Publicado en Artículos de blogs que nos interesan

La versión mala o cómo producir malas ideas para ser creativos


Muchos de nosotros sabemos que uno de los secretos de generar buenas ideas está en producir malas ideas. Pero si buscas en los estantes de tu biblioteca o visitas los mejores blogs de productividad y creatividad – o incluso le preguntas al señor Google “cómo llegar a las malas ideas” – no encontrarás mucha orientación.

Gracias, por tanto, al brillante Scott Adams . En un reciente ensayo de Wall Street Journal , elcreador de Dilbert echaba mano de su experiencia como guionista de televisión para sugerir uno de los mejores ejercicios de creatividad que he encontrado.

He aquí su explicación:

Pasé algún tiempo trabajando en la industria de la televisión y aprendí una técnica que usan los escritores. Se llama “la versión mala.” Cuando crees que existe una solución a la trama pero todavía no la puedes imaginar, la describes como una versión mala que no tiene otro propósito que estimular a los otros escritores para imaginar una versión mejor.

Por ejemplo, si tu personaje está atrapado en una isla, la mala versión de su fuga podría implicar a monos que construyen un helicóptero con hojas de palma y coco. Esa idea de la historia es, evidentemente mala, pero podría estimular a pensar en términos de soluciones de ingeniería, u otras soluciones relacionadas con monos. El primer paso en el pensamiento de una idea que funciona es dejar de fijarse en las ideas que no. La mala versión de una idea mueve la mente hacia  un nuevo punto de vista.

En el artículo, Adams utiliza el proceso de mala versión de sugerir algunas ideas provocativas (e hilarantes) para reducir el déficit de los EE.UU. del presupuesto federal. Pero la técnica se puede aplicar a casi cualquier obstáculo creativo.

Así que pruébalo. Creo que no es una mala idea ¿no?

Recensión de Daniel Pink 

 

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¿De dónde vienen las ideas?


Seth Godin reflexiona sobre la procedencia de las ideas en su blog: http://sethgodin.typepad.com

  1. No vienen de ver televisión
  2. A veces aparecen en el transcurso de una conferencia
  3. A menudo se presentan cuando estás leyendo un libro
  4. Las buenas ideas proceden de las malas ideas pero sólo si hay un número suficiente de ellas
  5. Las ideas detestan las salas de conferencias, especialmente aquellas en que hay críticas, ataques personales y aburrimiento
  6. Ocurren cuando universos dispares colisionan
  7. A menudo se esfuerzan por cumplir con las expectativas y si la gente espera que aparezcan pues aparecen
  8. Temen a los expertos pero adoran las mentes de los novatos. Un poco de conciencia siempre supone una buena cosa
  9. Vienen a chorros hasta que consiguen asustarte. Willie Nelson escribió sus mejores éxitos en solo una semana
  10. Vienen de la dificultad
  11. Vienen de nuestro ego y son mejores cuando son generosas y desinteresadas
  12. Vienen de la naturaleza
  13. Algunas vienen del miedo (en las película con mucha frecuencia) pero a menudo vienen de la confianza
  14. Las útiles vienen de estar despierto y lo suficientemente alerta como para notarlas
  15. Algunas ideas aparecen furtivamente y cuando estamos demasiado dormidos como para tener miedo
  16. Salen de las esquinas del ojo, o de la ducha, cuando no estamos esforzándonos.
  17. Las ideas mediocres se divierten copiando lo que funciona en ese momento.
  18. Las ideas más grandes saltan de las mediocres.
  19. No necesitan pasaporte y a menudo cruzan fronteras de todas clases con impunidad.
  20. Una idea debe venir de algún lugar porque si se limita a estar donde está y no se funde con nosotros permanece escondida. Y las ideas que se esconden no provocan ninguna influencia ni ninguna interesección con el mercado así que mueren solas.
Publicado en La caja de herramientas

Cosas importantes que he aprendido (de otros)


 


Microcambios, Me mudo de sistema

 

 

1. Pérdidas de tiempo.Tratar de impresionar a gente no te cae bien. (Timothy Ferris)

Y una aplicación: dedicar el posible estrés a impresionar a alguien que  admires y valga la pena.

2.¡Procrastinadores, atentos!  Mientras aplazamos las decisiones, la vida transcurre (Séneca)

Y una aplicación: no digas que “ya verás” a un acontecimiento que te acaban de proponer y no te apetece. No pospongas la decisión a sabiendas de que será no. Mejor informa que “desgraciadamente”  casi seguro  no estarás disponible, pide a quien te ha invitado que no esté pendiente de ti y si eres de los “queda bien” comenta que si cambia la situación se lo harás saber. ¡Listo!

3. Fugas de energía y tiempo.Buscar la validación en los lugares equivocados  (Seth Godin)

Y una aplicación:  huye como de la peste de las críticas destructivas y los celos de alguien que no desea que te vaya bien, pues que le vayan dando…

4. ¡Cree!  La esperanza consiste en mantener la alegría en situaciones que sabemos desesperadas (Chesterton)

Y una aplicación: la experiencia nos dice que las cosas buenas y malas acaban diluyéndose en nuevas circunstancias. Eso, sea lo que sea, también pasará.

5.Herramienta anti perfeccionismo. Todos los buenos escritores escriben primeros borradores de mierda (Anne Lamott)

Y una aplicación: ¡relájate! Ni es tan importante ni tan urgente. Solo es un primer ensayo y nadie está juzgando tus tanteos (da igual el ámbito en el que te muevas).

6.¡Cierto! Si vives pensando que la gente es, en general, buena e interesante, descubrirás los aspectos buenos e interesantes de aquellas personas con las que te relaciones (Brendon Burchard)

Y una aplicación: en lugar de ver a los demás como competidores intenta verlos como  dignos adversarios. Si insistes en  el matiz negativo los etiquetas como  obstáculos, pero si lo haces de forma admirativa, reconoces sus virtudes y admites que pueden sacar lo mejor de ti mismo.

7. Predisposición hacia la generosidad. El resultado final de la bondad es que atrae a la gente hacia ti (Annita Roddick)

Y una aplicación: a todos nos gusta recibir, ya sea colaboración, aprecio, regalos, ayuda inesperada, comprensión, consuelo, compasión, empatía…

8. ¡Observa! La falta de motivación a menudo está relacionada con sentimientos ambivalentes (Joe Vitale)

Y una aplicación: piensa en el miedo cuando haya falta de claridad a la hora de hacer o tomar decisiones. Es el obstáculo habitual. Para superar el bloqueo  determina en qué nivel te encuentras: aterrado, inquieto, con pocas ganas, confundido y/o necesitado de ayuda externa. Luego obra en consecuencia porque cada nivel requiere de una acción diferente.

9. La actitud es todo. La mayor parte de nuestra felicidad o miseria depende de nuestra disposición y no de nuestras circunstancias (Martha Washington)

Y una aplicación: cuando algo te salga mal, rematadamente mal, piensa que esta vez ha sido así, pero no te tomes endiabladamente en serio a ti mismo/a. Reserva el tiempo necesario para lamerte las heridas y luego, en pie. La diferencia entre el éxito y el fracaso radica en la perseverancia. Persevera en tener un buen carácter.

10. Insiste en la simplicidad. Bueno es mejor que perfecto (Regina Spektor)

Y una aplicación: No pierdas el tiempo tratando de decidir cuál será la mejor mermelada entre veinte botes. Elige una y si no aciertas, la próxima vez elige otra. (Esto también vale para las vacaciones, el trabajo, la indumentaria… Vamos para cualquier cosa).

11.Sabiduría vital:  “Antes de hablar, escucha. Antes de escribir, piensa. Antes de gastar, gana. Antes de invertir, investiga. Antes de criticar, espera. Antes de orar, perdona. Antes de abandonar un hábito, haz. Antes de la jubilación, guarda. Antes de morir, da  (William A. Ward)

Y una aplicación: el hábito de la sensatez se adquiere practicando todos los días el sentido común. Y este aconseja dejar la tarjeta de crédito en casa cuando los gastos superan a los ingresos o esperar que alguien te explique qué ha pasado con un malentendido antes de saltarle  a la yugular.

12.Revisa la escasez.  La falta de dinero no es un obstáculo. La falta de una idea es un obstáculo  (Ken Hakuta)

Y una aplicación: Imagina que el dinero es la gasolina que necesitas para que el coche circule . Si te pasas la vida con el indicador de combustible en reserva  buscando con desesperación una gasolinera para no quedarte tirado es hora de hacer acopio de ideas: ¿comparto coche? ¿me consigo una bici? ¿me traslado a un lugar donde pueda ir a todos lados a pie?  Metáforas todas para salir del atolladero con el auxilio de la  inteligencia.

 

 

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¿Qué nos conviene más: el pesimismo o el optimismo?


Ser optimista o pesimista es algo difícil de elegir. Las más recientes investigaciones confirman que un porcentaje elevado de nuestro optimismo o pesimismo viene de serie en el pack genético. Pero no hay por qué resignarse. Lo cierto es que para la persona con tendencia natural hacia la negatividad y el pesimismo saber cómo funciona su cerebro “de serie” es aún más importante que para el optimista moderado. Y esto es así porque el pesimista natural necesitará, para incrementar su bienestar,  aprender a cambiar sus circuitos cerebrales. De otra manera su inconsciente siempre estará gastándole malas jugadas. ¿Y cómo lo hará? Otro día me ocuparé de este asunto.    Lo que hoy nos ocupa es este interesante artículo que he encontrado navegando por el ciberespacio. Os invito a que lo leáis. 

OPTIMISTAS Y PESIMISTAS: UNA TÉCNICA PARA PENSAR

Ante la misma situación optimistas y  pesimistas actúan distinto. Los pesimistas eligen el aspecto negativo, los optimistas el positivo. En una crisis los pesimistas ven la amenaza y los optimistas la oportunidad. Si la botella está por la mitad unos opinan que está medio llena, los otros que está medio vacía.

Optimistas y pesimistas: ¿que conviene ser? Henry Ford dijo “Siempre tenemos razón, cuando pensamos que nos irá bien o mal”. Pensar en una dirección aumenta su viabilidad, el que cree en algo lo hace más posible. Es que la mente posee una capacidad auto sugestiva que transforma en acto lo que decide  aceptar. A veces  optimistas y pesimistas se equivocan. El iluso, por ejemplo, construye castillos en el aire. El optimista, en cambio, tiene los ojos en el cielo pero los pies en la tierra.

En los cursos de entrenamiento intelectual se educa la mente para aprovechar las actitudes primarias combinando el  role playing (ponerse en el lugar del otro) con los sombreros para pensar. El “Yo” queda protegido porque remiten al papel interpretado. El ego sale de vacaciones sin reprimir al pensador. Es una técnica que dirige la atención hacia zonas no visitadas modificando la dinámica del cerebro en el pasaje de la intención a la acción.

Optimistas y pesimistas: la importancia del método.

El sombrero blanco. El actor  busca los hechos objetivos y se pregunta: ¿qué tengo?, ¿lo puedo verificar?. No busca encajar los datos, asume la neutralidad.

El sombrero rojo. Se legitima la expresión de la emoción sin tener que justificarla: me huele mal ¿no me pregunten por qué? Aflora la intuición sin ocultar el sentimiento.

El  sombrero negro. El interprete es pesimista. Actúa como el abogado del diablo. Critica  lo que está mal sin temor a destruir, porque esa es su función.

El sombrero amarillo. Es el sombrero del optimismo. En oposición al negro, busca el lado positivo para lograr que  las cosas ocurran. Aplica mejor las viejas ideas, es constructivo.

El sombrero verde.  Es la esperanza, la prima hermana del optimismo, busca promover la novedad generando el movimiento.

El sombrero azul.  Coordina, dirige, afina y escucha valorando los aportes que sintetiza en función de la  prioridad. Define la agenda: ¿cómo encaja esto en la estrategia global?

Técnicas optimistas y pesimistas.

Actitud, reflexión y acción. Estimulando opciones se evita el automatismo del sistema perceptivo. Si el sombrero negro pesimista señala un peligro se lo enfrenta, se acepta la amenaza pero con una solución. Como es más fácil destruir que crear, si se trata una  idea nueva conviene usar el sombrero amarillo. Para comprender es mejor usar el sombrero blanco que provee información y el rojo que aporta la emoción. Para analizar las causas  el blanco, para evaluar el negro; para generar el verde, para decidir o planear, el rojo y el blanco, para dirigir el azul.

En la vida práctica …  Al optimista se lo ve como ingenuo y el ceño tosco del pesimista aparenta sabiduría. El pesimismo brota de la duda, de la desconfianza, es como la certeza que se cierra a la experiencia, evitando el cotejo con lo real. Mientras que el pesimismo es fácil, el optimismo demanda un esfuerzo de la voluntad. La alegría no tiene autoridad de la tristeza que goza de un gran respeto. Cuando se asocia a un pensamiento la tristeza se convierte en pesimismo. Hay que resistir al pesimismo  en esta época en que tiene tan buenas razones. La victoria es el arte de continuar cuando otros se detienen. Churchil dijo: “un optimista ve una oportunidad en cada calamidad y el pesimista una calamidad en cada oportunidad”. La mejor guía es el pensamiento positivo. Para Platón “el comienzo es la parte más importante del trabajo”.

Optimistas y  pesimistas, el entusiasmo. Hay personas que amanecen con una energía incontenible, otras apenas pueden levantarse. Esa virtud misteriosa es como el poder transformador del viento, invisible pero efectivo y ante el cual hasta las hierbas se inclinan.  El entusiasta despliega libremente su energía porque su fe  mueve las montañas. Es proactivo no se ata  a los sucesos. Como la  profecía que se autorrealiza,  logra lo que anhela porque cree. Su libertad es plena, y la potencia no se la da el intelecto, ni el objetivo intencional, sino la fuente de la cual se nutre. Y el optimismo como el entusiasmo se contagian.

Fuente: Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas.

Procedencia del artículo: http://www.ilvem.com/shop/otraspaginas.asp?paginanp=607&t=OPTIMISTAS-Y-PESIMISTAS:-UNA-T%C3%89CNICA-PARA-PENSAR.htm