mejor.

Por ejemplo, si tu personaje está atrapado en una isla, la mala versión de su fuga podría implicar a monos que construyen un helicóptero con hojas de palma y coco. Esa idea de la historia es, evidentemente mala, pero podría estimular a pensar en términos de soluciones de ingeniería, u otras soluciones relacionadas con monos. El primer paso en el pensamiento de una idea que funciona es dejar de fijarse en las ideas que no. La mala versión de una idea mueve la mente hacia  un nuevo punto de vista.

En el artículo, Adams utiliza el proceso de mala versión de sugerir algunas ideas provocativas (e hilarantes) para reducir el déficit de los EE.UU. del presupuesto federal. Pero la técnica se puede aplicar a casi cualquier obstáculo creativo.

Así que pruébalo. Creo que no es una mala idea ¿no?

Recensión de Daniel Pink 

 

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¿Está el arte en el ojo del espectador?


Llamamos arte…

A las cosas que hace un artista.

No es el medio o el combustible o el precio o si se cuelga en una pared o te lo comes. Lo que importa, lo que lo hace arte es que la persona que lo hizo venció su resistencia, ignoró las voces de duda e hizo algo digno de hacer. Algo arriesgado. Algo humano.

El arte no está en el ojo del espectador. Está en el alma del artista.

Seth Godin

 

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Pragmático e inteligente, el cambio a tu medida


La propuesta de hoy es  autoría de Randy Taran, la fundadora del   Proyecto Happiness, una organización sin ánimo de  lucro orientada a los jóvenes. Randy es  co-autora, con María Lineger, del Manual de Proyecto Felicidad, que permite , mediante el uso de la psicología positiva y  la  inteligencia emocional, la alfabetización de estudiantes en seis países.

Ya conocemos de sobra la afición de nuestro jinete (cerebro racional según la terminología de Haidt) por la conjetura, el análisis exhaustivo  y la divagacion, así que concretar un plan de acción para alcanzar nuestra felicidad nunca viene mal.

Quieres  que este año sea más feliz? Tener metas  puede acercarte a este propósito. A veces la vida te sale al encuentro y los viejos patrones pueden dar al traste con las buenas intenciones. ¿Qué hacer entonces? Te proponemos 10 maneras fáciles de elaborar caminos neurálgicos ,  de modo que, tus nuevos objetivos despeguen en su viaje a la felicidad.

  1. Tener una razón lo suficientemente importante:

El «por qué» quieres llevar a cabo un objetivo tiene que ser importante. No es suficiente decir «tengo que perder algo de peso.» Si dices: «estoy en el proceso de mejorar mi nivel de colesterol y acercarme  con esta decisión a la gente que me importa» resulta mucho más potente. Piensa en los beneficios de lo que quieres, y  acostúmbrate al tiempo presente (estoy en el proceso de …).

2. Una meta cada vez:

Elige  sólo una cosa para centrarte en ella y consigue que sea específica y alcanzable. Piensa que el resultado depende de que sea  medible y controlable. Por ejemplo si te propones ganar la lotería, olvídalo, no está en tu mano  controlar el sorteo, así que tú verás…

Prestar atención a algo factible también asegura que  mantienes tu deseo constantemente en mente.

3. Rómpelo :

Al romper un gran objetivo factible en mini-objetivos, aprendes a confiar más en ti mismo y a sentir que puedes controlarlo.  Si deseas escribir esa novela para la que  nunca has encontrado el momento tendrás que escribir durante un periodo determinado de tiempo  una página al día. Así este nuevo hábito  se convierte en parte  de tu rutina diaria. ¿Te vas a entrenar para una carrera? Establece un programa de entrenamiento realista con objetivos intermedios. Pasión + dar pasos  es igual a Resultados.

4.Conecta el objetivo con una acción:

¿Cuáles son las acciones y hábitos que apoyan tu objetivo? Si  quieres perder el michelín que te sobra tendrás que incluir verduras en la dieta y no comer después de las  20:00 ¿Qué no suena muy divertido? Prueba a participar en algo que te encante  o reunirte  con amigos todos los viernes. Dicho esto, ¿cuáles son algunas de las acciones o  hábitos  a los que podrías recurrir? Piensa en la obsesión por el chocolate de muchas personas ¿Y si compras chocolatinas individuales y te conformas con comer una después de cenar cuando te sientas relajado?.

5. El placer está de tu parte:

Cuando alcances cada mini objetivo  disfruta de la sensación.  Tómate el tiempo necesario para conocerte a ti mismo y disfrutar de los pequeños placeres que se presentan  a lo largo del camino. ¿Sabías que es muy poderosa la experiencia de visualizar la consecución de un objetivo? Al igual que  los atletas visualizan el éxito del evento  para mejorar sus resultados, tú puedes visualizar  cómo te sentirás una vez cumplido tu objetivo.  Si se trata de tocar un instrumento, imagina lo feliz que te sentirás cuando veas  cómo disfrutan y sienten los espectadores tu música. El cerebro se conecta con los mensajes de placer,  esto ayuda a cambiar las vías neuronales para adoptar nuevos hábitos.

6.La vida pasa:

Imagina los obstáculos que pueden aparecer antes siquiera que estos se presenten.  Si admites que las cosas siempre no son perfectas y tienes un un plan  B  para los tiempos difíciles, entonces será más fácil volver a la meta. No elabores arduas justificaciones,  sólo vuelve a tu objetivo usando algunas de las estrategias que había pre-planificado.  Recuerda dejar de lado el auto machaque. La culpa no te lleva a ninguna parte.

7.En alza los amigos:

Disfrutar de la felicidad /fijar metas que tengan presentes la amistad. Si un amigo  te espera en el gimnasio o se ofrece para ayudarte a revisar lo que has hecho durante la semana,  es mucho más fácil rendir cuentas. Un amigo también puede inspirar y animarnos a que sigamos adelante incluso en momentos difíciles.

8. Crear un éxito / Diario Gratitud:

Anotar las pequeñas tareas que necesitamos  cumplir  para alcanzar nuestros objetivos, ayuda ¿y por qué no acostumbrarse a a expresar la gratitud sobre lo que se está experimentando en el camino? Podría ser tan simple como completar una parte de lo que  se había previsto. Concéntrate  en lo positivo y escribe tres cosas  por las que estás  agradecido cada día. Notarás que es un poderoso combustible para seguir avanzando.  Esta es una manera eficaz de tener en mente tus éxitos.

9. La práctica hace al maestro:

La repetición consiste en una reprogramación. Nuevas prácticas generan nuevos hábitos, que conducen a nuevos patrones de comportamiento. Con el tiempo (normalmente ocho  semanas) el cerebro se adapta a sus nuevos patrones. Las neuronas que trabajan en equipo  se conectan. Si practicas cualquier cosa desde  música a deporte, da por hecho que mejorarás con la práctica continuada.

10. El viaje es más importante que el destino:

Fijar metas supone  volver a calibrar lo que  se ha convertido importante en tu vida. Eso es algo digno de celebrar.   Honrar lo que quieres en el vida es mucho más que  alcanzar un objetivo porque supone estar en sintonía contigo mismo . Ten en cuenta que el susurro  del cambio viene de dentro. Es un proceso que lleva algún tiempo, así que  date respiro para permitir  resultados a largo plazo. Por último, es  tu viaje -hazlo con alegría –estás tomando las riendas de tu vida, un pequeño paso cada vez.