Publicado en Pensando en voz alta

Complementar no es lo mismo que completar


El lenguaje es una de nuestras posesiones más valiosas, por eso merece la pena invertir tiempo para utilizarlo en toda su riqueza y precisión. Por ejemplo, dos verbos como complementar y completar, que casi parecen iguales en su formulación escrita difieren bastante de su significado, pues aunque una persona pueda complementar a otra no puede completarla. Sólo uno mismo puede completarse, la acción recae en ti, nadie más puede hacerlo.

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Conocimiento versus aprendizaje


Por el mero hecho de conocer algo,  ¿se puede afirmar que lo hemos aprendido? Nada más lejos de la verdad. El aprendizaje requiere acción (ya lo sé hacer) . Si ese nuevo conocimiento no se usa para algo, no se le puede llamar aprendizaje.  Tampoco el conocimiento de algo nuevo implica cambio, pues hasta que no se usa, lo aprendido no sirve para nada.

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¿Plato sorpresa o tortilla de patatas?


Imagina esta situación: te has apuntado a un concurso de cocina donde todo es secreto, incluidas las normas del certamen. Llegas con una curiosidad exacerbada y el organizador te dice: «puede elegir dos posiblidades: la primera cocinar el plato que usted quiera, con la condición de que sea comestible (eso lo comenta mientras te guiña el ojo) , la segunda, hacer el plato que yo le sugiera. Si elige la primera opción, aclara,  se tendrá que buscar los ingredientes y si se decanta por la segunda se los proporcionaremos nosotros. Cuando cotejemos los resultados  decidiremos quién ha ganado el concurso».

La vida se parece algo a este concurso de cocina y las dos opciones tienen sus ventajas y sus inconvenientes.  Te animo a ser creativo/a y compartir tus  cavilaciones.